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Bioacústica aplicada a la ornitología

Santiago de Cali, Colombia. Durante el mes de julio de 2023, la Asociación Calidris llevó a cabo una jornada de entrenamiento y actualización en bioacústica para miembros de su equipo técnico e invitados de la Fundación Guandal y de Audubon Panamá. Para la realización de este entrenamiento se contó con el apoyo de Diego Lizcano y Jorge Velásquez, de Audubon Américas. La bioacústica es un campo interdisciplinario que combina las ciencias biológicas y acústicas, utilizando tecnologías de sonido para registrar, almacenar y analizar grandes colecciones de datos de comunicación animal (Penar et al. 2020). De acuerdo con Fernández-Gómez et al. (2023) el aprovechamiento de esta herramienta en el estudio de aves ha aumentado en las dos últimas décadas en Colombia. Con este tipo de entrenamiento, la Asociación Calidris, busca no solo que sus investigadores puedan actualizarse en los avances en métodos de estudio, sino que puedan identificar nuevas alternativas para lograr un mejor desempeño en su labor. “Hemos sido testigos del indiscutible avance de la bioacústica, pues, aunque hoy se emplea un aparato de grabación digital automático de menos 30 gramos para realizar sus estudios ornitológicos, sabemos que muchos tuvieron que explorar diferentes rincones del país, a principio de este siglo, con una grabadora portátil TC-D5 de casetes de dos kilogramos, además de un micrófono Sennheiser de 20 cm, sin dejar de lado el resto del equipo de campo: binoculares, GPS, libreta de notas, entre otros”, explicó el biólogo Carlos Ruiz Guerra, de la Asociación Calidris. Extendemos nuestro agradecimiento a los asistentes a la jornada de entrenamiento, así como a Audubon Américas por permitir la presencia de Diego Lizcano quien generosamente compartió todo su conocimiento, así como también a Jorge Velásquez, por toda su gestión Equipo técnico Asociación Calidris y los invitados de la Fundación Guandal y de Audubon Panamá Los avances en este campo se traducen también en que ya no es necesario pasar cientos de horas frente a un ordenador para analizar las grabaciones de las vocalizaciones de las aves, sino que en cuestión de minutos la inteligencia artificial puede asistir en la identificación de las especies. A partir de esta jornada de entrenamiento, la Asociación Calidris espera aprovechar mucho más la bioacústica aplicada a la ornitología, en especial cuando el trabajo de campo puede dificultarse aún más por la ubicación y el acceso a los mismos. Para mayor información: Carlos Ruiz Guerra Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

10 años de historias de aves playeras

Con el fin de mejorar el conocimiento de las aves playeras en humedales costeros del corredor migratorio del Pacífico americano, empezamos a conformar en 2011 una red de socios de diferentes países y sectores. Esta red busca generar información para apoyar la toma de decisiones sobre las aves playeras y sus hábitats y fortalecer la capacidad de todos los actores interesados en la toma de decisiones informadas sobre conservación de la naturaleza.   Después de 10 años de consolidación de esta red son muchas historias, anécdotas, aprendizajes y éxitos que podemos compartir. Estas historias pueden ser contadas por las personas involucradas, pero también por los sitios y hábitats en los que hemos intervenido en este tiempo. Además, cada historia va a ser diferente según quien la cuente. La información recopilada durante estos años ha permitido tomar decisiones de manejo de sitios y de hábitats a la luz de los datos, como es el caso del manejo de estanques de camarón y sal en diferentes países, los cuales han considerado los requerimientos de las aves playeras como parte de su cadena productiva. Así mismo, ya que se registra información de manera estandarizada y coordinada, se ha logrado monitorear el impacto tanto de acciones de conservación como de amenazadas sobre los sitios y sobre las aves playeras o sus hábitats. Debido a que este proyecto funciona sobre una red de socios, los resultados y experiencias locales se han hecho visibles y, en algunos casos, se han aplicado en otros sitios o a nivel del corredor. Salinera Santa Alejandra en Honduras Los socios y personas involucradas durante estos 10 años han logrado mejorar su habilidades y conocimientos sobre las aves playeras, técnicas de campo y análisis de datos. También han conocido y aplicado diversas estrategias para avanzar en la conservación de las aves playeras, como la planeación estratégica, la incidencia política o la comunicación, entre muchos otros temas. Uno de los factores de éxito ha sido que cada socio, desde la realidad de sus países o de sus posibilidades y capacidades, han implementado el proyecto, obteniendo un buen balance entre aplicar un protocolo estándar para todo el proyecto y tener resultados que tienen sentido a nivel local, de país o de región. Reunión del Grupo de Aves Playeras del hemisferio occidental, Paracas – Perú 2018 Mantener el grupo cohesionado a lo largo de este proceso ha sido un reto, en cuanto las diferencias horarias y de idioma, e incluso las culturales y sociales, pero también por las diversas agendas de las organizaciones y socios de cada país. Sin embargo, el uso de tecnologías de comunicación ha permitido mantener el contacto y divulgar información de manera rápida y efectiva. Algunos espacios como congresos y reuniones, como por ejemplo la Reunión del Grupo de Aves Playeras del hemisferio occidental (WHSG), han permitido poner un rostro a las personas que se contactan, pero también ha permitido compartir las experiencias y los aprendizajes. En el último año, donde los eventos virtuales han sido más frecuentes han podido participar más personas. Todo este esfuerzo ha permitido mejorar la información sobre aves playeras y sus hábitats, hacer comparaciones a nivel regional y se informado decisiones que buscan reducir la tasa de declive poblacional. Anualmente se han registrado cerca de 2 millones de aves playeras de hasta 40 especies que usan el corredor en su migración desde sus sitios de invernada en el Ártico y hasta regiones tropicales y subtropicales.   Después de 10 años hay muchas historias que contar. Algunas de las metas propuestas han tenido avances durante este tiempo, como el aumento del conocimiento sobre aves playeras para informar decisiones de conservación y para reducir las amenazas en sitios clave para las aves playeras. Todo esto se ha logrado gracias a la participación de múltiples socios de los 13 países de la costa del Pacifico americano. Es así como autoridades gubernamentales y ambientales, comunidades locales, academia, organizaciones de la sociedad civil, productores, observadores de aves, entre otros se vienen sumando cada vez a esta iniciativa de conservación de la naturaleza.   Por: Diana Eusse  

Nuevas historias para contar sobre las aves acuáticas

Este año la Convención Ramsar celebra 50 años de existencia y nuestra organización 30. El Censo Neotropical de Aves Acuáticas – CNAA es una de las iniciativas icónicas como organización y este año decidimos ampliar su alcance en el valle geográfico del río Cauca, por años nuestro interés ha estado enfocado en mantener las localidades. En esta oportunidad y como resultado de años de trabajo en la consolidación de la ruta de aviturismo del Sur Occidente colombiano, liderado en conjunto con y la Sociedad Audubon, hoy contamos con informadores en distintos municipios de nuestro departamento. Algunos de estos informadores se adhieren al CNAA, aportando importantes registros de las poblaciones de aves acuáticas en nuevas localidades que incluyen lagos privados, madreviejas, humedales urbanos, arrozales y la desembocadura del río Calima al embalse.   Desde el año 2003 Calidris ha realizado el CNAA en el valle geográfico del río Cauca. Esta actividad permite visibilizar la importancia de los humedales y detectar cambios en estos ecosistemas que favorecen o perjudican la biodiversidad. Las aves acuáticas, como indicadores de la salud de estos ecosistemas y los datos obtenidos de sus poblaciones a través de los censos, permiten evaluar las condiciones de los hábitats, crear estrategias a nivel local, regional y nacional para el manejo y conservación de los humedales. Es así que durante 15 años se han visitado de manera ininterrumpida más de 10 humedales del Valle del Cauca y del Cauca.   En cuanto a localidades, la Laguna de Sonso perteneciente al AICA Laguna de Sonso y al sitio RAMSAR humedales asociados a la laguna fue la localidad con mayor abundancia y riqueza de especies: 1010 individuos y 33 especies, seguida por la Finca El Edén con 938 individuos y 28 especies, El Remolino, la desembocadura del río Calima fue la tercera localidad con 476 individuos y 25 especies. El Pato careto (Spatula discors) presentó abundancias significativas este año, con 346 individuos. Es una especie migratoria de Norteamérica y en esta ocasión el mayor número de individuos se registró en la Hacienda Venecia en el AICA Haciendas Ganaderas del Norte del Cauca. Otras migratorias observadas en esta jornada del CNAA fueron los playeros: Calidris minutilla, Calidris melanotos, Tringa flavipes, Tringa melanoleuca, Tringa solitaria y Actitis macularius, y el águila pescadora (Pandion haliaetus). Pato colorado (Spatula cyanoptera), aunque para esta fecha puede presentar poblaciones tanto migratorias como residentes, es una especie amenazada en Colombia, en total se registraron 62 individuos en cuatro localidades: Lago Palermo en el municipio de Caicedonia, Ciénaga El Conchal en Buga, Madrevieja Chiquique en Yotoco y El Remolino – Desembocadura del río Calima, siendo este último donde más registros obtuvo con 35 individuos. Los registros claves, sumado a datos de abundancia de especies comunes son importantes para conocer sobre el estado y riqueza de aves acuáticas presentes en los humedales. Las nuevas localidades incluidas en esta jornada y el esfuerzo de mantenerlas a largo plazo permitirán ir avanzando en el conocimiento de las poblaciones de aves acuáticas a lo largo de diferentes humedales en el valle geográfico del río Cauca.   Esta vez queremos resaltar la labor y entrega de nuestros amigos informadores de aves: Narly Johana Aldana Mejía, Juan Sebastián Ospina, Andrés Osorio, Egor Merik y Andrés Mauricio Henao, quienes desde sus grupos han coordinado y han hecho parte de esta actividad, esperamos que podamos seguir uniendo esfuerzos por la conservación de los humedales y sus aves, tarea que una vez se emprende el vuelo es difícil dejar de realizar.   Por: Dina Luz Estupiñan En la actualidad 171 países son “partes contratantes” de este acuerdo internacional, que tiene como objetivo trabajar en favor del uso racional de los humedales y cooperar en la protección de los sistemas y especies de humedales compartidos1. Los humedales albergan gran biodiversidad, además brindan diferentes servicios ecosistémicos a las comunidades humanas como la regulación hídrica, valores culturales, recreación, turismo, mitigación y adaptación al cambio climático, entre otros. Si desea conocer más sobre el proceso de capacitación de informadores de aves clic aquí.

Juanchito, el zarapito

En Colombia hemos avanzado enormemente en apreciar nuestra biodiversidad. Por años diferentes instituciones nos hemos esforzado para dar a conocer cuán importante es nuestro país para la fauna y flora del mundo, por eso hoy no es raro escuchar a niños y jóvenes hablar de tangaras, trogones o colibríes. Y es que, para los nacidos en los setentas u ochentas, la historia fue diferente, pues era más fácil aprender sobre leones, elefantes y avestruces que de chigüiros, dantas o paujiles. En aquella época la literatura, los textos escolares, la radio y la televisión nos inundaban con imágenes y sonidos de animales de Norteamérica, África, Australia o Asia. En ese mundo sin internet, era muy probable que un niño considerara que podría encontrar un rinoceronte en su siguiente viaje a la finca de sus tíos.   En la Asociación Calidris deseamos seguir brindando la oportunidad para que conozcamos mucho más nuestra biodiversidad, en especial nuestras aves. Es por ello que hemos creado a Juanchito, el zarapito, una herramienta que puede ser útil para aprender y enseñar sobre la migración. Ya lo propio, lo había hecho Maurita, la playerita, en el Pacífico de las Américas, así que ahora es el turno de un personaje que nos contara una historia para el caribe colombiano. Esperamos entonces que Juanchito tenga más amiguitos que vivan en nuestras costas e islas y que los docentes puedan usar a Juanchito para hablar de nuestros humedales y su conexión con otros lugares del continente americano.   Celebremos juntos la migración, dibujando, bailando y cantando con Juanchito, ya que queremos que más niños nos ayuden a cuidar el manglar y los humedales de los que depende este zarapito y sus amigos.   Para descargar ‘Juanchito, el zarapito’: clic aquí   Interpretación de la canción de Juanchito, el zarapito:  https://www.youtube.com/watch?v=9sGLA9zyd7E

Plan de manejo para Henicorhina negreti

Este cucarachero fue descrito en 2003 y la información disponible sobre la especie es poca. Es una especie endémica de Colombia y se encuentra distribuido localmente en la Cordillera Occidental. 

Manual para censos de aves acuáticas en hábitats costeros

Esta publicación ilustra las principales técnicas de estudio de aves playeras y marinas aplicables en el Complejo Marino Costero Iscuandé – Sanquianga – Gorgona  (CISG), así como en otras áreas costeras o insulares de Colombia; describe los pasos necesarios para el establecimiento de un programa de monitoreo de aves acuáticas, incluye métodos para la el tamaño de una población y aporta información sobre requisitos básicos en cuanto a equipo, personal,  recursos y técnicas necesarios para llevar a cabo y con éxito el programa. Sin embargo no aborda los objetivos específicos ni los análisis que puedan efectuarse en cada caso, los cuales deberán ser establecidos en función de la situación y los intereses particulares antes de iniciar el programa de monitoreo. Se espera que este documento genere interés en el desarrollo de estos programas a fin de ampliar nuestros limitados conocimientos acerca de las causa y la índole de los cambios poblacionales en especies de aves acuáticas de las áreas costeras y marinas de Colombia y el Neotrópico. Para descargar el Manual para Censos de Aves Acuáticas en Hábitats Costeros Clic aquí

Manual para el monitoreo de aves migratorias

Este manual es uno de los resultados del proyecto Fortalecimiento de Capacidades para el Monitoreo de Aves migratorias en la Red de Reservas de la Sociedad Civil y refleja el enfoque participativo que esta experiencia ha tenido. El libro aborda temas tan generales como el por qué de la migración, la función ecológica de las aves migratorias en nuestro país, y termina con la descripción de métodos útiles para mantener un monitoreo de aves en cualquier reserva. Se incluyen además, algunas actividades didácticas que fueron diseñadas en el marco de este proyecto y que serán de gran ayuda para quienes quieran trabajar en este campo. Para descargar el Manual para el Monitoreo de Aves Migratorias Clic aquí

“Pajareando a lo bien”

La observación de aves no solo constituye un pasatiempo placentero, sino también una oportunidad para contribuir al conocimiento, la protección de los hábitats y la preservación de los servicios ecosistémicos. Foto: archivo fotográfico del manual «pajareando a lo bien» La Asociación Calidris comparte el primer manual de buenas prácticas para la observación de aves en el Valle del Cauca, que subraya la necesidad de llevar a cabo una actividad responsable, que reduzca las perturbaciones y favorezca la construcción de conocimiento para fortalecer la conservación. De esta forma, cada observador se convierte en un aliado para la preservación de esta riqueza avifaunística para las generaciones futuras.   “Pajareando a lo bien” ha sido elaborado para ofrecer lineamientos orienten la observación de aves en el Valle del Cauca, tomando como base recomendaciones internacionales y adaptándolas al contexto local. Con este esfuerzo, se busca fortalecer la práctica de la observación de aves en el Valle del Cauca y consolidar al departamento como un destino de referencia en Colombia, promoviendo un turismo armónico con la naturaleza y la conservación de su patrimonio. Rupornis magnirostris. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Colaptes punctigula. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris La observación de aves no solo constituye un pasatiempo placentero, sino también una oportunidad para contribuir al conocimiento, la protección de los hábitats y la preservación de los servicios ecosistémicos. En este sentido, nuestro departamento es un territorio privilegiado por la diversidad de ecosistemas que alberga una extraordinaria variedad de aves. Con cerca de 1.000 especies registradas, entre ellas endémicas y migratorias, el departamento se ha consolidado como un destino de gran relevancia para la observación de aves.   Sin embargo, su expansión conlleva retos y responsabilidades, por lo que resulta necesario adoptar buenas prácticas que minimicen los impactos ambientales, garantizando una observación respetuosa y sostenible.   Este manual ha sido elaborado con el propósito de ofrecer lineamientos claros que orienten la observación de aves en el Valle del Cauca, tomando como base recomendaciones internacionales y adaptándolas al contexto local. Está dirigido a toda la comunidad de observadores, tanto profesionales como aficionados, comprometidos con el ejercicio de esta actividad de manera ética y responsable. Descarga “Pajareando a lo bien”, manual de buenas prácticas para la observación de buenas prácticas en el Valle del Cauca.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando CastilloDirectorAsociación Calidriscalidris@calidris.org.co

Una danza en la sabana después de la lluvia

Octubre llega a su final. Las lluvias pronto cesan y la sabana inundada deja al descubierto los pastos de los que el ganso del Orinoco (Oressochen jubatus) se alimenta. Es entonces cuando comienza la danza. https://youtu.be/DRwooHpSxkc Generalmente es la hembra quien da el primer paso. Estira el cuello y acerca la cabeza al suelo. El macho responde de inmediato: avanza hacia ella con su pecho inflado y sus alas hacia atrás. La danza se repite una y otra vez, mientras la sabana comienza a secarse y el agua se retira lentamente del suelo del bosque.   Después de la danza, la pareja necesita una cavidad en un árbol para anidar. El macho vuela cerca de un sitio que conoce perfectamente y que, además, está habitado por  humanos. Allí, en un viejo árbol de mango (Mangifera indica) el macho elige anidar. Este árbol cuenta con una cavidad justo en el punto donde nacen las ramas más grandes, lo cual brinda la protección necesaria para ocultar a la hembra y su nido. La hembra sube al árbol mientras el macho permanece abajo. Ella comienza a tapizar la cavidad con hojas y sus propias plumas.   La hembra pone ocho huevos que solo ella incubará. Su compañero permanece en el suelo, desde allí vigila que los intrusos no se acerquen demasiado. El macho está preparado para usar los espolones de sus alas como armas cortopunzantes para defender su territorio. A punta de aletazos ahuyenta a otros machos que también buscan donde anidar.   Durante el día, tanto el macho como la hembra permanecen alerta ante el asedio de rapaces como el carraco (Caracara plancus) y el chiriguare (Milvago chimachima). Por la noche también deben estar vigilantes, pues un reptil como el mato (Tupinambis teguixin) puede escalar sin dificultad el árbol en busca de los huevos. No obstante, la hembra estará allí para propinarle una lección al osado lagarto.   A medida que se acercan las últimas semanas de diciembre, y mientras la hembra calienta y protege sus huevos, las lluvias se vuelven cada vez más escasas en la sabana. En turnos muy cortos, ambos miembros de la pareja aprovechan para alimentarse del verde pasto que crece cerca del viejo mango.   Después de cuatro semanas, seis gansitos están listos para dar su gran salto. Tres metros los separan del suelo.  Uno tras de otro, los pequeños se lanzan para reunirse con sus padres. El macho los conduce hacia la orilla del humedal, mientras la hembra permanece detrás del grupo.  El chiriguare y el carraco ya no son la principal amenaza. En la orilla, algunos pacientes cachirris (Caiman crocodilus) esperan cualquier descuido de las familias de gansos, que empiezan a visitar con mayor frecuencia el humedal. Foto: Yanira Cifuentes – Sarmiento / Asociación Calidris Foto: Yanira Cifuentes – Sarmiento / Asociación Calidris Para febrero, el humedal tiene cada vez menos agua, no solo para los cachirris, sino para los gansos. El pasto escasea y las aves deben compartirlo con un número creciente de vacas, venados (Odocoileus cariacou) y chigüiros (Hydrochoerus hydrochaeris), que también acuden al sitio acompañados de sus crías.   Esta sabana, cada vez menos verde, ha sido testigo del crecimiento de los gansitos. Ahora solo quedan dos bajo el cuidado de sus padres. Los plumones de sus cuerpos han dado paso a las plumas verdaderas, lo que les confiere un aspecto más parecido al de los adultos. Con la escasez de alimento y de agua surge la necesidad de buscar otros lugares a los que no es posible llegar caminando.   En las dos semanas siguientes deben aprender a volar para acompañar a sus padres en busca de nuevos lugares para sobrevivir. Los intentos por volar inician corriendo con rapidez, para luego dar pequeños saltos y finalmente lograr ganar algo de altura. Poco después, consiguen volar con sus padres. https://youtu.be/YYjkL_J__8c Aunque los nuevos sitios visitados cuentan con suficiente agua y pasto, marzo es un mes particularmente seco, lo que obliga a muchos gansos a agruparse alrededor de lagunas que no alcanzan a secarse por completo. En las últimas semanas de abril llegan las primeras lluvias. La sabana recupera poco a poco su color verde.   No todas las parejas lograron reproducirse con éxito. Algunos gansos perdieron sus huevos, pese a haber intentado anidar en más de una ocasión. Otros lucharon infructuosamente para que sus crías no fueran presa de otros animales. Los dos jóvenes gansos de la pareja del viejo mango, en cambio, lucen sanos y fuertes. Sin embargo, el agua que inundará la sabana los obligará a abandonar el sitio donde vieron por primera vez la luz del sol. Los gansos deben partir a otros rincones del Llano.    Pasarán dos o tres años antes de que estos jóvenes gansos tengan su primera danza nupcial bajo las últimas lluvias. Tal vez alguno de ellos regrese al viejo árbol de mango, fiel testigo de la lucha de sus padres por sacar adelante a sus crías en medio de la sabana inundable de los Llanos colombianos.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

Cada paso cuenta para las aves que anidan en las costas 

Al llegar mayo, aumenta la posibilidad de que si caminas por una playa, un playón o por la orilla de un humedal de nuestras costas e islas, te sorprenda un acto increíble de un ave muy particular. Nido de chorlito piquigrueso (Anarhynchus wilsonia). Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris  Sí, el asombro y la incertidumbre puede apoderarse de ti al ver cómo, un ave de patas largas arrastra un ala sin cesar, mientras se mueve por el suelo y emite sonidos imposibles de ignorar.  Estás siendo testigo de lo que en biología llamamos “despliegue de ala rota”, un comportamiento propio, tanto de aves terrestres como acuáticas, durante su reproducción.     En nuestro caso, podrías estar presenciando el despliegue de ala rota de un alcaldito (Himantopus mexicanus) en el Caribe colombiano. Y si esa acción te hizo pensar que el ave estaba herida, entonces cumplió su cometido. El despliegue de ala rota evitó que pisaras un polluelo o te acercaras demasiado a un nido con sus huevos. Una vez te hayas distanciado los suficiente, la actuación del alcaldito habrá terminado.    Cabe anotar que no todas las aves construyen sus nidos sobre los árboles. Algunas especies como el alcaldito, el ostrero (Haematopus palliatus), el chorlito piquigrueso (Anarhynchus wilsonia), el gaviotín enano (Sternula antillarum) y el gaviotín blanco (Geochelidon nilotica), entre muchas otras que habitan nuestros litorales, prefieren el suelo para poner sus huevos.   Nido de ostrero (Haematopus palliatus). Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Nido de alcaldito (Himantopus mexicanus). Foto: Yanira Cifuentes Sarmiento / Asociación Calidris Al vuelo de pájaro, el suelo tal vez parecería el sitio menos seguro para anidar, no solo porque pueden ser hallados por depredadores, sino también porque cualquier persona distraída podría pisarlos. Sin embargo, en áreas abiertas como playas, playones salinos y humedales costeros, los árboles no necesariamente abundan. Además, los nidos en un manglar o en un herbazal de las costas tampoco están libres de riesgos, quizá solo más ocultos a nuestros ojos.    Los huevos y polluelos de aves como el alcaldito o el chorlito piquigrueso, presentan una coloración tan especial que se confunden fácilmente con el entorno.  La mayoría de aves que anidan en las playas tienen polluelos nidífugos, es decir, crías que abandonan el nido poco tiempo después de romper su cascarón. En cuestión de horas los polluelos pueden caminar e incluso buscar alimento en compañía de sus padres.     Aun así, los nidos si enfrentan múltiples riesgos. Los depredadores naturales, las inundaciones y tormentas son apenas algunos de los tantos desafíos que estas aves enfrentan en cada temporada reproductiva. Y como no fuese suficiente, nosotros los humanos con nuestras actividades nos sumamos a los desafíos.     La suela de nuestros zapatos, la llanta de nuestra bicicleta, motocicleta o de cualquier otro vehículo; nuestras mascotas y nuestra basura representan un riesgo enorme para las aves que anidan en nuestras costas e islas. Los perros y gatos pueden detectar nidos mucho más fácilmente de lo que nosotros podemos lograr con binoculares o a simple vista.     Por consiguiente, si entre abril y julio visitas las costas Caribe o Pacífica de Colombia para observar aves, tomar fotografías o simplemente para disfrutar del mar y la brisa, recuerda que a tus pies la vida lucha constantemente por salir adelante. Aquellos sitios menos frecuentados por turistas suelen ser precisamente los lugares elegido por tortugas y aves para reproducirse. Y, cada vez más, esos espacios alejados de la gente son escasos en las costas colombianas.    https://www.youtube.com/watch?v=Fa28fyMurWc   Recomendaciones para visitar áreas de anidación de aves en las costas e islas colombianas    Camina preferiblemente por las áreas húmedas de la playa, cerca del agua. Evita las zonas secas pues suelen ser los sitios usados por las aves para anidar. En humedales costeros, las orillas también pueden acoger nidos, así que transita con mucho cuidado.  Evita llevar mascotas, si lo haces, procura mantenerlas con collar y bajo tu control.  No permitas que perros o gatos, sin un dueño aparente, te sigan y te acompañen a zonas donde pueda haber nidos. Tampoco maltrates a los perros o gatos que encuentres en las áreas de anidación, ya que puedes incluso exponerte a ser atacado por estos animales.  La distancia es clave. Si notas que un ave intenta alejarse de ti, corre o tiene algún comportamiento para atraer tu atención, probablemente estas demasiado cerca, así que debes alejarte o cambiar tu recorrido.  El tiempo que permanezcas en el sitio también importa. Procura obtener fotos sin perturbar de manera significativa a las aves.  Reconoce el impacto de tu presencia. Evita publicar fotos de aves en estado de alarma o en despliegue de ala rota; las mejores imágenes son aquellas en las que las aves lucen tranquilas sin ninguna señal de estrés.  No importa si eres biólogo, observador de aves, fotógrafo de naturaleza, bañista o un visitante casual del sitio, recuerda que, para las aves, eres un intruso en su área de reproducción.  Evita usar playback o drones en áreas de anidación. Una misma playa puede ser usada por más de una especie e individuos para anidar.   Procura no ingresar a estas áreas en grupos grandes, menos de cinco personas para algunos sitios muy abiertos puede resultar más conveniente.  No tomar polluelos o huevos del suelo. En lo posible no toques adultos o polluelos muertos ya que puedes poner en riesgo tu salud. Si encuentras un nido o polluelo aléjate lo más rápido posible.   Documenta el hallazgo: no es necesario la fotografía del nido o del polluelo, simplemente escribe lo que observaste.  No arrojes basura y, si puedes tomar algunos residuos del lugar, hazlo.  Informa al resto de tu grupo que en un área de anidación nuestra presencia puede tener un impacto negativo sobre las aves.  Si encuentras una bandada de aves, evita asustarlas o hacerlas volar. Puedes optar por cambiar tu recorrido o abandonar el sitio.   Si notas algún comportamiento de personas que pone en riesgo a las aves, de manera respetuosa, explica cómo podemos reducir nuestro impacto sobre la reproducción de las especies del sitio.    ¡Por las aves, con la gente! Para más información: Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

Guía del canto de las aves migratorias

El sello musical Shika Shika presenta el cuarto volumen de su aclamada serie «Guía del canto de las aves migratorias». Este proyecto une los cantos de las aves con el talento de artistas de toda América, explorando en esta edición historias de migración, aves y músicos que comparten las mismas rutas. Incluye a nueve artistas de ocho países, entre ellos: Mas Aya y Lido Pimienta (CA/CO), Valesuchi (CL), Biomigrant (EE. UU.), Diana Gameros (MX), Lagartijeando (AR), Terror/Cactus (AR) y más, quienes comparten la migración como estilo de vida.   Además, este lanzamiento presenta algunas increíbles especies de aves, cuyos viajes reflejan los de los propios artistas: la reinita canadiense (Reinita canadiense), que recorre una enorme distancia desde Colombia hasta Canadá, tal como lo hace Lido Pimiento al viajar entre estos dos países; el correlimos rojizo, o «pájaro lunar», que ha volado una distancia equivalente a la luna, tal como la historia familiar de migración de Valesuchi a través de distintos continentes. El correlimos pechiblanco, que al igual que al igual que Biomigrant, recorre más de 30.000 km al año, y la grulla canadiense, cuya resistencia y gracia resuenan con la historia de resiliencia de Diana Gameros, como migrante que transita entre México y Estados Unidos. Robin Perkins, fundador del proyecto Birdsong En palabras del fundador del proyecto The Birdsong, Robin Perkins, conocido como El Búho: “La música, como las aves que aparecen en este álbum, no conoce fronteras, y estos nueve temas son prueba de ello”. «A Guide to the Birdsong of Migration» entrelaza historias de viajes, de dificultades, de hazañas inimaginables, de anhelo y de pertenencia, de dejar el hogar, de extrañarlo y de crear uno nuevo. La música tiene un poder increíble para transmitir estas historias de maneras que a veces las palabras no pueden. Desde su primer volumen en 2015, A Guide to the Birdsong ha tenido un impacto tangible: ha recaudado más de $100,000 para organizaciones de conservación de aves, ha superado los 3 millones de reproducciones y ha vendido más de 2,000 discos de vinilo en todo el mundo. Cada vez que reproduces y compartes este proyecto musical, apoyas a la Asociación Calidris y a su trabajo por la conservación de las aves migratorias y sus hábitats en Colombia. Para escuchar «La guía del canto de las aves migratorias» haz click aquí   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando CastilloDirectorAsociación Calidriscalidris@calidris.org.co

La chisga negra, memoria emplumada del Llano

Aunque décadas atrás, la chisga negra o tordo arrocero (Dolichonyx oryzivorus), causaba preocupación entre los arroceros de Meta, Casanare y Arauca, debido a que cientos de individuos arrasaban con sus cultivos, hoy en día es un ave que pasa casi desapercibida en la Orinoquia. Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris La chisga negra es una especie de ave migratoria que cruza la cuenca del río Orinoco al final de la temporada seca, entre abril y mayo, antes de regresar a sus áreas de reproducción en los Estados Unidos y Canadá.  Actualmente es considerada casi amenazada a escala global, ya que sus poblaciones han disminuido significativamente por la pérdida de su hábitat, tanto en Norteamérica, donde se reproduce, como en Suramérica, a donde migra a partir de agosto.    Justamente, la concentración de muchos individuos en los cultivos de arroz llevó a que la chisga negra fuese considerada una plaga por agricultores en diferentes lugares del continente. El impacto económico sobre este cultivo fue tan fuerte en Casanare y Arauca que, en diferentes reuniones realizadas por la Asociación Calidris, algunos arroceros mencionaron que modificaron la cronología de sus cultivos, para que, a la llegada de la chisga, las plantas de arroz aun no tuvieran granos que pudieran consumir.  Este cambio también estuvo condicionado por la restricción del uso del agua durante la temporada seca por parte de Corporinoquia, autoridad ambiental de la región.    Años atrás, mientras estudiábamos que aves visitaban los cultivos de arroz en Casanare, presenciamos como los granos eran consumidos por cientos de chisgas negras que se unían a bandadas del arrocero migratorio (Spiza americana). De hecho, para muchos agricultores ambas especies correspondía a una sola, por lo que simplemente las llamaban chisgas.     No obstante, otros agricultores sí reconocían diferencias entre las chisgas, tanto en el comportamiento como en la época en que llegaban a los cultivos e incluso que tipo de grano preferían consumir. De allí surgieron los nombres de chisga negra (Dolichonyx oryzivorus) y chisga mona (Spiza americana).    Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris El plumaje no reproductivo del macho y la hembra es, en parte, la razón por la cual la chisga negra suele confundirse con el arrocero migratorio y con el soldadito o bayetón (Leistes militaris). Este plumaje se caracteriza por tonos crema, amarillos y grises presentes en jóvenes, hembras y machos. Sin embargo, a finales de abril, es posible encontrar algunos machos que adquieren su plumaje reproductivo, en el que el color negro predomina en casi todo el cuerpo y contrasta con la rabadilla blanca y el amarillo de la parte posterior de la cabeza y el cuello.     Cabe anotar que, para la chisga negra y otras especies de aves, los arrozales y otros monocultivos, pueden funcionar como un restaurante de comida rápida. En estos sitios, el alimento se concentra en un espacio limitado, lo que permite a las aves alimentarse con mayor facilidad al permanecer, buena parte del día, en el cultivo, en lugar de recorrer varios kilómetros en busca de alimento en las sabanas.    El precio que estas aves deben pagar por usar un hábitat artificial puede ser alto, debido a las posibles afectaciones para su salud, asociadas al uso excesivo de agrotóxicos en la mayoría de los arrozales. A ello se suma que, en el pasado, algunos agricultores tomaron medidas extremas para ahuyentar o eliminar a las aves con granos envenenados, mientras que otros recurrieron al uso de fuegos pirotécnicos para espantarlas. Por fortuna, los arrozales de Arauca y Casanare ya no congregan grandes cantidades de chisgas debido a las modificaciones en los cultivos antes mencionadas.      https://youtu.be/Z27P2vIxtV8 En su paso rápido por el Llano, la chisga negra cada vez encuentra menos sabanas donde alimentarse, al punto que cada vez es más difícil registrarla. La chisga negra evidencia cómo el Llano ha cambiado debido al avance de los monocultivos y a su manejo inadecuado. Por eso, registrar su presencia en sus hábitats naturales en la Orinoquia devuelve la esperanza a quienes tenemos la fortuna de estudiar la migración de las aves en esta región.     No deja de sorprender que un pájaro de menos de 50 gramos logre sobrevivir a los innumerables riesgos que enfrenta en su migración sin mencionar los desafíos propios de la reproducción. Solo si la chisga negra supera todos esos retos podrá el próximo abril o mayo adornar nuevamente con su belleza las verdes sabanas del Llano.     ¡Por las aves, con la gente!    Para más información:   Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociaado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

Guacharaca Colombiana: ¡La alarma natural de nuestras montañas! 

Lo más importante que debes saber de mí es que soy endémica. Esto significa que no existo en ningún otro lugar del mundo; soy un tesoro exclusivo de las cordilleras de Colombia.  Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris ¡Hola! Soy la Guacharaca colombiana (Ortalis columbiana), y si vives cerca de las montañas del Valle del Cauca o del Magdalena, seguro que me has escuchado antes de verme. Mi nombre científico, Ortalis, viene del griego y significa «gallina», ¡y es que tengo un aire a mis parientes del corral, pero con mucha más altura!  Me reconocerás por mi elegancia discreta: mi cuerpo es café grisáceo, pero tengo un detalle muy chic en el cuello y el pecho, donde mis plumas parecen escamas blancas. Además, tengo la frente clarita, patas rosadas y una cola larga de color castaño que despliego con orgullo cuando me muevo entre los árboles.    Aunque mido unos 53 cm ¡mi voz me hace parecer mucho más grande! Me encanta andar en parejas o en pequeños grupos familiares, saltando por el dosel del bosque y los bordes de los cafetales. Soy principalmente frugívora (amo las frutas), lo que me convierte en una «dispersora estrella»: al alimentarme, disperso las semillas que ayudan a que nuestros bosques sigan creciendo.    Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Soy una madre dedicada pero sencilla: construyo mi nido con ramas y hojas en lo alto de los árboles y pongo generalmente dos huevos.    A pesar de que mi estado de conservación es de «Preocupación Menor» (LC), el hecho de ser única de este país me hace muy especial. Mi supervivencia depende de que conservemos esos bosques premontanos que llamo hogar.    La próxima vez que escuches ese «guacharaca-guacharaca» al amanecer, sonríe… ¡es una especie que solo los colombianos tenemos el lujo de escuchar en libertad!    Acompaña nuestro vuelo en Cali, Ciudad de las Aves, y, descubre por qué proteger a nuestras especies endémicas es proteger nuestra propia identidad ¡Valorar nuestra fauna es el primer paso para protegerla!   Síguenos, comparte y sé parte de esta comunidad que mira al cielo con admiración y compromiso.     ¡Por las aves, con la gente! Para más información:   Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

¡Vuelve pronto canelo sabanero!

Hace más de una década aprendimos en la Asociación Calidris, que la sabana inundable de Casanare es una parada obligatoria en la migración al norte del continente de Calidris subruficollis. Foto: Yanira Cifuentes / Asociación Calidris El canelo sabanero, también conocido como correlimos escamado, es una especie vulnerable a la extinción a escala global. Durante la época seca en la cuenca del Orinoco, de febrero a abril, visita esas porciones cóncavas de sabanas conocidas como bajos que en época lluviosa se inundan, pero retienen gran humedad durante la época seca.   Esta ave limícola deja sus cuarteles de invierno en el sur de Suramérica para regresar a sus áreas de reproducción en Norteamérica.  Sin embargo, antes debe realizar varias paradas en el continente para acumular grasa, el combustible necesario para su largo viaje. Justamente, la sabana inundable ofrece los recursos que necesita para continuar su migración hacia el norte.   Por ello, cada año estudiamos los hábitats usados por las poblaciones del canelo sabanero en varias Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (AICA) del departamento de Casanare. Tres de estos sitios, el AICA Reservas de la vereda Altagracia, el AICA Reserva Puerto Rico & La Polonia y el AICA Chaviripa-El Rubí, acogen el 1% de la población mundial de esta especie.   Sin embargo, esta tarea no la hacemos solos. Nuestros principales aliados son los ganaderos y propietarios de los predios visitados por el canelo. Con gran compromiso, ellos nos informan sobre la llegada y partida de estas y otras aves migratorias en las AICA. Incluso, don Víctor Salazar, don Genri Parada, don Luis Eduardo Arenas y Eduar Parada, junto a sus respectivas esposas, participan activamente en la toma de datos y el seguimiento de las especies objeto de estudio.   A este grupo también se suma don Francisco Sandoval del AICA Fundo Flor Amarillo, quien, además de estar atento a lo que ocurre con el canelo en su propiedad, nos acompaña en los recorridos por el Casanare con su vehículo llamado La Zamurita. Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris En la Reserva Natural de la Sociedad Civil Hato el Boral, que hace parte del AICA Reservas de la Vereda Altagracia, Policarpo Arenas Arizmendy y sus tías, Libia Arizmendi y Yanire Arizmendy, nos informan sobre la presencia del canelo en su predio, y nos permiten visitar uno de los sitios preferidos del canelo: un bajo de más de 1.000 hectáreas rodeado de morichales y espesos bosques a orillas del río Meta.   No obstante, este año otro sitio clave para el canelo sabanero, el AICA Wisirare, enfrentó un voraz incendio que devastó grandes extensiones de sabanas justo durante la migración de esta ave limícola. Lo preocupante es que el inadecuado manejo del fuego en la sabana, algunas prácticas agrícolas y la perturbación humana ponen en riesgo, no solo la migración de esta especie, sino de otras aves como la chisga negra o tordo arrocero (Dolichonyx oryzivorus), una especie casi amenazada globalmente que depende igualmente de las sabanas del Llano.    El canelo sabanero se ha convertido en un mensajero alado de las sabanas, pampas y pastizales en las Américas, paisajes en los que llaneros, gauchos y vaqueros han construido modos de vida ligados a la ganadería. Tal conexión implica una responsabilidad compartida, trabajar juntos para que, al dejar el Ártico donde se reproduce, el canelo llegue al sur de Suramérica y meses después, vuelva a visitar los Llanos en su viaje de regreso a Norteamérica.   Los Llanos no son la única región clave para el canelo en Colombia; la Amazonia también es fundamental para esta ave. Pero esa es otra historia.   ¡Por las aves, con la gente!   Fuentes: https://www.iucnredlist.org/species/22693447/256354281 https://www.iucnredlist.org/species/22724367/136679828   Para más información:   Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociaado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

¡Calidris 35 años! Una historia que se fue volando

Era diciembre de 1991 y, en un salón de la Universidad del Valle, en Cali, un grupo de estudiantes decidió dar forma a algo que ya venía gestándose tiempo atrás: un espacio que permitiera conocer más sobre un fenómeno que los había cautivado profundamente —la migración de “los chorlos” a lo largo del Pacífico americano. Archivo fotográfico Asociación Calidris Así nacía la Asociación Calidris. Un grupo de conservacionistas movidos por la curiosidad, la pasión por el trabajo de campo y las largas jornadas compartidas, con la convicción de que conocer era el primer paso para conservar.   Lo que comenzó como una iniciativa estudiantil, se transformó con los años en una organización referente en la conservación de las aves, pionera en la generación de conocimiento y comprometida con el trabajo junto a las comunidades rurales a lo largo del país.   En más de tres décadas, el mundo ha cambiado profundamente. Han crecido las presiones sobre la biodiversidad, han emergido nuevos desafíos globales y la tecnología ha redefinido la manera en que investigamos y actuamos. Colombia también ha atravesado transformaciones sociales, ambientales y políticas complejas. Y, en medio de todo ello, Calidris ha sabido adaptarse, evolucionar y crecer, sin perder su esencia: el conocimiento, el trabajo colaborativo y la pasión por conservar la vida.   Nuestro camino reflejado en nuestro eslogan “Por las aves, con la gente”, ha consolidado una visión donde la ciencia, las comunidades y la gestión del territorio se encuentran para construir soluciones sostenibles.   Pero si algo define a Calidris, más allá de sus logros, proyectos y reconocimientos, es su gente. En estos 35 años de historia, más de 200 mujeres y hombres, en su mayoría estudiantes de últimos semestres o jóvenes profesionales, han pasado por esta casa y han hecho parte de su construcción cotidiana. Aquí encontraron una oportunidad para culminar su formación o vivir su primera experiencia laboral, pero, sobre todo, un espacio para aprender haciendo, para equivocarse con propósito y para crecer con compromiso. Archivo fotográfico Asociación Calidris Archivo fotográfico Asociación Calidris Hoy, muchos de ellos lideran procesos en otras organizaciones y territorios, llevando consigo el sello Calidris: silencioso, ético, humano y presente en su manera de trabajar y de mirar el mundo. Ese legado, tejido persona a persona, es también una de las mayores razones para celebrar estos 35 años.   Este año es, ante todo, un año de celebración y paradójicamente, también ha sido un tiempo de despedidas. Hemos visto partir a miembros queridos y fundamentales en nuestra historia. Su ausencia nos duele, pero también nos recuerda algo esencial: que la vida es dinámica, que el tiempo avanza como las aves en sus rutas migratorias, que cada paso deja una huella y que debemos horrar su legado en cada proyecto, en cada decisión, en cada nueva generación que continúa el camino.   Celebrar estos 35 años no es solo mirar atrás. Es reconocer lo recorrido, agradecer a quienes han sido parte de esta historia, quienes estuvieron, quienes están y quienes vendrán y reafirmar nuestro compromiso con el futuro.   Los desafíos son cada vez mayores, pero también lo es nuestra capacidad colectiva para enfrentarlos. Seguimos trabajando con la misma fascinación que nos vio nacer, pero con más herramientas, más aliados y una convicción más profunda: la conservación es posible cuando se construye desde el conocimiento, la colaboración y la esperanza.   Treinta y cinco años después, seguimos en vuelo  ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co  

¡El guardián de nuestros caminos y ciudades!

Mi nombre científico tiene un significado muy especial: magnirostris viene del latín y significa «pico grande».Si me miras bien, notarás que soy de color gris pardusco con un pecho barrado de blanco y café, pero miverdadera «marca» aparece cuando vuelo: un parche de color rufo (como un naranja rojizo) en mis alas quebrilla bajo el sol. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Soy un ave confiada y me verás casi siempre posado en lugares expuestos, como cables o ramas secas, vigilando todo con mis ojos amarillos. Pero no te dejes engañar por mi calma, soy un cazador experto y muy versátil. Como de todo, desde insectos y lagartos, hasta roedores. Incluso, se me ha visto capturando murciélagos desprevenidos mientras duermen ¡Nada se me escapa! Si alguna vez has escuchado un grito persistente y agudo como un «¡cuiiiiiiooo!» mientras viajas, seguramente soy yo saludando desde mi percha. Soy un ave de costumbres: me gusta planear aprovechando las corrientes de aire caliente y, cuando llega la época de tener familia (entre abril y agosto), construyo nidosvoluminosos con ramas y hojas en las copas de los árboles o incluso dentro de bromelias. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Afortunadamente, me adapto muy bien a los paisajes transformados y mis poblaciones son estables. Sin embargo, mi presencia es vital para controlar poblaciones de pequeños animales y mantener el equilibrio en nuestros ecosistemas, tanto en el campo como en la ciudad. La próxima vez que vayas por la calle o de viaje por el Valle del Cauca, mira hacia arriba. Seguro me encontrarás vigilando el camino. Si quieres conocer más sobre los vecinos alados que comparten la ciudad contigo, sigue el vuelo en Cali Ciudad de las Aves. ¡Porque valorar nuestra fauna urbana es el primer paso para protegerla!   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co Para más información:   Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Manos a la obra por la avifauna: monitoreo participativo en Bolívar y Jamundí

Hace unos años hemos trabajado por la conservación de las Reinitas en la cordillera Occidental y nuestros esfuerzos en conjunto con los grupos locales han continuado dando frutos. Recientemente, desarrollamos el proyecto “Hábitats saludables para las Reinitas en los Andes de Colombia III”, y como uno de los resultados relacionados con el fortalecimiento de capacidades locales, publicamos un protocolo de monitoreo participativo, que promueve acciones a favor de la conservación de la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis) y la Reinita Cerúlea (Setophaga cerulea) en Bolívar y Jamundí, municipios del Valle del Cauca.     En este protocolo, hemos plasmado aportes confiables sobre la relación de las aves con los usos de la tierra (zonas agrícolas y pecuarias, así como parches de bosque) y cómo estos pueden favorecer la toma de decisiones a corto, mediano y largo plazo a favor de la conservación de la avifauna. Todo el proceso lo hemos llevado a cabo junto a los grupos locales de monitoreo, desde el 2021 en Bolívar y desde 2022 en Jamundí. En esta área trabajamos de la mano con nuestros socios locales que son Corporación Ecofuturo (Bolívar), Reserva Natural Bonanza (Jamundí). Con ellos conformamos los grupos locales para llevar a cabo el monitoreo participativo.   Los grupos locales están integrados por propietarios de Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC), estudiantes de Instituciones Educativas de la región y personas interesadas en aprender y que mostraron interés por ser parte de este proceso. En Bolívar, hay tres grupos locales de la vereda San Isidro, el corregimiento Primavera y Naranjal. En Jamundí, nos aliamos con jóvenes que hacen parte del Club Amigos de las Aves y Naturaleza “La Herradura” y su familia, quienes viven en la vereda de La Estrella.   Respecto a los grupos locales, en Bolívar y Jamundí, retomamos el proceso de monitoreo participativo que desde 2021 hemos estado realizando con el fin de fortalecer sus capacidades para la toma de decisiones a favor de la biodiversidad y la protección de los recursos naturales. En Bolívar evaluamos el cambio de la riqueza de las aves según el manejo de sistemas productivos y el uso de agroquímicos. Mientras que en Jamundí, investigamos las aves que se encontraban en potreros y borde de bosque.   Esta experiencia nos ha permitido aprender a fortalecer el trabajo en equipo, analizar la información que hemos registrado y las decisiones sobre dónde y cómo seguir haciendo el monitoreo participativo a largo plazo. Reafirmamos que la conservación de las aves y sus hábitats va de la mano con las comunidades locales: son ellas quienes hacen posible que los acuerdos y las actividades se hagan realidad en los territorios.   ¡Por las aves, con la gente!   Descarga nuestro Protocolo de monitoreo aquí     Para más información: Diana Ramírez Investigadora Asociada Asociación Calidris dramirez@calidris.org.co