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Los grandes líderes permanecen en la memoria de sus pueblos

Hoy despedimos con profundo dolor a Julián Mauricio Gutiérrez Grajales, Autoridad Tradicional Mayor del Resguardo Indigena Kwe’sx Yu’ Kiwe (Nuestro territorio de agua) en Colombia. En vida, dedicó su esfuerzo al servicio de su comunidad y al cuidado de la naturaleza, convencido de que preservar la vida, la cultura y el futuro de las nuevas generaciones comienza por proteger el territorio que las sostiene.   Su compromiso fue decisivo para hacer realidad el proyecto Kiwe Yu’Viçxakwe’we’sx (Territorio de agua y aves). Desde sus inicios, acompañó la formulación de la propuesta, impulsó la creación de la OMEC, lideró el levantamiento de información y la construcción de la cartografía del territorio, y, posteriormente, ya como Autoridad Mayor del resguardo, continuó orientando el proceso y fortaleciendo el puente entre la comunidad, las autoridades tradicionales y el equipo técnico.   Gracias a su liderazgo, hoy el Resguardo Kwe’sx Yu’ Kiwe protege 2.489,7 hectáreas de territorio de vida, donde habitan más de 100 especies de aves, varias de ellas amenazadas, endémicas y migratorias. Su visión también fortaleció la formación de jóvenes indigenas, el monitoreo comunitario de aves y el cuidado colectivo del territorio.   El legado de Julián permanecerá en cada sendero recorrido para monitorear las aves, en cada árbol sembrado, en cada joven que hoy continúa este camino y en la convicción de que la conservación sólo es posible cuando nace desde las comunidades. Pieza gráfica: Conserva Aves

Territorios sonoros 3

Escuchar los sonidos de los manglares es una forma de acercarnos a ellos, comprender su importancia y reconocer por qué protegerlos es una tarea de todos. En este tercer episodio de ‘Territorios Sonoros’, nos adentramos en uno de los ecosistemas más valiosos del planeta, el manglar, que protege a las comunidades costeras, alberga una extraordinaria biodiversidad, ayuda a enfrentar el cambio climático al almacenar grandes cantidades de carbono y actúa como una barrera natural frente a tormentas y la erosión. https://youtu.be/My1P_-TjBCQ Dale play y déjate envolver por los sonidos del manglar, donde la naturaleza encuentra su propia voz. ¡Por las aves, con la gente! Para más información:   Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co 

¡Con ustedes, el Periquito de Anteojos!

¡Hola! Soy el Periquito de Anteojos (Forpus conspicillatus), aunque tal vez me conozcas como periquito cascabelito. Si miras bien mi nombre científico, entenderás mi secreto: conspicillatus viene del latín y significa «con gafas». Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Y es que, ¡vaya que las llevo con estilo! Si soy macho, notarás que alrededor de mis ojos y en mi rabadilla llevo un hermoso tono azul. Si soy hembra, no llevo azul, pero presumo unas «gafas» de un verde esmeralda deslumbrante alrededor de mis ojos.    Somos los más pequeños de la familia de los loros, pero lo compensamos con mucha personalidad y volumen. Rara vez nos verás solos; nos fascina andar en bandadas numerosas y ruidosas, charlando y trinando incesantemente mientras volamos de manera ondulada y rápida de árbol en árbol.    Nos encanta vivir en zonas semiabiertas, cultivos, pastizales, parques y áreas urbanas con árboles dispersos. Nos encuentras desde las tierras cálidas (100-900 msnm), hasta en zonas altas (1000 – 2600 msnm).    A la hora de comer, nos fascinan las semillas de pastos, los brotes tiernos de las plantas y las flores de algunos arbustos. Al caer la tarde, nos reunimos en grandes grupos para dormir todos juntos en las copas de los árboles, compartiendo las anécdotas del día.  Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Caldris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Caldris Cuando llega la época de hacer familia (entre diciembre y abril), buscamos cavidades a baja altura: huecos en postes de cercas, ramas secas o hasta en termiteros, donde la hembra pone unos 4 huevitos blancos, que cuidamos con mucho celo.    Lamentablemente, por nuestro tamaño y canto, muchas personas han querido tenernos encerrados en jaulas. Pero nuestra verdadera belleza brilla cuando estamos volando en libertad, cumpliendo nuestro papel en el ecosistema.    Afortunadamente nuestras poblaciones son fuertes y estamos en categoría de Preocupación Menor (LC), ¡pero necesitamos que los cielos sigan siendo nuestro único hogar! La próxima vez que escuches un alboroto alegre en lo alto de un árbol, mira bien… ¡podría ser una bandada de nosotros saludándote con nuestras gafas puestas!    Sigue nuestro vuelo en Cali Ciudad de las Aves y descubre la increíble diversidad de formas y colores que habitan a nuestro alrededor. ¡Conocer es el primer paso para conservar!    Para más información:   Luis Carlos Mora Biólogo Asociación Calidris lcmora@calidris.org.co  

Territorios Sonoros 2

Las ciudades también son territorios sonoros: espacios donde conviven voces, memorias y formas de vida que dan identidad a cada lugar.  Las aves, con sus cantos, nos lo recuerdan cada día. El oeste de Cali despierta al ritmo del pellar, las guacharacas, el bichofué, la guacamaya cariseca, los canarios y muchas otras especies de pájaros, que con sus aleteos y cantos le ponen ritmo a la ciudad. No te pierdas este segundo episodio de Territorios Sonoros y descubre cómo suena nuestra ciudad de aves. https://youtu.be/Z2Ho83R5tcI ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co 

Más de tres décadas tejiendo conservación

Nuestra historia es la historia de una convicción que ha crecido con el tiempo: conservar la naturaleza es también cuidar la vida, la memoria de los territorios y el futuro de las comunidades que los habitan. Desde mediados de los años 80, Calidris ha recorrido humedales, manglares, sabanas, costas y montañas de Colombia, con un propósito claro: contribuir a la conservación de las aves y de los ecosistemas de los que depende la biodiversidad y el bienestar de las personas.   Es así como, a lo largo de más de treinta años, hemos construido un camino en el que se entrelazan la generación de conocimiento, la participación, el trabajo comunitario y las alianzas con actores locales, nacionales e internacionales. Durante ese camino se han llevado a cabo procesos de gobernanza, acuerdos de conservación, festivales, tesis, publicaciones, reconocimientos y proyectos que han dejado huella en distintos territorios del país.   Los hitos que presentamos a continuación son una muestra de esa trayectoria. Más que una sucesión de fechas, cuentan nuestra evolución y crecimiento; en donde hemos sabido adaptarnos, aprender y ampliar el pensamiento, manteniendo intacto el compromiso con la conservación y con la construcción de territorios más sostenibles. ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

¿Qué hacer si encuentras un ave débil, herida o muerta en la costa del Pacífico colombiano?

Durante junio y julio de 2026 se ha incrementado el número de registros de aves consideradas errantes o raras en la costa del Pacífico colombiano. Gaviota reidora (Leucophaeus atricilla). Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris La mayoría de estos registros corresponde a especies asociadas al ambiente marino, como pardelas y gaviotines, observadas con mayor frecuencia en las costas de Ecuador, Perú y Chile. También se han registrado espátulas (Platalea ajaja), y es posible que existan hallazgos de otras especies poco frecuentes en la región, como ibis y otras aves acuáticas.    Estos registros inusuales podrían estar relacionados, entre otros factores, con el fenómeno de El Niño (ENSO, por su sigla en inglés), el cual puede modificar la temperatura del océano y la disponibilidad de alimento para las aves acuáticas, así como alterar sus movimientos y distribución. Además, este fenómeno puede afectar el éxito reproductivo y la supervivencia de algunas colonias de aves marinas.    Aunque la presencia de estas especies en nuestras costas e islas representa una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre su biología y sobre los efectos de El Niño, es importante recordar que un comportamiento inadecuado de nuestra parte puede disminuir las posibilidades de supervivencia de individuos agotados o lesionados e, incluso, representar un riesgo para nuestra salud.    Pelícano café (Pelenacus occidentalis). Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris Gaviota reidora (Leucophaeus atricilla). Foto: Carlos Ruiz – Guerra /Asociación Calidris Antes de intervenir, observe al ave al menos por cinco minutos    No todas las aves que permanecen en un ambiente costero necesitan ayuda. Algunas simplemente están descansando, recuperando energía o esperando mejores condiciones para continuar su desplazamiento o reanudar la búsqueda de alimento.   Si el ave permanece alerta, mantiene una postura normal y no presenta lesiones evidentes, lo más recomendable es mantener la distancia y evitar cualquier manipulación. Solo si presenta heridas visibles, no puede mantenerse en pie, no responde a la presencia de las personas o se encuentra en un sitio donde corre un riesgo inminente, será necesario contactar a la autoridad ambiental. Por consiguiente, en estos casos, la acción más recomendada es que comparta su registro en eBird o Inaturalist.    Si encuentra un ave viva pero muy débil:    Mantenga la distancia. Evite acercarse demasiado o manipular el ave, ya que esto incrementa su estrés.  Documente el hallazgo. Tome fotografías o videos, registre la fecha y la ubicación exacta, y comparta la observación en plataformas como eBird o iNaturalist. Mientras lo hace, evite que otras personas se aglomeren alrededor del individuo encontrado.  No la alimente ni le suministre agua. Un manejo inadecuado puede empeorar su condición. Comuníquese con la autoridad ambiental de su municipio o departamento para recibir orientación.  Mantenga alejados a perros y gatos. Si es posible, evite que animales domésticos se acerquen al ave.  En caso de un riesgo inminente, como el ataque por personas o animales, traslade el individuo cuidadosamente a una caja de cartón con orificios para ventilación y colóquela en un lugar tranquilo, sombreado y silencioso, mientras llega la autoridad competente.  No intente liberarla por su cuenta. Si el ave llegó por sus propios medios al sitio, es posible que esté descansando o recuperándose. Trasladarla o intentar que vuele puede aumentar su estrés o agravar su condición.  Si tuvo contacto con el ave, lave muy bien sus manos con agua y jabón y evite tocarse los ojos, la nariz o la boca.  Si encuentra un ave muerta:   Piquero patiazul (Sula nebouxii). Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris Piquero patiazul (Sula nebouxii). Foto: Carlos Ruiz – Guerra / Asociación Calidris No la manipule directamente.  Tome fotografías y registre la ubicación del hallazgo.  Informe el caso a la autoridad ambiental correspondiente, indicando el número de aves observadas y, si es posible, la especie.  Si tuvo contacto con el ave, lave inmediatamente sus manos con agua y jabón.    Su reporte puede aportar información valiosa para el monitoreo de estos eventos y contribuir a la conservación de las aves de la región.    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

Territorios sonoros

Les invitamos a sumergirse en Territorios Sonoros, un espacio para escuchar y descubrir cómo suenan los ecosistemas de nuestro país. En esta oportunidad, viajamos a un bosque seco del Valle del Cauca, donde el canto de las aves nos guía al corazón de uno de los ecosistemas más diverso, fascinante y amenazado de nuestro territorio. Escucharlas es escuchar al bosque: cada canto, llamado y aleteo revela la vida que lo habita y las interacciones que lo sostiene. Porque mientras el bosque suena, el territorio sigue vivo. https://youtu.be/Rgsbwx3ucBI?si=-kbol2PToFhNR0YXDale play y acompáñanos a celebrar nuestros 35 años escuchando y sintiendo nuestros territorios sonoros. ¡Por las aves, con la gente!  Para más información:   Dina Luz estupiñán Investigadora asociada dina.estupiñan@calidris.org.co

¡La tángara con nombre de cristal! 

¡Hola! Soy la Tángara Rastrojera (Stilpnia vitriolina), pertenezco a una familia famosa por sus colores estridentes y tropicales, pero yo prefiero cautivar con un plumaje más sutil, elegante y misterioso. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris De hecho, mi nombre científico es pura poesía: Stilpnia viene del griego y significa «brillante» o «reluciente», y vitriolina viene del latín para referirse a los tonos del cristal o el vidrio. Si me miras con atención bajo el sol, descubrirás que mi plumaje no es gris opaco, sino que destella hermosos tonos verde plateado y azul cristalino. Para completar mi atuendo, llevo una elegante frente de color rufo y un «antifaz» negro alrededor de mis ojos.    Mido apenas 14 centímetros y, a diferencia de mis primas tángaras que siempre andan en ruidosas y enormes bandadas, yo soy más reservada. Me encanta la tranquilidad de moverme sola, en pareja o con mi pequeño grupo familiar.    Vivo en los Andes de Colombia y Ecuador. Originalmente prefería los valles secos y las zonas de matorral, pero soy sumamente resiliente y adaptable. A medida que los paisajes cambian, he aprendido a colonizar nuevas zonas más húmedas y altas. ¡Imagínate que en los años 60 llegué a la Sabana de Bogotá y hoy ya estoy más que establecida allí, al igual que en los alrededores de Cali! Me verás feliz en pastizales, zonas agrícolas, rastrojos y muy cerca de las casas humanas. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris A la hora de comer, soy muy meticulosa: salto entre las ramas buscando insectos y artrópodos ¡a veces me pongo de cabeza para revisar las hojas!, aunque también disfruto de ricas frutas y bayas melastomatáceas. ¡Y somos una especie muy dedicada a la familia! Podemos criar casi todo el año. Nos esforzamos creando un nido en forma de copa abierta con musgo y fibras finas en las ramas de los árboles, donde ponemos por lo general dos huevitos blancos o azulados con manchas cafés.    Afortunadamente, mi estado de conservación es de «Preocupación Menor» (LC). Al ser un ave común y fuerte que se adapta bien a los entornos transformados, no me encuentro bajo amenaza inmediata. La próxima vez que camines por un sendero o mires un arbusto en el jardín y veas un destello plateado con antifaz, ¡salúdame!    Sigue nuestro vuelo en Cali, Ciudad de las Aves, y, descubre la increíble diversidad de formas y colores que habitan a nuestro alrededor. ¡Conocer es el primer paso para conservar!    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

“Pajareando a lo bien”

La observación de aves no solo constituye un pasatiempo placentero, sino también una oportunidad para contribuir al conocimiento, la protección de los hábitats y la preservación de los servicios ecosistémicos. Foto: archivo fotográfico del manual «pajareando a lo bien» La Asociación Calidris comparte el primer manual de buenas prácticas para la observación de aves en el Valle del Cauca, que subraya la necesidad de llevar a cabo una actividad responsable, que reduzca las perturbaciones y favorezca la construcción de conocimiento para fortalecer la conservación. De esta forma, cada observador se convierte en un aliado para la preservación de esta riqueza avifaunística para las generaciones futuras.   “Pajareando a lo bien” ha sido elaborado para ofrecer lineamientos orienten la observación de aves en el Valle del Cauca, tomando como base recomendaciones internacionales y adaptándolas al contexto local. Con este esfuerzo, se busca fortalecer la práctica de la observación de aves en el Valle del Cauca y consolidar al departamento como un destino de referencia en Colombia, promoviendo un turismo armónico con la naturaleza y la conservación de su patrimonio. Rupornis magnirostris. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Colaptes punctigula. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris La observación de aves no solo constituye un pasatiempo placentero, sino también una oportunidad para contribuir al conocimiento, la protección de los hábitats y la preservación de los servicios ecosistémicos. En este sentido, nuestro departamento es un territorio privilegiado por la diversidad de ecosistemas que alberga una extraordinaria variedad de aves. Con cerca de 1.000 especies registradas, entre ellas endémicas y migratorias, el departamento se ha consolidado como un destino de gran relevancia para la observación de aves.   Sin embargo, su expansión conlleva retos y responsabilidades, por lo que resulta necesario adoptar buenas prácticas que minimicen los impactos ambientales, garantizando una observación respetuosa y sostenible.   Este manual ha sido elaborado con el propósito de ofrecer lineamientos claros que orienten la observación de aves en el Valle del Cauca, tomando como base recomendaciones internacionales y adaptándolas al contexto local. Está dirigido a toda la comunidad de observadores, tanto profesionales como aficionados, comprometidos con el ejercicio de esta actividad de manera ética y responsable. Descarga “Pajareando a lo bien”, manual de buenas prácticas para la observación de buenas prácticas en el Valle del Cauca.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando CastilloDirectorAsociación Calidriscalidris@calidris.org.co

Una danza en la sabana después de la lluvia

Octubre llega a su final. Las lluvias pronto cesan y la sabana inundada deja al descubierto los pastos de los que el ganso del Orinoco (Oressochen jubatus) se alimenta. Es entonces cuando comienza la danza. https://youtu.be/DRwooHpSxkc Generalmente es la hembra quien da el primer paso. Estira el cuello y acerca la cabeza al suelo. El macho responde de inmediato: avanza hacia ella con su pecho inflado y sus alas hacia atrás. La danza se repite una y otra vez, mientras la sabana comienza a secarse y el agua se retira lentamente del suelo del bosque.   Después de la danza, la pareja necesita una cavidad en un árbol para anidar. El macho vuela cerca de un sitio que conoce perfectamente y que, además, está habitado por  humanos. Allí, en un viejo árbol de mango (Mangifera indica) el macho elige anidar. Este árbol cuenta con una cavidad justo en el punto donde nacen las ramas más grandes, lo cual brinda la protección necesaria para ocultar a la hembra y su nido. La hembra sube al árbol mientras el macho permanece abajo. Ella comienza a tapizar la cavidad con hojas y sus propias plumas.   La hembra pone ocho huevos que solo ella incubará. Su compañero permanece en el suelo, desde allí vigila que los intrusos no se acerquen demasiado. El macho está preparado para usar los espolones de sus alas como armas cortopunzantes para defender su territorio. A punta de aletazos ahuyenta a otros machos que también buscan donde anidar.   Durante el día, tanto el macho como la hembra permanecen alerta ante el asedio de rapaces como el carraco (Caracara plancus) y el chiriguare (Milvago chimachima). Por la noche también deben estar vigilantes, pues un reptil como el mato (Tupinambis teguixin) puede escalar sin dificultad el árbol en busca de los huevos. No obstante, la hembra estará allí para propinarle una lección al osado lagarto.   A medida que se acercan las últimas semanas de diciembre, y mientras la hembra calienta y protege sus huevos, las lluvias se vuelven cada vez más escasas en la sabana. En turnos muy cortos, ambos miembros de la pareja aprovechan para alimentarse del verde pasto que crece cerca del viejo mango.   Después de cuatro semanas, seis gansitos están listos para dar su gran salto. Tres metros los separan del suelo.  Uno tras de otro, los pequeños se lanzan para reunirse con sus padres. El macho los conduce hacia la orilla del humedal, mientras la hembra permanece detrás del grupo.  El chiriguare y el carraco ya no son la principal amenaza. En la orilla, algunos pacientes cachirris (Caiman crocodilus) esperan cualquier descuido de las familias de gansos, que empiezan a visitar con mayor frecuencia el humedal. Foto: Yanira Cifuentes – Sarmiento / Asociación Calidris Foto: Yanira Cifuentes – Sarmiento / Asociación Calidris Para febrero, el humedal tiene cada vez menos agua, no solo para los cachirris, sino para los gansos. El pasto escasea y las aves deben compartirlo con un número creciente de vacas, venados (Odocoileus cariacou) y chigüiros (Hydrochoerus hydrochaeris), que también acuden al sitio acompañados de sus crías.   Esta sabana, cada vez menos verde, ha sido testigo del crecimiento de los gansitos. Ahora solo quedan dos bajo el cuidado de sus padres. Los plumones de sus cuerpos han dado paso a las plumas verdaderas, lo que les confiere un aspecto más parecido al de los adultos. Con la escasez de alimento y de agua surge la necesidad de buscar otros lugares a los que no es posible llegar caminando.   En las dos semanas siguientes deben aprender a volar para acompañar a sus padres en busca de nuevos lugares para sobrevivir. Los intentos por volar inician corriendo con rapidez, para luego dar pequeños saltos y finalmente lograr ganar algo de altura. Poco después, consiguen volar con sus padres. https://youtu.be/YYjkL_J__8c Aunque los nuevos sitios visitados cuentan con suficiente agua y pasto, marzo es un mes particularmente seco, lo que obliga a muchos gansos a agruparse alrededor de lagunas que no alcanzan a secarse por completo. En las últimas semanas de abril llegan las primeras lluvias. La sabana recupera poco a poco su color verde.   No todas las parejas lograron reproducirse con éxito. Algunos gansos perdieron sus huevos, pese a haber intentado anidar en más de una ocasión. Otros lucharon infructuosamente para que sus crías no fueran presa de otros animales. Los dos jóvenes gansos de la pareja del viejo mango, en cambio, lucen sanos y fuertes. Sin embargo, el agua que inundará la sabana los obligará a abandonar el sitio donde vieron por primera vez la luz del sol. Los gansos deben partir a otros rincones del Llano.    Pasarán dos o tres años antes de que estos jóvenes gansos tengan su primera danza nupcial bajo las últimas lluvias. Tal vez alguno de ellos regrese al viejo árbol de mango, fiel testigo de la lucha de sus padres por sacar adelante a sus crías en medio de la sabana inundable de los Llanos colombianos.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co