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Nuevo estudio alerta sobre el declive de las aves playeras en la ruta migratoria del Pacífico 

Santiago de Cali, Colombia. Un estudio reciente, desarrollado por investigadoras e investigadores de 10 países, incluida la Asociación Calidris, en el marco del Proyecto de Aves Playeras Migratorias (MSP, por su sigla en inglés), alerta sobre el grave y preocupante declive de las poblaciones de aves playeras a lo largo del corredor migratorio del Pacífico americano. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Este esfuerzo colaborativo multinacional permitió analizar, entre 2012 y 2022, 63 humedales costeros en 10 países (Canadá, Estados Unidos, México, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú), abarcando 22 especies.    Los resultados muestran que la mayoría de las especies evaluadas se encuentran en declive: 10 de las 22 especies presentaron una tendencia negativa significativa, durante el periodo de estudio, entre las que se encuentran el zarapito trinador (Numenius hudsonicus – Whimbrel) y el chorlito pechigrís (Pluvialis squatarola – Black-bellied Plover).  En contraste, dos especies, Tringa melanoleuca y Himantopus mexicanus (Greater Yellowlegs y Black-necked Stilt), mostraron aumentos poblacionales. Las 10 especies restantes presentaron tendencias inciertas: siete con declives y tres con aumentos.    El estudio también revela diferencias importantes entre regiones. Por ejemplo, Calidris alba (Sanderling) mostró disminuciones en las regiones neotropicales y aumentos en las regiones templadas del norte, lo que sugiere que las amenazas varían entre regiones y que se requieren acciones de conservación diferenciadas. Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Aunque estos hallazgos son alarmantes, no resultan del todo sorprendentes. El informe de 2019 conocido como “3 mil millones de aves de Norteamérica” ya había señalado que las aves playeras son uno de los grupos más afectados, aunque con escasa representación de datos en este corredor del Pacífico. Este nuevo estudio llena ese vacío de información y constituye el primer análisis de esta magnitud para la región, proporcionando evidencia concreta para orientar acciones de conservación más estratégicas y efectivas.    Los resultados subrayan la importancia de continuar y fortalecer programas de impacto multinacional y local como MSP+ Ciencia para la acción en Latinoamérica, así como también,  la urgencia de mantener la financiación existente para toda la ruta migratoria, proveniente del Acta de Conservación de Aves Migratorias Neotropicales.  Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris La investigación también destaca que no es posible implementar medidas de conservación generalizadas: aunque se requiere una visión global, las acciones deben adaptarse a contextos locales y regionales, reconociendo las diferencias entre las regiones templadas del norte (Canadá, Estados Unidos y el norte de México) y las regiones neotropicales (desde el centro de México hasta el norte de Perú).    Esta evidencia refuerza que la colaboración multinacional no solo es clave para comprender la magnitud del problema, sino también la vía más efectiva para enfrentar los desafíos de conservación que amenazan a las aves playeras a lo largo del continente americano.    Para más información:  migratoryshorebirdproject.org  Diana Eusse  Investigadora  Asociación Calidris  deusse@calidris.org.co

Las aves limícolas de Colombia 

Con esta nueva publicación, la Asociación Calidris presenta los principales avances en el conocimiento de este grupo de aves acuáticas como respuesta al creciente interés que han despertado en la comunidad ornitológica colombiana y en el resto del continente.  Con esta nueva publicación, la Asociación Calidris presenta los principales avances en el conocimiento de este grupo de aves acuáticas como respuesta al creciente interés que han despertado en la comunidad ornitológica colombiana y en el resto del continente.    Actualmente, Colombia alberga 55 especies de aves limícolas. De hecho, una de ellas fue adicionada recientemente a la lista mientras que este documento se encontraba en imprenta: la aguja colipinta (Limosa lapponica). Esta especie, considerara una limícola errática en el país, fue reportada en la costa de Bolívar por Jorge Enrique Alcalá, de la Sociedad Ornitológica de Bolívar. Debido a que este registro se confirmó cuando el documento estaba en proceso de impresión, en esta edición únicamente se tratan 54 especies. Situaciones como esta no son raras en el estudio de las aves limícolas en Colombia, donde los nuevos registros son también producto del creciente números de personas interesadas en este grupo en el país.    Las dos familias más conocidas de las aves limícolas son Scolopacidae y Charadriidae. La primera incluye especies comúnmente llamadas playeros, piuritas, andarríos, becasas, agujas, tatascos, agachadizas, correlimos, chirlitas, tintilines, pirinolas, tanguitas o piragüitas. La segunda agrupa a tangas, pellares, alcaravancitos, chorlos, chorlas, chorlitos y pipiros.     Además, las aves limícolas comprenden otras familias igualmente fascinantes: los tuquituquis, gallitos de ciénaga o chequés (Jacanidae), el ostrero (Haematopodidae), los galanes, güereres o alcaravanes (Burhinidae), los alcalditos, terententenes o cigüeñuelas (Recurvirostridae) y las agachonas (Thinocoridae).  Esta es apenas una muestra de la gran variedad de nombres comunes con los que se conocen las aves limícolas en Colombia. Reunirlas bajo un mismo nombre no es una tarea sencilla, pues su distribución abarca todo el país y no se limitan exclusivamente a ambientes acuáticos. Más que el agua en sí, es su afinidad por el lodo, el barro o el limo, lo que permite agrupar aves que pueden encontrarse a orillas del mar, en un páramo o en una sabana.    Agradecemos a las más de 50 personas que participaron en la construcción de este documento, el cual busca convertirse en el principal insumo para la actualización del Plan de Conservación de aves limícolas de Colombia, proceso liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Gobierno de Colombia.    Para descargar, clic aquí

2025: por las aves, con la gente.

Por: Luis Fernando Castillo, director Asociación Calidris El 2025 fue un año intenso, y de balance profundo, aprendizajes y proyección estratégica para nuestra Organización. Un año para reconocer el camino andado, valorar los logros alcanzados y reafirmar, con esperanza y convicción, nuestro compromiso con la conservación de las aves y los ecosistemas, junto a las comunidades y los territorios que les dan vida. Foto: Asociación Calidris. Conteo Navideño 2025 2025 fue el año de culminación de nuestro Plan Estratégico 2020–2025, un periodo que consolidó procesos científicos, sociales e institucionales en distintas regiones de Colombia y del hemisferio. Este cierre no fue solo administrativo: fue la confirmación de una forma de trabajar basada en el conocimiento, el diálogo con las comunidades y la construcción colectiva. Al mismo tiempo, iniciamos la formulación del nuevo Plan Estratégico con horizonte al 2030, proyectando lo aprendido hacia el futuro.   El contexto del año presentó retos importantes. Los cambios en las políticas de financiación internacional afectaron el ritmo y la continuidad de algunos procesos, obligándonos a priorizar, ajustar y tomar decisiones complejas. Estos desafíos fortalecieron nuestra capacidad institucional y reafirmaron la importancia de la planificación estratégica, la diversificación de alianzas y la coherencia con nuestra misión.   A lo largo del año, Calidris desarrolló 14 proyectos de conservación, que se desplegaron en las regiones Andina, Pacífica, Caribe, Orinoquia y Llanos, abordando temas como la conservación de reinitas migratorias, aves playeras, ciencia participativa, centros de ciencia y programas de conservación de sabanas y corredores de migración.   Estas iniciativas se tradujeron en 22 intervenciones directas en áreas protegidas públicas y privadas, así como en estrategias complementarias de conservación. Gracias a este esfuerzo sostenido, fue posible incidir de manera directa en la gestión y protección de más de 327.000 hectáreas, fortaleciendo ecosistemas clave para las aves migratorias y residentes.   De manera complementaria, el trabajo territorial desarrollado durante 2025 aportó a procesos de conservación y manejo en 73.804 hectáreas distribuidas en distintas regiones del país, reflejando el alcance, la diversidad de escalas y la vocación territorial del trabajo de Calidris. Foto: Fundación BBVA Foto: Dinaluz Estupiñán / Asociación Calidris. Expedición Sanquianga 2025 El trabajo con la gente y las comunidades siguió siendo el corazón de nuestra acción. Durante 2025, cerca de 800 personas participaron directamente en procesos de sensibilización, valoración participativa, fortalecimiento de capacidades, planes de mejoramiento de medios de vida y acciones de conservación en las que las comunidades fueron protagonistas.   Estos procesos beneficiaron de manera directa a 174 familias, y de forma indirecta a 50 familias adicionales, ampliando el impacto social de nuestras acciones. La participación activa de mujeres y hombres, así como de familias completas, fortaleció el tejido social y la apropiación local de la conservación como una apuesta compartida.   Consolidamos acciones de divulgación y educación ambiental a través de publicaciones, festivales de aves y el fortalecimiento de iniciativas como Ciudad de las Aves en el Valle del Cauca. Estos espacios contribuyeron a una mayor apropiación social de la biodiversidad y al reconocimiento de las aves como indicadores de la salud de los ecosistemas.   Avanzamos también en la estructuración del Plan de Aves Limícolas de Colombia, y fortalecimos el trabajo con este grupo de aves en regiones estratégicas como los Llanos Orientales y la Amazonia. En la Cordillera Occidental del Valle del Cauca continuamos desarrollando acciones enfocadas en la conservación de reinitas migratorias y sus hábitats.   Uno de los hitos más significativos de 2025 fue sin duda el reconocimiento internacional otorgado por la Fundación BBVA de España, que concedió a Calidris el Premio a la Conservación de la Biodiversidad en Latinoamérica. Este premio reconoce años de trabajo colectivo en favor de las aves playeras migratorias de la costa del Pacífico latinoamericano y reafirma la pertinencia, la calidad y el impacto de nuestra labor.   Iniciamos el 2026 con gratitud hacia las comunidades, aliadas y aliados, donantes, voluntarias y voluntarios, y hacia todas las personas que hacen posible el trabajo de Calidris. Miramos hacia el 2030 con responsabilidad y esperanza, convencidas y convencidos de que la conservación efectiva se construye de manera colectiva, con ciencia, compromiso ético y una profunda conexión con los territorios y sus comunidades.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

Las familias ganaderas que cuidan al playero canelo 

Ubicado en la sabana inundable de la cuenca del río Orinoco, en el departamento de Casanare, el sitio de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP) Sabanas de Paz de Ariporo y Trinidad alberga más del 1% de la población global del playero canelo (Calidris subruficollis), una especie de ave limícola considerada como Vulnerable a la extinción a escala global.   Calidris subruficollis. Foto: Carlos Ruiz Guerra / Asociación Calidris, lugar: AICA/KBA Reservas de la vereda Altagracias, Trinidad, Casanare Con una época seca que se extiende de noviembre a abril y una época lluviosa de mayo a octubre, este sitio recibe al playero canelo desde febrero hasta inicios de mayo, justo antes de que emprenda su regreso hacia las áreas de reproducción en el norte de Norteamérica.    Para llegar al sitio RHRAP desde Yopal, capital de Casanare, se recorren 117 kilómetros por vía pavimentada hasta el municipio de Trinidad, y luego otros 90 kilómetros por un carreteable que conduce al límite occidental del sitio. En vehículo de doble tracción, el trayecto puede tomar unas ocho horas durante la temporada seca; el resto del año, en cambio, puede requerir más tiempo e incluso el uso de diferentes medios de transporte, como avionetas, embarcaciones, caballos o tractores. Sin importar el mes, cualquier dificultad del viaje se ve recompensada por la extraordinaria generosidad de las familias llaneras, orgullosas de su identidad y profundamente conectadas con su sabana.  Fernando Castillo / Asociación Calidris – AICA/KBA Reservas de la vereda Altagracia, Trinidad, Casanare Cabe anotar que el sitio RHRAP incluye tres Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (AICA/KBA): Reservas de la vereda Altagracia, Puerto Rico & La Polonia, y Chaviripa-El Rubí, que hacen parte de las nueve AICA designadas en Casanare.    Para las doce familias que habitan el sitio RHRAP, el playero canelo no es solo una más de las más de 300 especies de aves registradas allí: es un visitante ilustre que las conecta a través del hemisferio occidental, desde el norte de Norteamérica hasta el sur de Suramérica.      La tundra y las praderas del norte, junto con la pampa y las sabanas del sur, conforman los hábitats de los cuales depende este viajero sin maleta, que ha cautivado la atención de vaqueros, llaneros y gauchos.  Fernando Castillo / Asociación Calidris – AICA/KBA Reservas de la vereda Altagracia, Casanare Sin embargo, según el censo arrocero de 2023, los municipios de Trinidad y Paz de Ariporo, donde se ubica el sitio RHRAP, han registrado un aumento significativo en el cultivo de arroz durante la última década: de 9.571 a 14.888 hectáreas en Trinidad, y de 5.467 a 35.960 hectáreas en Paz de Ariporo. Esta expansión amenaza el hábitat del playero canelo, y su manejo inadecuado puede generar impactos ambientales y socioeconómicos negativos, como la contaminación del agua, el suelo y el aire, así como la pérdida de cobertura vegetal.    De ahí la importancia de fortalecer estrategias complementarias de conservación como las AICA, a través de las cuales la sociedad civil asume el compromiso de proteger la biodiversidad de sus territorios. Es por ello que en más de 61 mil hectáreas que corresponden al sitio RHRAP, doce familias ganaderas continúan trabajando de forma conjunta para manejar responsablemente la sabana inundable, en beneficio del playero canelo, de su cultura y de su futuro.    Para más información: Carlos Ruiz Guerra Investigador Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co   Yanira Cifuentes – Sarmiento Investigadora Asociación Calidris ycifuentes@calidris.org.co

La protección de las aves playeras migratorias de la costa del Pacífico latinoamericano galardonada por la XX edición de los Premios Fundación BBVA a la conservación de la Biodiversidad

Coordinado por la Asociación Calidris (Colombia) este esfuerzo colectivo, reúne a socios de 11 países que tienen costa en el Pacífico latinoamericano, desde México hasta Chile, quienes vistan 148 humedales de la costa del Pacífico. De esta red también hacen parte dos socios de Estados Unidos y Canadá. Foto: Quetzalli Nicaragua El Proyecto de las aves playeras migratorias del Pacífico americano, coordinado desde Colombia por la Asociación Calidris, ha sido premiado en la modalidad de Actuaciones en Conservación de la Biodiversidad en Latinoamérica.  Según El Jurado esta actuación ha sido desarrollada en una “amplia franja geográfica, alineando la fundamentación científica y la participación de la sociedad, desde México hasta Chile, englobando 148 humedales costeros en 11 países. sobresalen las acciones de conservación informadas y evaluadas científicamente, la creación de bases de datos disponibles para la comunidad científica, y el éxito en la mitigación de las perturbaciones humanas en las poblaciones de aves playeras”.   El Proyecto de Aves Playeras Migratorias   El Proyecto de Aves Playeras Migratorias nació en 2011 como una red de organizaciones dedicadas a realizar conteos científicos de aves playeras en los lugares por donde migraban. Catorce años más tarde, aglutina a organizaciones de los 11 países que tienen costa en el Pacífico latinoamericano, desde México hasta Chile, convirtiéndose así en un apoyo clave para la conservación de estas aves y fortaleciendo las comunidades que viven en torno a sus ecosistemas.   Cuando Luis Fernando Castillo, director de la Asociación Calidris, cursaba la asignatura de Ecología de Aves Marinas y Playeras en la Universidad del Valle (Colombia), un grupo de estudiantes se organizó para anillar las aves que pasaban por las playas colombianas durante su migración, y liberarlas con la esperanza de que su esfuerzo contribuyera a estudiar mejor su comportamiento. “Por aquel entonces —recuerda Castillo—, el estudio de las aves playeras era muy novedoso. Pero nos resultaba muy excitante pensar que estábamos contribuyendo a un ejercicio mucho más grande, que nuestra playa estaba conectada con Alaska y con la Patagonia”.   Aquel grupo pronto se constituyó en la Asociación Calidris, y, dado el carácter migratorio de las aves, enseguida comenzó a interactuar con otras iniciativas similares de otros países. Apoyados por el Servicio Forestal de Estados Unidos, concibieron un proyecto de monitoreo que integrara toda la región que abarcaban aquellas aves. Se fueron sumando más países paulatinamente y, desde 2019, el proyecto integra a Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México, incorporando además a organizaciones en los dos países del Pacífico norteamericano, Estados Unidos y Canadá. Foto: Fernando Castillo / Asociación Calidris. Pacífico colombiano Foto: Daniel Imbernón / ROC. Desembocadura del río Mataquito (Chile) Además, los conteos de aves revelaron qué actividades humanas podían amenazar su subsistencia, y la red ha pasado a involucrarse directamente en la conservación de estos animales a través de diversas actividades. “Las personas que están en la playa divirtiéndose a veces piensan que su comportamiento no genera efectos”, explica Diana Lucía Eusse, investigadora asociada a Calidris y coordinadora del Proyecto. Sin embargo, los tiene.   De acuerdo con Eusse, “Una herramienta clave para mitigar este impacto han sido los festivales de aves, que han permitido contarle a la gente de una manera amable la importancia de las aves, y además, se ha trabajado con inmobiliarias para crear zonas de exclusión que permitan que la playa se comparta entre aves y humanos en ciertas épocas del año”.   La comunidad es clave para la conservación de las playeritas   En otros casos, la red ha comprobado que, para conservar las aves, es clave involucrar a la población local: “Esa ha sido la historia de Calidris”, apunta Castillo, “pasar de contar aves a pensar en cómo trabajas con la gente y atiendes sus necesidades”. “En Colombia y en otros lugares de Latinoamérica, los sitios biodiversos son compartidos por personas en algunos casos con situaciones complejas en términos de capital físico, educativo y de salud”, agrega Eusse. “Y a veces nosotros, en el estudio de la biología, somos capaces de llegar a sitios donde nadie más llega. La conservación de las aves también consiste en fortalecer la capacidad de agencia de las comunidades locales, porque cuando trabajas con las comunidades, se refleja en la naturaleza”.   Además, se han forjado lazos con productores de sal y de camarones en diversos países. En ambos casos, se han establecido recomendaciones para establecer niveles de agua en las piscinas tanto de sal como de camarones que permitan que las aves descansen y se alimenten allí. Pero la clave para que estas recomendaciones se lleven a la práctica, ha sido resaltar los beneficios económicos que aportan a los productores, en cuanto a imagen corporativa y también entendiendo que la presencia o no de aves puede indicar que estas piscinas estén en mal estado y necesiten de intervención. Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris. Pacifico colombiano Foto: Diana Eusse / Asociación Calidris. Camaronera en Honduras “Ha sido uno de nuestros grandes aprendizajes como conservacionistas: el objetivo no es que todo produzca dinero, pero para tener éxito hay que poder hablar en términos de sostenibilidad en la producción”, argumenta Eusse.   Uno de los retos fundamentales que la red aborda diariamente es la grandísima diversidad entre las organizaciones participantes: “La realidad en cada país es diferente, la situación política, económica, los habitantes, entre otros. Por eso es necesario involucrar las necesidades y particularidades de cada lugar”, destaca Castillo, quien agrega que las reuniones frecuentes y la capacidad de escucha emergen como las claves de su éxito en este sentido. De esta manera, la red promueve que todo el trabajo se realice localmente: “el proyecto ha sido una forma de posicionar a Latinoamérica y de dar a conocer que la gente de aquí también está capacitada”, concluye.   Este proyecto favorece principalmente a 28 especies de aves playeras que usan el corredor migratorio y hábitats tropicales, subtropicales y de la zona templada sur, entre los que se cuentan planos intermareales, marisma, manglares, estanques… Seguir leyendo La protección de las aves playeras migratorias de la costa del Pacífico latinoamericano galardonada por la XX edición de los Premios Fundación BBVA a la conservación de la Biodiversidad

AviList une a las especies de aves del mundo proporcionando un lenguaje común a los conservacionistas 

La publicación de AviList significa que, por primera vez, los conservacionistas disponen de una lista mundial unificada de las especies de aves que habitan la Tierra.  AviList, la primera lista mundial unificada de especies de aves, ya está disponible.   AviList contiene 11.131 especies, 19.879 subespecies, 2.376 géneros, 252 familias y 46 órdenes.  Esta nueva lista ayudará a los científicos a aclarar las prioridades de conservación     Hoy se ha publicado AviList, una nueva lista mundial unificada de especies de aves y taxonomía. Con 11.131 especies, 19.879 subespecies, 2.376 géneros, 252 familias y 46 órdenes, esta nueva lista reúne el pensamiento global sobre lo que constituye una especie y da un vuelco a nuestra comprensión del mundo aviar.    En palabras del Dr. Stuart Butchart, científico jefe de BirdLife International: «El desarrollo y la adopción de una única lista taxonómica mundial unificada para las aves beneficiará a la conservación, eliminando la actual confusión e incertidumbre derivadas de la existencia de múltiples listas. Facilitará a los observadores de aves, científicos, responsables políticos y conservacionistas compartir información, utilizar y vincular diferentes plataformas en línea, y compartir una comprensión común de la distribución, ecología y prioridades de conservación de las aves.»   Hasta ahora, ornitólogos y observadores de aves han utilizado una selección de listas globales, cada una con su propio razonamiento sobre lo que constituye una especie específica de ave. La visión unificada de AviList ha llevado cuatro años de trabajo al Grupo de Trabajo sobre Listas de Aves, integrado por representantes de BirdLife International, el Laboratorio de Ornitología de Cornell, la Sociedad Americana de Ornitólogos, la Unión Internacional de Ornitólogos y Avibase. La nueva lista sustituirá a las del Comité Ornitológico Internacional (COI) y Clements y se actualizará anualmente.    El Dr. Paul Donald, representante de BirdLife en AviList, ha declarado: «El proceso ha durado casi cuatro años, ya que había que resolver cientos de diferencias entre las distintas listas y cada una de ellas exigía que el equipo reuniera y considerara todas las pruebas. El proceso nos permitió desarrollar una perspectiva totalmente nueva sobre las aves del mundo , y AviList debería convertirse en la referencia estándar sobre la diversidad aviar mundial en las próximas décadas».  Con nuestro trabajo de conservación en todo el mundo protegiendo a las especies más vulnerables y manteniendo comunes a las aves comunes, BirdLife International hará la transición de nuestra lista actual a AviList en los próximos años. De este modo nos aseguramos de seguir ayudando a las poblaciones a prosperar y de que la Lista Roja de la UICN esté al día de las últimas actualizaciones de su situación. Una vez que esté totalmente alineada, los beneficios para el trabajo taxonómico sostenible, la autoridad mundial y la claridad en las prioridades de conservación serán inmensos, y la DataZone de BirdLife, la Lista Roja de la UICN, eBird de Cornell Lab y Birds of the World serán directamente compatibles.    Marshall Iliff, miembro del equipo de AviList y jefe del proyecto eBird en el Laboratorio Cornell, ha declarado: «Al intentar proteger las aves a escala mundial, es importante asegurarse de que todos hablan el mismo idioma y los datos coinciden».    El lanzamiento de AviList es un gran hito en el mundo de la ciencia aviar. La nueva lista de control se publica libremente en https://www.avilist.org/. y puede descargarse íntegramente de forma gratuita. Puede descargarse completa o como «versión abreviada» que contiene sólo los campos más esenciales, en formatos .xlsx y .csv.   (Phalaropus tricolor) Carlos Ruíz / Asociación Calidris Para más información, póngase en contacto con  Julia Migné, Directora de Comunicación de BirdLife International  julia.migne@birdlife.org    Acerca de BirdLife International  BirdLife International es la única asociación mundial para la conservación de las aves y de toda la vida en nuestro planeta. Existimos para dar una sola voz a la naturaleza, y para unir y fortalecer la conservación más allá de las fronteras. Estamos formados por más de 120 organizaciones conservacionistas de todo el mundo y un Equipo Global. Trabajamos codo con codo, abordando algunos de los problemas más acuciantes del mundo natural. Juntos, somos la autoridad mundial en materia de aves. Tenemos oficinas regionales en Ammán, Bruselas, Cambridge, Dakar, Nairobi, Nueva York, Quito, Santo Tomé y Príncipe, Singapur, Suva y Tokio, y más de 13 millones de miembros individuales y simpatizantes. Más información en: www.birdlife.org/how-we-work      Acerca del Laboratorio de Ornitología de Cornell  El Laboratorio de Ornitología de Cornell pretende interpretar y conservar la diversidad biológica de la Tierra a través de la investigación, la educación y la ciencia participativa centrada en las aves y la naturaleza. Transformamos los datos en conocimiento siendo pioneros en nuevas técnicas en la interfaz de la ciencia participativa, el aprendizaje automático y la visualización de datos. Más información en birds.cornell.edu. 

Aves Limícolas del Caribe colombiano

El documento Aves Limícolas del Caribe colombiano es un material educativo diseñado para el desarrollo de actividades encaminadas a dar conocer este grupo de aves y sus hábitats. Su impresión es totalmente permitida sin ánimos de lucro.   Para descargar el documento haz click en el siguiente enlace: Aves limícolas del Caribe Colombiano 

El astillero dormido en el tiempo

Foto: Asociación Calidris / Luis Fernando Castillo

Cada mes de febrero, desde hace más de una década, el equipo de monitoreo de aves playeras visitamos el Parque Nacional Natural Sanquianga, en la costa pacífica de Nariño, para realizar el conteo de aves en los planos lodosos de esta área protegida. Foto: Asociación Calidris / Luis Fernando Castillo Como siempre, el hospedaje es en Los Mulatos, una pequeña comunidad a orillas del océano Pacífico, conocida por ser el hogar de los «culimochos», hábiles carpinteros navales descendientes de vascos (según cuenta la historia) que, durante generaciones, construyeron gran parte de la flota de cabotaje que surcó estas aguas. La tarde avanza pesada; había llovido todo el día, empapando la tierra y el aire con ese frío extraño que a veces se siente en estas tierras de calor perpetuo. El cielo, cubierto por un manto gris, parece más bajo, oprimiendo la inmensidad del manglar que se extendía a nuestro alrededor. Navegamos por el estero rumbo al astillero de «El Cacao» en compañía de Lucho, nuestro anfitrión en el pueblo y, esta tarde, nuestro guía. Como descendiente directo de los culimochos, conoce cada rincón de estos esteros y cada sendero oculto entre las raíces enmarañadas del manglar. Foto: Asociación Calidris / Luis Fernando Castillo Foto: Asociación Calidris / Luis Fernando Castillo “Hace rato que no se hacía uno”, comentó Lucho al señalar un claro entre los árboles, donde asoman las primeras estructuras del astillero. En otros tiempos, este sitio vibraba con el golpeteo incesante de martillos y el crujir de la madera bajo el filo de los cinceles. Regresar al astillero fue como viajar en el tiempo. El lugar parecía detenido en un letargo forzado, enmudecido desde 2008, cuando una prohibición estatal impidió la construcción de barcos fuera de Buenaventura por razones de seguridad nacional. Desde entonces, quedaron atrás los días en que el golpe seco del mazo contra la madera y el crujido de las embarcaciones naciendo bajo las manos encallecidas de los carpinteros navales llenaban de vida este rincón del Pacífico. El astillero es una estructura sencilla hecha con puntales de madera y techo de zinc que protege al barco en construcción. Caminamos entre sus costillas de madera y repasamos con la mirada los tablones que mantendrán a flote una nave capaz de desafiar al océano. Lucho nos habló con nostalgia: en sus mentes estaban los planos y el conocimiento ancestral para dar forma a cada pieza, para que la quilla encajara y se convirtiera en la columna vertebral del barco. Pero, a su alrededor, el silencio del astillero habla de un futuro incierto: los jóvenes ya no se quedaban en la playa, la madera cedió paso a la fibra de vidrio y al metal, y con ello, los barcos de linaje artesanal navegaban rumbo a la extinción. Foto: Asociación Calidris / Luis Fernando Castillo El sol desciende en el horizonte cuando nos alejamos del astillero. En la brisa aún flota el olor de la madera recién cortada. Tal vez sea la última vez que lo sintamos así, tal vez no haya un próximo barco. Tal vez, cuando regresemos, solo quede la playa, el rumor del mar y la memoria de las embarcaciones que un día nacieron en este rincón de nuestro Pacífico. «Esto no es solo un oficio», dice Lucho. «Es nuestra forma de ser, de vivir el mar». El barco que permanecía inmóvil en el astillero era más que una nave: era un testimonio de resistencia, un último intento por desafiar el olvido. Pero, ¿quién tomará el mazo cuando las manos de estos hombres ya no puedan sostenerlo?   Escrito por: Luis Fernando Castillo Director  Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

A ritmo de marea contamos las aves playeras del Pacífico colombiano

¿Cómo saber cuántas aves playeras frecuentan el Pacífico colombiano? ¿Hay menos ahora? Esta es la historia de cómo contamos a esas incansables viajeras que ocupan las orillas del mar y de los humedales en esta región mágica. Egretta thula. Foto: Asociación Calidris / Fernando Castillo. La costa pacífica de Colombia, ubicada en el corazón del Chocó biogeográfico, es uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta. Paradójicamente, su escaso desarrollo en infraestructura vial y urbana ha permitido que los manglares más altos y frondosos sobrevivan, acompañando el vaivén de la marea como silenciosos guardianes.   En medio de estos paisajes realizamos los conteos de estas aves que ocupan las orillas o playas de los humedales, de ahí viene el nombre de aves playeras aves playeras. Prepararse para adentrarse en estos entornos no es tarea fácil. Llegar a rincones remotos, ya sea por vía aérea o marítima, implica planificar hasta el último detalle. Lo que no llevemos será difícil de conseguir.   Nuestros planes siempre incluyen pedir posada a las familias locales y abastecernos en ciudades como Buenaventura, Cali o Guapi. Es vital coordinar el transporte, asegurar la disponibilidad de combustible y, por supuesto, conocer los horarios de marea. En el Pacífico colombiano, la marea puede subir hasta cuatro metros, transformando radicalmente el paisaje y nuestras posibilidades de acceso.   Como buenos biólogos y ornitólogos, no olvidamos nuestros equipos ópticos, bitácoras de campo, rapidógrafos o lápices, GPS, ropa para el sol y la lluvia, agua, medicamentos personales e insumos de primeros auxilios. Todo cuidadosamente empacado en bolsas plásticas y cajas secas para evitar que se mojen en la lancha. Fotos: Asociación Calidris Una vez todo está todo planeado, empacado y acordado, emprendemos el viaje. Llegamos un día antes de empezar las jornadas, para alcanzar a desempacar, adaptarnos y estar listos al amanecer. Desde Cali tomamos un avión con destino al municipio de Guapi (viaje corto) o un carro hasta Buenaventura, y de allí una embarcación que nos lleva entre manglares, esteros o mar abierto hasta nuestro destino final en costa del departamento de Nariño (viaje largo).   Al día siguiente, antes de que el sol asome, comenzamos los conteos. Cuando la marea está alta, las aves se agrupan a descansar en pequeñas porciones de playa, creando un espectáculo de cientos, a veces miles, de individuos. Al bajar la marea, se dispersan por los lodos, buscando alimento.   La marea determina nuestros pasos tanto como los de las aves. Si queremos registrarlas agrupadas en sus sitios de descanso, salimos con marea alta. Pero si el objetivo es observarlas alimentándose, como en el Proyecto de Aves Playeras Migratorias, esperamos que la marea esté bajando o subiendo. En ocasiones, si la marea está demasiado baja, las aves se alejan tanto que apenas podemos verlas, o simplemente no podemos navegar por los esteros. Bandada mixta. Foto: Asociación Calidris / Fernando Castillo El calor también juega un papel importante. Con temperaturas que superan los 30 grados, la mejor hora para trabajar es temprano en la mañana. A pesar de los años de experiencia, madrugar sigue siendo un reto para algunos de nosotros.   Ya en el sitio, organizamos el equipo y montamos un toldo para protegernos del sol. Los conteos se hacen en pareja: uno observa con el telescopio o binoculares, mientras el otro anota.  La técnica de conteo es sencilla pero precisa: usamos el telescopio o los binoculares como un campo cerrado de visión y dictamos la especie y el número de individuos. “23 Calidris mauri, 7 Calidris pusilla, 2 Numenius phaeopus…” Así, durante minutos que a veces se sienten eternos bajo el sol.   Para las especies más abundantes usamos contadores manuales. Es curioso cómo el ojo identifica el ave y el dedo pulsa el contador casi sin pensar, mientras seguimos dictando otras especies. Foto: Asociación Calidris Foto: Asociación Calidris En medio del trabajo, hay tiempo para pequeños placeres: un sorbo de café y un pan mantequilla de la Panadería Las Cuero, de Guapi. A eso de las 8 am, el desayuno es sagrado. Las delicias preparadas por las mujeres del Pacífico son una fiesta para el alma: “tapao de pescado”, arroz con coco, huevo revuelto…    Este momento ocurre en algún recodo del estuario, mecidos por el movimiento de la lancha al ritmo de las olas y el viento, lejos del manglar para evitar que nos molesten los insectos más incomodos, los jejenes. A lo lejos, el canto de las aves y las voces de pescadores y piagueras acompañan nuestra pausa.   Al final del día, regresamos al pueblo. Un almuerzo con mariscos frescos y arroz con coco, aliñados con productos de las azoteas nos espera. Luego limpiamos los equipos, eliminamos el salitre con agua dulce y revisamos los datos. Consultamos guías de campo, compartimos fotos con colegas y, a veces, mapeamos nuestras rutas con GPS, maravillándonos de todo lo recorrido. Entonces caemos en cuenta del porqué, el cansancio y la sensación de seguir embarcados se mantiene.  Cada jornada es similar en rutina, pero nunca en resultados. Tres o cuatro días embarcados, bajo el sol o la lluvia, conscientes de los afortunados que somos de estar ahí, compartiendo historias y paisajes que cambian cada seis horas. Así, ya son cerca de 13 años repitiendo 2 ó 3 veces al año, estas mismas salidas.    Entonces llega el momento de regresar a casa. Por lo general, hay más calma en el mar y en nosotros mismos. La satisfacción es inmensa, aunque no siempre sepamos exactamente por qué. Quizá por completar las jornadas sin contratiempos, por la buena compañía o por el simple hecho de haber estado allí.   Contentos porque los datos que recogimos son útiles y han permitido a lo largo de estos años entender cómo va nuestra costa Pacífica, cuál es nuestra responsabilidad en su cuidado y con el compromiso renovado de poner todo nuestro interés, capacidades y conocimientos en su cuidado.      Escrito por: Diana Eusse Investigadora asociada Asociación Calidris deusse@calidris.org.co

¡Vamos a monitorear nuestras aves y nuestras playas! 

En los ecosistemas costeros de Bocagrande y El Bajito Tumac estamos conformando un grupo de ciencia participativa para monitorear las aves acuáticas, migratorias y residentes, con el fin de fortalecer las buenas prácticas del turismo regenerativo y aportar a la sostenibilidad del territorio. Grupo de ciencia participativa Bocagrande Tumaco, Nariño. La Asociación Calidris y el programa Destino Naturaleza de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) estamos implementando el proyecto “Aves acuáticas y perturbaciones humanas en las playas de El Bajito Sanador y Bocagrande en Tumaco – Nariño: Una propuesta de turismo regenerativo y monitoreo participativo comunitario”.     En el marco de dicho proyecto, en el mes de noviembre llevamos a cabo nuestro segundo encuentro. El primer día, llegaron muy puntuales Mario, Yefferson, Diana Carolina, Sandra, Óscar, Alexis, Víctor, Lucía, Cristian, Isaul, Rosa y Nataly, quienes con buen ánimo y, desde cada una de sus organizaciones nos acogieron, y dimos así, inicio al taller en el que nos propusimos realizar un diagnóstico participativo de amenazas y oportunidades de las playas de Bocagrande.    En mapas impresos, identificamos aquellos lugares donde se pueden observar diversas especies de aves acuáticas, así como otros grupos animales como ballenas y tortugas, de igual manera destacamos la importancia de  lugares, ricos en pesca artesanal, gastronomía y espacios de conservación, entre otros. También identificamos las amenazas existentes. Este diagnóstico, es una importante herramienta para la construcción del plan de monitoreo que realizaremos en esta localidad. Para ello, el grupo propuso una pregunta orientadora, que dará paso al proceso de investigación.  Grupo de ciencia participativa Bocagrande Grupo de ciencia participativa Bocagrande Estas actividades se replicaron con los integrantes del grupo de ciencia participativa que viven en la playa de El Bajito, donde nos dieron la bienvenida y nos contaron que su barrio es reconocido localmente como El Bajito Tumac, y que así es como prefieren nombrarlo.    Acá, Héctor, Magaly, Diana Elizabeth, Lida, Kelly, Carolina, Jesús, Marcela, Magdalena, María Aide y Grimanesa, en distintas mesas de trabajo, hicieron el diagnóstico de oportunidades y amenazas del territorio, y socializaron los pasos a seguir en la construcción del plan de monitoreo.    El encuentro, tanto en Bocagrande como en El Bajito Tumac, nos permitió abordar el tema de la comunicación como un elemento fundamental en el fortalecimiento comunitario y las buenas prácticas del turismo. Como parte de las actividades, identificamos audiencias, mensajes y medios clave para fortalecer este proceso.  Grupo de ciencia participativa El Bajito Tumac Grupo de ciencia participativa El Bajito Tumac De esta manera, el grupo de ciencia participativa de Bocagrande y del Bajito Tumac, toma fuerza y se prepara para el mes de diciembre, cuando nos reencontraremos para profundizar en el plan de monitoreo y para avanzar en el diseño de una estrategia de comunicación, los cuales aporten a la conservación de las aves acuáticas y migratorias, y al fortalecimiento comunitario para la sostenibilidad del territorio.    Este proyecto, liderado por la Asociación Calidris, es financiado por el Programa Destino Naturaleza de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés).    Para más información  Dina Luz Estupiñán Investigadora Asociación Calidris dina.estupinan@calidris.org.co