SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN DE NOTICIAS

El Coquito y el Coqulí

A mediados de los años noventa, cuando comenzamos los Censos de Aves Acuáticas en el Valle del Cauca, encontrarse en campo con un Coclí (Theristicus caudatus) era motivo de celebración. La especie había desaparecido de muchas zonas de la región y cada observación se convertía en un registro memorable. Coclí (Theristicus caudatus). Foto: Carlos J. Ruiz / Asociación Calidris El Coquito (Phimosus infuscatus), por su parte, parecía estar restringido a la Laguna de Sonso y algunos humedales cercanos. Encontrarlo en otro lugar era una rareza.Recuerdo que, hace un par de décadas, alguien me escribió sorprendido porque había observado en el río Cañaveralejo, en Cali, varios individuos de un “ave extraña” ¡eran Coquitos!   Actualmente, el panorama ha cambiado. Hoy, estas dos especies de la familia de los ibis (Threskiornithidae) son comunes en buena parte del Valle del Cauca y pueden observarse en humedales, potreros, cultivos y hasta en ambientes urbanos.   ¿Qué pasó?   Probablemente no hay una sola respuesta. Y lo más interesante es que su aumento no parece haber sido el resultado de una estrategia de conservación diseñada específicamente para ellas. En el caso del Coclí, diversos cambios pudieron coincidir en el tiempo: la aplicación de normas que prohíben la cacería de fauna silvestre, las restricciones al porte de armas, el aumento en el costo de la munición, la transformación de una región cada vez más urbana y la expansión de la avicultura comercial.   En muchas localidades del centro y norte del Valle, donde alguna vez era apreciado como ingrediente de sancochos y otros platos tradicionales, fue siendo reemplazado por otras presas de más fácil consecución. Nadie estaba pensando particularmente en proteger al Coclí, pero las condiciones para su supervivencia fueron cambiando.   Entonces, el paisaje también le abrió nuevas posibilidades. Palmas ornamentales, árboles aislados e incluso las torres de telefonía celular terminaron convirtiéndose en lugares de anidación.   Con el Coquito la historia fue diferente. La transformación del territorio produjo una red de ambientes, canales, reservorios, cultivos, campos de césped y otros espacios abiertos, que conectaron lugares antes aislados. El Coquito supo aprovechar esas oportunidades y fue expandiéndose gradualmente por buena parte del valle geográfico del río Cauca. Coquito (Phimosus infuscatus). Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Coclí (Theristicus caudatus). Foto: Carlos J. Ruiz / Asociación Calidris La historia de estas dos aves deja una reflexión interesante   Los cambios ecológicos rara vez responden a una sola causa. A veces ocurren lentamente, casi sin que los notemos. Y, en ocasiones, decisiones tomadas por razones completamente ajenas a la conservación, terminan produciendo efectos inesperados sobre la naturaleza.   En este caso, una suma de cambios sociales, económicos y territoriales, ninguno pensado específicamente para favorecerlas, creó las condiciones para que el Coquito y el Coclí aumentaran sus poblaciones, ocuparan nuevos espacios y pasaran de ser aves poco comunes a convertirse, nuevamente, en parte del paisaje cotidiano del Valle del Cauca.   Quizás esa sea una de las cosas más fascinantes de observar aves durante muchos años: no solo vemos especies. También podemos llegar a ver cómo cambia el territorio a través de ellas.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando Castillo Director  Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

Sixto el ostrero viajero

La historia de Sixto surge a partir del avistamiento de un ostrero americano (Haematopus palliatus) en las costas del departamento de Bolívar. Gracias a los anillos de colores que portaba, identificados con el código N62, fue posible determinar que este individuo provenía de una isla del estado de Connecticut, en los Estados Unidos, donde fue capturado y anillado en junio de 2022 Descarga aquí Para más información: Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co Yanira Cifuentes-SarmientoInvestigadora AsociadaAsociación Calidrisycifuentes@calidris.org.co

¡El Censo Urbano de Aves de Cali nos une!

La belleza de las aves de nuestra ciudad nos regala la excusa perfecta para volver a encontrarnos. Queremos que el arte de observar y registrar nuestras aves, sea la oportunidad ideal para volver a caminar la ciudad, habitar nuestras calles con esperanza y dejarnos sorprender por su belleza y biodiversidad. Te invitamos a sumarte al XII Censo Urbano de Aves de Cali (CUAC 2026), un espacio de ciencia ciudadana abierto para todos: desde expertos hasta quienes apenas empiezan a descubrir por qué Cali es la ciudad de las aves. ¡Cali late con fuerza y sus aves nos invitan a redescubrirla! ¡Por las aves, con la gente! https://www.youtube.com/watch?v=RT2hEplZy8Q Para más información:  Diana Ramírez Investigadora Asociación Calidris dramirez@calidris.org.co 

GuardiAves de Tumaco – Capítulo 1

¡Cuando las comunidades conocen, observan y cuentan sus territorios, se convierten en guardianas de la vida que los habita! En El Bajito Tumac y Bocagrande (Tumaco – Nariño), nació Guardiaves, un grupo de monitoreo participativo de aves que reúne a líderes comunitarios e iniciativas de turismo, alrededor del monitoreo y la conservación de las aves playeras del Pacífico colombiano.   Este proceso va más allá de observar y registrar aves. Junto con las comunidades construimos una estrategia de comunicación para dar a conocer el valor de las aves playeras y fortalecer su presencia en las iniciativas turísticas lideradas por la comunidad.   Así, cada recorrido, cada avistamiento y cada encuentro se convierte en una oportunidad para reconocer la riqueza del territorio y compartirla con quienes lo visitan. De esta manera, aprendemos a mirar el territorio con nuevos ojos, contamos sus historias y encontramos en la naturaleza, nuevas posibilidades para construir futuro.   Conoce el primero de tres videos que dan cuenta de estos encuentros y de la forma cómo las aves playeras además de unirnos nos cuentan muchas historias.   ¡Por las aves, con la gente! https://www.youtube.com/watch?v=VJ4XVXaWLC8 Para más información:   María Ximena Galeano Coordinadora de Comunicaciones Asociación Calidris comunicaciones@calidris.org.co  

¡El destello amarillo que alegra nuestros parques y jardines!

¡Hola, Soy el Canario Coronado (Sicalis flaveola)! Aunque seguro también me has escuchado nombrar como botón de oro, jilguero azafranado o canario costeño. Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Si te preguntas por mi nombre científico, ¡es casi un poema! Sicalis viene del griego antiguo para describir a un ave pequeña, y flaveola deriva del latín flavus, que significa «amarillito». ¡Y me queda perfecto! Los machos lucimos un brillante plumaje amarillo limón con un hermoso lavado anaranjado en la corona que brilla como un pequeño sol, mientras que las hembras y los jóvenes llevan tonos más discretos y estriados para camuflarse mejor.   A diferencia de otras aves que prefieren quedarse en lo alto de los árboles, a mí me fascina la vida cerca del suelo. Soy de costumbres terrícolas: me verás caminando tranquilamente por el césped de los parques y algunas zonas agrícolas, en parejas o en pequeños grupos, buscando deliciosas semillas de pastos y uno que otro pequeño insecto.   ¡Somos aves ingeniosas a la hora de construir un hogar! Cuando llega el momento de criar, la hembra lidera la construcción del nido, tejiendo hierbas secas en cavidades, tuberías o aleros de tejados, incluso aprovechamos cavidades y nidos abandonados por otras especies. Mientras tanto, el macho la acompaña cantando sin descanso desde un poste o cable. Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Lamentablemente, por nuestro alegre canto repetitivo y nuestro hermoso color, durante mucho tiempo hemos sido muy cotizados como aves de jaula. Pero la verdadera magia de nuestro color amarillo solo brilla cuando volamos libres de parque en parque, llenando de vida las ciudades y los campos. Por fortuna, somos muy adaptables, nuestras poblaciones se mantienen estables y estamos en categoría de Preocupación Menor (LC).   La próxima vez que camines por el parque y veas un pequeño «botón de oro» saltando en la hierba, tómate un momento para escucharnos cantar. Sigue nuestro vuelo en Cali Ciudad de las Aves y descubre la increíble diversidad de formas y colores que habitan a nuestro alrededor. ¡Conocer es el primer paso para conservar!   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Carlos Mora Biólogo Asociación Calidris lcmora@calidris.org.co

¿Un azulejo que atrapa insectos como golondrina? ¡Conócelo!

¡Hola! Soy el Azulejo Golondrina (Tersina viridis), y si me ves posado en lo alto de una copa expuesta, te aseguro que me vas a recordar. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Mi nombre en latín, viridis, significa «verde», pero eso describe principalmente a las hermosas hembras de nuestra especie; los machos presumimos un plumaje azul turquesa deslumbrante, con una pronunciada máscara negra en el rostro y elegantes barras en los flancos.    ¿Por qué me llaman «Golondrina»? Aunque soy una tángara de cola corta y pico ancho, soy un auténtico acróbata del aire. Me encanta posarme erguido en las ramas más altas, y, de repente, lanzarme en vuelos rápidos para atrapar insectos como hormigas voladoras y termitas en pleno aire. ¡Pero también amo las frutas! Me como los frutos enteros y luego disperso o regurgito sus semillas, ayudando a regenerar los bosques.    A diferencia de otras tángaras que andan en bandadas mixtas, me gusta moverme en grupos de mí misma especie (bandada monoespecífica). Y cuando termina la época de anidación, nos reunimos en grandes bandadas de hasta 100 individuos para viajar.    Azulejo golondrina macho. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Azulejo golondrina hembra. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Somos aves nómadas y migratorias de corta distancia; nos movemos entre montañas y valles siguiendo la comida y las estaciones, apareciendo en lugares como los Farallones de Cali o la Sierra Nevada de Santa Marta.    A la hora de hacer familia, nos salimos de lo común. No construimos nidos tradicionales en las ramas: la hembra teje una delicada copita de fibras finas dentro de cavidades. Buscamos agujeros en árboles, barrancos secos, grietas de piedras o hasta en paredes antiguas, donde ponemos 3 huevitos blancos.    Aunque a veces mi población sube y baja según la época del año, mi estado de conservación es de Preocupación Menor (LC). Me adapto bien a los bosques secundarios y cafetales, siempre y cuando tengamos frutas disponibles y huequitos seguros para anidar.    Sigue nuestro vuelo en Cali Ciudad de las Aves y descubre la increíble diversidad de formas y colores que habitan a nuestro alrededor. ¡Conocer es el primer paso para conservar!    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Carlos Mora Biólogo Asociación Calidris lcmora@calidris.org.co

Resultados del Censo Neotropical de Aves Acuáticas-CNAA  

Julio de 2026  En julio realizamos la segunda jornada del año del Censo Neotropical de Aves Acuáticas-CNAA. Visitamos 13 humedales del valle geográfico del río Cauca, en su zona centro y sur de nuestro departamento y del norte del Cauca. Foto: Dinaluz Estupiñán / Asociación Calidris Durante estos censos buscamos conocer el estado de los humedales del valle geográfico del río Cauca y sus aves que dependen de estos ecosistemas, detectar disminuciones, aumentos o cambios en su distribución. Estos datos ayudan a orientar la protección y el manejo de los humedales en nuestra región.      En esta oportunidad, participamos 30 personas, voluntarios de diferentes profesiones, estudiantes y aficionados a la observación de aves, con el objetivo conocer y aprender sobre estas especies. Esta vez, el grupo de Interpretes Ambientales de Aguas de Sonso, lideraron sus conteos en la RN Laguna de Sonso. Así mismo, contamos con el grupo de observadores de aves de Yotoco que visitaron la Madrevieja Chiquique.     A lo largo del recorrido identificamos y registramos las aves que habitan cada humedal y tomamos nota de las condiciones del clima y de las características del entorno. Estos datos servirán para contrastar los resultados con la información recopilada en años anteriores. Estos datos quedan registrados en la plataforma eBird y son compartidos con todos los participantes.      Como resultado de esta jornada del CNAA contamos 5529 aves, más de 1200 individuos respecto al mes de febrero donde registramos 4262. Fue la temporada con el registro más alto de individuos en los último cinco años. Las iguazas (Dendrocygna bicolor, D. autumnalis y D. viduata) aportaron el 33% de los datos (1759 ind) y el 75% fueron reportados en la Finca El Sillero, en Santander de Quilichao. Registramos también, 143 especies de aves, de las cuales 42 son aves acuáticas.    Aunque la mayoría de los sitios han experimentado una reducción de su espejo de agua debido a la temporada seca, las aves, especialmente las acuáticas, se concentran en zonas que aún conservan agua o en reservorios, donde encuentran alimento y refugio. A continuación les compartimos más detalles sobre los resultados obtenidos:   Para algunos fue una sorpresa encontrar especies de aves acuáticas migratorias, esto sucede porque algunos individuos juveniles pueden quedarse un tiempo en sus zonas de invernada mientras alcanzan su madurez y tiempo para reproducirse. Esto les permite evitar los riesgos del viaje de regreso y aprovechar recursos locales mientras aprenden a explorar su entorno.   Desde la Asociación Calidris, agradecemos a tod@s l@s participantes de esta jornada. A los Intérpretes Ambientales de Aguas de Sonso, Grupo de observadores de aves de Yotoco a todos los voluntarios y al equipo Calidris que madrugaron a contar aves ¡Gracias por ser parte del conteo CNAA julio 2026!    ¡Por las aves, con la gente!    Para más información:   Dinaluz Estupiñán Investigadora Asociada Asociación Calidris dina.estupinan@calidris.org.co 

¡Con ustedes, el Periquito de Anteojos!

¡Hola! Soy el Periquito de Anteojos (Forpus conspicillatus), aunque tal vez me conozcas como periquito cascabelito. Si miras bien mi nombre científico, entenderás mi secreto: conspicillatus viene del latín y significa «con gafas». Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Y es que, ¡vaya que las llevo con estilo! Si soy macho, notarás que alrededor de mis ojos y en mi rabadilla llevo un hermoso tono azul. Si soy hembra, no llevo azul, pero presumo unas «gafas» de un verde esmeralda deslumbrante alrededor de mis ojos.    Somos los más pequeños de la familia de los loros, pero lo compensamos con mucha personalidad y volumen. Rara vez nos verás solos; nos fascina andar en bandadas numerosas y ruidosas, charlando y trinando incesantemente mientras volamos de manera ondulada y rápida de árbol en árbol.    Nos encanta vivir en zonas semiabiertas, cultivos, pastizales, parques y áreas urbanas con árboles dispersos. Nos encuentras desde las tierras cálidas (100-900 msnm), hasta en zonas altas (1000 – 2600 msnm).    A la hora de comer, nos fascinan las semillas de pastos, los brotes tiernos de las plantas y las flores de algunos arbustos. Al caer la tarde, nos reunimos en grandes grupos para dormir todos juntos en las copas de los árboles, compartiendo las anécdotas del día.  Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Caldris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Caldris Cuando llega la época de hacer familia (entre diciembre y abril), buscamos cavidades a baja altura: huecos en postes de cercas, ramas secas o hasta en termiteros, donde la hembra pone unos 4 huevitos blancos, que cuidamos con mucho celo.    Lamentablemente, por nuestro tamaño y canto, muchas personas han querido tenernos encerrados en jaulas. Pero nuestra verdadera belleza brilla cuando estamos volando en libertad, cumpliendo nuestro papel en el ecosistema.    Afortunadamente nuestras poblaciones son fuertes y estamos en categoría de Preocupación Menor (LC), ¡pero necesitamos que los cielos sigan siendo nuestro único hogar! La próxima vez que escuches un alboroto alegre en lo alto de un árbol, mira bien… ¡podría ser una bandada de nosotros saludándote con nuestras gafas puestas!    Sigue nuestro vuelo en Cali Ciudad de las Aves y descubre la increíble diversidad de formas y colores que habitan a nuestro alrededor. ¡Conocer es el primer paso para conservar!    Para más información:   Luis Carlos Mora Biólogo Asociación Calidris lcmora@calidris.org.co  

Territorios Sonoros 2

Las ciudades también son territorios sonoros: espacios donde conviven voces, memorias y formas de vida que dan identidad a cada lugar.  Las aves, con sus cantos, nos lo recuerdan cada día. El oeste de Cali despierta al ritmo del pellar, las guacharacas, el bichofué, la guacamaya cariseca, los canarios y muchas otras especies de pájaros, que con sus aleteos y cantos le ponen ritmo a la ciudad. No te pierdas este segundo episodio de Territorios Sonoros y descubre cómo suena nuestra ciudad de aves. https://youtu.be/Z2Ho83R5tcI ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co 

Más de tres décadas tejiendo conservación

Nuestra historia es la historia de una convicción que ha crecido con el tiempo: conservar la naturaleza es también cuidar la vida, la memoria de los territorios y el futuro de las comunidades que los habitan. Desde mediados de los años 80, Calidris ha recorrido humedales, manglares, sabanas, costas y montañas de Colombia, con un propósito claro: contribuir a la conservación de las aves y de los ecosistemas de los que depende la biodiversidad y el bienestar de las personas.   Es así como, a lo largo de más de treinta años, hemos construido un camino en el que se entrelazan la generación de conocimiento, la participación, el trabajo comunitario y las alianzas con actores locales, nacionales e internacionales. Durante ese camino se han llevado a cabo procesos de gobernanza, acuerdos de conservación, festivales, tesis, publicaciones, reconocimientos y proyectos que han dejado huella en distintos territorios del país.   Los hitos que presentamos a continuación son una muestra de esa trayectoria. Más que una sucesión de fechas, cuentan nuestra evolución y crecimiento; en donde hemos sabido adaptarnos, aprender y ampliar el pensamiento, manteniendo intacto el compromiso con la conservación y con la construcción de territorios más sostenibles. ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co