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¡El guardián de nuestros caminos y ciudades!

Mi nombre científico tiene un significado muy especial: magnirostris viene del latín y significa «pico grande».Si me miras bien, notarás que soy de color gris pardusco con un pecho barrado de blanco y café, pero miverdadera «marca» aparece cuando vuelo: un parche de color rufo (como un naranja rojizo) en mis alas quebrilla bajo el sol. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Soy un ave confiada y me verás casi siempre posado en lugares expuestos, como cables o ramas secas, vigilando todo con mis ojos amarillos. Pero no te dejes engañar por mi calma, soy un cazador experto y muy versátil. Como de todo, desde insectos y lagartos, hasta roedores. Incluso, se me ha visto capturando murciélagos desprevenidos mientras duermen ¡Nada se me escapa! Si alguna vez has escuchado un grito persistente y agudo como un «¡cuiiiiiiooo!» mientras viajas, seguramente soy yo saludando desde mi percha. Soy un ave de costumbres: me gusta planear aprovechando las corrientes de aire caliente y, cuando llega la época de tener familia (entre abril y agosto), construyo nidosvoluminosos con ramas y hojas en las copas de los árboles o incluso dentro de bromelias. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Afortunadamente, me adapto muy bien a los paisajes transformados y mis poblaciones son estables. Sin embargo, mi presencia es vital para controlar poblaciones de pequeños animales y mantener el equilibrio en nuestros ecosistemas, tanto en el campo como en la ciudad. La próxima vez que vayas por la calle o de viaje por el Valle del Cauca, mira hacia arriba. Seguro me encontrarás vigilando el camino. Si quieres conocer más sobre los vecinos alados que comparten la ciudad contigo, sigue el vuelo en Cali Ciudad de las Aves. ¡Porque valorar nuestra fauna urbana es el primer paso para protegerla!   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co Para más información:   Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Cartilla de monitoreo participativo en Bolívar y Jamundí: Manos a la obra por la avifauna

Durante hace unos años hemos venido trabajando por la conservación de las Reinitas en la cordillera Occidental y nuestros esfuerzos en conjunto con los grupos locales han continuadodando frutos. Desarrollamos el proyecto “Hábitats saludables para las Reinitas en los Andes de Colombia III”, en el cual uno de nuestros productos finales ha sido publicar un protocolo de monitoreo participativo. Uno de nuestros objetivos del proyecto fue fortalecer grupos locales en realizar acciones a favor de la conservación de la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis) y la Reinita Cerúlea (Setophaga cerulea) en Bolívar y Jamundí, municipios del Valle del Cauca en la cordillera Occidental.   En este protocolo, hemos plasmado aportes confiables sobre la relación de las aves con los usosde la tierra (zonas agrícolas y pecuarias, así como parches de bosque) y cómo estos pueden favorecer la toma de decisiones a corto, mediano y largo plazo a favor de la conservación de la avifauna. Todo el proceso lo hemos llevado a cabo junto a los grupos locales de monitoreo, desde el 2021 en Bolívar y desde 2022 en Jamundí. Clic aquí para descargar Para más información:    Diana Ramírez  Investigadora asociada  Asociación Calidris  dramirez@calidris.org.co

¡Nuestra gestión 2025!

Presentamos los indicadores de la Asociación Calidris 2025. Un balance que refleja nuestro compromiso con la conservación de las aves y sus hábitats, y el trabajo conjunto con comunidades y aliados. En 2025 trabajamos en 18 sitios de Colombia, desarrollando 14 proyectos en cinco regiones del país y aportando a cinco planes y estrategias de conservación a nivel regional, nacional y hemisférico. Nuestras acciones se enfocaron en 37 especies de aves, priorizando aquellas de mayor relevancia ecológica y en categoría de amenaza.   Este año también fortalecimos procesos educativos, promovimos alianzas internacionales para el análisis de especies migratorias y avanzamos en acuerdos de conservación con comunidades locales para la protección de especies y hábitats clave.   Consulta los resultados y conoce el impacto de nuestras acciones. Descargar Indicadores 2025 Para más información:   Luis Fernando Castillo Director  Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

¿Un cardenal en el bosque húmedo? ¡No, es la Habia copetona! Orgullo Endémico 

Mi secreto mejor guardado es este «copete» o cresta escarlata que llevo en la cabeza. Los machos la lucen con mucho orgullo, casi siempre bien erguida, combinada con una garganta rojo brillante y un pecho gris que nos da un toque muy elegante. Las hembras somos muy parecidas, pero con la cresta un poco más corta.  Foto: Luis Carlos Mora | Asociación Calidris ¡Hola! Soy la Habia copetona conocida para algunos como Habia cristata y ahora para otros Driophlox cristata, y aunque algunos dicen que me parezco a un cardenal, soy una tángara orgullosamente colombiana o como algunos dicen, endémica, lo que significa que en todo el planeta Tierra, solo me encontrarás aquí, en las montañas de nuestro país.    Me encanta la vida en comunidad. Soy fuertemente gregaria y, para qué negarlo ¡bastante ruidosa! Rara vez me verás sola; prefiero moverme en parejas o en grupos familiares de hasta 5 amigos. Vivimos en el sotobosque (la parte baja y densa del bosque), cerca de arroyos rápidos en las montañas entre Antioquia y el Cauca, saltando rápidamente de rama en rama por debajo de los 10 metros de altura.    A la hora de comer, soy muy activa. Mis favoritos son las orugas y los artrópodos, aunque de vez en cuando me endulzo con unos frutos de arbustos del género Miconia. A veces me uno a bandadas mixtas con otras aves para buscar comida, y si hay hormigas guerreras pasando ¡allí estaré yo aprovechando el festín!  Foto: Luis Carlos Mora | Asociación Calidris Soy territorial y defiendo mi hogar con energía. Cuando llega el momento de la familia, nos ponemos manos a la obra: se nos ha visto llevando material para el nido a mitad de año, preparando todo para los nuevos integrantes del grupo.    Aunque mi estado de conservación es de «Preocupación Menor», mis poblaciones están disminuyendo. Dependo de los bosques húmedos y premontanos, y si estos se fragmentan o desaparecen, mi hogar también lo hará.    Así que, si vas pajareando por la vertiente occidental de la Cordillera Occidental y escuchas un alboroto en lo denso del bosque, busca un destello rojo escarlata en la cabeza… ¡Esa soy yo!    Si quieres descubrir más sobre las joyas aladas que solo viven en nuestro territorio, sigue el vuelo en Cali Ciudad de las Aves. Porque conocer a nuestras especies únicas es el primer paso para protegerlas.    ¡Por las aves, con la gente! Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

¿Cómo diferenciar las especies del género Tringa presentes en Colombia?

Llamadas también andarríos en los textos y tintilines en algunas localidades del Caribe colombiano, estas aves limícolas pueden representar todo un dolor de cabeza para la mayoría de los observadores de aves al momento de tratar de diferenciarlas entre sí. El andarríos mayor (T. melanoleuca) supera en tamaño a andarríos menor (T. flavipes). Foto: Carlos Ruiz.Guerra / Asociación Calidris  En la actualidad, el género Tringa en el país incluye cinco especies pertenecientes a la subfamilia Tringinae, familia Scolopacidae: el andarríos solitario (Tringa solitaria), el correlimos errante (Tringa incana), el andarríos mayor (Tringa melanoleuca), el andarríos alinegro (Tringa semipalmata) y el andarríos menor (Tringa flavipes). Iniciaremos con agrupar al género Tringa en andarríos patimarillos, en los que incluiremos al andarríos mayor (T. melanoleuca), el andarríos menor (T. flavipes) y el andarríos solitario (T. solitaria). Cabe anotar que el andarríos solitario (T. solitaria) cuenta con patas que tienden a ser más verdosas que amarillas.   Las vocalizaciones propias de las especies del género Tringa pueden resultar muy útiles para identificarlas, no obstante, se pueden presentar situaciones en las que estas especies permanecen en silencio ante los ojos de quien pretende identificarlas. Tanto el andarríos menor (T. flavipes) como el andarríos mayor (T. melanoleuca) y el andarríos solitario (T. solitaria) pueden compartir hábitats en ambas costas colombianas, así como humedales y ríos en el interior del país. De hecho, las tres especies pueden ser encontradas en un mismo sitio al mismo tiempo y de ser así, resulta más fácil diferenciarlas si se tiene en cuenta su tamaño. En el andarríos mayor (T. melanoleuca) la longitud del pico es similar a la del tarso. Foto: Carlos Ruiz-Guerra /Asociación Calidris En el andarríos menor (T. flavipes) el tarso es más largo que el pico. Foto: Carlos Ruiz-Guerra / Asociación Calidris En el andarríos solitario (T. solitaria) la longitud del pico es similar a la del tarso. Foto: Carlos Ruiz-Guerra / Asociación Calidris A continuación mencionamos algunos elementos clave para diferenciar a estas especies:    En vuelo el andarríos menor (T. flavipes) los dedos y parte de los tarsos sobresalen claramente más allá de la cola. En vuelo en el andarríos mayor (T. melanoleuca) y el andarríos solitario (T. solitaria) apenas los dedos rebasan la cola. Las narinas en el andarríos mayor (T. melanoleuca) se ubican más alejadas de las plumas faciales que en el andarríos menor (T. flavipes), en el que se sitúan más próximas a la cara. En algunas ocasiones, el andarríos mayor (T. melanoleuca) puede mostrar una protuberancia en el cuello que recuerda una manzana de Adán. Las vocalizaciones de reclamo del andarríos mayor (T. melanoleuca) son más claras y sencillas, mientras que las del andarríos menor (T. flavipes) son más agudas y entrecortadas, generalmente de dos notas frente a las tres o cuatro del andarríos mayor. Sin embargo, el número de notas puede variar en ambas especies, por lo cual el tono es más confiable que la cantidad de notas para diferenciarlas. Bibliografía   Elphick, C. S. and T. L. Tibbitts (2020). Greater Yellowlegs (Tringa melanoleuca), version 1.0. In Birds of the World (A. F. Poole and F. B. Gill, Editors). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/bow.greyel.01 Hayman, J., T. Prater. 1986. Shorebirds: an identification guide to the waders of the world. London and Sidney: Croom Helm.   Para más información:   Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociaado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

Censo Neotropical de Aves Acuáticas-CNAA: celebrando el mes de los humedales 

En febrero nos unimos para conmemorar el mes de los humedales cuyo lema para el 2026 es «Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural». Una invitación a conocer y proteger los humedales de nuestra región.  Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris El CNAA busca conocer el estado de las poblaciones de aves acuáticas y promover la conservación de los humedales de la región. Desde hace 34 años el CNAA hace parte del Censo Internacional de Aves Acuáticas (International Waterbird Census o IWC) que este año cumple su 60° versión siendo uno de los proyectos más extensos de ciencia participativa. Este conteo ha aportado en la conservación de más de 956 humedales de importancia internacional (Sitios Ramsar) y el análisis de tendencias poblacionales de 570 especies de aves acuáticas en el mundo. Te invitamos a conocer más sobre esta iniciativa:    https://lac.wetlands.org/contar-para-conservar-60o-censo-internacional-de-aves-acuaticas/ CNAA – febrero 2026   En nuestras tres jornadas, participamos 37 personas. Contamos con la participación de voluntarios y participantes de diferentes organizaciones locales como los intérpretes ambientales de Aguas de Sonso, la Sociedad Vallecaucana de ornitología-Dacnis, la Fundación Zoológica de Cali, el Grupo de observadores de aves de Yotoco.   Las jornadas de observación se realizaron entre el 7 y 21 de febrero. Visitamos 11 humedales del valle geográfico del río Cauca, en su zona centro y sur de nuestro departamento y norte del Cauca.     Durante el recorrido registramos todas las aves presentes en el humedal, así como las condiciones climáticas y del sitio, para compararlas con los registros de años anteriores. Cada persona cumplió un rol importante: quien llevaba la lista en eBird, quien anotaba en la libreta de campo y quien consultaba la guía para identificar las especies y compartir con el resto del grupo. Entre tod@s permanecíamos atentos a cualquier movimiento que pudiera ser registrado. ¡Cada ave cuenta!  En esta jornada del CNAA registramos 4262 individuos. Registramos 156 especies de aves, de las cuales 47 son aves acuáticas tanto residentes como migratorias.     A continuación, te invitamos a conocer nuestros resultados de la jornada. Agradecemos a tod@s l@s participantes de esta jornada. Les invitamos a estar pendiente de nuestras redes sociales para conocer más sobre las iniciativas de ciencia participativa que se desarrollan en nuestra región. ¡Gracias por ser parte del conteo CNAA febrero 2026!  Para más información:    Dina Luz Estupiñan  Coordinadora CNAA Valle del Cauca  dina.estupinan@calidris.org.co

Las aves limícolas de Colombia 

Con esta nueva publicación, la Asociación Calidris presenta los principales avances en el conocimiento de este grupo de aves acuáticas como respuesta al creciente interés que han despertado en la comunidad ornitológica colombiana y en el resto del continente.  Con esta nueva publicación, la Asociación Calidris presenta los principales avances en el conocimiento de este grupo de aves acuáticas como respuesta al creciente interés que han despertado en la comunidad ornitológica colombiana y en el resto del continente.    Actualmente, Colombia alberga 55 especies de aves limícolas. De hecho, una de ellas fue adicionada recientemente a la lista mientras que este documento se encontraba en imprenta: la aguja colipinta (Limosa lapponica). Esta especie, considerara una limícola errática en el país, fue reportada en la costa de Bolívar por Jorge Enrique Alcalá, de la Sociedad Ornitológica de Bolívar. Debido a que este registro se confirmó cuando el documento estaba en proceso de impresión, en esta edición únicamente se tratan 54 especies. Situaciones como esta no son raras en el estudio de las aves limícolas en Colombia, donde los nuevos registros son también producto del creciente números de personas interesadas en este grupo en el país.    Las dos familias más conocidas de las aves limícolas son Scolopacidae y Charadriidae. La primera incluye especies comúnmente llamadas playeros, piuritas, andarríos, becasas, agujas, tatascos, agachadizas, correlimos, chirlitas, tintilines, pirinolas, tanguitas o piragüitas. La segunda agrupa a tangas, pellares, alcaravancitos, chorlos, chorlas, chorlitos y pipiros.     Además, las aves limícolas comprenden otras familias igualmente fascinantes: los tuquituquis, gallitos de ciénaga o chequés (Jacanidae), el ostrero (Haematopodidae), los galanes, güereres o alcaravanes (Burhinidae), los alcalditos, terententenes o cigüeñuelas (Recurvirostridae) y las agachonas (Thinocoridae).  Esta es apenas una muestra de la gran variedad de nombres comunes con los que se conocen las aves limícolas en Colombia. Reunirlas bajo un mismo nombre no es una tarea sencilla, pues su distribución abarca todo el país y no se limitan exclusivamente a ambientes acuáticos. Más que el agua en sí, es su afinidad por el lodo, el barro o el limo, lo que permite agrupar aves que pueden encontrarse a orillas del mar, en un páramo o en una sabana.    Agradecemos a las más de 50 personas que participaron en la construcción de este documento, el cual busca convertirse en el principal insumo para la actualización del Plan de Conservación de aves limícolas de Colombia, proceso liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Gobierno de Colombia.    Para descargar, clic aquí

El alcaraván, el galán y el güerere

Si recorremos, a vuelo de pájaro, el bestiario presente en la obra de Gabriel García Márquez es posible encontrar varias curiosidades ornitológicas. Foto: Hesperoburhinus bistriatus – Carlos Ruíz-Guerra / Asociación Calidris Centremos la atención en una especie mencionada en varios relatos de nuestro premio Nobel de Literatura: el alcaraván, ave que, para el autor, corresponde a una limícola Hesperoburhinus bistriatus. Y es que no resulta fácil precisar qué fascinaba más a Gabo, si la palabra alcaraván o lo que esta ave representa para la cultura costeña.    En la obra “Diálogo sobre jaulas” se pone en evidencia su fascinación por la capacidad de los alcaravanes mantenidos en cautiverio para dar la hora con sus vocalizaciones incluso sin estar expuestos al sol. De hecho, una costumbre, por fortuna ya cada vez menos común en el Caribe colombiano, era tener alcaravanes como mascotas tanto en áreas rurales como urbanas. No obstante, Gabo va más allá en su cuento “La noche de los alcaravanes” en el que reviste a estas aves de misterio y oscuridad tras presenciar el ataque de un alcaraván a los ojos de una persona.     Por otro lado, la palabra alcaraván no se usa exclusivamente para Hesperoburhinus bistriatus. También se aplica para otra ave limícola, Vanellus chilensis, tanto en el Caribe como en los Llanos, mientras que en varias zonas de los Andes esta especie es conocida como pellar. Aparece entonces, el término galán, nombre común de Hesperoburhinus bistriatus utilizado en algunas localidades del Caribe. Este nombre ha sido desplazado progresivamente por la palabra alcaraván y poco se sabe de su origen, aunque podría estar asociado a las vocalizaciones de esta limícola, especialmente durante la noche.  Foto: Hesperoburhinus bistriatus – Carlos Ruíz – Guerra / Asociación Calidris Foto: Hesperoburhinus bistriatus – Carlos Ruíz – Guerra / Asociación Calidris En los Llanos colombianos, en cambio, se emplean los nombres güerere y alcaraván para referirse a Hesperoburhinus bistriatus, algo evidente en canciones y relatos del folclor de la Orinoquia. El güerere también despierta fascinación en las sabanas, pues se le atribuye la capacidad de anunciar, sin estar en cautiverio, la llegada de depredadores o intrusos no deseados. Incluso, para algunas personas, con su voz el güerere anuncia embarazos u otros acontecimientos familiares.    Desde el punto de vista de las subespecies, el galán corresponde a Hesperoburhinus bistriatus pediacus cuya distribución abarca el Caribe y los valles interandinos, mientras que el güerere corresponde a Hesperoburhinus bistriatus vocifer, presente en la Orinoquia. La llamemos galán o güerere, es una limícola que merece mayor atención, pues aún desconocemos varios aspectos de su historia natural. Incluso se presume que su distribución va en aumento debido a las inadecuadas prácticas agrícolas en el Caribe y los Andes como sucede con el pellar Vanellus chilensis. Aunque poco podemos afirmar con certeza al respecto, no cabe duda de que el galán anuncia el paso del tiempo y el güerere la visita inesperada, mensajes que han quedado en cuentos y canciones para la posteridad.  ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Carlos Ruiz – Guerra Investigador Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

En Colombia se implementan acciones para reducir amenazas que afectan el águila real de montaña 

La Asociación Calidris, con el apoyo de varias organizaciones, ha consolidado 14 acuerdos de conservación con propietarios de predios, orientados a reducir las presiones que afectan al águila real de montaña (Spizaetus isidori) en Colombia. Como parte de este proceso, se incentivaron acciones de conservación, la adopción de mejores prácticas productivas y la reforestación.  El águila real de montaña (Spizaetus isidori) enfrenta diversas amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat y los conflictos asociados a la depredación de aves de corral. En este contexto, la Asociación Calidris, en alianza con la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Federación Comunitaria para el Ordenamiento y Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda (FECOMAR), estableció 14 acuerdos de conservación con pequeños y medianos propietarios de Risaralda y el Valle del Cauca.    Los acuerdos se centraron en la implementación de Herramientas de Manejo del Paisaje (HMP), mediante adecuaciones espaciales como el aislamiento de áreas boscosas y rondas hídricas, que facilitan la conservación del bosque y la conectividad ecológica. Asimismo, para reducir el conflicto entre el águila y las comunidades, se aplicó un enfoque basado en Mejores Prácticas Productivas (MPP), mediante la adecuación de espacios para aves de corral, estableciendo áreas seguras frente a la depredación.  Foto: Gilder González / FADA El camino para llegar a los acuerdos   Los 14 predios vinculados a los acuerdos de conservación hacen parte de tres Áreas Claves de Conservación (KBA): el Parque Nacional Natural Farallones de Cali (Valle del Cauca), La Empalada (Risaralda) y el Parque Nacional Natural Tatamá (Risaralda). El proceso inició mediante talleres participativos con propietarios y autoridades ambientales, en los que participaron 20 personas (9Hy 11M); en estos espacios se abordaron las principales amenazas, la necesidad de conservar el águila real de montaña y la identificación de HMP y MPP en los predios.    Posteriormente, se realizaron visitas técnicas a los predios para definir las áreas de intervención y formalizar los 14 acuerdos de conservación, orientados a beneficiar el hábitat del águila real de montaña y a contribuir al bienestar y desarrollo sostenible de las familias. En conjunto, las acciones impactaron 356,6 hectáreas, de las cuales el 60 % se destinó a la conservación del bosque.      Fotos: Fernando Ortega / Asociación Calidris En el KBA Parque Nacional Natural Farallones de Cali se establecieron acuerdos con mujeres propietarias de tres predios, los cuales representan el 26,1 % del área total intervenida. En estos predios se avanzó en la siembra de plantas nativas para enriquecer zonas cercanas a rondas hídricas, el acondicionamiento de un vivero como mecanismo de reforestación y la adecuación de un espacio para gallinas, contribuyendo a la reducción de la depredación por parte del águila.    En el KBA La Empalada se establecieron acuerdos con ocho propietarios en los municipios de Belén de Umbría, Mistrató y Apía, abarcando el 36,2 % del área total impactada. En esta zona se fortalecieron prácticas agrícolas y culturales propias del Paisaje Cultural Cafetero, como el cultivo de café diversificado con especies de pancoger y forestales que proporcionan sombra. Asimismo, se adecuaron gallineros para contrarrestar los ataques de rapaces como Spizaetus isidori y se aisló un área de bosque secundario para contribuir a la regeneración pasiva.    Entre tanto, en la KBA Parque Nacional Natural Tatamá se apoyaron tres predios en el municipio de Santuario, que representan el 37,65 % del área total beneficiada. En dos de ellos se aislaron 2.500 metros lineales, contribuyendo a la conservación del bosque y a la mejora de los sistemas productivos asociados a la ganadería. Adicionalmente, se adecuó un sistema de secado solar para café, que incrementó la valorización de subproductos como la producción de abonos orgánicos y la reducción de desechos.  Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Mujeres: agentes clave en los procesos de toma de decisiones en sus predios    Durante los talleres de planificación predial, seis mujeres participaron activamente en la identificación de prioridades y en la toma de decisiones relacionadas con el manejo de sus predios. En este proceso, fueron fundamentales sus conocimientos, percepciones y compromiso con la conservación.    Aunque la mayoría de los acuerdos se establecieron con propietarios hombres, en la KBA Farallones de Cali se destacan tres mujeres propietarias que contribuyen al fortalecimiento de la gestión territorial en esta área estratégica. Cabe resaltar que su experiencia fue clave para el acondicionamiento y manejo sostenible de los espacios destinados a las gallinas, aportando a la economía familiar.  Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Voces de las comunidades en las KBA  “Las implementaciones contribuyen a reducir las amenazas para el águila real de montaña al mejorar la convivencia entre las actividades humanas y la presencia de esta especie en el territorio, evitando conflictos que podrían ponerla en riesgo”. Sara Acosta, beneficiaria en la KBA PNN Farallones de Cali.    “Este proyecto ha aportado al proceso que adelanta el PNN Farallones de Cali, donde se han realizado acuerdos con familias. Esto ha permitido implementar acciones orientadas a la conservación de los ecosistemas presentes en cada predio y al buen vivir, además de dar a conocer la importancia del águila real de montaña y su valor para la conservación junto a las comunidades”. David Castaño, profesional de Relacionamiento Campesino, KBA PNN Farallones de Cali.    “Este proyecto permite que mi finca se beneficie al proteger el bosque y las fuentes de agua, ya que se evita el ingreso del ganado y se conserva el hábitat de los animales silvestres”. Héctor Ríos, beneficiario en la KBA La Empalada.  Foto: Gilder González / FADA El proyecto ‘Conservando el águila andina en Colombia’ trabaja en alianza con: Fundación Impulso Verde, Fundación Trópico, Hotspot Andes Tropicales – CEPF, Fondo Patrimonio Natural, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Águilas de Los Andes-FADA, WCS-Colombia, FECOMAR, CARDER, Colectivo Pato Posible y Fundación Farallones. Este esfuerzo es posible gracias a la participación comunitaria y el liderazgo de mujeres.    El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de la Agencia Francesa de Desarrollo, Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Canadá, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. En los Andes Tropicales, el programa es financiado por el Gobierno de Canadá… Seguir leyendo En Colombia se implementan acciones para reducir amenazas que afectan el águila real de montaña 

¡Soy el Guardacaminos Lira, también conocido por los humanos como Uropsalis lyra! 

¡Hola! Soy el Guardacaminos Lira, también conocido por los humanos como Uropsalis lyra… aunque algunos me llaman el “colibrí que no es colibrí” o el “pájaro lira”.   Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Esta historia comienza con mi rasgo más espectacular: mi cola larga como una lira, casi tres veces la longitud de mi cuerpo, la cual brilla de forma mágica en la penumbra de los bosques andinos y, por supuesto, la uso como mi mejor carta de presentación cuando el amor está en el aire.     Vivo en los bosques húmedos y de niebla de los Andes, entre claros, bordes de bosque y pendientes rocosas desde los 800 hasta los 2.500 m de altura, donde la bruma crea paisajes de ensueño.  Aunque paso gran parte del día descansando entre hojas y ramas, gracias a mi plumaje críptico me camuflo perfectamente, así, cuando cae el sol… ¡me transformo!     Soy nocturno, y cuando la noche se hace profunda, me lanzó al aire para cazar insectos, realizando vuelos cortos desde el suelo o desde perchas bajas, casi como un bailarín silencioso en la penumbra.     ¡Pero lo más sorprendente ocurre cuando llega la temporada del amor! los machos nos reunimos en lo que se llama un lek, un “festival aéreo” donde giramos, revoloteamos y mostramos la cola en forma de lira como si estuviéramos tocando una sinfonía para conquistar a las hembras. Es una danza nocturna que combina vuelo, luces y sombras (un espectáculo que pocos tienen la fortuna de presenciar).  Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Y si piensas que ya lo has visto todo… escucha bien, porque mi canto no es un simple trino: es una serie de notas profundas, misteriosas y casi hipnóticas que puedo repetir durante largos minutos en las noches andinas, marcando territorio y diciendo al mundo: “¡aquí estoy yo!”     Aunque muchos no me conocen. porque mi vida ocurre cuando la mayoría duerme, mi presencia en los bosques es un verdadero tesoro natural. En algunas regiones soy raro, en otras, soy un habitante nocturno común… ¡pero siempre misterioso!     Si alguna vez deseas explorar los secretos de los Andes colombianos, levanta tu mirada al caer la noche (puede que escuches mi canto o veas mi silueta elegante deslizándose entre árboles y rocas, como un guardián de los caminos ocultos).    Desde Asociación Calidris trabajamos cada día para que más personas conozcan, valoren y protejan especies tan fascinantes como el Guardacaminos Lira. Porque cuando entendemos sus secretos, también aprendemos a cuidar los bosques que les dan hogar. Y lo mejor es que no tienes que ir muy lejos para vivir esta magia… estamos en Cali, Ciudad de las Aves, un territorio privilegiado donde la biodiversidad nos recuerda cada día que somos parte de algo mucho más grande.    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co