Lo más importante que debes saber de mí es que soy endémica. Esto significa que no existo en ningún otro lugar del mundo; soy un tesoro exclusivo de las cordilleras de Colombia.
¡Hola! Soy la Guacharaca colombiana (Ortalis columbiana), y si vives cerca de las montañas del Valle del Cauca o del Magdalena, seguro que me has escuchado antes de verme. Mi nombre científico, Ortalis, viene del griego y significa «gallina», ¡y es que tengo un aire a mis parientes del corral, pero con mucha más altura!
Me reconocerás por mi elegancia discreta: mi cuerpo es café grisáceo, pero tengo un detalle muy chic en el cuello y el pecho, donde mis plumas parecen escamas blancas. Además, tengo la frente clarita, patas rosadas y una cola larga de color castaño que despliego con orgullo cuando me muevo entre los árboles.
Aunque mido unos 53 cm ¡mi voz me hace parecer mucho más grande! Me encanta andar en parejas o en pequeños grupos familiares, saltando por el dosel del bosque y los bordes de los cafetales. Soy principalmente frugívora (amo las frutas), lo que me convierte en una «dispersora estrella»: al alimentarme, disperso las semillas que ayudan a que nuestros bosques sigan creciendo.
Soy una madre dedicada pero sencilla: construyo mi nido con ramas y hojas en lo alto de los árboles y pongo generalmente dos huevos.
A pesar de que mi estado de conservación es de «Preocupación Menor» (LC), el hecho de ser única de este país me hace muy especial. Mi supervivencia depende de que conservemos esos bosques premontanos que llamo hogar.
La próxima vez que escuches ese «guacharaca-guacharaca» al amanecer, sonríe… ¡es una especie que solo los colombianos tenemos el lujo de escuchar en libertad!
Acompaña nuestro vuelo en Cali, Ciudad de las Aves, y, descubre por qué proteger a nuestras especies endémicas es proteger nuestra propia identidad ¡Valorar nuestra fauna es el primer paso para protegerla!
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