SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN DE NOTICIAS

Comprometidos con la conservación de un territorio

El Pacífico colombiano es una fusión entre los territorios ancestrales de comunidades indígenas y comunidades negras, con el mar, ríos, acantilados, islas e islotes y toda su biodiversidad. El manglar es para muchas comunidades su tesoro más valioso, tanto como fuente de recursos económicos y alimenticios, como barrera de protección. Por años, muchas de estas comunidades han protegidos estos ecosistemas, pero la tala incontrolada de manglar está poniendo en serio riesgo los procesos de conservación que se adelantan, así como sus tradiciones y modos de vida.   A pesar de esta situación, al sur de Colombia en el departamento de Nariño, en el municipio de Santa Bárbara de Iscuandé, existe un territorio importante para la conservación de las aves playeras y manglares: el Consejo Comunitario Esfuerzo Pescador, conformado por 10 comunidades asentadas a la orilla del río Iscuandé y donde habitan cerca de 2200 personas. El Consejo comunitario se comprometió desde el año 2014 a realizar acciones de conservación como consumir, pescar y vender la Piangua (Anadara tuberculosa) de tamaño mayor a 5cm; monitorear este recurso, vigilar y monitorear el manglar, capacitarse y participar en el proceso. Como resultado, las comunidades han obtenido recursos invertidos en obras de mejoramiento en cada comunidad, y su participación activa en la toma de decisiones que repercuten en el aumento del empoderamiento social; alianzas con otras organizaciones como la Universidad de los Andes, con un proyecto piloto de electromovilidad, les ha permitido explorar nuevas opciones. Nuestra apuesta es que las acciones de conservación permitan mejorar los medios de vida de las comunidades donde se implementan, de este modo su sostenibilidad tiene mayores oportunidades, una comunidad con necesidades insatisfechas difícilmente pondrá como prioritario la conservación de sus recursos.   Por esto, junto con Conservación Internacional Colombia, Nia Tero y el Consejo comunitario, renovamos en este mes de abril, por quinto año consecutivo, el acuerdo de conservación del bosque de mangle con la esperanza de que este esfuerzo y estos logros sean siempre positivos.   Por: Patricia Falk Fernández

Arroz orgánico: una realidad en el valle geográfico del río cauca

Hace seis años, la Asociación Calidris creó la iniciativa “LAS ALAS DEL ARROZ” como una estrategia para conservar las aves acuáticas promoviendo prácticas amigables con el ambiente en el cultivo de arroz. Esta apuesta por obtener un arroz amigable con las aves, ha contado con varios cómplices, sin embargo, gracias a la constancia, esfuerzo y trabajo conjunto de la Asociación para el desarrollo agropecuario-El Renacer de la Bertha y de la Arrocera La Esmeralda S.A. se ha obtenido el “ARROZ ORGANICO BLANQUITA”, producto cultivado en Cauca y Valle del Cauca, que cuenta con varias certificaciones que garantizan al consumidor un arroz diferencial y único no solo para el occidente colombiano sino para todo el país.Este arroz cuenta con el sello “arroz amigo de las aves”, que garantiza que en los cultivos donde se originó este cereal no se usaron agroquímicos sintéticos y no se contaminaron fuentes hídricas ni suelos. Los cultivos presentan cercas o barreras vivas que promueven el movimiento de aves, mamíferos, reptiles, entre otros y se respeta la flora y fauna silvestre, no hay cacería, tala, domesticación ni tráfico ilegal.Este arroz es una realidad y es el trabajo de José Jarvi Bazan, Nelly Lucumi, Martha Cecilia Alban y Freddy Mosquera, quienes le apostaron a producir un arroz orgánico en sus fincas de Timba-Valle del Cauca y en los resguardos de Toez y López Adentro en Caloto-Cauca.Esperamos este arroz orgánico, sea un ejemplo a seguir en otras regiones. Demostrando que la producción sostenible y amigable con el ambiente es una realidad.

Historias de aves playeras en la costa nariñense

Dos cosas nos vienen a la mente cuando pensamos en las aves playeras, sus colores, grisáceos y opacos; y sus grandes concentraciones, cientos de aves que forman grandes bandadas congregadas en un sitio. Es sorprendente verlas volar al unísono, mostrando alternativamente los vientres blancos y las espaldas pardas.   Es posible ver estas impresionantes bandadas en algunos sitios muy especiales, estuarios con grandes planicies inundables, marismas o manglares. Dos de estos sitios están en la costa del Pacífico colombiano, en las bocanas de los ríos Iscuandé, Tapaje y Sanquianga, en el norte del Nariño. El estuario del río Iscuandé es habitado por el Consejo Comunitario Esfuerzo Pescador, quienes están comprometidos con el cuidado de los manglares y sus recursos. Por su parte los estuarios del río Tapaje y Sanquianga están en el territorio de seis consejos comunitarios y en el Parque Natural Nacional Sanquianga.   En estos sitios es posible ver hasta 50 mil individuos de aves playeras usando los manglares, los planos intermareales y las islas barreras. Algunas de estas bandadas están conformadas por aves migratorias que se mueven entre el norte del continente y el norte de Nariño cada año, quienes usan estos sitios para alimentarse en descansar.   El delta del rio Iscuandé tienen árboles de mangle de gran altura, considerados entre los más altos del mundo (ver fuentes), algunos planos intermareales y dos islas barrera, de más de 500 ha, en la confluencia del río y el mar, La Cunita y Quiñonez. Estas islas mantienen áreas emergidas con vegetación y playas arenosas, que son usados por las aves playeras como dormideros durante la marea alta, y grandes extensiones de planos intermareales, que son usados como sitios de alimentación cuando baja la marea.   Por su parte, el PNN Sanquianga es el estuario más amplio de Suramérica, con 80 mil hectáreas de bosques de mangle, esteros, planos intermareales y aguas abiertas. Cuando baja la marea, quedan expuestas amplias planicies lodosas, que son el sitio de alimentación de las aves playeras. Durante la marea alta, las aves playeras se congregan en islas de manglar que quedan separadas por canales de agua.   Como parte de las estrategias para cuidar los hábitats de estas impresionantes aves, desde hace 10 años venimos realizando salidas anuales entre el 15 de enero y el 15 de febrero, para contar cuántas y cuáles aves playeras llegan a estos estuarios. Recorremos los estuarios y visitamos al menos la quinta parte de los cerca de 140 km2 de planos lodosos del norte de Nariño. Durante las visitas con funcionarios del PNN Sanquianga y habitantes del Consejo Comunitario Esfuerzo Pescador, recorremos los sitios en embarcaciones, que son el medio más efectivo, y el único, para movernos entre los canales o esteros en los manglares. Visitamos algunos planos lodosos e islas barreras y contamos todas las aves playeras que vemos en cada uno.   En estos 10 años hemos logrado registrar concentraciones de 34 especies de aves playeras. Durante 2020 revisamos y analizamos la información colectada la cual fue publicada en el número especial del Boletín de Investigaciones Marinas y Costeras.   Encontramos que en las islas barreras del delta del río Iscuandé es común ver grandes bandadas de playeros pequeños como el playerito occidental y el semipalmeado (Calidris mauri y Calidris pusilla) o el chorlito piquigrueso y el semipalmeado (Charadrius wilsonia y Charadrius semipalmeado) y de otras especies de playeros medianos como la cosedora (Limnodromus griseus). Mientras que en el PNN Sanquianga, donde hay aproximadamente 900 planos lodosos dispersos al interior de bosques de mangle distribuidos por las 80 mil hectáreas del área, vemos regularmente en casi todos los planos, al menos un individuo del zarapito trinador (Numenius phaeopus), piloto (Tringa semipalmata) y meneaculito (Actitis macularius) comiendo en los planos. Las aves playeras ocupan los estuarios de diversas maneras, a pesar que estos estuarios están en la vecindad, la comunidad de aves playeras que los usan son diferentes. Esto puede deberse, tal vez, a diferencias de paisaje y de oferta de recursos. A este abanico de condiciones, las aves playeras también responden de diferente manera de acuerdo con sus caracterices naturales relacionada con el tamaño del cuerpo, el modo de alimentación de las aves playeras, e incluso la interacción con otras especies, incluyendo depredadores. Por ejemplo, en el delta del río Iscuandé predominan las aves playeras pequeñas y usan dos sitios grandes para alimentarse; mientras que en el PNN Sanquianga las aves grandes usan muchos planos y no forman grandes grupos para alimentarse.   Durante estos 10 años hemos notado cambios significativos en algunos sitios que visitamos: por ejemplo, algunos planos han crecido en tamaño, hay plántulas y árboles pequeños de manglar creciendo o algunas orillas se están erosionando y causando la caída de grandes árboles. En próximos análisis queremos avanzar en entender si podemos evidenciar cambios de las poblaciones de estas aves playeras y si tienen relación con cambios en los hábitats.   Escrita por: Diana Eusse FUENTES: En Colombia están los manglares más altos y conservados de América Mangrove canopy height globally related to precipitation, temperature and cyclone frequency

Nuestro Llano en llamas

La palabra fuego es frecuentemente asociada a destrucción, y si a la mente viene una imagen de una selva en la Amazonía que arde, no podremos pensar en otra cosa sino como se desvanece con el humo las diferentes formas de vida arrasadas por la candela.  

2020: indicadores en tiempos de crisis

Sin lugar a dudas 2020 será un año que quedará marcado en la historia de las próximas generaciones y que recordaremos por el resto de nuestras vidas; el año en que todo cambió, la razón, la Pandemia del Covid-19.  

Plan de acción de la reinita de Canadá en Colombia

La reinita de Canadá (Cardellina canadensis) es una especie de ave migratoria perteneciente a la familia de las reinitas y arañeros (Parulidae). A nivel internacional, esta reinita se encuentra categorizada

Conservando a la reinita de Canadá en Colombia

Dentro del marco del proyecto «Conservando la reinita de Canadá (Cardellina canadensis) en Colombia», consolidamos el Plan de acción de la reinita de Canadá en Colombia, un documento destinado a las organizaciones, instituciones educativas, entes territoriales y demás grupos interesados en la conservación de esta especie. Pero ¿quién es la reinita de Canadá? ¿cuál es la necesidad de tener un plan de acción para esta especie? y ¿porqué queremos conservarla?   La reinita de Canadá es un ave migratoria que vuela más de 5 mil kilómetros desde Canadá y Estados Unidos, sus zonas reproductivas, hacia los bosques andinos de Centro y Sudamérica donde pasa la temporada invernal de septiembre a abril. Esto significa que viaja 10 mil kilómetros en un año, algo increíble para un ave tan pequeña, que no pesa más de 15 gramos. Desafortunadamente, esta especie se ha visto afectada a lo largo de los años por diversas acciones realizadas por el hombre que han causado una disminución en sus poblaciones. Hoy tenemos alrededor de 60% menos individuos que los años 70s. La reinita de Canadá comparte los bosques andinos con otras aves residentes y migratorias, y lo más importante es que al proteger los bosques donde ella vive, aseguramos también la protección de algunas aves endémicas de Colombia, como la Pava Caucana (Penelope perspicax). Debido al interés mostrado por diversos países y entidades gubernamentales, educativas y privadas, se han desarrollado numerosas acciones en pro de la conservación de la reinita del Canadá. Entre estas acciones están la consolidación de un plan de acción en inglés para Norte, Centro y Sudamérica, donde se incluyeron seis estrategias de conservación. Para la Asociación Calidris, aportar a la conservación de esta especie, ha sido una prioridad. Por ello hemos trabajado en resumir y traducir el plan de acción, y ahora les presentamos un documento en el cual se plasman las estrategias necesarias para su conservación específicamente para Colombia.   En este documento se podrá encontrar información sobre la distribución, ecología y estado de conservación de la reinita de Canadá, otorgando un contexto básico de lo que sabemos de esta especie. En la sección de amenazas y estrategias de conservación, se describen los principales desafíos que enfrenta la reinita y que estrategias de conservación muestran mayor efectividad para frenar su disminución poblacional.   El objetivo es que este plan pueda ser usado por las diferentes autoridades ambientales, universidades, sociedades civiles y demás organizaciones que estén interesadas en contribuir a la conservación de la reinita del Canadá y los bosques andinos donde ella se encuentra. Este plan también hace parte de un esfuerzo continuo para poner a disposición de todos los colombianos planes de manejo de aves focales, que sirvan como hoja de ruta para el desarrollo de acciones de conservación en los Andes.   Para descargar el Plan de acción de la reinita de Canadá en Colombia clic aquí   Para descargar los planes de conservación de otras especies clic aquí    Por: Andrés Felipe Tigreros-Andrade

Conteo Navideño un reencuentro con las aves

El conteo navideño es una tradición que inició en el año 1900 en Norteamérica, donde era costumbre salir a cazar aves en la temporada de navidad, actividad denominada “Christmas Side Hunt”. Sin embargo, esta actividad llevó a la disminución de las poblaciones de aves, razón por la cual el ornitólogo Frank Chapman propuso salir a contarlas en lugar de cazarlas. Se realiza en Colombia desde la década de los 90. Su objetivo es generar información sobre el estado actual de las aves para detectar cambios en sus poblaciones a futuro, así mismo, es un espacio de participación ciudadana en la ciencia, la toma de decisiones y la generación de herramientas para el manejo y conservación de la avifauna.   El censo es coordinado a nivel nacional por la Red Nacional de Observadores de Aves – RNOA a través de la Asociación Colombiana de Ornitología – ACO, con el apoyo de la Asociación Bogotana de Ornitología – ABO y a nivel continental por la Sociedad Nacional Audubon. En el Valle del Cauca el círculo de la cordillera Occidental ubicado en el AICA (Área importante para la Conservación de las Aves) Bosque de San Antonio/Km18 y la Vereda Chicoral, ubicada entre los 1600 y 2100 msnm, es coordinado desde el año 2003 por la Asociación Calidris y la Asociación Río Cali. El pasado 18 de diciembre de 2020 no quisimos dejar pasar la oportunidad de ir a contar las aves al bosque subandino. Para ello y cumpliendo con los protocolos de bioseguridad, el equipo técnico de la Asociación Calidris y la Asociación Río Cali, junto a la Fundación DapaViva y habitantes de la zona acudimos la cita con las aves. Visitamos siete localidades, con una distancia aproximada de 2.5 km cada una. Estos recorridos se hacen por carreteras, fincas de descanso, plantaciones de té y cultivos de flores o pancoger, en su mayoría están rodeadas de bosque y jardines que favorecen la presencia de las aves. Entra las especies con mayor número de individuos están el Vencejo de collar (Streptoprocne zonaris) con 69 individuos de los cuales 57 fueron registrados en la localidad de Chicoral – Montebello, y Vencejo cuellirojo (Streptoprocne rutila) con 45 individuos, 30 reportados en la localidad de Alto Dapa, estas especies se pueden observar en grandes grupos, es un espectáculo ver su vuelo y escuchar el sonido de las alas que se produce por la velocidad y el viento.   Otras especies con mayor número de individuos: una especie migratoria, la Reinita naranja (Setophaga fusca) con 44 individuos, tal vez la reinita más común que podemos encontrar, estuvo presente en las siete localidades; la infaltable Tangara dorada (Tangara arthus) con 43 individuos, encontrada en las siete localidades y una especie que vuelve a aparecer en nuestra lista de los más observados: el Copetón (Zonotrichia capensis) con 43 individuos, es uno de los preferidos de jardines y carreteras, además su canto es para muchos habitantes uno de los más hermosos y melodiosos del bosque subandino, esta especie se observó en seis localidades.   Las aves migratorias estuvieron conformadas por: el Gavilán aliancho (Buteo platypterus), la Mirla buchipecosa (Catharus ustulatus), Vencejo negro (Cypseloides niger), Atrapamosca verdoso (Empidonax virescens) y la Piranga roja (Piranga rubra). Cinco especies de reinitas: Reinita de Canadá (Cardellina canadensis), Reinita enlutada (Geothlypis philadelphia), Reinita trepadora (Mniotilta varia), Reinita alidorada (Vermivora chrysoptera) y Reinita naranja (Setophaga fusca). Estas especies permanecen en el país entre los meses de septiembre y abril, regresando a Norteamérica a reproducirse.   Queremos agradecer a la Fundación DapaViva por su participación junto a los jóvenes que se están formando en el conocimiento y la conservación de la biodiversidad de la región, a la finca Lomalinda, La Cabaña, Debusale y Ecolodge La Minga y demás participantes de la Asociación Río Cali y amigos de Calidris.   Esperamos que este año tengamos la oportunidad de volver a reunirnos con nuestros amigos de las aves, volver a sonreír sin preocupaciones y seguir conociendo las aves de nuestra región.   Por: Dina Luz Estupiñan Coordinadora Conteo Navideño Circulo de la Cordillera Occidental

50 años conservando los humedales del mundo

Foto: Hacienda Venecia, Valle del Cauca. Diana Patricia Ramirez El 2 de febrero de 1971 se firmó el Convenio sobre los Humedales, hecho que se dio en la ciudad iraní de Ramsar, a orillas del Mar Caspio, razón por la cual a este tratado internacional se le conoce como la Convención de Ramsar. El fin de esta iniciativa es asegurar la conservación de todos los humedales en el mundo. Siendo este el único acuerdo internacional que se ocupa de este tipo de ecosistemas.   Los humedales son áreas terrestres que están saturadas o inundadas de agua de manera permanente o estacional. Entre los humedales continentales se incluyen marismas, charcas, lagos, ríos, llanuras de inundación y pantanos. Entre los humedales costeros se incluyen marismas de agua salada, estuarios, manglares, lagunas litorales e incluso arrecifes de coral. Los estanques piscícolas, arrozales y salinas son considerados desde hace ya algún tiempo, humedales artificiales.   Uno de los principales logros de este Convenio ha sido la creación de la lista de Humedales de Importancia Internacional. Dicha lista está compuesta en la actualidad por 2.372 humedales de 170 países que equivalen a una superficie de 253.603.511 hectáreas.   La mayoría de las zonas húmedas de importancia internacional, protegidas por el Convenio Ramsar, cuentan además con otras figuras de protección (Parque Nacional, Parque Natural o Zona Exclusiva de Pesca Artesanal, etc), pese a esto, enfrentan graves problemas de conservación.   América Latina, ha designado 219 sitios Ramsar, una cifra realmente baja en comparación con otros continentes, Europa suscribe 1.115, África 413 y Asia 340. Esta región suramericana es la que ha experimentado una mayor reducción de humedales a nivel mundial con declive del 59% de estas superficies según las últimas estimaciones. Para ser parte de la Convención, el país interesado debe designar por lo menos, un Humedal bajo la categoría de Importancia Internacional y desde luego, comprometerse a cumplir con los principios que rigen este acuerdo. Colombia se unió a la Convención el 18 de junio de 1998 con la designación de la Cienaga Grande de Santa Marta como Humedal de Importancia Internacional.   En la actualidad son 10 los sitios designados a lo largo y ancho del país, con una extensión de 1.169.849.52 hectáreas. Estos son los sitios Ramsar de Colombia: complejo de Humedales de la Estrella Fluvial Inírida, complejo de Humedales del Alto Rio Cauca Asociado a la Laguna de Sonso, complejo de humedales Lagos de Tarapoto, complejo de Humedales Laguna del Otún, complejo de Humedales Urbanos del Distrito Capital de Bogotá, Delta del Río Baudó,  Laguna de la Cocha, Sistema Delta Estuarino del Río Magdalena, Ciénaga Grande de Santa Marta, istema Lacustre de Chingaza, Ciénaga de Zapatosa. La importancia de conservar los humedales Aunque se ha avanzado en la valoración y conservación de los humedales, es innegable que muchos enfrentan una grave situación ya que por siglos han sido considerados solo como sitios pantanosos, terrenos baldíos o zonas insalubres, por lo que fueron objeto de continuos planes de desecación o adecuación de tierras, acciones muchas veces promovidas por los propios gobiernos de turno. Un ejemplo de esta situación son los Humedales del Alto Río Cauca en el departamento del Valle, los cuales, durante la segunda mitad del Siglo XX se perdió el 60% de estos ecosistemas, debido principalmente a desecaciones y ocupaciones producidas por la actividad agrícola, pero también por la extracción de aguas fluviales y subterráneas, los vertidos de aguas residuales y la construcción de infraestructura de transporte y urbanización en sus márgenes. También resulta preocupante la situación que enfrentan los humedales costeros en nuestro país, especialmente los ubicados en el Caribe, ya que ha sido una constante su ocupación por asentamientos humanos (legales e ilegales), además la creciente infraestructura turística y las carreteras han sido otro factor importante de transformación de estos ecosistemas en esta región.   Pero en general, la situación con los humedales interiores tampoco es la mejor y aunque ha habido importantes avances en cuanto a su protección como por ejemplo los humedales de la Sabana de Bogota, no se puede desconocer que hoy por hoy, estos ecosistemas se están convirtiendo en “islas” ya que buena parte están rodeados por infraestructura gris o por cultivos, además de ser destinatarios finales de precarios sistemas de alcantarillado. Día Mundial de los Humedales 2021: los humedales y el agua El Día Mundial de los Humedales se celebra desde 1997 como una forma de llamar la atención sobre este importante ecosistema estratégico para la humanidad. El tema de este año destaca los humedales como fuente de agua dulce y alienta la acción para restaurarlos y detener su pérdida o degradación. Estamos viviendo una creciente crisis de agua dulce que amenaza a las personas y al planeta. Se está utilizando más agua de la que se puede reponer, destruyendo el ecosistema del que más dependen el agua y la vida en general: los humedales. El agua y los humedales están unidos en una convivencia inseparable que es vital para la vida, nuestro bienestar y la salud de nuestro planeta. La Asociación Calidris en compañía de otras organizaciones como WWF, la Fundación Natura y Omacha entre otras, estaremos coordinando algunas actividades conmemorativas de esta fecha, teniendo en cuenta desde luego las limitantes existentes y las recomendaciones de las autoridades con relación al manejo de la bioseguridad debido a la pandemia del Covid 19 que actualmente enfrentamos.   Por: Luis Fernando Castillo Director Ejecutivo

Cambios en los humedales del Valle del Cauca

A lo largo de la historia los ríos han sido el motor de muchas sociedades y el río Cauca no ha sido la excepción. Desde antes del arribo de los españoles, el río Cauca y las zonas aledañas fueron una importante fuente de alimento y materiales para construcción de enseres y casas. Hay evidencia de obras hidráulicas que permitieron el manejo de las aguas de algunos humedales. Durante la época de la colonia, el río se convirtió además en un corredor de comunicación y un eje de desarrollo de pueblos y caminos. Una vez establecida esta intricada red de caminos y de poblados, se empezó a pensar en el desarrollo de la región y en sus conexiones con otras regiones del interior del país y el mar. El río Cauca nace en la laguna del Buey en el Macizo colombiano, en el departamento del Cauca e inicia su descenso por la pendiente de la cordillera Central hacia el occidente y luego hacia el norte. Atraviesa desde el norte del Cauca y el Valle del Cauca hasta La Virginia en Risaralda, por en un valle amplio, donde el río forma meandros, ciénagas, lagunas y madreviejas. En este valle, el río se acerca a la cordillera Occidental.  A partir de La Virginia se encañona entre las cordilleras hasta el bajo Cauca, donde forma de nuevo grandes extensiones de ciénagas al unirse con el río Nechí y posteriormente al unirse al río Magdalena en la depresión Momposina. El río Cauca y los humedales asociados han sufrido cambios como en la formación y desaparición de humedales, inundaciones periódicas, diques y jarillones para reducir las inundaciones. Estos cambios han quedado plasmados en nuestra memoria colectiva a través de la comida, las canciones y el arte y, por supuesto, en recuerdos y anécdotas familiares. También ha dejado una huella importante en libros, dibujos y pinturas, crónicas, mapas y documentos públicos depositados en archivos, centros de historia y bibliotecas. A partir de la segunda mitad del siglo pasado tenemos además información cartográfica de alta resolución espacial y temporal.   Interesados en entender dónde y en qué proporción los humedales del Valle del Cauca han ido cambiando en el tiempo, buscamos información cartográfica histórica y actual de la región y la contrastamos para identificar la transformación de los complejos de humedales asociados al río Cauca. Foto: Laguna de Sonso. Luis Fernando Castillo Entre los cambios más notorios está la perdida de ciénagas y zonas pantanosas, entre Cali y Palmira, región descrita por los cronistas, viajeros e ingenieros de la colonia y la república. Entre sus crónicas resaltan la exuberante vegetación, la presencia de micos aulladores, felinos y otros mamíferos, y varias especies de garzas, patos e ibis. También dan cuenta de la importancia que tenía la pesca entre los pueblos originarios. La descripción de extensas llanuras lodosas y con vegetación inundada, contrasta con la disminución de estas ciénagas en la actualidad.   En la información y cartografía analizada es notoria la formación y posterior colmatación de madreviejas, la más reciente durante el invierno de 2010, cuando al sur de Jamundí, en límites con el departamento del Cauca, nació la madrevieja Cauquita. Estos mapas nos muestran cuerpos de agua que se han mantenido en el tiempo, cambiando su extensión, o la calidad de su agua, como la laguna de Sonso, el humedal más grande de la región. La laguna de Sonso ha ido cambiando su extensión por efecto de construcciones y áreas destinadas al cultivo. Entre las modificaciones más significativas están los cambios en los canales de entrada y salida de la laguna por efecto de obras de infraestructura o para adecuación de tierras. Esto ha ocasionado que se aumente la cantidad de vegetación flotante y se reduzca el espejo de agua, lo cual ha tenido efectos en muchos peces de interés para las comunidades y en la comunidad de aves acuáticas.   Entre la década de los 70 y la actualidad el área de los humedales del valle del Cauca han disminuido en cerca de 10 mil hectáreas, quedando solo 2.700 ha.  En 1987 un ejercicio similar arrojó una cifra de perdida de humedales entre 1959 y la década de los 80 de 15 mil hectáreas (Restrepo y Naranjo, 1987), cuando se comparó cartografía de los años 50 y la década del 80. Que la porción perdida sea igual en las dos épocas, muestra que la tasa de cambio de humedales se detuvo hace más de 40 años, o tal vez más.   La información actual revela que, si bien el balance neto es de perdida, entre las dos épocas se han formado humedales nuevos que ocupan actualmente 1000 ha, principalmente madreviejas que se han desprendido del río Cauca, manteniendo así la dinámica natural de los ríos en valles planos y amplios. Foto: Cienana el Conchal 2020. Luis Fernando Castillo Son muchos los esfuerzos que se hacen para mantener saludables los humedales en el Valle del Cauca, sin embargo, aún no son suficientes; se evidencia que la disminución en algunos grupos cómo los patos están relacionados con la disminución de espejos de agua.  Los humedales del Valle del Cauca han fertilizado el suelo por miles de años, han brindado refugio a peces, aves y mamíferos que parte de nuestra identidad y cultura. Por esto es clave entender como estos cambios impactan a las poblaciones naturales, a los diferentes grupos de aves, pero además como han ido impactando nuestros medios de vida y como lo harán en el futuro.  Los resultados de este análisis harán parte de una publicación que estará disponible en formato digital en los próximos meses. Por: Diana Eusse     Restrepo, C. y L.G. Naranjo. 1987. Recuento histórico de la disminución de humedales y la desaparición de aves acuáticas en el valle geográfico del río Cauca, Colombia. Memorias III congreso de ornitología tropical, Cali, Colombia.