2020: indicadores en tiempos de crisis

Sin lugar a dudas 2020 será un año que quedará marcado en la historia de las próximas generaciones y que recordaremos por el resto de nuestras vidas; el año en que todo cambió, la razón, la Pandemia del Covid-19.

 

Para el caso de nuestra Organización, 2020 constituía un año importante ya que marcaba el inicio del lustro en el que estaríamos implementando un nuevo Plan Estratégico el cual fue construido mediante un juicioso proceso participativo que involucró a todo nuestro equipo de trabajo.

 

Aunque la palabra resiliencia hacía parte de nuestro vocabulario cotidiano en conservación, en 2020, adquirió un nuevo significado y dejo de ser un concepto meramente ecológico, para convertirse en una palabra con un sentido económico y social bastante más cercano.

 

La pandemia del Covid-19 desafió casi todos los aspectos de cómo «hacíamos las cosas». El mundo cambió de la noche a la mañana, nuestro trabajo se detuvo. Se cancelaron visitas a los territorios, se suspendieron las actividades de investigación de campo y monitoreo, los talleres y reuniones migraron a la virtualidad. El foco de atención de los tomadores de decisiones cambió comprensiblemente de la conservación de las especies y los hábitats, a las necesidades humanas básicas. Pero las necesidades de conservación seguían presentes, y necesitábamos adaptar nuestro trabajo para seguir atendiéndolas.

 

Un año singular, incierto, difícil, que fue necesario ir sorteando mes a mes, semana a semana, buscando la mejor manera de continuar con el trabajo sin que eso significara poner en riesgo la salud de nuestro personal o el de las personas en las regiones que visitamos.

 

La crisis sanitaria y económica que azotó el mundo y que, por supuesto afectó a las comunidades con las que trabajamos, que en su mayoría ya eran vulnerables, enfrentaron un mayor nivel de inseguridad alimentaria, pérdida de ingresos, riesgos sanitarios y en algunos casos violencia o deterioro ambiental. Adaptamos nuestros proyectos para apoyar de forma ágil a las comunidades que más lo necesitaban como lo eran las de las costas Caribe y Pacífica a quienes enviamos alimentos y equipo de protección personal, gracias al asocio con donantes y el redirecionamiento de recursos de proyectos en ejecución.

 

Además de responder al Covid-19, pudimos mantener la comunicación y el trabajo a distancia con nuestros socios en terreno para abordar otros problemas tales como la tala de manglar en el Pacífico, las necesidades de capacitación para el personal de Parque Nacionales en el Caribe y continuar con los procesos de designación o ampliación de Áreas de importancia para la Conservación de Aves en la Orinoquia.

 

A pesar de las dificultades continuamos con nuestras acciones y nos enorgullece lo que pudimos lograr. La pandemia por supuesto que afectó nuestro trabajo en 2020 y puso a prueba nuestra capacidad de respuesta como organización y la resiliencia de nuestros socios. Ante las adversidades y la incertidumbre que aun hoy persisten, nos alienta que los valores que han sustentado a la Asociación Calidris durante 30 años —trabajo local, alianzas, solidaridad e innovación—siguen firmes.

 

Al trazar nuestro rumbo para los próximos años, lo hacemos manteniendo el compromiso inquebrantable con nuestra Visión: ser una organización líder en la conservación de las aves y sus hábitats en Colombia y el resto de América, con un equipo humano idóneo y comprometido que trabaja de la mano con la gente.

 

Descargue aquí el documento resumen de nuestras acciones en 2020

 

Escrita por: Luis Fernando Castillo

Director Ejecutivo

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