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Nuestro Llano en llamas

La palabra fuego es frecuentemente asociada a destrucción, y si a la mente viene una imagen de una selva en la Amazonía que arde, no podremos pensar en otra cosa sino como se desvanece con el humo las diferentes formas de vida arrasadas por la candela.  

2020: indicadores en tiempos de crisis

Sin lugar a dudas 2020 será un año que quedará marcado en la historia de las próximas generaciones y que recordaremos por el resto de nuestras vidas; el año en que todo cambió, la razón, la Pandemia del Covid-19.  

Conservando a la reinita de Canadá en Colombia

Dentro del marco del proyecto «Conservando la reinita de Canadá (Cardellina canadensis) en Colombia», consolidamos el Plan de acción de la reinita de Canadá en Colombia, un documento destinado a las organizaciones, instituciones educativas, entes territoriales y demás grupos interesados en la conservación de esta especie. Pero ¿quién es la reinita de Canadá? ¿cuál es la necesidad de tener un plan de acción para esta especie? y ¿porqué queremos conservarla?   La reinita de Canadá es un ave migratoria que vuela más de 5 mil kilómetros desde Canadá y Estados Unidos, sus zonas reproductivas, hacia los bosques andinos de Centro y Sudamérica donde pasa la temporada invernal de septiembre a abril. Esto significa que viaja 10 mil kilómetros en un año, algo increíble para un ave tan pequeña, que no pesa más de 15 gramos. Desafortunadamente, esta especie se ha visto afectada a lo largo de los años por diversas acciones realizadas por el hombre que han causado una disminución en sus poblaciones. Hoy tenemos alrededor de 60% menos individuos que los años 70s. La reinita de Canadá comparte los bosques andinos con otras aves residentes y migratorias, y lo más importante es que al proteger los bosques donde ella vive, aseguramos también la protección de algunas aves endémicas de Colombia, como la Pava Caucana (Penelope perspicax). Debido al interés mostrado por diversos países y entidades gubernamentales, educativas y privadas, se han desarrollado numerosas acciones en pro de la conservación de la reinita del Canadá. Entre estas acciones están la consolidación de un plan de acción en inglés para Norte, Centro y Sudamérica, donde se incluyeron seis estrategias de conservación. Para la Asociación Calidris, aportar a la conservación de esta especie, ha sido una prioridad. Por ello hemos trabajado en resumir y traducir el plan de acción, y ahora les presentamos un documento en el cual se plasman las estrategias necesarias para su conservación específicamente para Colombia.   En este documento se podrá encontrar información sobre la distribución, ecología y estado de conservación de la reinita de Canadá, otorgando un contexto básico de lo que sabemos de esta especie. En la sección de amenazas y estrategias de conservación, se describen los principales desafíos que enfrenta la reinita y que estrategias de conservación muestran mayor efectividad para frenar su disminución poblacional.   El objetivo es que este plan pueda ser usado por las diferentes autoridades ambientales, universidades, sociedades civiles y demás organizaciones que estén interesadas en contribuir a la conservación de la reinita del Canadá y los bosques andinos donde ella se encuentra. Este plan también hace parte de un esfuerzo continuo para poner a disposición de todos los colombianos planes de manejo de aves focales, que sirvan como hoja de ruta para el desarrollo de acciones de conservación en los Andes.   Para descargar el Plan de acción de la reinita de Canadá en Colombia clic aquí   Para descargar los planes de conservación de otras especies clic aquí    Por: Andrés Felipe Tigreros-Andrade

Conteo Navideño un reencuentro con las aves

El conteo navideño es una tradición que inició en el año 1900 en Norteamérica, donde era costumbre salir a cazar aves en la temporada de navidad, actividad denominada “Christmas Side Hunt”. Sin embargo, esta actividad llevó a la disminución de las poblaciones de aves, razón por la cual el ornitólogo Frank Chapman propuso salir a contarlas en lugar de cazarlas. Se realiza en Colombia desde la década de los 90. Su objetivo es generar información sobre el estado actual de las aves para detectar cambios en sus poblaciones a futuro, así mismo, es un espacio de participación ciudadana en la ciencia, la toma de decisiones y la generación de herramientas para el manejo y conservación de la avifauna.   El censo es coordinado a nivel nacional por la Red Nacional de Observadores de Aves – RNOA a través de la Asociación Colombiana de Ornitología – ACO, con el apoyo de la Asociación Bogotana de Ornitología – ABO y a nivel continental por la Sociedad Nacional Audubon. En el Valle del Cauca el círculo de la cordillera Occidental ubicado en el AICA (Área importante para la Conservación de las Aves) Bosque de San Antonio/Km18 y la Vereda Chicoral, ubicada entre los 1600 y 2100 msnm, es coordinado desde el año 2003 por la Asociación Calidris y la Asociación Río Cali. El pasado 18 de diciembre de 2020 no quisimos dejar pasar la oportunidad de ir a contar las aves al bosque subandino. Para ello y cumpliendo con los protocolos de bioseguridad, el equipo técnico de la Asociación Calidris y la Asociación Río Cali, junto a la Fundación DapaViva y habitantes de la zona acudimos la cita con las aves. Visitamos siete localidades, con una distancia aproximada de 2.5 km cada una. Estos recorridos se hacen por carreteras, fincas de descanso, plantaciones de té y cultivos de flores o pancoger, en su mayoría están rodeadas de bosque y jardines que favorecen la presencia de las aves. Entra las especies con mayor número de individuos están el Vencejo de collar (Streptoprocne zonaris) con 69 individuos de los cuales 57 fueron registrados en la localidad de Chicoral – Montebello, y Vencejo cuellirojo (Streptoprocne rutila) con 45 individuos, 30 reportados en la localidad de Alto Dapa, estas especies se pueden observar en grandes grupos, es un espectáculo ver su vuelo y escuchar el sonido de las alas que se produce por la velocidad y el viento.   Otras especies con mayor número de individuos: una especie migratoria, la Reinita naranja (Setophaga fusca) con 44 individuos, tal vez la reinita más común que podemos encontrar, estuvo presente en las siete localidades; la infaltable Tangara dorada (Tangara arthus) con 43 individuos, encontrada en las siete localidades y una especie que vuelve a aparecer en nuestra lista de los más observados: el Copetón (Zonotrichia capensis) con 43 individuos, es uno de los preferidos de jardines y carreteras, además su canto es para muchos habitantes uno de los más hermosos y melodiosos del bosque subandino, esta especie se observó en seis localidades.   Las aves migratorias estuvieron conformadas por: el Gavilán aliancho (Buteo platypterus), la Mirla buchipecosa (Catharus ustulatus), Vencejo negro (Cypseloides niger), Atrapamosca verdoso (Empidonax virescens) y la Piranga roja (Piranga rubra). Cinco especies de reinitas: Reinita de Canadá (Cardellina canadensis), Reinita enlutada (Geothlypis philadelphia), Reinita trepadora (Mniotilta varia), Reinita alidorada (Vermivora chrysoptera) y Reinita naranja (Setophaga fusca). Estas especies permanecen en el país entre los meses de septiembre y abril, regresando a Norteamérica a reproducirse.   Queremos agradecer a la Fundación DapaViva por su participación junto a los jóvenes que se están formando en el conocimiento y la conservación de la biodiversidad de la región, a la finca Lomalinda, La Cabaña, Debusale y Ecolodge La Minga y demás participantes de la Asociación Río Cali y amigos de Calidris.   Esperamos que este año tengamos la oportunidad de volver a reunirnos con nuestros amigos de las aves, volver a sonreír sin preocupaciones y seguir conociendo las aves de nuestra región.   Por: Dina Luz Estupiñan Coordinadora Conteo Navideño Circulo de la Cordillera Occidental

50 años conservando los humedales del mundo

Foto: Hacienda Venecia, Valle del Cauca. Diana Patricia Ramirez El 2 de febrero de 1971 se firmó el Convenio sobre los Humedales, hecho que se dio en la ciudad iraní de Ramsar, a orillas del Mar Caspio, razón por la cual a este tratado internacional se le conoce como la Convención de Ramsar. El fin de esta iniciativa es asegurar la conservación de todos los humedales en el mundo. Siendo este el único acuerdo internacional que se ocupa de este tipo de ecosistemas.   Los humedales son áreas terrestres que están saturadas o inundadas de agua de manera permanente o estacional. Entre los humedales continentales se incluyen marismas, charcas, lagos, ríos, llanuras de inundación y pantanos. Entre los humedales costeros se incluyen marismas de agua salada, estuarios, manglares, lagunas litorales e incluso arrecifes de coral. Los estanques piscícolas, arrozales y salinas son considerados desde hace ya algún tiempo, humedales artificiales.   Uno de los principales logros de este Convenio ha sido la creación de la lista de Humedales de Importancia Internacional. Dicha lista está compuesta en la actualidad por 2.372 humedales de 170 países que equivalen a una superficie de 253.603.511 hectáreas.   La mayoría de las zonas húmedas de importancia internacional, protegidas por el Convenio Ramsar, cuentan además con otras figuras de protección (Parque Nacional, Parque Natural o Zona Exclusiva de Pesca Artesanal, etc), pese a esto, enfrentan graves problemas de conservación.   América Latina, ha designado 219 sitios Ramsar, una cifra realmente baja en comparación con otros continentes, Europa suscribe 1.115, África 413 y Asia 340. Esta región suramericana es la que ha experimentado una mayor reducción de humedales a nivel mundial con declive del 59% de estas superficies según las últimas estimaciones. Para ser parte de la Convención, el país interesado debe designar por lo menos, un Humedal bajo la categoría de Importancia Internacional y desde luego, comprometerse a cumplir con los principios que rigen este acuerdo. Colombia se unió a la Convención el 18 de junio de 1998 con la designación de la Cienaga Grande de Santa Marta como Humedal de Importancia Internacional.   En la actualidad son 10 los sitios designados a lo largo y ancho del país, con una extensión de 1.169.849.52 hectáreas. Estos son los sitios Ramsar de Colombia: complejo de Humedales de la Estrella Fluvial Inírida, complejo de Humedales del Alto Rio Cauca Asociado a la Laguna de Sonso, complejo de humedales Lagos de Tarapoto, complejo de Humedales Laguna del Otún, complejo de Humedales Urbanos del Distrito Capital de Bogotá, Delta del Río Baudó,  Laguna de la Cocha, Sistema Delta Estuarino del Río Magdalena, Ciénaga Grande de Santa Marta, istema Lacustre de Chingaza, Ciénaga de Zapatosa. La importancia de conservar los humedales Aunque se ha avanzado en la valoración y conservación de los humedales, es innegable que muchos enfrentan una grave situación ya que por siglos han sido considerados solo como sitios pantanosos, terrenos baldíos o zonas insalubres, por lo que fueron objeto de continuos planes de desecación o adecuación de tierras, acciones muchas veces promovidas por los propios gobiernos de turno. Un ejemplo de esta situación son los Humedales del Alto Río Cauca en el departamento del Valle, los cuales, durante la segunda mitad del Siglo XX se perdió el 60% de estos ecosistemas, debido principalmente a desecaciones y ocupaciones producidas por la actividad agrícola, pero también por la extracción de aguas fluviales y subterráneas, los vertidos de aguas residuales y la construcción de infraestructura de transporte y urbanización en sus márgenes. También resulta preocupante la situación que enfrentan los humedales costeros en nuestro país, especialmente los ubicados en el Caribe, ya que ha sido una constante su ocupación por asentamientos humanos (legales e ilegales), además la creciente infraestructura turística y las carreteras han sido otro factor importante de transformación de estos ecosistemas en esta región.   Pero en general, la situación con los humedales interiores tampoco es la mejor y aunque ha habido importantes avances en cuanto a su protección como por ejemplo los humedales de la Sabana de Bogota, no se puede desconocer que hoy por hoy, estos ecosistemas se están convirtiendo en “islas” ya que buena parte están rodeados por infraestructura gris o por cultivos, además de ser destinatarios finales de precarios sistemas de alcantarillado. Día Mundial de los Humedales 2021: los humedales y el agua El Día Mundial de los Humedales se celebra desde 1997 como una forma de llamar la atención sobre este importante ecosistema estratégico para la humanidad. El tema de este año destaca los humedales como fuente de agua dulce y alienta la acción para restaurarlos y detener su pérdida o degradación. Estamos viviendo una creciente crisis de agua dulce que amenaza a las personas y al planeta. Se está utilizando más agua de la que se puede reponer, destruyendo el ecosistema del que más dependen el agua y la vida en general: los humedales. El agua y los humedales están unidos en una convivencia inseparable que es vital para la vida, nuestro bienestar y la salud de nuestro planeta. La Asociación Calidris en compañía de otras organizaciones como WWF, la Fundación Natura y Omacha entre otras, estaremos coordinando algunas actividades conmemorativas de esta fecha, teniendo en cuenta desde luego las limitantes existentes y las recomendaciones de las autoridades con relación al manejo de la bioseguridad debido a la pandemia del Covid 19 que actualmente enfrentamos.   Por: Luis Fernando Castillo Director Ejecutivo

Cambios en los humedales del Valle del Cauca

A lo largo de la historia los ríos han sido el motor de muchas sociedades y el río Cauca no ha sido la excepción. Desde antes del arribo de los españoles, el río Cauca y las zonas aledañas fueron una importante fuente de alimento y materiales para construcción de enseres y casas. Hay evidencia de obras hidráulicas que permitieron el manejo de las aguas de algunos humedales. Durante la época de la colonia, el río se convirtió además en un corredor de comunicación y un eje de desarrollo de pueblos y caminos. Una vez establecida esta intricada red de caminos y de poblados, se empezó a pensar en el desarrollo de la región y en sus conexiones con otras regiones del interior del país y el mar. El río Cauca nace en la laguna del Buey en el Macizo colombiano, en el departamento del Cauca e inicia su descenso por la pendiente de la cordillera Central hacia el occidente y luego hacia el norte. Atraviesa desde el norte del Cauca y el Valle del Cauca hasta La Virginia en Risaralda, por en un valle amplio, donde el río forma meandros, ciénagas, lagunas y madreviejas. En este valle, el río se acerca a la cordillera Occidental.  A partir de La Virginia se encañona entre las cordilleras hasta el bajo Cauca, donde forma de nuevo grandes extensiones de ciénagas al unirse con el río Nechí y posteriormente al unirse al río Magdalena en la depresión Momposina. El río Cauca y los humedales asociados han sufrido cambios como en la formación y desaparición de humedales, inundaciones periódicas, diques y jarillones para reducir las inundaciones. Estos cambios han quedado plasmados en nuestra memoria colectiva a través de la comida, las canciones y el arte y, por supuesto, en recuerdos y anécdotas familiares. También ha dejado una huella importante en libros, dibujos y pinturas, crónicas, mapas y documentos públicos depositados en archivos, centros de historia y bibliotecas. A partir de la segunda mitad del siglo pasado tenemos además información cartográfica de alta resolución espacial y temporal.   Interesados en entender dónde y en qué proporción los humedales del Valle del Cauca han ido cambiando en el tiempo, buscamos información cartográfica histórica y actual de la región y la contrastamos para identificar la transformación de los complejos de humedales asociados al río Cauca. Foto: Laguna de Sonso. Luis Fernando Castillo Entre los cambios más notorios está la perdida de ciénagas y zonas pantanosas, entre Cali y Palmira, región descrita por los cronistas, viajeros e ingenieros de la colonia y la república. Entre sus crónicas resaltan la exuberante vegetación, la presencia de micos aulladores, felinos y otros mamíferos, y varias especies de garzas, patos e ibis. También dan cuenta de la importancia que tenía la pesca entre los pueblos originarios. La descripción de extensas llanuras lodosas y con vegetación inundada, contrasta con la disminución de estas ciénagas en la actualidad.   En la información y cartografía analizada es notoria la formación y posterior colmatación de madreviejas, la más reciente durante el invierno de 2010, cuando al sur de Jamundí, en límites con el departamento del Cauca, nació la madrevieja Cauquita. Estos mapas nos muestran cuerpos de agua que se han mantenido en el tiempo, cambiando su extensión, o la calidad de su agua, como la laguna de Sonso, el humedal más grande de la región. La laguna de Sonso ha ido cambiando su extensión por efecto de construcciones y áreas destinadas al cultivo. Entre las modificaciones más significativas están los cambios en los canales de entrada y salida de la laguna por efecto de obras de infraestructura o para adecuación de tierras. Esto ha ocasionado que se aumente la cantidad de vegetación flotante y se reduzca el espejo de agua, lo cual ha tenido efectos en muchos peces de interés para las comunidades y en la comunidad de aves acuáticas.   Entre la década de los 70 y la actualidad el área de los humedales del valle del Cauca han disminuido en cerca de 10 mil hectáreas, quedando solo 2.700 ha.  En 1987 un ejercicio similar arrojó una cifra de perdida de humedales entre 1959 y la década de los 80 de 15 mil hectáreas (Restrepo y Naranjo, 1987), cuando se comparó cartografía de los años 50 y la década del 80. Que la porción perdida sea igual en las dos épocas, muestra que la tasa de cambio de humedales se detuvo hace más de 40 años, o tal vez más.   La información actual revela que, si bien el balance neto es de perdida, entre las dos épocas se han formado humedales nuevos que ocupan actualmente 1000 ha, principalmente madreviejas que se han desprendido del río Cauca, manteniendo así la dinámica natural de los ríos en valles planos y amplios. Foto: Cienana el Conchal 2020. Luis Fernando Castillo Son muchos los esfuerzos que se hacen para mantener saludables los humedales en el Valle del Cauca, sin embargo, aún no son suficientes; se evidencia que la disminución en algunos grupos cómo los patos están relacionados con la disminución de espejos de agua.  Los humedales del Valle del Cauca han fertilizado el suelo por miles de años, han brindado refugio a peces, aves y mamíferos que parte de nuestra identidad y cultura. Por esto es clave entender como estos cambios impactan a las poblaciones naturales, a los diferentes grupos de aves, pero además como han ido impactando nuestros medios de vida y como lo harán en el futuro.  Los resultados de este análisis harán parte de una publicación que estará disponible en formato digital en los próximos meses. Por: Diana Eusse     Restrepo, C. y L.G. Naranjo. 1987. Recuento histórico de la disminución de humedales y la desaparición de aves acuáticas en el valle geográfico del río Cauca, Colombia. Memorias III congreso de ornitología tropical, Cali, Colombia.

Censo Neotropical de Aves Acuáticas febrero 2021

El Censo Neotropical de Aves Acuáticas – CNAA es una actividad liderada por Wetlands International y en Colombia apoyada por la Red Nacional de Observadores de Aves – RNOA. La Asociación Calidris desde el año 2002 realiza el censo en los humedales del valle geográfico

Una apuesta por la conservación y la sostenibilidad

Durante los últimos años la observación de aves se ha convertido en una de las actividades alrededor del turismo de naturaleza más populares y que más adeptos ha ganado. Con mayor frecuencia vemos grupos de personas con binoculares, cámaras, guías de aves en los diferentes parajes de la geografía nacional disfrutando de la exuberancia de la biodiversidad. Colombia como el país con la mayor riqueza de especies de aves en el mundo es el destino ideal para quienes disfrutan de la observación, sin embargo, esto también plantea muchos desafíos en cuanto al manejo adecuado del recurso, su conservación y sostenibilidad.   Desde hace unos años la Asociación Calidris se ha involucrado en el desarrollo del aviturismo del país y desde 2015 junto a la Sociedad Audubon desarrollado las Rutas de Aviturismo de Colombia, contribuyendo a la generación de información consolidada de la biodiversidad y la avifauna asociada a los sitios de pajareo ya la caracterización de los servicios y los emprendimientos que hay en las comunidades locales. Otro de los componentes del desarrollo de las rutas ha sido la capacitación en identificación de aves, habilidades de guianza y promoción de los servicios, a través de estos procesos de capacitación se han formado cerca de 500 informadores de aves a lo largo de las 4 rutas de aviturismo y cerca de 300 operadores turísticos. Las rutas de aviturismo de Colombia conectan los servicios turísticos locales con los operadores y guías especializados, al promover el uso de informadores turísticos locales, se asegura la promoción de aspectos culturales y étnicos, además de reconocer y visualizar los esfuerzos en conservación que las comunidades han llevado a cabo durante años. En ese sentido el aviturismo desde nuestra perspectiva, se convierte en una alternativa económica que apoya e incentiva procesos de conservación en áreas y ecosistemas donde habitan las aves y que los recursos económicos generados por medio de la prestación de servicios para el aviturismo y el turismo de naturaleza, puedan mejorar las condiciones de vida de las comunidades locales.   El 2020 debido a la pandemia, presentó retos para este sector pero también nos brindó la oportunidad de aprender a maximizar las opciones de las capacitaciones virtuales, e interactuar con un mayor número de personas de las que estábamos alcanzando con el modelo tradicional y prepararnos para establecer protocolos de bioseguridad para operadores turísticos e informadores de aves que permitan vivir la experiencia de la observación de aves sin riesgo. Consolidamos el canal de Youtube Red de Informadores de Aviturismo de Colombia, en el cual los informadores de aviturismo de todas las rutas, están compartiendo los distintos sitios para hacer observación de aves, las iniciativas de conservación y las recomendaciones en la compra y manejo de equipo óptico para quienes se inician en el mundo de la observación de aves.   Los procesos que se han adelantado a lo largo del país han sido posibles de la mano de diferentes aliados como Fontur, la Gobernación del Valle del Cauca, la Universidad ICESI, Transforma, CEPF (Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos) y Patrimonio Natural, quienes como nosotros apuestan al desarrollo comunitario para la sostenibilidad local, ingrediente fundamental para la conservación.   Por: Pedro A. Camargo Martínez

Sensores remotos para estudiar hábitats de aves playeras

Como parte de nuestra misión de conocer mejor las de Colombia, una de las metas que nos hemos trazado es actualizar mapas de ecosistemas costeros de mayor importancia para las aves. Las observaciones directas sobre el terreno nos permiten un gran nivel de detalle sobre la disponibilidad y calidad del hábitat de las aves, pero no siempre son posibles. Recopilar información en campo a lo largo de paisajes extensos puede tomar meses o años o equipos numerosos de observadores. Para lograr mejores mapas en paisajes extensos usamos sensores remotos, que permiten reconstruir esta información que combinados con observación en terreno nos permiten sugerir hipótesis, evaluar modelos y ver características del hábitat que por su extensión o grado de complejidad son invisibles para observadores en terreno. Planos y playas Situamos el foco en islas de barrera y planos intermareales ubicadas en el norte de Nariño, una región que concentra la mayor parte de esos ecosistemas en el Pacífico colombiano. Las islas de barrera son de gran importancia para la anidación y el descanso de aves marinas y playeras, por ejemplo, son lugares de concentración reproductiva del chorlo de Wilson (Charadius wilsonia) y el ostrero americano (Haematopus palliatus) y el único hábitat de anidación conocido en Colombia de especies de aves marinas como el gaviotín blanco (Gelochelidon nilotica). Estas islas también son usadas como sitios de reposo por más de una docena de aves playeras y en conjunto con los planos intermareales proveen el hábitat de alimentación de más 50,000 aves playeras migratorias que visitan el sur del Pacífico colombiano cada año.     Ver a través de las nubes Para obtener un mapa base de islas barrera, planos intermareales y otros ecosistemas costeros usamos las imágenes recientes (2015-2020) de Landsat y Sentinel, para cuantificar la cantidad de hábitat disponible y su variación espacial a través del extenso paisaje costero del norte de Nariño (cerca de 1000 km2), equivalente a dos veces la ciudad de Cali. Por su naturaleza cambiante el estudio de estos ecosistemas requiere una perspectiva histórica y futura. Por esta razón revisamos más de 35 años del archivo de Landsat (uno de los satélites más usados en monitoreo ambiental) para reconstruir la dinámica histórica de planos intermareales.   Además, para complementar usamos imágenes de Sentinel 1, un satélite europeo que usa un radar en vez de instrumentos ópticos, y en pocas palabras permite “ver” a través de las nubes y otros fenómenos atmosféricos. Esta habilidad le permite lograr una cobertura casi continua (cada dos semanas o menos). A partir de este archivo detallado realizamos cálculos de la altura de la marea en los momentos de adquisición de las imágenes para estimar la cantidad de hábitat inundado y proyectar o construir el modelo de inundación en relación a la altura de la marea. Entre las aplicaciones posibles de este mapa dinámico se encuentra la identificación de áreas más propensas a la inundación mareal y la identificación de preferencias de hábitat por parte de las aves. Animación de un año de imágenes de radar tomadas a diferentes alturas de la marea muestran como los planos itnermareales que se cubren y descubren Retos Una de las dificultades de mapear estos ecosistemas con sensores remotos es su continua dinámica. El flujo de las mareas, cambios de corrientes, ingreso de nuevos sedimentos desde el río, entre otros factores hace que cambien año a año, entre estaciones o incluso minuto a minuto, si se considera la continua acción de la inundación mareal. Adicionalmente para lograr buenos mapas se requieren imágenes limpias de nubes, una tarea virtualmente imposible en una zona tan húmeda como el Pacífico colombiano para solucionarlo usamos imágenes de satélites con radares y visitas de campo con sobrevuelos en dron. Una vez georreferenciamos el sitio, se identifican los lugares precisos del cambio de la vegetación, con una periodicidad y detalle mayor a la de los satélites ópticos. Usamos este tipo de imágenes para estimar el cambio preciso en la extensión de asentamientos humanos y otras coberturas de interés como islas de barrera y planos intermareales. Mientras probamos estos métodos en el sur del Pacífico colombiano, esperamos ampliarlo a otras localidades de importancia para aves.   La Asociación Calidris, en asocio con el Consejo Comunitario Esfuerzo Pescador lleva a cabo estudios para entender el hábitat costero a partir de sensores remotos. Para esta tarea contamos con el apoyo técnico y económico del Programa de soluciones costeras del laboratorio de Ornitología de Cornell, el Laboratorio de Geociencias Marinas y Costeras -GEO de INVEMAR y el acompañamiento del departamento de geografía de la Universidad del Valle.   Por: Richard Johnston

El clima está cambiando

Constantemente somos bombardeados con una cantidad de información sobre cambio climático. Nos sorprendemos por las lluvias o sequías en temporadas inesperadas o por noticias sobre incendios, huracanes e inundaciones que padecen diferentescomunidades en el planeta, pero no logramos establecer una relación directa e implicarnos en el asunto.     En los últimos 200 años, han aumentado la cantidad de gases que están llegando a la atmosfera, gracias a la actividad humana. La concentración de estos gases, impiden que el calor salga al espacio exterior y hacen un efecto de invernadero, al aumentar la temperatura. Ilustración tomada de: https://obccd.org/informacion-basica-2/que-es-el-cambio-climatico/ Como consecuencia la naturaleza se está viendo afectada y por ende todos los seres vivos enfrentaremos cambios y alteraciones en nuestras formas de vida. Aumento de enfermedades, disminución de oferta alimenticia, incremento en el nivel del mar, alteraciones de ecosistemas y para algunas especies responder a estos cambios no será una tarea fácil y es posible que desaparezcan.   Sobre esta crisis vienen alertando los científicos desde 1995 en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), se han hecho acuerdos y los países firmantes se reúnen cada año en las Conferencias de las Partes (COP) para revisar lo pactado y proponer acciones de mitigación y adaptación. Colombia es firmante y existe un Plan Nacional de Adaptación de Cambio Climático para nuestro país. Algunas de las acciones que estamos promoviendo o desarrollando en Calidris como medida de adaptación o mitigación al cambio climático son Foto: siembra en Villacarmelo Mantener y aumentar la cobertura vegetal de algunos hábitats, para que los sitios se conecten mejor y los animales se puedan mover entre ellos. En la Reserva Bosque Colibrí ubicada en Villacarmelo; sembramos, junto a 11 familias, 740 árboles representados en 55 especies botánicas para aumentar la cobertura vegetal de jardines, sistemas agroforestales y brindar recursos a diferentes especies residentes y migratorias, entre ellas, la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis). Foto:  monitoreo de piangua en Iscuandé, Patricia Falk. Conservar poblaciones naturales, saludables y diversas que puedan responder mejor a los cambios ambientales. En la Bocana de Iscuandé desde el 2014 se desarrolla el acuerdo de conservación de la piangua, en el cual la comunidad captura las pianguas mayores a 5 centímentros, cuando han alcanzado su madurez sexual, que garantiza que el animal se reprodujo. Entre las muchas actividades de este acuerdo, hemos realizado talleres de monitoreo participativo de identificación de sexo y madurez de la piangua con la comunidad. Foto: arrozal en el Valle del Cauca, certificado con el sello «ARROZ AMIGO DE LAS AVES» Promover prácticas amigables de producción en arrozales, como la reducción de cantidad de agua en el cultivo, el uso de agroquímicos orgánicos y el trasplante de plántulas. En los cultivos certificados con el sello “ARROZ AMIGO DE LAS AVES” en el Valle del Cauca y Casanare garantizamos, de la mano con los productores, un hábitat adecuado para una gran cantidad de organismos que encuentran en estos humedales artificiales sitio de refugio, reproducción y alimentación. Foto: jornada de observación de aves de entrenameinto a informadores , Pedro Arturo Camargo Martínez. Generar y compartir información con diferentes actores locales para que estén atentos a los cambios futuros, puedan proyectar sus acciones y diversificar sus fuentes de ingresos. En Consacá, en el departamento de Nariño hemos realizado capacitaciones a informadores turísticos, con el propósito de fortalecer la Ruta de Aviturismo del Suroccidente colombiano conformada por los departamentos del Cauca, Valle y Nariño. Planear el futuro con un nivel de incertidumbre y en momentos de crisis no es fácil. Bajar las consecuencias globales a los contextos regionales, empobrecidos y golpeados por la violencia en nuestro país tampoco lo es. Pero es indispensable empezar a pensar y planear desde este enfoque de cambio climático partiendo del reconocimiento de los saberes tradicionales de las comunidades, del intercambio de experiencias y el diálogo de saberes para la construcción de alternativas esperanzadoras y de otros mundos posibles que favorezcan la conservación de la vida ante eventos climáticos.   Por: Yuliana Ordoñez