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Pequeñas Grandes Viajeras: Herramientas educativas para explorar las aves de los territorios 

«Cuentos desde el nido», es una revista ilustrada que contiene ocho cuentos escritos por estudiantes de segundo, tercero y cuarto grado en 2025 de la Institución Educativa La Libertad, sede Laureano Gómez, en el corregimiento de Bitaco, en La Cumbre, Valle del Cauca Ilustración: Daniela Rivera y Sofía Rojas Las historias fueron creadas por los niños y las niñas inspirados en las aves que habitan su territorio, y están ilustradas por las diseñadoras gráficas Daniela Rivera y Sofía Rojas. Esta publicación puede usarse como material de lectura en clases de español, artística y ciencias naturales. También es un ejemplo de cómo a través de la escritura y el dibujo se puede fortalecer el vínculo con el conocimiento de la avifauna en el territorio.    Esta revista contiene un formato listo para colorear con varias de las especies que habitan La Cumbre, es un recurso valioso para aprender sobre la identificación de estas aves a través de los colores, las formas y sus nombres comunes y científicos. Clic aquí para descargar

Pequeñas Grandes Viajeras: Herramientas educativas para explorar las aves de los territorios 

La caja de herramientas Pequeñas Grandes Viajeras reúne una serie de recursos pedagógicos, pensados para seguir aprendiendo en diferentes contextos educativos y comunitarios.  Ilustración: Daniela Rivera y Sofía Rojas Fue diseñada para acompañar a docentes y estudiantes desde una experiencia educativa sobre las Reinitas, pequeñas aves migratorias que recorren miles de kilómetros cada año y llegan a Colombia en busca de alimento, descanso y refugio. A través de juegos, actividades artísticas y espacios de conversación, los estudiantes conocen a estas especies y reflexionan sobre la importancia de cuidarlas.  A continuación, compartimos una publicación que está disponible en formato digital para que puedas descargarla y utilizarla, y un juego en línea que puedes utilizar en tus clases.    Cuentos desde el nido    Es una revista ilustrada que contiene ocho cuentos escritos por estudiantes de segundo, tercero y cuarto grado en 2025 de la Institución Educativa La Libertad, sede Laureano Gómez, en el corregimiento de Bitaco, en La Cumbre, Valle del Cauca.     Las historias fueron creadas por los niños y las niñas inspirados en las aves que habitan su territorio, y están ilustradas por las diseñadoras gráficas Daniela Rivera y Sofía Rojas. Esta publicación puede usarse como material de lectura en clases de español, artística y ciencias naturales. También es un ejemplo de cómo a través de la escritura y el dibujo se puede fortalecer el vínculo con el conocimiento de la avifauna en el territorio.    Esta revista contiene un formato listo para colorear con varias de las especies que habitan La Cumbre, es un recurso valioso para aprender sobre la identificación de estas aves a través de los colores, las formas y sus nombres comunes y científicos.    Para visualizar la revista ilustrada click aquí  Para descargar la página para colorear click aquí  Ilustración: Daniela Rivera y Sofía Rojas Kahoot: ¡Jugando con las Reinitas!    Creamos un juego interactivo en la plataforma de Kahoot!, que puede jugarse de manera individual o en grupos grandes, y pone a prueba tus conocimientos sobre la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis) y la Reinita Cerúlea (Setophaga cerulea).     Las preguntas tienen como objetivo repasar conceptos clave y aprender datos curiosos e importantes sobre estas aves migratorias de una manera divertida. Está pensado especialmente para usarse en clase o en otros espacios educativos, ya sea como actividad de cierre, repaso o introducción al tema.    Para jugar click aquí    ______________________    Esta caja de herramientas fue financiada por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, como parte del proyecto “Hábitats saludables para las Reinitas en los Andes de Colombia III».     Te invitamos a adaptar las actividades según las edades, ritmos y contextos de tu grupo. Lo más importante es crear un ambiente de exploración, consciencia y asombro por las aves migratorias y su relación con nuestros territorios.    Si utilizas algunas de estas herramientas, no olvides darle créditos a la Asociación Calidris.    ¡Por las aves, con la gente!  Para más información:    Diana Ramírez  Investigadora asociada  Asociación Calidris  dramirez@calidris.org.co   Daniela Rivera  Tesista diseño gráfico  Instituto Departamental de Bellas Artes  hidanielarivera@gmail.com    Sofía Rojas  Tesista diseño gráfico  Instituto Departamental de Bellas Artes  hi.sofiarojas@gmail.com 

¿Cómo diferenciar las especies del género Tringa presentes en Colombia?

Llamadas también andarríos en los textos y tintilines en algunas localidades del Caribe colombiano, estas aves limícolas pueden representar todo un dolor de cabeza para la mayoría de los observadores de aves al momento de tratar de diferenciarlas entre sí. El andarríos mayor (T. melanoleuca) supera en tamaño a andarríos menor (T. flavipes). Foto: Carlos Ruiz.Guerra / Asociación Calidris  En la actualidad, el género Tringa en el país incluye cinco especies pertenecientes a la subfamilia Tringinae, familia Scolopacidae: el andarríos solitario (Tringa solitaria), el correlimos errante (Tringa incana), el andarríos mayor (Tringa melanoleuca), el andarríos alinegro (Tringa semipalmata) y el andarríos menor (Tringa flavipes). Iniciaremos con agrupar al género Tringa en andarríos patimarillos, en los que incluiremos al andarríos mayor (T. melanoleuca), el andarríos menor (T. flavipes) y el andarríos solitario (T. solitaria). Cabe anotar que el andarríos solitario (T. solitaria) cuenta con patas que tienden a ser más verdosas que amarillas.   Las vocalizaciones propias de las especies del género Tringa pueden resultar muy útiles para identificarlas, no obstante, se pueden presentar situaciones en las que estas especies permanecen en silencio ante los ojos de quien pretende identificarlas. Tanto el andarríos menor (T. flavipes) como el andarríos mayor (T. melanoleuca) y el andarríos solitario (T. solitaria) pueden compartir hábitats en ambas costas colombianas, así como humedales y ríos en el interior del país. De hecho, las tres especies pueden ser encontradas en un mismo sitio al mismo tiempo y de ser así, resulta más fácil diferenciarlas si se tiene en cuenta su tamaño. En el andarríos mayor (T. melanoleuca) la longitud del pico es similar a la del tarso. Foto: Carlos Ruiz-Guerra /Asociación Calidris En el andarríos menor (T. flavipes) el tarso es más largo que el pico. Foto: Carlos Ruiz-Guerra / Asociación Calidris En el andarríos solitario (T. solitaria) la longitud del pico es similar a la del tarso. Foto: Carlos Ruiz-Guerra / Asociación Calidris A continuación mencionamos algunos elementos clave para diferenciar a estas especies:    En vuelo el andarríos menor (T. flavipes) los dedos y parte de los tarsos sobresalen claramente más allá de la cola. En vuelo en el andarríos mayor (T. melanoleuca) y el andarríos solitario (T. solitaria) apenas los dedos rebasan la cola. Las narinas en el andarríos mayor (T. melanoleuca) se ubican más alejadas de las plumas faciales que en el andarríos menor (T. flavipes), en el que se sitúan más próximas a la cara. En algunas ocasiones, el andarríos mayor (T. melanoleuca) puede mostrar una protuberancia en el cuello que recuerda una manzana de Adán. Las vocalizaciones de reclamo del andarríos mayor (T. melanoleuca) son más claras y sencillas, mientras que las del andarríos menor (T. flavipes) son más agudas y entrecortadas, generalmente de dos notas frente a las tres o cuatro del andarríos mayor. Sin embargo, el número de notas puede variar en ambas especies, por lo cual el tono es más confiable que la cantidad de notas para diferenciarlas. Bibliografía   Elphick, C. S. and T. L. Tibbitts (2020). Greater Yellowlegs (Tringa melanoleuca), version 1.0. In Birds of the World (A. F. Poole and F. B. Gill, Editors). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/bow.greyel.01 Hayman, J., T. Prater. 1986. Shorebirds: an identification guide to the waders of the world. London and Sidney: Croom Helm.   Para más información:   Carlos Ruiz-Guerra Investigador Asociaado Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

Elecciones presidenciales 2026: el futuro de la naturaleza también se vota

Después de las recientes elecciones realizadas en marco, entramos directo al camino que conduce a la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2026. Después de meses de precampaña, alianzas y debates, el número de candidaturas se ha reducido, y el país entra en una etapa decisiva para escoger su próximo gobierno. Garza patiamarilla (Egretta thula). Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Más allá de las dinámicas propias de la política, estas elecciones tienen una importancia particular para el futuro ambiental del país. Las decisiones que tome el próximo gobierno tendrán efectos directos sobre la biodiversidad, los ecosistemas y las comunidades que dependen de ellos. En un país megadiverso como Colombia, elegir gobernantes también es elegir el rumbo de la naturaleza.    Colombia, una potencia natural bajo presión    Colombia alberga cerca del 10% de la biodiversidad del planeta y es uno de los países más ricos en aves, ecosistemas y paisajes naturales. Esta riqueza sustenta servicios esenciales para la sociedad: agua, seguridad alimentaria, regulación climática, protección frente a desastres naturales y oportunidades de desarrollo local.    Sin embargo, esta riqueza enfrenta amenazas cada vez más intensas:  * pérdida y degradación de ecosistemas naturales  * transformación acelerada de humedales, bosques y zonas costeras  * expansión de actividades extractivas y de infraestructura  * impactos crecientes del cambio climático  * conflictos por el uso y la gobernanza del territorio.   En este contexto, la política pública es uno de los factores más determinantes para el futuro de la biodiversidad del país.    Contaminación en playa. Foto: Ximena Galeano M. / Asociación Calidris Lo que está en juego en estas elecciones    El próximo gobierno tomará decisiones que influirán directamente en:  * la protección y manejo de áreas protegidas  * la conservación de humedales, bosques y ecosistemas estratégicos  * la implementación de compromisos climáticos internacionales  * la planificación del territorio y la infraestructura  * los incentivos para la producción sostenible  * el fortalecimiento de la ciencia, el monitoreo ambiental y la información pública  * la relación con comunidades locales, pueblos originarios y afrodescendientes que habitan y dependen de territorios clave para la biodiversidad    Estas decisiones definirán si Colombia avanza hacia un modelo de desarrollo que reconozca el valor estratégico de la naturaleza, o si, por el contrario, se continúa profundizando la pérdida de sus ecosistemas.    La conservación es una decisión política    La protección de la biodiversidad no depende únicamente de científicos, autoridades y organizaciones ambientales o comunidades locales. Depende, en gran medida, de las prioridades que se establezcan como Estado y del liderazgo político del país.  Las decisiones presidenciales afectan directamente:  * los presupuestos ambientales  * la regulación sobre el uso del territorio  * la capacidad institucional de las autoridades ambientales  * las políticas de desarrollo urbano y rural  * la protección de especies y ecosistemas estratégicos.   Por esta razón, la agenda ambiental no puede ser un tema marginal en el debate electoral. Debería ser un componente central de la discusión sobre el futuro del país.  Ecosistema de montaña. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Un llamado a votar con la naturaleza en mente    En un país megadiverso como Colombia, elegir presidente también es decidir sobre el futuro de la naturaleza. El ambiente no es solo naturaleza: es el resultado de decisiones políticas, económicas y territoriales que definen cómo se gobierna el territorio.  Por eso, el llamado es a participar en las elecciones votando con la naturaleza en mente, informándonos y teniendo en cuenta cómo cada candidato propone enfrentar los desafíos ambientales del país.    Es necesario entonces:  * informarse sobre las propuestas ambientales de quienes aspiran a gobernar el país  * exigir claridad sobre sus compromisos frente a la biodiversidad y el clima; y,  * reconocer que el bienestar de la sociedad depende de ecosistemas sanos  La naturaleza no vota, pero sus consecuencias sí las vivimos todos.    El futuro ambiental de Colombia se decide en las urnas    Las decisiones que tome el próximo gobierno marcarán el rumbo de la biodiversidad colombiana quizás durante décadas. En un país donde los ecosistemas sostienen la vida, la economía y la cultura, no hay desarrollo posible sin naturaleza.    En estas elecciones, elegir presidenta o presidente, también significa elegir un futuro donde la biodiversidad y los territorios que las sostienen sigan siendo parte del patrimonio de Colombia.  La democracia también es una oportunidad para defender la naturaleza.    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información:   Luis Fernando Castillo Director  Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

Censo Neotropical de Aves Acuáticas-CNAA: celebrando el mes de los humedales 

En febrero nos unimos para conmemorar el mes de los humedales cuyo lema para el 2026 es «Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural». Una invitación a conocer y proteger los humedales de nuestra región.  Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris El CNAA busca conocer el estado de las poblaciones de aves acuáticas y promover la conservación de los humedales de la región. Desde hace 34 años el CNAA hace parte del Censo Internacional de Aves Acuáticas (International Waterbird Census o IWC) que este año cumple su 60° versión siendo uno de los proyectos más extensos de ciencia participativa. Este conteo ha aportado en la conservación de más de 956 humedales de importancia internacional (Sitios Ramsar) y el análisis de tendencias poblacionales de 570 especies de aves acuáticas en el mundo. Te invitamos a conocer más sobre esta iniciativa:    https://lac.wetlands.org/contar-para-conservar-60o-censo-internacional-de-aves-acuaticas/ CNAA – febrero 2026   En nuestras tres jornadas, participamos 37 personas. Contamos con la participación de voluntarios y participantes de diferentes organizaciones locales como los intérpretes ambientales de Aguas de Sonso, la Sociedad Vallecaucana de ornitología-Dacnis, la Fundación Zoológica de Cali, el Grupo de observadores de aves de Yotoco.   Las jornadas de observación se realizaron entre el 7 y 21 de febrero. Visitamos 11 humedales del valle geográfico del río Cauca, en su zona centro y sur de nuestro departamento y norte del Cauca.     Durante el recorrido registramos todas las aves presentes en el humedal, así como las condiciones climáticas y del sitio, para compararlas con los registros de años anteriores. Cada persona cumplió un rol importante: quien llevaba la lista en eBird, quien anotaba en la libreta de campo y quien consultaba la guía para identificar las especies y compartir con el resto del grupo. Entre tod@s permanecíamos atentos a cualquier movimiento que pudiera ser registrado. ¡Cada ave cuenta!  En esta jornada del CNAA registramos 4262 individuos. Registramos 156 especies de aves, de las cuales 47 son aves acuáticas tanto residentes como migratorias.     A continuación, te invitamos a conocer nuestros resultados de la jornada. Agradecemos a tod@s l@s participantes de esta jornada. Les invitamos a estar pendiente de nuestras redes sociales para conocer más sobre las iniciativas de ciencia participativa que se desarrollan en nuestra región. ¡Gracias por ser parte del conteo CNAA febrero 2026!  Para más información:    Dina Luz Estupiñan  Coordinadora CNAA Valle del Cauca  dina.estupinan@calidris.org.co

Nuevo estudio alerta sobre el declive de las aves playeras en la ruta migratoria del Pacífico 

Santiago de Cali, Colombia. Un estudio reciente, desarrollado por investigadoras e investigadores de 10 países, incluida la Asociación Calidris, en el marco del Proyecto de Aves Playeras Migratorias (MSP, por su sigla en inglés), alerta sobre el grave y preocupante declive de las poblaciones de aves playeras a lo largo del corredor migratorio del Pacífico americano. Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Este esfuerzo colaborativo multinacional permitió analizar, entre 2012 y 2022, 63 humedales costeros en 10 países (Canadá, Estados Unidos, México, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú), abarcando 22 especies.    Los resultados muestran que la mayoría de las especies evaluadas se encuentran en declive: 10 de las 22 especies presentaron una tendencia negativa significativa, durante el periodo de estudio, entre las que se encuentran el zarapito trinador (Numenius hudsonicus – Whimbrel) y el chorlito pechigrís (Pluvialis squatarola – Black-bellied Plover).  En contraste, dos especies, Tringa melanoleuca y Himantopus mexicanus (Greater Yellowlegs y Black-necked Stilt), mostraron aumentos poblacionales. Las 10 especies restantes presentaron tendencias inciertas: siete con declives y tres con aumentos.    El estudio también revela diferencias importantes entre regiones. Por ejemplo, Calidris alba (Sanderling) mostró disminuciones en las regiones neotropicales y aumentos en las regiones templadas del norte, lo que sugiere que las amenazas varían entre regiones y que se requieren acciones de conservación diferenciadas. Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Aunque estos hallazgos son alarmantes, no resultan del todo sorprendentes. El informe de 2019 conocido como “3 mil millones de aves de Norteamérica” ya había señalado que las aves playeras son uno de los grupos más afectados, aunque con escasa representación de datos en este corredor del Pacífico. Este nuevo estudio llena ese vacío de información y constituye el primer análisis de esta magnitud para la región, proporcionando evidencia concreta para orientar acciones de conservación más estratégicas y efectivas.    Los resultados subrayan la importancia de continuar y fortalecer programas de impacto multinacional y local como MSP+ Ciencia para la acción en Latinoamérica, así como también,  la urgencia de mantener la financiación existente para toda la ruta migratoria, proveniente del Acta de Conservación de Aves Migratorias Neotropicales.  Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris La investigación también destaca que no es posible implementar medidas de conservación generalizadas: aunque se requiere una visión global, las acciones deben adaptarse a contextos locales y regionales, reconociendo las diferencias entre las regiones templadas del norte (Canadá, Estados Unidos y el norte de México) y las regiones neotropicales (desde el centro de México hasta el norte de Perú).    Esta evidencia refuerza que la colaboración multinacional no solo es clave para comprender la magnitud del problema, sino también la vía más efectiva para enfrentar los desafíos de conservación que amenazan a las aves playeras a lo largo del continente americano.    Para más información:  migratoryshorebirdproject.org  Diana Eusse  Investigadora  Asociación Calidris  deusse@calidris.org.co

Las aves limícolas de Colombia 

Con esta nueva publicación, la Asociación Calidris presenta los principales avances en el conocimiento de este grupo de aves acuáticas como respuesta al creciente interés que han despertado en la comunidad ornitológica colombiana y en el resto del continente.  Con esta nueva publicación, la Asociación Calidris presenta los principales avances en el conocimiento de este grupo de aves acuáticas como respuesta al creciente interés que han despertado en la comunidad ornitológica colombiana y en el resto del continente.    Actualmente, Colombia alberga 55 especies de aves limícolas. De hecho, una de ellas fue adicionada recientemente a la lista mientras que este documento se encontraba en imprenta: la aguja colipinta (Limosa lapponica). Esta especie, considerara una limícola errática en el país, fue reportada en la costa de Bolívar por Jorge Enrique Alcalá, de la Sociedad Ornitológica de Bolívar. Debido a que este registro se confirmó cuando el documento estaba en proceso de impresión, en esta edición únicamente se tratan 54 especies. Situaciones como esta no son raras en el estudio de las aves limícolas en Colombia, donde los nuevos registros son también producto del creciente números de personas interesadas en este grupo en el país.    Las dos familias más conocidas de las aves limícolas son Scolopacidae y Charadriidae. La primera incluye especies comúnmente llamadas playeros, piuritas, andarríos, becasas, agujas, tatascos, agachadizas, correlimos, chirlitas, tintilines, pirinolas, tanguitas o piragüitas. La segunda agrupa a tangas, pellares, alcaravancitos, chorlos, chorlas, chorlitos y pipiros.     Además, las aves limícolas comprenden otras familias igualmente fascinantes: los tuquituquis, gallitos de ciénaga o chequés (Jacanidae), el ostrero (Haematopodidae), los galanes, güereres o alcaravanes (Burhinidae), los alcalditos, terententenes o cigüeñuelas (Recurvirostridae) y las agachonas (Thinocoridae).  Esta es apenas una muestra de la gran variedad de nombres comunes con los que se conocen las aves limícolas en Colombia. Reunirlas bajo un mismo nombre no es una tarea sencilla, pues su distribución abarca todo el país y no se limitan exclusivamente a ambientes acuáticos. Más que el agua en sí, es su afinidad por el lodo, el barro o el limo, lo que permite agrupar aves que pueden encontrarse a orillas del mar, en un páramo o en una sabana.    Agradecemos a las más de 50 personas que participaron en la construcción de este documento, el cual busca convertirse en el principal insumo para la actualización del Plan de Conservación de aves limícolas de Colombia, proceso liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Gobierno de Colombia.    Para descargar, clic aquí

El alcaraván, el galán y el güerere

Si recorremos, a vuelo de pájaro, el bestiario presente en la obra de Gabriel García Márquez es posible encontrar varias curiosidades ornitológicas. Foto: Hesperoburhinus bistriatus – Carlos Ruíz-Guerra / Asociación Calidris Centremos la atención en una especie mencionada en varios relatos de nuestro premio Nobel de Literatura: el alcaraván, ave que, para el autor, corresponde a una limícola Hesperoburhinus bistriatus. Y es que no resulta fácil precisar qué fascinaba más a Gabo, si la palabra alcaraván o lo que esta ave representa para la cultura costeña.    En la obra “Diálogo sobre jaulas” se pone en evidencia su fascinación por la capacidad de los alcaravanes mantenidos en cautiverio para dar la hora con sus vocalizaciones incluso sin estar expuestos al sol. De hecho, una costumbre, por fortuna ya cada vez menos común en el Caribe colombiano, era tener alcaravanes como mascotas tanto en áreas rurales como urbanas. No obstante, Gabo va más allá en su cuento “La noche de los alcaravanes” en el que reviste a estas aves de misterio y oscuridad tras presenciar el ataque de un alcaraván a los ojos de una persona.     Por otro lado, la palabra alcaraván no se usa exclusivamente para Hesperoburhinus bistriatus. También se aplica para otra ave limícola, Vanellus chilensis, tanto en el Caribe como en los Llanos, mientras que en varias zonas de los Andes esta especie es conocida como pellar. Aparece entonces, el término galán, nombre común de Hesperoburhinus bistriatus utilizado en algunas localidades del Caribe. Este nombre ha sido desplazado progresivamente por la palabra alcaraván y poco se sabe de su origen, aunque podría estar asociado a las vocalizaciones de esta limícola, especialmente durante la noche.  Foto: Hesperoburhinus bistriatus – Carlos Ruíz – Guerra / Asociación Calidris Foto: Hesperoburhinus bistriatus – Carlos Ruíz – Guerra / Asociación Calidris En los Llanos colombianos, en cambio, se emplean los nombres güerere y alcaraván para referirse a Hesperoburhinus bistriatus, algo evidente en canciones y relatos del folclor de la Orinoquia. El güerere también despierta fascinación en las sabanas, pues se le atribuye la capacidad de anunciar, sin estar en cautiverio, la llegada de depredadores o intrusos no deseados. Incluso, para algunas personas, con su voz el güerere anuncia embarazos u otros acontecimientos familiares.    Desde el punto de vista de las subespecies, el galán corresponde a Hesperoburhinus bistriatus pediacus cuya distribución abarca el Caribe y los valles interandinos, mientras que el güerere corresponde a Hesperoburhinus bistriatus vocifer, presente en la Orinoquia. La llamemos galán o güerere, es una limícola que merece mayor atención, pues aún desconocemos varios aspectos de su historia natural. Incluso se presume que su distribución va en aumento debido a las inadecuadas prácticas agrícolas en el Caribe y los Andes como sucede con el pellar Vanellus chilensis. Aunque poco podemos afirmar con certeza al respecto, no cabe duda de que el galán anuncia el paso del tiempo y el güerere la visita inesperada, mensajes que han quedado en cuentos y canciones para la posteridad.  ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Carlos Ruiz – Guerra Investigador Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

En Colombia se implementan acciones para reducir amenazas que afectan el águila real de montaña 

La Asociación Calidris, con el apoyo de varias organizaciones, ha consolidado 14 acuerdos de conservación con propietarios de predios, orientados a reducir las presiones que afectan al águila real de montaña (Spizaetus isidori) en Colombia. Como parte de este proceso, se incentivaron acciones de conservación, la adopción de mejores prácticas productivas y la reforestación.  El águila real de montaña (Spizaetus isidori) enfrenta diversas amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat y los conflictos asociados a la depredación de aves de corral. En este contexto, la Asociación Calidris, en alianza con la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Federación Comunitaria para el Ordenamiento y Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda (FECOMAR), estableció 14 acuerdos de conservación con pequeños y medianos propietarios de Risaralda y el Valle del Cauca.    Los acuerdos se centraron en la implementación de Herramientas de Manejo del Paisaje (HMP), mediante adecuaciones espaciales como el aislamiento de áreas boscosas y rondas hídricas, que facilitan la conservación del bosque y la conectividad ecológica. Asimismo, para reducir el conflicto entre el águila y las comunidades, se aplicó un enfoque basado en Mejores Prácticas Productivas (MPP), mediante la adecuación de espacios para aves de corral, estableciendo áreas seguras frente a la depredación.  Foto: Gilder González / FADA El camino para llegar a los acuerdos   Los 14 predios vinculados a los acuerdos de conservación hacen parte de tres Áreas Claves de Conservación (KBA): el Parque Nacional Natural Farallones de Cali (Valle del Cauca), La Empalada (Risaralda) y el Parque Nacional Natural Tatamá (Risaralda). El proceso inició mediante talleres participativos con propietarios y autoridades ambientales, en los que participaron 20 personas (9Hy 11M); en estos espacios se abordaron las principales amenazas, la necesidad de conservar el águila real de montaña y la identificación de HMP y MPP en los predios.    Posteriormente, se realizaron visitas técnicas a los predios para definir las áreas de intervención y formalizar los 14 acuerdos de conservación, orientados a beneficiar el hábitat del águila real de montaña y a contribuir al bienestar y desarrollo sostenible de las familias. En conjunto, las acciones impactaron 356,6 hectáreas, de las cuales el 60 % se destinó a la conservación del bosque.      Fotos: Fernando Ortega / Asociación Calidris En el KBA Parque Nacional Natural Farallones de Cali se establecieron acuerdos con mujeres propietarias de tres predios, los cuales representan el 26,1 % del área total intervenida. En estos predios se avanzó en la siembra de plantas nativas para enriquecer zonas cercanas a rondas hídricas, el acondicionamiento de un vivero como mecanismo de reforestación y la adecuación de un espacio para gallinas, contribuyendo a la reducción de la depredación por parte del águila.    En el KBA La Empalada se establecieron acuerdos con ocho propietarios en los municipios de Belén de Umbría, Mistrató y Apía, abarcando el 36,2 % del área total impactada. En esta zona se fortalecieron prácticas agrícolas y culturales propias del Paisaje Cultural Cafetero, como el cultivo de café diversificado con especies de pancoger y forestales que proporcionan sombra. Asimismo, se adecuaron gallineros para contrarrestar los ataques de rapaces como Spizaetus isidori y se aisló un área de bosque secundario para contribuir a la regeneración pasiva.    Entre tanto, en la KBA Parque Nacional Natural Tatamá se apoyaron tres predios en el municipio de Santuario, que representan el 37,65 % del área total beneficiada. En dos de ellos se aislaron 2.500 metros lineales, contribuyendo a la conservación del bosque y a la mejora de los sistemas productivos asociados a la ganadería. Adicionalmente, se adecuó un sistema de secado solar para café, que incrementó la valorización de subproductos como la producción de abonos orgánicos y la reducción de desechos.  Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Mujeres: agentes clave en los procesos de toma de decisiones en sus predios    Durante los talleres de planificación predial, seis mujeres participaron activamente en la identificación de prioridades y en la toma de decisiones relacionadas con el manejo de sus predios. En este proceso, fueron fundamentales sus conocimientos, percepciones y compromiso con la conservación.    Aunque la mayoría de los acuerdos se establecieron con propietarios hombres, en la KBA Farallones de Cali se destacan tres mujeres propietarias que contribuyen al fortalecimiento de la gestión territorial en esta área estratégica. Cabe resaltar que su experiencia fue clave para el acondicionamiento y manejo sostenible de los espacios destinados a las gallinas, aportando a la economía familiar.  Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Voces de las comunidades en las KBA  “Las implementaciones contribuyen a reducir las amenazas para el águila real de montaña al mejorar la convivencia entre las actividades humanas y la presencia de esta especie en el territorio, evitando conflictos que podrían ponerla en riesgo”. Sara Acosta, beneficiaria en la KBA PNN Farallones de Cali.    “Este proyecto ha aportado al proceso que adelanta el PNN Farallones de Cali, donde se han realizado acuerdos con familias. Esto ha permitido implementar acciones orientadas a la conservación de los ecosistemas presentes en cada predio y al buen vivir, además de dar a conocer la importancia del águila real de montaña y su valor para la conservación junto a las comunidades”. David Castaño, profesional de Relacionamiento Campesino, KBA PNN Farallones de Cali.    “Este proyecto permite que mi finca se beneficie al proteger el bosque y las fuentes de agua, ya que se evita el ingreso del ganado y se conserva el hábitat de los animales silvestres”. Héctor Ríos, beneficiario en la KBA La Empalada.  Foto: Gilder González / FADA El proyecto ‘Conservando el águila andina en Colombia’ trabaja en alianza con: Fundación Impulso Verde, Fundación Trópico, Hotspot Andes Tropicales – CEPF, Fondo Patrimonio Natural, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Águilas de Los Andes-FADA, WCS-Colombia, FECOMAR, CARDER, Colectivo Pato Posible y Fundación Farallones. Este esfuerzo es posible gracias a la participación comunitaria y el liderazgo de mujeres.    El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de la Agencia Francesa de Desarrollo, Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Canadá, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. En los Andes Tropicales, el programa es financiado por el Gobierno de Canadá… Seguir leyendo En Colombia se implementan acciones para reducir amenazas que afectan el águila real de montaña 

¡Soy el Guardacaminos Lira, también conocido por los humanos como Uropsalis lyra! 

¡Hola! Soy el Guardacaminos Lira, también conocido por los humanos como Uropsalis lyra… aunque algunos me llaman el “colibrí que no es colibrí” o el “pájaro lira”.   Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Esta historia comienza con mi rasgo más espectacular: mi cola larga como una lira, casi tres veces la longitud de mi cuerpo, la cual brilla de forma mágica en la penumbra de los bosques andinos y, por supuesto, la uso como mi mejor carta de presentación cuando el amor está en el aire.     Vivo en los bosques húmedos y de niebla de los Andes, entre claros, bordes de bosque y pendientes rocosas desde los 800 hasta los 2.500 m de altura, donde la bruma crea paisajes de ensueño.  Aunque paso gran parte del día descansando entre hojas y ramas, gracias a mi plumaje críptico me camuflo perfectamente, así, cuando cae el sol… ¡me transformo!     Soy nocturno, y cuando la noche se hace profunda, me lanzó al aire para cazar insectos, realizando vuelos cortos desde el suelo o desde perchas bajas, casi como un bailarín silencioso en la penumbra.     ¡Pero lo más sorprendente ocurre cuando llega la temporada del amor! los machos nos reunimos en lo que se llama un lek, un “festival aéreo” donde giramos, revoloteamos y mostramos la cola en forma de lira como si estuviéramos tocando una sinfonía para conquistar a las hembras. Es una danza nocturna que combina vuelo, luces y sombras (un espectáculo que pocos tienen la fortuna de presenciar).  Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Y si piensas que ya lo has visto todo… escucha bien, porque mi canto no es un simple trino: es una serie de notas profundas, misteriosas y casi hipnóticas que puedo repetir durante largos minutos en las noches andinas, marcando territorio y diciendo al mundo: “¡aquí estoy yo!”     Aunque muchos no me conocen. porque mi vida ocurre cuando la mayoría duerme, mi presencia en los bosques es un verdadero tesoro natural. En algunas regiones soy raro, en otras, soy un habitante nocturno común… ¡pero siempre misterioso!     Si alguna vez deseas explorar los secretos de los Andes colombianos, levanta tu mirada al caer la noche (puede que escuches mi canto o veas mi silueta elegante deslizándose entre árboles y rocas, como un guardián de los caminos ocultos).    Desde Asociación Calidris trabajamos cada día para que más personas conozcan, valoren y protejan especies tan fascinantes como el Guardacaminos Lira. Porque cuando entendemos sus secretos, también aprendemos a cuidar los bosques que les dan hogar. Y lo mejor es que no tienes que ir muy lejos para vivir esta magia… estamos en Cali, Ciudad de las Aves, un territorio privilegiado donde la biodiversidad nos recuerda cada día que somos parte de algo mucho más grande.    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co