Si recorremos, a vuelo de pájaro, el bestiario presente en la obra de Gabriel García Márquez es posible encontrar varias curiosidades ornitológicas.
Centremos la atención en una especie mencionada en varios relatos de nuestro premio Nobel de Literatura: el alcaraván, ave que, para el autor, corresponde a una limícola Hesperoburhinus bistriatus. Y es que no resulta fácil precisar qué fascinaba más a Gabo, si la palabra alcaraván o lo que esta ave representa para la cultura costeña.
En la obra “Diálogo sobre jaulas” se pone en evidencia su fascinación por la capacidad de los alcaravanes mantenidos en cautiverio para dar la hora con sus vocalizaciones incluso sin estar expuestos al sol. De hecho, una costumbre, por fortuna ya cada vez menos común en el Caribe colombiano, era tener alcaravanes como mascotas tanto en áreas rurales como urbanas. No obstante, Gabo va más allá en su cuento “La noche de los alcaravanes” en el que reviste a estas aves de misterio y oscuridad tras presenciar el ataque de un alcaraván a los ojos de una persona.
Por otro lado, la palabra alcaraván no se usa exclusivamente para Hesperoburhinus bistriatus. También se aplica para otra ave limícola, Vanellus chilensis, tanto en el Caribe como en los Llanos, mientras que en varias zonas de los Andes esta especie es conocida como pellar. Aparece entonces, el término galán, nombre común de Hesperoburhinus bistriatus utilizado en algunas localidades del Caribe. Este nombre ha sido desplazado progresivamente por la palabra alcaraván y poco se sabe de su origen, aunque podría estar asociado a las vocalizaciones de esta limícola, especialmente durante la noche.
En los Llanos colombianos, en cambio, se emplean los nombres güerere y alcaraván para referirse a Hesperoburhinus bistriatus, algo evidente evidente en canciones y relatos del folclor de la Orinoquia. El güerere también despierta fascinación en las sabanas, pues se le atribuye la capacidad de anunciar, sin estar en cautiverio, la llegada de depredadores o intrusos no deseados. Incluso, para algunas personas, con su voz el güerere anuncia embarazos u otros acontecimientos familiares.
Desde el punto de vista de las subespecies, el galán corresponde a Hesperoburhinus bistriatus pediacus cuya distribución abarca el Caribe y los valles interandinos, mientras que el güerere corresponde a Hesperoburhinus bistriatus vocifer, presente en la Orinoquia. La llamemos galán o güerere, es una limícola que merece mayor atención, pues aún desconocemos varios aspectos de su historia natural. Incluso se presume que su distribución va en aumento debido a las inadecuadas prácticas agrícolas en el Caribe y los Andes como sucede con el pellar Vanellus chilensis. Aunque poco podemos afirmar con certeza al respecto, no cabe duda de que el galán anuncia el paso del tiempo y el güerere la visita inesperada, mensajes que han quedado en cuentos y canciones para la posteridad.
¡Por las aves, con la gente!
Para más información:
Carlos Ruiz – Guerra
Investigador Asociación Calidris