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El colibrí pequeño que canta sin descanso y está lleno de magia

¡Hola! Soy el Colibrí pardo (Colibri delphinae), aunque si me miras con atención, descubrirás que no soy tan “pardo” como dicen… Bajo esta apariencia discreta escondo destellos verdes, azules y un secreto muy especial: unas manchas violetas detrás de mis ojos que brillan como joyas cuando la luz me alcanza. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Vivo entre montañas, bordes de bosque y cafetales, desde Guatemala hasta Bolivia.  En Colombia, puedo volar desde tierras bajas hasta casi tocar las nubes ¡a más de 2.800 metros de altura! Aunque muchas veces me verás alto en el dosel, también bajo a los claros y arbustos, como si jugara a las escondidas con quienes me observan.   ¿Sabías que no todos los colibríes somos territoriales? Yo soy fuerte y algo dominante, los más pequeños me respetan, pero prefiero compartir las flores antes que pelear por ellas. Me alimento de néctar, claro, pero también soy un hábil cazador aéreo: salto desde una rama y atrapo insectos en pleno vuelo, como un acróbata del aire. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Mi canto es corto, repetitivo y persistente: una serie de “chit, chit, chit” que puedo repetir casi sin descanso durante largos ratos. Y aquí viene otro dato poco conocido: los machos formamos leks, reuniones en lo alto del bosque donde varios cantamos separados por decenas de metros, creando un verdadero concierto escondido entre las copas.   Cuando llega el momento de la vida familiar, los nidos son pequeños y discretos, una delicada copita vegetal escondida a baja altura, muy lejos del ruido, pero cerca de la vida.   Aunque no siempre soy fácil de ver, mis poblaciones se mantienen estables y me adapto bien a paisajes transformados como los cafetales y los bosques secundarios. Aun así, dependo de que los bosques sigan en pie y las flores sigan floreciendo.   Si alguna vez ves un colibrí oscuro que de repente brilla en violeta y azul… probablemente sea yo, saludándote desde el aire. Y si quieres conocer más historias como la mía, sigue nuestro vuelo en Cali, ciudad de las aves, porque conocer es el primer paso para conservar la biodiversidad que nos rodea.   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Mujeres que tejen futuro

Escrito por: Rocío Moreno Esta crónica surge de la colaboración entre la Asociación Calidris y BirdLife International en el proyecto Impulsando a las mujeres para la conservación de la biodiversidad. Durante su pasantía en Colombia, Rocío Moreno,estudiante de la Universidad de Cambridge, acompañó al grupo Mujeres como Agentes de Cambio en Casanare, participando en un proceso de reflexión colectiva y fortalecimiento de capacidades locales. Foto: Asociación Calidris Ya en Cambridge, donde cursaba el Máster en Liderazgo para la Conservación, las conversaciones sobre justicia ambiental y liderazgo transformador despertaron una idea persistente: volver a América Latina para trabajar junto a mujeres que cuidan la naturaleza desde sus propios territorios y saberes.   BirdLife International abrió esa posibilidad, y poco a poco comenzó a tomar forma una colaboración con la Asociación Calidris, organización colombiana con más de tres décadas dedicadas a la conservación y al fortalecimiento del papel de las mujeres en ese proceso. Las primeras reuniones, los correos, las llamadas. Todo se fue hilando con ilusión, pero también con dudas.   El desafío era grande: integrarme en una organización nueva, en un territorio desconocido, y construir en poco tiempo un trabajo que tuviera sentido para ambas partes. Me acompañaban las palabras de Carlos y Yanira, quienes recordaban que trabajar con comunidades requiere escuchar primero, comprender los procesos y llegar con humildad. Volvía a mi memoria la llamada “ciencia helicóptero”, tan evidente en ciertos momentos de mi pasado: personas que llegaban con sus propios objetivos, sin enraizarse ni dejar nada real. Ahora era yo quien llegaba desde fuera, intentando no repetir esos errores.   Al llegar a Bogotá, llevaba conmigo una mezcla de entusiasmo y precaución. Pero bastó un desayuno con Yanira y Carlos para que la incertidumbre se disolviera. En esa primera mañana, entre tazas de café y conversaciones sinceras, entendí que había llegado al lugar correcto.   En Yopal y luego en Trinidad, ambos municipios de Casanare, conocí a Amparo, Yanire, Libia, Patricia, Rocío, Karym y Karina: mujeres extraordinarias, protagonistas de la conservación desde sus fincas, sus familias y su comunidad. Foto: Yanira Cifuentes / Asociación Calidris Hablamos de cómo muchas habían tenido que transformar modelos patriarcales presentes en sus hogares y entornos, y de las tensiones que ello implicaba. Vi orgullo en sus palabras, pero también vulnerabilidad. Mencionaban a los padres que enseñaron a sus hijas a ser libres, a los maridos que hoy las acompañan con respeto tras un proceso de cinco años, y a las hijas que crecen con una fuerza nueva, sin miedo a ocupar el lugar que les pertenece. Llegó el momento de los talleres con el grupo Mujeres como Agentes de Cambio.   Propusimos dos metodologías participativas: el análisis DOFA (Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas) y el Mapa de los Sueños. Entre ambas dinámicas, las mujeres ordenaron sus aprendizajes, compartieron lo que las fortalece y lo que aún duele, y plasmaron sus anhelos en composiciones visuales con recortes, palabras y dibujos. Volaron aves, germinaron semillas, nadaron tortugas. Sus símbolos hablaban de esperanza, unión y arraigo. Aquellos días mostraron que la conservación nace del vínculo. Y que los sueños colectivos pueden ser tan valiosos como los datos científicos.   Cuando el taller terminó, quedó una calma precisa, casi física, la de saber que algo se había colocado en su sitio. Había sido una apuesta incierta por parte de Asociación Calidris, de BirdLife y, sobre todo, de las propias mujeres, pero el proceso se sostuvo gracias a una confianza silenciosa. No hubo grandes discursos, pero sí muchos gestos. Uno de ellos fue un collar tejido esa misma tarde, que me entregaron al despedirnos: un instante que condensó el trabajo colectivo, el cariño y la generosidad. No era un cierre, sino una forma de continuidad, el símbolo visible de un proceso que lleva años creciendo junto a Asociación Calidris.   Durante cinco años, la Asociación las ha acompañado en su camino de fortalecimiento colectivo. Hoy, varias de ellas lideran iniciativas productivas, proyectos comunitarios y espacios de conservación reconocidos en la región. Verlas hablar de sus logros con la misma serenidad con que antes compartían sus dudas reveló un liderazgo en su sentido más profundo: el que se ejerce desde la constancia, la escucha y la cooperación.   Desde los Llanos, queda claro que el verdadero impacto de la conservación no se mide solo en especies protegidas o hectáreas restauradas, sino en las capacidades que permanecen cuando las organizaciones se retiran. Asociación Calidris ha sabido acompañar sin sustituir y orientar sin imponer, un equilibrio tan difícil como necesario para que los procesos sigan vivos. En esas mujeres está la prueba de que la conservación, cuando nace de vínculos genuinos, tiene raíces mucho más profundas que cualquier plan o metodología.   Para más información: Carlos Ruiz Guerra Investigador Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co   Yanira Cifuentes – Sarmiento Investigadora Asociación Calidris ycifuentes@calidris.org.co

¡Feliz navidad y próspero 2026!

Gracias a cada persona, amiga y amigo, a las comunidades, aliadas, aliados y a las organizaciones que caminaron a nuestro lado este año, defendiendo las aves y los territorios que les dan vida. Cada esfuerzo, cada gesto de compromiso y cada acto de respeto por la naturaleza han sido semillas que hoy fortalecen la conservación de nuestra biodiversidad. Que esta Navidad y el cierre de año nos llenen de gratitud, esperanza y momentos de conexión profunda con los nuestros y el entorno natural, y que el nuevo año nos vuelva a encontrar juntos, más unidos que nunca, en pro del cuidado de la vida.   ¡Por las aves, con la gente!

Soy el Azulejo Común: el cielo que canta en los parques de Cali

¡Hola! Soy el Azulejo Común, mi nombre de ciencia es Thraupis episcopus. Sí, sé que suena a algo sacado de un libro antiguo. Pero ¿sabías que episcopus significa “obispo” en latín? Me lo dieron por mis tonos azul celeste y gris plateado, que parecen la túnica brillante de un obispo bajo el sol.  Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Soy una de las aves más queridas de toda América tropical. Me verás en parques, jardines, potreros y hasta en las terrazas de las ciudades. No necesito selvas profundas ni montañas lejanas: ¡me encanta vivir cerca de la gente! Por eso muchos me llaman “el vecino azul” o “el cielo que canta”.    Tengo una dieta deliciosa y variada (frutas dulces, insectos, néctar y hasta pequeñas bayas). Me fascinan los árboles Yarumos (Cecropia sp.), los higos y las papayas maduras (sí, esas que tú también disfrutas en el desayuno). Cuando encuentro un árbol frutal, no dudo en invitar a mis amigos: juntos formamos una pequeña fiesta alada llena de color y trinos, llamada (Banda mixta).  Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Vuelo en pareja, pero a veces me uno a grupos de amigos cuando hay árboles frutales, porque compartir también es disfrutar. Mi nido es una pequeña copa de hierbas, musgo y hojas escondida entre las ramas o incluso en las grietas de los edificios. Soy ingenioso, versátil y curioso… ¡como buen citadino alado!    Foto: Sebastián Quintero / Asociación Calidris Desde México hasta Brasil llevo mi color azul por los cielos del continente, pero en Cali, la Ciudad de las Aves, encuentro un hogar perfecto: cálido, verde y lleno de vida. Aquí te invito a levantar la mirada, a reconocerme en los parques y recordar que proteger los espacios naturales también es cuidar los colores que llenan nuestros días.    ¿Me ayudas a correr la voz? Cada árbol, jardín o parque que conservamos mantiene viva la sinfonía azul del Azulejo.      Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Expedición PNN Sanquianga,  ¡estamos de vuelta 25 años después! 

Del 11 al 17 de noviembre estaremos de expedición, una travesía por los bosques de mangle, natales y guandales del Parque Nacional Natural Sanquianga Territorio Ancestral y Colectivo, en el corazón del Pacífico colombiano.   Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Hace 25 años, realizamos la Expedición Sanquianga 2000, en esa oportunidad visitamos sus manglares, playas y planos intermareales para descubrir la riqueza de sus aves costeras. Hoy, un cuarto de siglo después, regresamos con la misma emoción y una nueva mirada.   Fotos de la Expedición Sanquianga 2000: Foto: Asociación Calidris Foto: Asociación Calidris Foto: Asociación Calidris Foto: Asociación Calidris En 2025, de la mano de expertos locales conocedores de su territorio y de funcionarios del área protegida, exploraremos ecosistemas únicos donde el mar, el río y el bosque se entrelazan. Nuestro objetivo será conocer las especies de aves representativas de estos ambientes y los sitios donde se ubican las colonias reproductivas.    Así mismo, estaremos atentos con las especies de interés para el Chocó biogeográfico, como la chilacoa café (Aramides wolfi), el carpintero de Guayaquil (Campephilus gayaquilensis) y la cotorra rubicunda (Pyrilia pulchra), entre otras.   Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris El PNN Sanquianga está ubicado al Noroccidente del Departamento de Nariño. Con una extensión de 80.000 ha, de las cuales el 80% está representado por bosques de mangle, representa el 20% de los manglares del Pacífico colombiano.       Para más información: Luis Fernando Castillo Director  Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

La educomunicación para proteger al águila andina (Spizaetus isidori) en Ecuador

Fundación Cóndor Andino Ecuador (FCAE), con el apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF), impulsa y trabaja en un proceso histórico para la protección del Águila Andina (Spizaetus isidori), el depredador aéreo más emblemático de los Andes Tropicales. Foto: Fundación Cóndor Andino CEPF En el marco del proyecto “Elaboración, Institucionalización e Implementación del Plan de Conservación del Águila Andina en el Corredor Sangay-Podocarpus”, desarrollado entre 2024 y 2025, se trabajó con 11 comunidades de cuatro provincias en el sur de Ecuador: Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Loja y Azuay, alcanzando a 638 participantes (310 hombres, 246 mujeres, 81 niños y niñas, y 1 persona sin especificación de género). Primera fase: construcción participativa del Plan   Entre agosto y septiembre de 2024 se realizaron 11 talleres comunitarios orientados a la construcción del Plan de Conservación. En esta etapa participaron 344 personas, con una amplia diversidad etaria y un enfoque inclusivo que promueve la equidad de género mediante mesas de trabajo diferenciadas. Los encuentros permitieron recoger conocimientos locales y fortalecer la apropiación comunitaria del proceso de conservación. Foto: Fundación Cóndor Andino CEPF Segunda fase: socialización y difusión Desarrollada entre abril y mayo de 2025, esta fase devolvió los resultados del Plan a las comunidades, acompañados de sustento técnico, desmontando mitos y promoviendo la valoración en la conservación del Águila Andina. En esta jornada, se alcanzó a un total de 294 personas a través de talleres abiertos y estaciones interactivas, donde se aplicaron metodologías participativas con material visual y lúdico. Cada comunidad recibió kits educomunicacionales e infografías, y cada participante un ejemplar adaptado del Plan de Conservación (folleto). Las evaluaciones demostraron un notable incremento en el nivel de conocimiento sobre el Águila Andina: el 98% de los y las asistentes mejoró su calificación de 0–3 a 5–6 sobre 6 puntos. Más allá de los números, este proceso evidenció que la conservación del Águila Andina es un compromiso compartido entre comunidades, técnicos y autoridades locales. Hombres, mujeres, jóvenes y niños aportaron sus conocimientos y derribaron mitos, reafirmando que proteger al Águila Andina es proteger la vida. Foto: Fundación Cóndor Andino CEPF Acciones regionales: tres corredores estratégicos   Además, en el marco del proyecto  “Conservando el águila andina en Ecuador” apoyado por CEPF,  Fundación Cóndor Andino trabaja en tres corredores: Awá-Cotacachi-Ilinizas, Sangay-Podocarpus y Nororiental, con el objetivo de fortalecer la conservación del Águila Andina y promover la participación comunitaria. Entre mayo y junio de 2025, se realizaron entrevistas en comunidades de Imbabura, Pichincha, Napo y Morona Santiago, recopilando información de 265 personas. Este diagnóstico permitió conocer las percepciones locales sobre la especie, sus amenazas y los factores que influyen en su conservación. Posteriormente, se desarrollaron talleres comunitarios con 228 participantes, divididos en cuatro momentos: capacitación técnica, socialización del proyecto, validación de medidas de mitigación y estrategias educativas. Estos espacios fortalecieron los conocimientos sobre la especie, promovieron prácticas de manejo responsable de animales de corral y ayudaron a identificar nuevos actores locales que participarán en la siguiente fase del proyecto. Foto: Fundación Cóndor Andino CEPF Materiales educomunicacionales Como parte de esta etapa, se elaboraron materiales didácticos adaptados a los territorios, entre ellos el juego de cartas de aprendizaje, preguntas y respuestas llamadas “Águila Sapiens”, que enseña sobre la especie de manera lúdica, además de una bolsa de tela, buff y set de stickers que refuerzan la identidad visual del proyecto. Este material se desarrolló con el objetivo de vincular a la gente en su día a día con la conservación del águila andina en territorio.   Un compromiso compartido El trabajo conjunto entre comunidades, organizaciones y aliados abre el camino para garantizar que la conservación del Águila Andina no sólo proteja a una especie, sino que fortalezca la resiliencia de los territorios y el vínculo de las personas con su patrimonio natural. Desde la Fundación Cóndor Andino reafirmamos nuestro compromiso de seguir generando espacios educativos y participativos, donde el conocimiento y la acción colectiva sean los pilares para asegurar el futuro del Águila Andina. Foto: Fundación Cóndor Andino CEPF La FCAE reafirma su compromiso con la conservación del águila andina. Gracias al respaldo de aliados como el CEPF y la Fundación Futuro Latinoamericano, continuará trabajando por la protección de esta especie clave para la salud de los ecosistemas y el bienestar de las generaciones futuras.  Tanto en Ecuador como en Colombia, las acciones de conservación en favor del águila real de montaña, lideradas por la Fundación Cóndor Andino (Ecuador) y la Asociación Calidris (Colombia), junto con otras organizaciones locales, son apoyadas por CEPF con el fin de integrar el trabajo con socios #CEPF a nivel del Corredor y a nivel regional, con el aporte de organizaciones de #Perú, #Bolivia y #Ecuador, así como de grupos locales a lo largo del territorio.      Para más información: Carolina JiménezSub-directora de comunicación FCAEcjimenez@fundacioncondor.org

Toc, toc, toc… ¡soy el Carpintero Buchipunteado!

¡Hola! ¡Soy yo, el Carpintero Buchipunteado! mi nombre científico es Colaptes punctigula, aquí todos me reconocen por el sonido que dejo en los troncos. ¡Nada me gusta más que tallar la madera con mi pico afilado como un cincel! Por eso mi nombre viene del griego kolaptes, “cincelador”.  Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Mi pecho luce un elegante traje amarillo oliva con puntos negros (de ahí lo de “Buchipunteado”), y si me miras bien, notarás que los machos llevamos un bigote rojo muy llamativo; mientras que las hembras, más discretas, prefieren el estilo clásico sin bigote.    Vivo feliz en los árboles de parques, jardines y montes secos. No me molestan las ciudades; mientras haya un buen tronco donde picar y hormigas que cazar ¡yo me adapto sin problema! Me gusta explorar los troncos en pareja, buscando insectos o preparando el próximo nido: un hueco perfectamente tallado en la madera, digno de un verdadero artista de la naturaleza.    Desde Panamá hasta el Amazonas, mis golpes de tambor se escuchan entre los valles y sabanas. En Cali, la Ciudad de las Aves, soy parte del ritmo natural que acompaña tus días.    Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris ¿Sabías que al cuidar los árboles también cuidas mi hogar? Así que la próxima vez que escuches mi “toc-toc” en el bosque o en tu parque favorito, no pienses que es ruido… ¡es música para el bosque y señal de que, en Cali, la Ciudad de las Aves, ¡la vida está viva! Así que proteger nuestros bosques y e islas verdes de la ciudad no solo me cuida a mí, sino a todos los que habitamos en ellos.    ¡Por las aves, con la gente!  Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

El águila andina, espíritu de los bosques ecuatorianos

Foto: Jaime Culebras / FCAE

El águila real de montaña (Spizaetus isidori), o llamada también como águila andina en Ecuador, es una de las rapaces más majestuosas y enigmáticas de los Andes. Con una altura de hasta 77 centímetros y una envergadura que alcanza los 1,8 metros, su vuelo resulta imponente sobre los bosques montanos de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Foto: Jaime Culebras / FCAE Su presencia contribuye al equilibrio de las redes alimentarias o tróficas, al regular las poblaciones de al menos 40 especies de las que se alimenta, como pavas de monte, aves medianas y pequeños mamíferos, lo que a su vez favorece la regeneración de los bosques.   A pesar de su importancia ecológica, en Ecuador el águila andina se encuentra En Peligro Crítico de extinción, con una población estimada de menos de 250 individuos. La pérdida acelerada de hábitat, la persecución directa y los conflictos con comunidades rurales han provocado un alarmante declive de sus poblaciones.   Rastros de vida: los nidos en los Andes Ecuatorianos   Uno de los mayores desafíos para la conservación del águila andina es su baja tasa reproductiva. La especie pone un solo huevo por nidada, al cual ambos padres dedican un cuidado intensivo, y puede transcurrir hasta tres años antes de reproducirse nuevamente. Esta característica hace que cada nido identificado represente una esperanza invaluable para la supervivencia de la especie.   Hasta 2025, la Fundación Cóndor Andino Ecuador ha identificado alrededor de 60 territorios de parejas reproductivas en todo el país y se monitorean 27 nidos siete provincias de Ecuador. Este trabajo ha permitido entender cuándo y cómo anidan las águilas, además de cómo se dispersan y sobreviven con el tiempo.   Cada hallazgo es fruto de largas jornadas de monitoreo, caminatas en zonas montañosas, paciencia bajo la espesa neblina y el compromiso conjunto de técnicos, comunidades locales y otras instituciones aliadas.   A través de cámaras instaladas cerca de los nidos y horas de observación, se han identificado algunas presas que los adultos llevan a sus crías y se ha documentado el comportamiento de los polluelos en sus primeras semanas de vida. Estos registros son clave para definir estrategias de conservación eficaces, al revelar las condiciones que favorecen el éxito reproductivo de la especie.   Para comprender cómo se mueven y sobreviven los individuos jóvenes y adultos, la Fundación Cóndor Andino ha implementado dispositivos de rastreo satelital en cinco ejemplares de águila andina. Esta tecnología permite seguir en tiempo casi real sus desplazamientos, revelando información clave sobre territorios, áreas de caza y amenazas potenciales.   Los primeros resultados indican que los juveniles recorren grandes distancias en busca de un territorio propio, enfrentando riesgos como la electrocución, la cacería y la escasez de presas. Los adultos, en cambio, mantienen zonas fijas alrededor de sus nidos, con un rango territorial estimado en 3 km.   Estos datos permiten identificar zonas prioritarias para la conservación y promover acciones para reducir amenazas, en coordinación con comunidades locales, gobiernos y organizaciones ambientales. Foto: Jaime Culebras / FCAE Comunidades, cultura y conservación El trabajo de la Fundación Cóndor Andino Ecuador (FCAE) no se limita al ámbito científico. También impulsa procesos comunitarios y educomunicativos que fortalecen la relación entre las personas y el águila andina. Gracias al apoyo de instituciones como el Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por su sigla en inglés) y la Fundación Futuro Latinoamericano, se capacita a comunidades rurales sobre la importancia ecológica de esta especie, se promueve el manejo adecuado de aves de corral, y se rescatan nombres tradicionales como “urcuanga” o “cachoanga”, que expresan el vínculo cultural con el águila a través de materiales y actividades de sensibilización ambiental.   La elaboración de un Plan de Conservación para la protección del águila andina en el sur del Ecuador —dentro del Corredor de Conectividad Sangay–Podocarpus—, junto con el hallazgo de nuevos nidos y el uso de rastreadores satelitales, representan hitos clave en la ciencia y la conservación. Cada dato obtenido y cada comunidad que se suma, fortalecen el camino hacia un futuro en el que el águila andina continúe volando libre sobre los bosques de los Andes. Estos avances no solo abren un horizonte de esperanza, sino que sientan las bases para un Plan de Acción de Conservación Regional, fundamental para asegurar la supervivencia de esta especie emblemática y de los ecosistemas que la sostienen.   La FCAE reafirma su compromiso con la conservación del águila andina. Gracias al respaldo de aliados como el CEPF y la Fundación Futuro Latinoamericano, continuará trabajando por la protección de esta especie clave para la salud de los ecosistemas y el bienestar de las generaciones futuras.   Tanto en Ecuador como en Colombia, las acciones de conservación en favor del águila real de montaña, lideradas por la Fundación Cóndor Andino (Ecuador) y la Asociación Calidris (Colombia), junto con otras organizaciones locales, son apoyadas por CEPF con el fin de integrar el trabajo con socios #CEPF a nivel del Corredor y a nivel regional, con el aporte de organizaciones de #Perú, #Bolivia y #Ecuador, así como de grupos locales a lo largo del territorio.   Para más información:   Carolina Jiménez Sub-directora de comunicación FCAE cjimenez@fundacioncondor.org

Escuchar para Conservar

Piloto de Monitoreo Acústico Pasivo en la Iniciativa Conserva Aves en Colombia Desde 2024 estamos desarrollando un piloto de Monitoreo Acústico Pasivo (MAP) teórico-práctico para el buen manejo de las diferentes herramientas de MAP y su funcionamiento. Foto: Giovanni Cárdenas / Asociación Calidris En el primer taller, realizado en noviembre del año pasado, contamos con la participación de integrantes de tres de los proyectos de la iniciativa Conserva Aves en el país, específicamente, el Nodo de reservas de aves El Porvenir, en San Carlos (Antioquia), Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Alto Calima, en Calima El Darién (Valle del Cauca) y Corredor Biológico KBA Río Ñambí, en Barbacoas (Nariño).   Al inicio de este año, gracias a diferentes procesos de investigación liderados por Audubon Américas, Fondo Acción y la Asociación Calidris,  iniciamos con las actividades de campo, desplegando las Unidades Autónomas de Grabación (ARUs): AudioMoth, Song Meter Micro 2 y PUC (Portable Universe Codec) en los puntos de interés identificados previamente.   Las tarjetas de memorias SD y las baterías de los AudioMoth y los Song Meter fueron remplazadas en campo con el apoyo de los investigadores y voluntarios locales, quienes las recibían en blanco y las enviaban de regreso con los registros de los cantos de las aves, a través de servicio de mensajería. Estos reemplazos se realizaron al menos un mes y medio directamente a los dispositivos en campo, los cuales continuaban recopilando registros hasta el siguiente cambio. Foto: Giovanni Cárdenas / Asociación Calidris Al recibir este material, se iniciaba un protocolo de almacenamiento y respaldo de la información en la nube y seguidamente continuaba con la validación de audios de las aves prioritarias para cada una de las especies registradas y reconocidas de las áreas propuestas por la plataforma BirdNET, la cual emplea algoritmos de Inteligencia Artificial (IA) y genera una validación positiva, negativa o indecisa de cada archivo de audio.   En este sentido, se consideró una validación positiva cuando el algoritmo identificó correctamente la especie, luego de comparar su similitud con grabaciones en plataformas digitales. Se consideró una validación negativa cuando el algoritmo identificó erróneamente la especie, asignando la detección a otras señales acústicas, como ruidos u otras especies. Finalmente, se consideró una validación indecisa cuando la vocalización mostraba cierta similitud con los registros de la especie, pero no fue posible confirmar con certeza su identificación.   Sí quieres enterarte de más detalles de los resultados obtenidos en las tres áreas propuestas para la conservación y de las conclusiones obtenidas, te invitamos a consultar y leer el informe final titulado: Escuchar para Conservar: Piloto de Monitoreo Acústico Pasivo en Reservas de la Iniciativa Conserva Aves, el cual puede ser descargado de forma gratuita en el repositorio de la Universidad de Los Andes en el siguiente enlace: https://repositorio.uniandes.edu.co/entities/publication/6ddf65ed-0e08-47c8-b5be-88f0a6584897   Para más información: Giovanni Cárdenas Investigador Asociado gcardenas@calidris.org.co

La chucha de agua desde la mirada de las cámaras trampa

Me llaman Chucha de agua, pero también me conocen como Chironectes minimus. Aunque comparto nombre con la chucha que observas en la ciudad, soy una especie diferente. https://calidris.org.co/wp-content/uploads/2025/08/C.-minimus2.mp4 Estoy desde el sur de México hasta América Central y del Sur. Me encuentro en hábitats semiacuáticos o acuáticos, en arroyos de agua dulce y lagos asociados a bosques tropicales o subtropicales.   Soy un pequeño marsupial. Las hembras tenemos fuertes anillos musculares que cierran el marsupio donde cargamos nuestras crías y las mantenemos secas, aunque nos sumerjamos en el agua.     Puedo nadar gracias a una membrana que tengo entre los dedos de mis patitas traseras, y además, la propulsión me la brinda mi cola alargada. Mi pelaje es impermeable y tengo cuatro bandas oscuras en el dorso. Mis patitas delanteras me permiten agarrar presas en el agua, como peces y crustáceos como cangrejos. https://calidris.org.co/wp-content/uploads/2025/08/Chironectes-minimus.mp4 Construyo madrigueras por encima del nivel del agua en las riberas de los arroyos, a menudo entre las raíces de los árboles o en pequeños agujeros junto al agua. En ocasiones, construimos nidos diurnos cerca de las madrigueras, que tengan poca luz. Estos nidos están en el suelo, compuestos por hierbas y hojas que recolectamos.   Hace unos días, me observaron en una cámara trampa que pusieron unos biólogos para hacer una caracterización biológica en la finca El Higuerón de Los Herederos, ubicada en el norte del Valle del Cauca, en el municipio de El Dovio, en la vereda Belllavista.   Esta finca está en proceso de ser declarada como una Reserva Natural de la Sociedad Civil, lo que ha sido posible gracias al proyecto de conservación “Hábitats saludables para las Reinitas en los Andes de Colombia III”. Espero que conservar esta área, me ayude a mí y a otros de mi especie a tener un hogar donde vivir. Y no estoy sola. Esta acción también protege los hábitats de aves migratorias que nos visitan, como la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis) y la Reinita cerúlea (Setophaga cerulea).   Una de mis misiones es depredar insectos acuáticos y sus larvas, así que ayudo a controlar las poblaciones de plagas de insectos en los sitios donde me encuentro. Por esa razón, tengo un papel clave en el ecosistema. ¡Si me cuidas, también ayudo a cuidar tu hogar!   Para más información: Diana RamírezInvestigadoraAsociación Calidrisdramirez@calidris.org.co Alejandra Perea VásquezConsultora en Mastozoologíaalejapereavasquez@gmail.com