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Censo Neotropical de Aves Acuáticas-CNAA, balance julio 2025: conocer para conservar nuestros humedales 

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En febrero y julio observadores de aves de diferentes profesiones y grupos locales, nos reunimos a contar aves alrededor de estos ecosistemas. Estos datos nos permiten conocer el estado de las poblaciones de las aves y las condiciones de los sitios donde se encuentran. Iguaza común (Dendrocygna autumnalis), Ph: Luis Fernando Castillo – Asociación Calidris El Censo Neotropical de Aves Acuáticas (CNAA) es mucho más que una actividad de conteo de aves. Es una oportunidad para conectarnos con los humedales de nuestra región, entender su importancia y trabajar por su conservación. A través del CNAA, también fortalecemos el vínculo con la naturaleza y recordamos que los humedales no son solo refugio de vida silvestre, sino también fuentes esenciales de agua, alimento y bienestar para todos nosotros. Participar en el CNAA es una forma concreta de valorar y proteger los humedales, reconociendo que, al cuidar estos ecosistemas, nos cuidamos a nosotros mismos.  En nuestras tres jornadas, participamos 38 personas, entre estudiantes de diferentes universidades, fotógrafos y parte de nuestro equipo técnico. Las jornadas de observación se realizaron entre el 5 y 20 de julio. Visitamos 14 humedales del valle geográfico del río Cauca, en su zona centro y sur de nuestro departamento y norte del Cauca.  Las jornadas de censo se llevan a cabo entre las 6:00 a.m. y las 10:00 a.m., horario en el que las aves presentan su mayor actividad. Durante estas horas las aves se dedican principalmente a alimentarse, acicalarse o defender sus territorios, lo que facilita su observación y registro. Usamos binoculares, libreta de campo, telescopio y una guía para nuestra identificación. Finalmente usamos la aplicación de eBird para ingresar los datos y poder compartirlos con todos los participantes. En esta jornada del CNAA registramos 3624 individuos pertenecientes a 120 especies de aves. De estas, 2640 registros comprenden a aves acuáticas que tienen relación estrecha con el espejo de agua. Te invitamos a conocer nuestros principales resultados.  En el CIAT se reportó evidencia reproductiva del pato aguja Anhinga anhinga, en total se registraron 3 machos y 3 hembras, dos nidos y uno de estos con dos polluelos. Este reporte nos llena de gran alegría ya que esta especie tiene pocos reportes de reproducción en el Valle del Cauca y es el CIAT uno de los sitios más importantes para esta especie donde se ha registrado este mismo evento en censos anteriores.   Así mismo, se encontró una colonia con evidencia reproductiva (nidos y 60 juveniles) de ibis pico de hoz Plegadis falcinellus en la Hacienda Tinajas.   Principales resultados: Polluelos Pato aguja (Anhinga anhinga), Ph: Luis Fernando Castillo – Asociación Calidris El CNAA del mes de julio se enfoca en conocer las poblaciones de aves residentes, aquellas que utilizan los humedales durante todo el año. Sin embargo, la presencia de estas especies migratorias podría deberse a individuos que se quedan entre temporadas de migración, posiblemente juveniles que permanecen en sus sitios de invernada durante los primeros años de vida o hasta alcanzar su madurez sexual, o como una estrategia para evitar el gasto energético de un viaje tan largo y que implica muchos riesgos.   Agradecemos a las personas que participaron y aportaron a estos datos.  ¡Por las aves, con la gente! Para más información:  Dina Luz Estupiñán Coordinadora CNAA Valle del Cauca dina.estupinan@calidris.org.co 

El águila andina, espíritu de los bosques ecuatorianos

Foto: Jaime Culebras / FCAE

El águila real de montaña (Spizaetus isidori), o llamada también como águila andina en Ecuador, es una de las rapaces más majestuosas y enigmáticas de los Andes. Con una altura de hasta 77 centímetros y una envergadura que alcanza los 1,8 metros, su vuelo resulta imponente sobre los bosques montanos de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Foto: Jaime Culebras / FCAE Su presencia contribuye al equilibrio de las redes alimentarias o tróficas, al regular las poblaciones de al menos 40 especies de las que se alimenta, como pavas de monte, aves medianas y pequeños mamíferos, lo que a su vez favorece la regeneración de los bosques.   A pesar de su importancia ecológica, en Ecuador el águila andina se encuentra En Peligro Crítico de extinción, con una población estimada de menos de 250 individuos. La pérdida acelerada de hábitat, la persecución directa y los conflictos con comunidades rurales han provocado un alarmante declive de sus poblaciones.   Rastros de vida: los nidos en los Andes Ecuatorianos   Uno de los mayores desafíos para la conservación del águila andina es su baja tasa reproductiva. La especie pone un solo huevo por nidada, al cual ambos padres dedican un cuidado intensivo, y puede transcurrir hasta tres años antes de reproducirse nuevamente. Esta característica hace que cada nido identificado represente una esperanza invaluable para la supervivencia de la especie.   Hasta 2025, la Fundación Cóndor Andino Ecuador ha identificado alrededor de 60 territorios de parejas reproductivas en todo el país y se monitorean 27 nidos siete provincias de Ecuador. Este trabajo ha permitido entender cuándo y cómo anidan las águilas, además de cómo se dispersan y sobreviven con el tiempo.   Cada hallazgo es fruto de largas jornadas de monitoreo, caminatas en zonas montañosas, paciencia bajo la espesa neblina y el compromiso conjunto de técnicos, comunidades locales y otras instituciones aliadas.   A través de cámaras instaladas cerca de los nidos y horas de observación, se han identificado algunas presas que los adultos llevan a sus crías y se ha documentado el comportamiento de los polluelos en sus primeras semanas de vida. Estos registros son clave para definir estrategias de conservación eficaces, al revelar las condiciones que favorecen el éxito reproductivo de la especie.   Para comprender cómo se mueven y sobreviven los individuos jóvenes y adultos, la Fundación Cóndor Andino ha implementado dispositivos de rastreo satelital en cinco ejemplares de águila andina. Esta tecnología permite seguir en tiempo casi real sus desplazamientos, revelando información clave sobre territorios, áreas de caza y amenazas potenciales.   Los primeros resultados indican que los juveniles recorren grandes distancias en busca de un territorio propio, enfrentando riesgos como la electrocución, la cacería y la escasez de presas. Los adultos, en cambio, mantienen zonas fijas alrededor de sus nidos, con un rango territorial estimado en 3 km.   Estos datos permiten identificar zonas prioritarias para la conservación y promover acciones para reducir amenazas, en coordinación con comunidades locales, gobiernos y organizaciones ambientales. Foto: Jaime Culebras / FCAE Comunidades, cultura y conservación El trabajo de la Fundación Cóndor Andino Ecuador (FCAE) no se limita al ámbito científico. También impulsa procesos comunitarios y educomunicativos que fortalecen la relación entre las personas y el águila andina. Gracias al apoyo de instituciones como el Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por su sigla en inglés) y la Fundación Futuro Latinoamericano, se capacita a comunidades rurales sobre la importancia ecológica de esta especie, se promueve el manejo adecuado de aves de corral, y se rescatan nombres tradicionales como “urcuanga” o “cachoanga”, que expresan el vínculo cultural con el águila a través de materiales y actividades de sensibilización ambiental.   La elaboración de un Plan de Conservación para la protección del águila andina en el sur del Ecuador —dentro del Corredor de Conectividad Sangay–Podocarpus—, junto con el hallazgo de nuevos nidos y el uso de rastreadores satelitales, representan hitos clave en la ciencia y la conservación. Cada dato obtenido y cada comunidad que se suma, fortalecen el camino hacia un futuro en el que el águila andina continúe volando libre sobre los bosques de los Andes. Estos avances no solo abren un horizonte de esperanza, sino que sientan las bases para un Plan de Acción de Conservación Regional, fundamental para asegurar la supervivencia de esta especie emblemática y de los ecosistemas que la sostienen.   La FCAE reafirma su compromiso con la conservación del águila andina. Gracias al respaldo de aliados como el CEPF y la Fundación Futuro Latinoamericano, continuará trabajando por la protección de esta especie clave para la salud de los ecosistemas y el bienestar de las generaciones futuras.   Tanto en Ecuador como en Colombia, las acciones de conservación en favor del águila real de montaña, lideradas por la Fundación Cóndor Andino (Ecuador) y la Asociación Calidris (Colombia), junto con otras organizaciones locales, son apoyadas por CEPF con el fin de integrar el trabajo con socios #CEPF a nivel del Corredor y a nivel regional, con el aporte de organizaciones de #Perú, #Bolivia y #Ecuador, así como de grupos locales a lo largo del territorio.   Para más información:   Carolina Jiménez Sub-directora de comunicación FCAE cjimenez@fundacioncondor.org

Escuchar para Conservar

Piloto de Monitoreo Acústico Pasivo en la Iniciativa Conserva Aves en Colombia Desde 2024 estamos desarrollando un piloto de Monitoreo Acústico Pasivo (MAP) teórico-práctico para el buen manejo de las diferentes herramientas de MAP y su funcionamiento. Foto: Giovanni Cárdenas / Asociación Calidris En el primer taller, realizado en noviembre del año pasado, contamos con la participación de integrantes de tres de los proyectos de la iniciativa Conserva Aves en el país, específicamente, el Nodo de reservas de aves El Porvenir, en San Carlos (Antioquia), Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Alto Calima, en Calima El Darién (Valle del Cauca) y Corredor Biológico KBA Río Ñambí, en Barbacoas (Nariño).   Al inicio de este año, gracias a diferentes procesos de investigación liderados por Audubon Américas, Fondo Acción y la Asociación Calidris,  iniciamos con las actividades de campo, desplegando las Unidades Autónomas de Grabación (ARUs): AudioMoth, Song Meter Micro 2 y PUC (Portable Universe Codec) en los puntos de interés identificados previamente.   Las tarjetas de memorias SD y las baterías de los AudioMoth y los Song Meter fueron remplazadas en campo con el apoyo de los investigadores y voluntarios locales, quienes las recibían en blanco y las enviaban de regreso con los registros de los cantos de las aves, a través de servicio de mensajería. Estos reemplazos se realizaron al menos un mes y medio directamente a los dispositivos en campo, los cuales continuaban recopilando registros hasta el siguiente cambio. Foto: Giovanni Cárdenas / Asociación Calidris Al recibir este material, se iniciaba un protocolo de almacenamiento y respaldo de la información en la nube y seguidamente continuaba con la validación de audios de las aves prioritarias para cada una de las especies registradas y reconocidas de las áreas propuestas por la plataforma BirdNET, la cual emplea algoritmos de Inteligencia Artificial (IA) y genera una validación positiva, negativa o indecisa de cada archivo de audio.   En este sentido, se consideró una validación positiva cuando el algoritmo identificó correctamente la especie, luego de comparar su similitud con grabaciones en plataformas digitales. Se consideró una validación negativa cuando el algoritmo identificó erróneamente la especie, asignando la detección a otras señales acústicas, como ruidos u otras especies. Finalmente, se consideró una validación indecisa cuando la vocalización mostraba cierta similitud con los registros de la especie, pero no fue posible confirmar con certeza su identificación.   Sí quieres enterarte de más detalles de los resultados obtenidos en las tres áreas propuestas para la conservación y de las conclusiones obtenidas, te invitamos a consultar y leer el informe final titulado: Escuchar para Conservar: Piloto de Monitoreo Acústico Pasivo en Reservas de la Iniciativa Conserva Aves, el cual puede ser descargado de forma gratuita en el repositorio de la Universidad de Los Andes en el siguiente enlace: https://repositorio.uniandes.edu.co/entities/publication/6ddf65ed-0e08-47c8-b5be-88f0a6584897   Para más información: Giovanni Cárdenas Investigador Asociado gcardenas@calidris.org.co

Soy la Pigua: la guardiana del ganado y los cielos de Cali

¡Hola, soy la Pigua, aunque en inglés me llaman Yellow-headed Caracara¡ Luis Fernando Castilo / Asociación Calidris Luis Fernando Castilo / Asociación Calidris Seguro me has visto volando tranquila sobre los potreros o caminando curiosa por las carreteras. Mi plumaje crema y café me hace inconfundible, y tengo un talento muy especial: me poso sobre el ganado para liberarlo de garrapatas. Sí, ¡soy una aliada inesperada de las vacas y caballos! No soy quisquillosa con la comida: disfruto insectos, frutas de palma, maíz, ranas, peces y hasta algún restoolvidado. Mi vuelo es sereno, elegante, con planeos amplios que parecen pintados en el aire. Cuando llega elmomento de hacer nido, lo construyo en lo alto de los árboles o palmas… pero si no hay, me las ingenio en un montículo entre humedales. Soy versátil, porque en la naturaleza, adaptarse es sobrevivir. https://calidris.org.co/wp-content/uploads/2025/08/Pigua.mp4 Desde Nicaragua hasta Uruguay recorro cielos y campos, pero en Colombia soy parte del paisaje de casi todo el territorio. En Cali, soy una presencia cotidiana y un recordatorio de que convivir con la naturaleza es posible. Aquí, en la Ciudad de las Aves, vuelo para decirte: cada ala que me sostiene también depende de los árboles, los ríos y los paisajes que compartimos.     ¿Me ayudas a proteger mi hogar? Porque cuando cuidas la naturaleza, me cuidas a mí, a las aves de Cali y al futuro de todos.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Mujeres que conservan: Aviturismo con enfoque de género en el Parque Nacional  y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata (Bolivia)

La iniciativa “Mujeres y Aves”, liderada por La Asociación Boliviana para la Conservación de las Aves “Aves Bolivianas”, fortalece el rol femenino en la conservación de aves y el desarrollo del aviturismo en el Parque Natural-ÁREA Nacional de Manejo Integrado (PN-ANMI) Cotapata. Foto: Anahí Paca / Aves Bolivianas En el corazón del PN-ANMI Cotapata (Bolivia), mujeres de comunidades locales avanzan con paso firme en el desarrollo de rutas de aviturismo sostenible. Esta apuesta forma parte del proyecto “Mujeres y Aves: Rutas de aviturismo para la Conservación de la Biodiversidad y Desarrollo Local en el PN-ANMI Cotapata”, una iniciativa de Aves Bolivianas que vincula la conservación de aves con el empoderamiento económico y social de mujeres rurales.   Este proyecto cuenta con el respaldo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por su sigla en inglés), el Fondo Ambiental de Perú (Profonanpe) y Conservación Amazónica – ACEAA, e involucra una amplia red de actores: desde mujeres líderes locales y estudiantes de biología y turismo, hasta la operadora turística ALWA, la dirección del área protegida y el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP).   Las actividades se han desarrollado tanto en comunidades del área protegida, como en entornos urbanos. En PN-ANMI Cotapata, realizamos talleres que permitieron a las mujeres y miembros de la comunidad, explorar el aviturismo como una oportunidad de conservación y desarrollo económico.   Posteriormente se realizó otro encuentro en la ciudad de La Paz, donde se reunieron actores clave del sector turístico. Allí, participantes como Mabel Villca, con 15 años de experiencia, subrayaron la necesidad de fortalecer el ecoturismo en el país. También se destacó la importancia de visibilizar el potencial de Bolivia como destino de observación de aves. Los resultados son visibles: mujeres capacitadas en observación de aves y gastronomia, comunidades más conscientes del valor ecológico de su fauna silvestre, tres rutas identificadas con alto potencial para el aviturismo y avances importantes en la creación de la Red Boliviana de Mujeres Observadoras de Aves.   En los próximos meses se realizará el Festival de Observación de Aves en PN-ANMI Cotapata, se lanzarán materiales educativos y se promoverá el destino en el ámbito nacional e internacional. PN-ANMI Cotapata avanza así como un referente de aviturismo comunitario con enfoque de género, donde las mujeres no solo observan aves: también lideran el cambio.   Tanto en Bolivia como en Colombia, las acciones de conservación en favor del águila real de montaña, lideradas por Aves Bolivianas y la Asociación Calidris, junto con otras organizaciones locales, son apoyadas por CEPF con el fin de integrar el trabajo con socios #CEPF a nivel del Corredor y a nivel regional, con el aporte de organizaciones de #Perú, #Bolivia y #Ecuador, así como de grupos locales a lo largo del territorio. Para más información:   Débora SánchezAves Bolivianasinfo@avesbolivianas.org.bo

La chucha de agua desde la mirada de las cámaras trampa

Me llaman Chucha de agua, pero también me conocen como Chironectes minimus. Aunque comparto nombre con la chucha que observas en la ciudad, soy una especie diferente. https://calidris.org.co/wp-content/uploads/2025/08/C.-minimus2.mp4 Estoy desde el sur de México hasta América Central y del Sur. Me encuentro en hábitats semiacuáticos o acuáticos, en arroyos de agua dulce y lagos asociados a bosques tropicales o subtropicales.   Soy un pequeño marsupial. Las hembras tenemos fuertes anillos musculares que cierran el marsupio donde cargamos nuestras crías y las mantenemos secas, aunque nos sumerjamos en el agua.     Puedo nadar gracias a una membrana que tengo entre los dedos de mis patitas traseras, y además, la propulsión me la brinda mi cola alargada. Mi pelaje es impermeable y tengo cuatro bandas oscuras en el dorso. Mis patitas delanteras me permiten agarrar presas en el agua, como peces y crustáceos como cangrejos. https://calidris.org.co/wp-content/uploads/2025/08/Chironectes-minimus.mp4 Construyo madrigueras por encima del nivel del agua en las riberas de los arroyos, a menudo entre las raíces de los árboles o en pequeños agujeros junto al agua. En ocasiones, construimos nidos diurnos cerca de las madrigueras, que tengan poca luz. Estos nidos están en el suelo, compuestos por hierbas y hojas que recolectamos.   Hace unos días, me observaron en una cámara trampa que pusieron unos biólogos para hacer una caracterización biológica en la finca El Higuerón de Los Herederos, ubicada en el norte del Valle del Cauca, en el municipio de El Dovio, en la vereda Belllavista.   Esta finca está en proceso de ser declarada como una Reserva Natural de la Sociedad Civil, lo que ha sido posible gracias al proyecto de conservación “Hábitats saludables para las Reinitas en los Andes de Colombia III”. Espero que conservar esta área, me ayude a mí y a otros de mi especie a tener un hogar donde vivir. Y no estoy sola. Esta acción también protege los hábitats de aves migratorias que nos visitan, como la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis) y la Reinita cerúlea (Setophaga cerulea).   Una de mis misiones es depredar insectos acuáticos y sus larvas, así que ayudo a controlar las poblaciones de plagas de insectos en los sitios donde me encuentro. Por esa razón, tengo un papel clave en el ecosistema. ¡Si me cuidas, también ayudo a cuidar tu hogar!   Para más información: Diana RamírezInvestigadoraAsociación Calidrisdramirez@calidris.org.co Alejandra Perea VásquezConsultora en Mastozoologíaalejapereavasquez@gmail.com

Futuras Reservas Naturales de la Sociedad Civil en los Andes Occidentales de Colombia

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Las Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) son una de las figuras de Áreas Protegidas en Colombia. Se trata de un proceso voluntario que contribuye a conservar los hábitats, los servicios ecosistémicos que brindan y la biodiversidad que albergan. Foto: Valentina Hinojosa / Asociación Calidris Desde hace 13 años, en la Asociación Calidris hemos trabajado por la conservación de dos aves migratorias importantes: la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis) y la Reinita Cerúlea (Setophaga cerulea). Cada año, estas especies llegan a nuestro país entre septiembre y marzo. Se enfrentan a una seria amenaza: la pérdida de hábitat.   Para mitigarla, una de las acciones que hemos realizado, es promover la declaración de nuevas Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) en el Valle del Cauca. A partir de finales del 2024, desarrollamos este proceso en predios de Bolívar y El Dovio, donde predominan sistemas agroforestales como el café con sombra y los sistemas silvopastoriles. Igualmente, se encuentran bosques subandinos, uno de los ecosistemas más utilizados por las Reinitas. Foto: Valentina Hinojosa / Asociación Calidris Foto: Valentina Hinojosa / Asociación Calidris Gracias al compromiso de los propietarios y al trabajo conjunto con la Corporación Ecofuturo y la Asociación de Centros Educativos del Cañón del Río Garrapatas (ACERG), seleccionamos predios con alto valor para la conservación. Además, con el apoyo de un equipo técnico interdisciplinario, realizamos el análisis legal, el estudio de biodiversidad y la zonificación de cada predio.   Como resultado, siete predios estarán en proceso de ser declarados como Reservas Naturales de la Sociedad Civil. Esto representa un avance significativo para la conservación de 80 hectáreas estratégicas, con el fin de contribuir a la protección de la biodiversidad y los hábitats.   Con cada paso, reafirmamos nuestro compromiso con la conservación y el trabajo colaborativo con comunidades rurales, fortaleciendo las redes para conservar los bosques. De esta forma, aportamos al beneficio de la biodiversidad y las comunidades que habitan en estas áreas.   Este proceso ha sido posible gracias al apoyo financiero del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos. En los próximos meses, enviaremos la documentación a Parques Nacionales Naturales de Colombia, entidad encargada de declarar estas reservas.   Para más información: Diana Ramírez Investigadora  Asociación Calidris dramirez@calidris.org.co

Nuestra fauna descubierta por el ojo de una cámara trampa

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¿Me has visto en películas o documentales? ¿Reconoces mi cara rechoncha y con antifaz? … y ¿Qué dices de mi colita anillada? ¿Sabías que también estoy en Latinoamérica? ¡Aquí te lo cuento! Foto y video: Asociación Calidris Soy una mapache cangrejera, también me conocen como Procyon cancrivorus. Estoy desde el Sur de Costa Rica hasta el Norte de Argentina. Me encuentro en bosques húmedos y secos asociados a cuerpos de aguas como ríos, arroyos, lagunas o manglares. También soy nocturna, así que podrás buscarme en la noche.   En este momento, tengo dos crías que pronto se independizarán de mí. Por ahora, las cuido y vamos en busca de alimento. ¿Sabes cuál es nuestra comida favorita? ¡Son los cangrejos! Es por eso que nos gusta estar en sitios asociados al agua.   Lastimosamente, estoy En Peligro en el Valle del Cauca por la degradación mis hábitats. Por esto es importante que me conserven. Al ser omnívora, mi dieta se compone de material animal y vegetal. Como crustáceos, insectos, anfibios, reptiles, peces y frutos. Además, tengo un papel clave en la cadena trófica porque regulo las poblaciones de mis presas y mantengo el equilibrio ecosistémico.   En estas fotos y estos vídeos que te compartimos, me encuentro en una finca llamada Villa Luz, ubicada en el norte del Valle del Cauca, en el municipio de Bolívar, en la vereda Cabuyal (Valle del Cauca). Hace unos días, me observaron en una cámara trampa que pusieron unos biólogos para hacer una caracterización biológica. https://calidris.org.co/wp-content/uploads/2025/07/Procyon-cancrivorus-1.mp4Esta finca está en proceso de ser declarada como una Reserva Natural de la Sociedad Civil, lo que ha sido posible gracias al proyecto de conservación “Hábitats saludables para las Reinitas en los Andes de Colombia III”. Espero que conservar esta área, me ayude a mí, a mis crías y a otras de mi especie a tener un hogar donde vivir. Aún quedan muchas oportunidades para que me investiguen, porque todavía no conocen mucho sobre mí. Pero proyectos como este, no solo aportan a la conservación de las aves, sino también a la protección de mi especie y de muchas otras más. ¡Por las aves, con la gente! Esta caracterización biológica de mamíferos estuvo a cargo de Alejandra Perea. Para más información: Diana RamírezInvestigadoraAsociación Calidrisdramirez@calidris.org.co Alejandra Perea VásquezConsultora en Mastozoologíaalejapereavasquez@gmail.com

Los misterios del ciclo de vida del Águila real de montaña

El águila real de montaña (Spizaetus isidori), o águila andina, es una majestuosa rapaz que habita los bosques andinos, desde Colombia hasta Argentina. Actualmente está clasificada como En Peligro por la UICN, debido a la pérdida de hábitat, la cacería, entre otras amenazas de origen humano. Foto: Gilder Gonzáles / Fundación Águila de los Andes Esta especie ha evolucionado en el bosque andino, un ecosistema con poca estacionalidad, temperaturas diarias variables y una oferta relativamente constante de recursos. En este entorno compite por territorio y presas con otros grandes rapaces, como el águila solitaria (Buteogallus solitarius) y el águila príncipe (Morphnarchus princeps), además de otros individuos de su misma especie.   Gracias al trabajo que comunidades locales y autoridades ambientales han adelantado en Risaralda y Valle del Cauca, hemos aprendido un poco más sobre su ciclo de vida. Aqui te compartirmos algunos datos importantes sobre su ciclo de vida:   Se sabe que el cortejo puede ocurrir a finales de año, entre octubre y diciembre, con vocalizaciones y movimientos aéreos de las parejas. Sin embargo, también se han observado estas conductas a mitad de año, lo que sugiere posibles variaciones en la actividad reproductiva según la región.   Una vez llevada a cabo la cópula, ambos individuos participan en la construcción del nido, que es una plataforma de palitos ubicada a menudo en árboles emergentes del bosque o en zonas encañonadas con fuertes pendientes. Según observaciones realizadas en la zona por instituciones como WCS Colombia, La Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER) y la Federación Comunitaria para el Ordenamiento y Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda (FECOMAR), estos nidos pueden ser reutilizados cada temporada, razón por la cual conservar sus territorios reproductivos es fundamental.   La hembra pone un solo huevo cada uno o dos años, el cual incuba durante unos dos meses, mientras el macho colabora trayendo alimento. El polluelo deja el nido a los tres meses, pero sigue siendo alimentado por sus padres durante siete meses más. Los jóvenes se dispersan después de este período y, entre los 3 y 4 años, establecen su propio territorio.   Fotos: Gilder Gonzáles / WCS Colombia / Fundación Águila de los Andes / Asociación Calidris En cuanto a su longevidad, según datos de la Fundacion Aguilas de Los Andes, se han registrado ejemplares de hasta 43 años en cautiverio, aunque en estado silvestre se estima que viven menos. De hecho, La mayor tasa de mortalidad ocurre en los juveniles: según estimaciones, de 6 jóvenes sólo 2 sobrevivieron en paisajes fragmentados.   Las principales amenazas para el águila andina incluyen la pérdida y degradación de su hábitat boscoso, la electrocución en redes eléctricas, y las retaliaciones humanas, como la cacería motivada por ataques a gallinas, esta última amenaza se presenta más en individuos jóvenes que en adultos. Incluso, de acuerdo a conversaciones con las organizaciones aliadas, los ataques a gallinas parecen ser más frecuentes hacia el norte del corredor Paraguas-Munchique y los bosques montanos del sur de Antioquia, que coinciden con mayores registros de la especie, sin que esto indique necesariamente, que los ataques no ocurran fuera de esta área.   Otras presiones directas e indirectas observadas en campo incluyen la presencia de ganado en los bosques, presencia de monocultivos como el aguacate, y derrumbes naturales que podrían afectar la calidad de los territorios de reproducción y alimentación. Foto: Gilder Gonzáles / WCS Colombia / Fundación Águila de los Andes / Asociación Calidris Esta información refleja cuánto nos falta por conocer sobre su historia de vida y supervivencia en estado natural. Buena parte de esta información aún no está documentada, pero podría estar presente en la experiencia de comunidades locales que han convivido con la especie por generaciones.   Por eso, el monitoreo participativo como el que desarrollamos en el proyecto “Conservando el Águila andina en Colombia”, con apoyo de nuestros aliados FECOMAR, Parques Nacionales Naturales de Colombia, WCS Colombia, Fundación Águilas de los Andes, entre otros, ha sido fundamental para integrar el conocimiento científico con el saber comunitario y avanzar en estrategias efectivas para su conservación.   Algunas acciones son urgentemente necesarias para asegurar la conservación de esta especie en Los Andes, entre ellas podemos mencionar, el fortalecimiento de los corredores ecológicos donde se desplaza, la conservación de su hábitat y el aumento de la valoración de esta especie única, a través del monitoreo y la educación ambiental.    ¡Por las aves, con la gente!    Seguimos trabajando en alianza local con: Fundación Impulso Verde, Fundación Trópico, Fondo Patrimonio Natural, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Hotspot Andes Tropicales – CEPF , Fundación Águilas de Los Andes, WCS-Colombia, FECOMAR, CARDER, Colectivo Pato posible, Fundación Farallones.    El proyecto “Conservando el águila andina en Colombia”, cuenta con el apoyo financiero del Fondo de Alianza para Ecosistemas Críticos (CEPF por sus siglas en inglés) y del Fondo Patrimonio Natural para integrar el trabajo con socios #CEPF a nivel del Corredor y a nivel regional, con el aporte de organizaciones de #Perú, #Bolivia y #Ecuador, así como de grupos locales a lo largo del territorio. Para más información: Luis Fernando OrtegaSocio InvestigadorAsociación Calidrislfortega@calidris.org.co

¡Soy la Guacamaya Cariseca, la reina verde de los cielos de Cali!

Mi plumaje verde esmeralda brilla bajo el sol, mis toques de realeza se ven en el azul que adorna mi cabeza, y el discreto collar castaño que luzco en mi cuello, me da un aire muy elegante. Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Soy la guacamaya que ha convertido los cielos de Cali en mi escenario personal. Aunque no me distingo entre machos y hembras (somos igual de hermosos), me reconocerás por mi cara blanca sin plumas y las plumas azules bajo mis alas.    Aunque nos llamen Ara severus (que suena un poco amenazante), somos bastante pacíficas. Lo único que nos enoja es ver cómo desaparecen los árboles donde hacemos nuestros nidos. Entre marzo y mayo, cuando llega la temporada de cría, buscamos cuidadosamente cavidades en palmas o árboles muertos para preparar el hogar donde pondremos nuestros 2-3 huevos. Luis Fernando Castilo / Asociación Calidris Luis Fernando Castilllo / Asociación Calidris Cada mañana, cuando los primeros rayos de sol iluminan la ciudad, mis amigas y yo desplegamos nuestras alas para comenzar el día con un espectáculo aéreo y en busca de alimento. Lo que más disfrutamos son las semillas crujientes de la ceiba amarilla y el dulce néctar de las flores de Erythrina ¡mi debilidad!.   Si madrugas, podrás verme haciendo acrobacias aéreas sobre los árboles de Cali, especialmente cerca de ríos y zonas verdes. Al mediodía, cuando hace calor, me gusta descansar en las palmas más altas.   Cali no sería la misma sin nosotras  ¡Somos parte fundamental de su ecosistema y de su identidad! Cada graznido que escuchas al mirar al cielo, cada destello verde que cruza veloz entre los edificios, es un recordatorio de que esta ciudad también es nuestra casa. La próxima vez que mires arriba, quizás seas testigo de nuestras piruetas aéreas o de nuestras conversaciones entre los árboles.    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co