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En Colombia se implementan acciones para reducir amenazas que afectan el águila real de montaña 

La Asociación Calidris, con el apoyo de varias organizaciones, ha consolidado 14 acuerdos de conservación con propietarios de predios, orientados a reducir las presiones que afectan al águila real de montaña (Spizaetus isidori) en Colombia. Como parte de este proceso, se incentivaron acciones de conservación, la adopción de mejores prácticas productivas y la reforestación.  El águila real de montaña (Spizaetus isidori) enfrenta diversas amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat y los conflictos asociados a la depredación de aves de corral. En este contexto, la Asociación Calidris, en alianza con la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Federación Comunitaria para el Ordenamiento y Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda (FECOMAR), estableció 14 acuerdos de conservación con pequeños y medianos propietarios de Risaralda y el Valle del Cauca.    Los acuerdos se centraron en la implementación de Herramientas de Manejo del Paisaje (HMP), mediante adecuaciones espaciales como el aislamiento de áreas boscosas y rondas hídricas, que facilitan la conservación del bosque y la conectividad ecológica. Asimismo, para reducir el conflicto entre el águila y las comunidades, se aplicó un enfoque basado en Mejores Prácticas Productivas (MPP), mediante la adecuación de espacios para aves de corral, estableciendo áreas seguras frente a la depredación.  Foto: Gilder González / FADA El camino para llegar a los acuerdos   Los 14 predios vinculados a los acuerdos de conservación hacen parte de tres Áreas Claves de Conservación (KBA): el Parque Nacional Natural Farallones de Cali (Valle del Cauca), La Empalada (Risaralda) y el Parque Nacional Natural Tatamá (Risaralda). El proceso inició mediante talleres participativos con propietarios y autoridades ambientales, en los que participaron 20 personas (9Hy 11M); en estos espacios se abordaron las principales amenazas, la necesidad de conservar el águila real de montaña y la identificación de HMP y MPP en los predios.    Posteriormente, se realizaron visitas técnicas a los predios para definir las áreas de intervención y formalizar los 14 acuerdos de conservación, orientados a beneficiar el hábitat del águila real de montaña y a contribuir al bienestar y desarrollo sostenible de las familias. En conjunto, las acciones impactaron 356,6 hectáreas, de las cuales el 60 % se destinó a la conservación del bosque.      Fotos: Fernando Ortega / Asociación Calidris En el KBA Parque Nacional Natural Farallones de Cali se establecieron acuerdos con mujeres propietarias de tres predios, los cuales representan el 26,1 % del área total intervenida. En estos predios se avanzó en la siembra de plantas nativas para enriquecer zonas cercanas a rondas hídricas, el acondicionamiento de un vivero como mecanismo de reforestación y la adecuación de un espacio para gallinas, contribuyendo a la reducción de la depredación por parte del águila.    En el KBA La Empalada se establecieron acuerdos con ocho propietarios en los municipios de Belén de Umbría, Mistrató y Apía, abarcando el 36,2 % del área total impactada. En esta zona se fortalecieron prácticas agrícolas y culturales propias del Paisaje Cultural Cafetero, como el cultivo de café diversificado con especies de pancoger y forestales que proporcionan sombra. Asimismo, se adecuaron gallineros para contrarrestar los ataques de rapaces como Spizaetus isidori y se aisló un área de bosque secundario para contribuir a la regeneración pasiva.    Entre tanto, en la KBA Parque Nacional Natural Tatamá se apoyaron tres predios en el municipio de Santuario, que representan el 37,65 % del área total beneficiada. En dos de ellos se aislaron 2.500 metros lineales, contribuyendo a la conservación del bosque y a la mejora de los sistemas productivos asociados a la ganadería. Adicionalmente, se adecuó un sistema de secado solar para café, que incrementó la valorización de subproductos como la producción de abonos orgánicos y la reducción de desechos.  Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Mujeres: agentes clave en los procesos de toma de decisiones en sus predios    Durante los talleres de planificación predial, seis mujeres participaron activamente en la identificación de prioridades y en la toma de decisiones relacionadas con el manejo de sus predios. En este proceso, fueron fundamentales sus conocimientos, percepciones y compromiso con la conservación.    Aunque la mayoría de los acuerdos se establecieron con propietarios hombres, en la KBA Farallones de Cali se destacan tres mujeres propietarias que contribuyen al fortalecimiento de la gestión territorial en esta área estratégica. Cabe resaltar que su experiencia fue clave para el acondicionamiento y manejo sostenible de los espacios destinados a las gallinas, aportando a la economía familiar.  Foto: Fernando Ortega / Asociación Calidris Voces de las comunidades en las KBA  “Las implementaciones contribuyen a reducir las amenazas para el águila real de montaña al mejorar la convivencia entre las actividades humanas y la presencia de esta especie en el territorio, evitando conflictos que podrían ponerla en riesgo”. Sara Acosta, beneficiaria en la KBA PNN Farallones de Cali.    “Este proyecto ha aportado al proceso que adelanta el PNN Farallones de Cali, donde se han realizado acuerdos con familias. Esto ha permitido implementar acciones orientadas a la conservación de los ecosistemas presentes en cada predio y al buen vivir, además de dar a conocer la importancia del águila real de montaña y su valor para la conservación junto a las comunidades”. David Castaño, profesional de Relacionamiento Campesino, KBA PNN Farallones de Cali.    “Este proyecto permite que mi finca se beneficie al proteger el bosque y las fuentes de agua, ya que se evita el ingreso del ganado y se conserva el hábitat de los animales silvestres”. Héctor Ríos, beneficiario en la KBA La Empalada.  Foto: Gilder González / FADA El proyecto ‘Conservando el águila andina en Colombia’ trabaja en alianza con: Fundación Impulso Verde, Fundación Trópico, Hotspot Andes Tropicales – CEPF, Fondo Patrimonio Natural, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Águilas de Los Andes-FADA, WCS-Colombia, FECOMAR, CARDER, Colectivo Pato Posible y Fundación Farallones. Este esfuerzo es posible gracias a la participación comunitaria y el liderazgo de mujeres.    El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de la Agencia Francesa de Desarrollo, Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Canadá, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. En los Andes Tropicales, el programa es financiado por el Gobierno de Canadá… Seguir leyendo En Colombia se implementan acciones para reducir amenazas que afectan el águila real de montaña 

¡Soy el Guardacaminos Lira, también conocido por los humanos como Uropsalis lyra! 

¡Hola! Soy el Guardacaminos Lira, también conocido por los humanos como Uropsalis lyra… aunque algunos me llaman el “colibrí que no es colibrí” o el “pájaro lira”.   Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Esta historia comienza con mi rasgo más espectacular: mi cola larga como una lira, casi tres veces la longitud de mi cuerpo, la cual brilla de forma mágica en la penumbra de los bosques andinos y, por supuesto, la uso como mi mejor carta de presentación cuando el amor está en el aire.     Vivo en los bosques húmedos y de niebla de los Andes, entre claros, bordes de bosque y pendientes rocosas desde los 800 hasta los 2.500 m de altura, donde la bruma crea paisajes de ensueño.  Aunque paso gran parte del día descansando entre hojas y ramas, gracias a mi plumaje críptico me camuflo perfectamente, así, cuando cae el sol… ¡me transformo!     Soy nocturno, y cuando la noche se hace profunda, me lanzó al aire para cazar insectos, realizando vuelos cortos desde el suelo o desde perchas bajas, casi como un bailarín silencioso en la penumbra.     ¡Pero lo más sorprendente ocurre cuando llega la temporada del amor! los machos nos reunimos en lo que se llama un lek, un “festival aéreo” donde giramos, revoloteamos y mostramos la cola en forma de lira como si estuviéramos tocando una sinfonía para conquistar a las hembras. Es una danza nocturna que combina vuelo, luces y sombras (un espectáculo que pocos tienen la fortuna de presenciar).  Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Y si piensas que ya lo has visto todo… escucha bien, porque mi canto no es un simple trino: es una serie de notas profundas, misteriosas y casi hipnóticas que puedo repetir durante largos minutos en las noches andinas, marcando territorio y diciendo al mundo: “¡aquí estoy yo!”     Aunque muchos no me conocen. porque mi vida ocurre cuando la mayoría duerme, mi presencia en los bosques es un verdadero tesoro natural. En algunas regiones soy raro, en otras, soy un habitante nocturno común… ¡pero siempre misterioso!     Si alguna vez deseas explorar los secretos de los Andes colombianos, levanta tu mirada al caer la noche (puede que escuches mi canto o veas mi silueta elegante deslizándose entre árboles y rocas, como un guardián de los caminos ocultos).    Desde Asociación Calidris trabajamos cada día para que más personas conozcan, valoren y protejan especies tan fascinantes como el Guardacaminos Lira. Porque cuando entendemos sus secretos, también aprendemos a cuidar los bosques que les dan hogar. Y lo mejor es que no tienes que ir muy lejos para vivir esta magia… estamos en Cali, Ciudad de las Aves, un territorio privilegiado donde la biodiversidad nos recuerda cada día que somos parte de algo mucho más grande.    ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Resultados Conteo Navideño de Aves 2025

El 20 de diciembre de 2025, un total de 36 personas nos reunimos para participar en el Conteo Navideño de Aves de la cordillera Occidental, una actividad que invita no solo a observar aves, sino a reflexionar sobre su importancia y la historia detrás de esta tradición. Foto: Asociación Calidris Hace más de un siglo, la temporada navideña estaba asociada a la caza de aves. Preocupado por el impacto de esta práctica, el ornitólogo Frank Chapman propuso una alternativa transformadora: reemplazar la caza por el conteo de aves. Así nació el Christmas BirdCount, una iniciativa que con el tiempo se convirtió en uno de los ejercicios de monitoreo de aves más importantes del mundo.    Actualmente, el conteo se realiza en todo el continente americano entre el 14 de diciembre y el 5 de enero, gracias al trabajo conjunto de organizaciones y personas voluntarias que recorren diversos ecosistemas, desde zonas costeras hasta bosques de alta montaña. La metodología se basa en el registro de aves dentro de un círculo de 24 km de diámetro, visitado en un solo día para maximizar la detección visual y auditiva de especies.    En la cordillera Occidental, este círculo incluye ocho rutas en las veredas Alto Dapa, Chicoral, Kilómetro 18, San Antonio y La Leonera, abarcando tres municipios (La Cumbre, Santiago de Cali y Yumbo). Algunas se ubican alrededor de la carretera principal a Cali-Buenaventura o sobre carreteras periféricas a la misma. El círculo se encuentra al norte del Parque Farallones de Cali y cubre el Área Clave para la Biodiversidad (KBA) Bosque de San Antonio.   Foto: Jairo Vargas / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris El conteo navideño de aves es una herramienta clave para el seguimiento de la biodiversidad, ya que permite conocer cómo cambian las poblaciones de aves a lo largo del tiempo y detectar alertas tempranas sobre el estado de los ecosistemas. Al mismo tiempo, fortalece la ciencia participativa, involucrando a personas de todas las edades en la observación, el registro y la valoración de las aves, y promoviendo una relación más cercana y responsable con la naturaleza.    ¡Te invitamos a conocer los resultados de esta jornada!   Agradecemos de manera especial al equipo técnico de la Asociación Calidris, la Asociación Río Cali – Colombia BirdFair, la Fundación Dapaviva, Hostal Debusale, Finca Lomalinda, La Minga Ecolodge, la Sociedad Vallecaucana de Ornitología – Dacnis y a todas las personas voluntarias que hicieron parte de esta cita con las aves.    Para más información: Dina Luz Estupiñán Investigadora Asociada Asociación Calidris dina.estupinan@calidris.org.co

Unimos nuestra voz a Corpoayapel para enfrentar las inundaciones en Córdona

Actualmente el departamento de Córdoba se encuentra gravemente afectado por inundaciones causadas por fenómenos climáticos atípicos para la temporada. Desde el primer momento, CorpoAyapel adelanta preparativos con el fin de ayudar ante esta emergencia que se suma a las inundaciones ya causadas por el rio Cauca en la tierra baja de Ayapel. Foto: Corpoayapel Corpoayapel se enfoca en llegar con las ayudas adecuadas en el momento oportuno, sin interferir con la atención gubernamental, y con el  acompañamiento médico y sicológico para las comunidades. En este momento seguimos buscando elementos como botas, colchonetas, toldos, medicamentos para las infecciones de piel y respiratorias, entre otros para ayudar a estas familias que necesitan una mano amiga en este momento crítico y en su recuperación de la tragedia que vivimos.   Contribuyamos con esta labor realizando donaciones aquí o mediante la cuenta de ahorros Bancolombia: 379-540733-52.  

2025: por las aves, con la gente.

Por: Luis Fernando Castillo, director Asociación Calidris El 2025 fue un año intenso, y de balance profundo, aprendizajes y proyección estratégica para nuestra Organización. Un año para reconocer el camino andado, valorar los logros alcanzados y reafirmar, con esperanza y convicción, nuestro compromiso con la conservación de las aves y los ecosistemas, junto a las comunidades y los territorios que les dan vida. Foto: Asociación Calidris. Conteo Navideño 2025 2025 fue el año de culminación de nuestro Plan Estratégico 2020–2025, un periodo que consolidó procesos científicos, sociales e institucionales en distintas regiones de Colombia y del hemisferio. Este cierre no fue solo administrativo: fue la confirmación de una forma de trabajar basada en el conocimiento, el diálogo con las comunidades y la construcción colectiva. Al mismo tiempo, iniciamos la formulación del nuevo Plan Estratégico con horizonte al 2030, proyectando lo aprendido hacia el futuro.   El contexto del año presentó retos importantes. Los cambios en las políticas de financiación internacional afectaron el ritmo y la continuidad de algunos procesos, obligándonos a priorizar, ajustar y tomar decisiones complejas. Estos desafíos fortalecieron nuestra capacidad institucional y reafirmaron la importancia de la planificación estratégica, la diversificación de alianzas y la coherencia con nuestra misión.   A lo largo del año, Calidris desarrolló 14 proyectos de conservación, que se desplegaron en las regiones Andina, Pacífica, Caribe, Orinoquia y Llanos, abordando temas como la conservación de reinitas migratorias, aves playeras, ciencia participativa, centros de ciencia y programas de conservación de sabanas y corredores de migración.   Estas iniciativas se tradujeron en 22 intervenciones directas en áreas protegidas públicas y privadas, así como en estrategias complementarias de conservación. Gracias a este esfuerzo sostenido, fue posible incidir de manera directa en la gestión y protección de más de 327.000 hectáreas, fortaleciendo ecosistemas clave para las aves migratorias y residentes.   De manera complementaria, el trabajo territorial desarrollado durante 2025 aportó a procesos de conservación y manejo en 73.804 hectáreas distribuidas en distintas regiones del país, reflejando el alcance, la diversidad de escalas y la vocación territorial del trabajo de Calidris. Foto: Fundación BBVA Foto: Dinaluz Estupiñán / Asociación Calidris. Expedición Sanquianga 2025 El trabajo con la gente y las comunidades siguió siendo el corazón de nuestra acción. Durante 2025, cerca de 800 personas participaron directamente en procesos de sensibilización, valoración participativa, fortalecimiento de capacidades, planes de mejoramiento de medios de vida y acciones de conservación en las que las comunidades fueron protagonistas.   Estos procesos beneficiaron de manera directa a 174 familias, y de forma indirecta a 50 familias adicionales, ampliando el impacto social de nuestras acciones. La participación activa de mujeres y hombres, así como de familias completas, fortaleció el tejido social y la apropiación local de la conservación como una apuesta compartida.   Consolidamos acciones de divulgación y educación ambiental a través de publicaciones, festivales de aves y el fortalecimiento de iniciativas como Ciudad de las Aves en el Valle del Cauca. Estos espacios contribuyeron a una mayor apropiación social de la biodiversidad y al reconocimiento de las aves como indicadores de la salud de los ecosistemas.   Avanzamos también en la estructuración del Plan de Aves Limícolas de Colombia, y fortalecimos el trabajo con este grupo de aves en regiones estratégicas como los Llanos Orientales y la Amazonia. En la Cordillera Occidental del Valle del Cauca continuamos desarrollando acciones enfocadas en la conservación de reinitas migratorias y sus hábitats.   Uno de los hitos más significativos de 2025 fue sin duda el reconocimiento internacional otorgado por la Fundación BBVA de España, que concedió a Calidris el Premio a la Conservación de la Biodiversidad en Latinoamérica. Este premio reconoce años de trabajo colectivo en favor de las aves playeras migratorias de la costa del Pacífico latinoamericano y reafirma la pertinencia, la calidad y el impacto de nuestra labor.   Iniciamos el 2026 con gratitud hacia las comunidades, aliadas y aliados, donantes, voluntarias y voluntarios, y hacia todas las personas que hacen posible el trabajo de Calidris. Miramos hacia el 2030 con responsabilidad y esperanza, convencidas y convencidos de que la conservación efectiva se construye de manera colectiva, con ciencia, compromiso ético y una profunda conexión con los territorios y sus comunidades.   ¡Por las aves, con la gente!   Para más información: Luis Fernando Castillo Director Asociación Calidris calidris@calidris.org.co

El colibrí pequeño que canta sin descanso y está lleno de magia

¡Hola! Soy el Colibrí pardo (Colibri delphinae), aunque si me miras con atención, descubrirás que no soy tan “pardo” como dicen… Bajo esta apariencia discreta escondo destellos verdes, azules y un secreto muy especial: unas manchas violetas detrás de mis ojos que brillan como joyas cuando la luz me alcanza. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Vivo entre montañas, bordes de bosque y cafetales, desde Guatemala hasta Bolivia.  En Colombia, puedo volar desde tierras bajas hasta casi tocar las nubes ¡a más de 2.800 metros de altura! Aunque muchas veces me verás alto en el dosel, también bajo a los claros y arbustos, como si jugara a las escondidas con quienes me observan.   ¿Sabías que no todos los colibríes somos territoriales? Yo soy fuerte y algo dominante, los más pequeños me respetan, pero prefiero compartir las flores antes que pelear por ellas. Me alimento de néctar, claro, pero también soy un hábil cazador aéreo: salto desde una rama y atrapo insectos en pleno vuelo, como un acróbata del aire. Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Foto: Luis Carlos Mora / Asociación Calidris Mi canto es corto, repetitivo y persistente: una serie de “chit, chit, chit” que puedo repetir casi sin descanso durante largos ratos. Y aquí viene otro dato poco conocido: los machos formamos leks, reuniones en lo alto del bosque donde varios cantamos separados por decenas de metros, creando un verdadero concierto escondido entre las copas.   Cuando llega el momento de la vida familiar, los nidos son pequeños y discretos, una delicada copita vegetal escondida a baja altura, muy lejos del ruido, pero cerca de la vida.   Aunque no siempre soy fácil de ver, mis poblaciones se mantienen estables y me adapto bien a paisajes transformados como los cafetales y los bosques secundarios. Aun así, dependo de que los bosques sigan en pie y las flores sigan floreciendo.   Si alguna vez ves un colibrí oscuro que de repente brilla en violeta y azul… probablemente sea yo, saludándote desde el aire. Y si quieres conocer más historias como la mía, sigue nuestro vuelo en Cali, ciudad de las aves, porque conocer es el primer paso para conservar la biodiversidad que nos rodea.   Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Mujeres que tejen futuro

Escrito por: Rocío Moreno Esta crónica surge de la colaboración entre la Asociación Calidris y BirdLife International en el proyecto Impulsando a las mujeres para la conservación de la biodiversidad. Durante su pasantía en Colombia, Rocío Moreno,estudiante de la Universidad de Cambridge, acompañó al grupo Mujeres como Agentes de Cambio en Casanare, participando en un proceso de reflexión colectiva y fortalecimiento de capacidades locales. Foto: Asociación Calidris Ya en Cambridge, donde cursaba el Máster en Liderazgo para la Conservación, las conversaciones sobre justicia ambiental y liderazgo transformador despertaron una idea persistente: volver a América Latina para trabajar junto a mujeres que cuidan la naturaleza desde sus propios territorios y saberes.   BirdLife International abrió esa posibilidad, y poco a poco comenzó a tomar forma una colaboración con la Asociación Calidris, organización colombiana con más de tres décadas dedicadas a la conservación y al fortalecimiento del papel de las mujeres en ese proceso. Las primeras reuniones, los correos, las llamadas. Todo se fue hilando con ilusión, pero también con dudas.   El desafío era grande: integrarme en una organización nueva, en un territorio desconocido, y construir en poco tiempo un trabajo que tuviera sentido para ambas partes. Me acompañaban las palabras de Carlos y Yanira, quienes recordaban que trabajar con comunidades requiere escuchar primero, comprender los procesos y llegar con humildad. Volvía a mi memoria la llamada “ciencia helicóptero”, tan evidente en ciertos momentos de mi pasado: personas que llegaban con sus propios objetivos, sin enraizarse ni dejar nada real. Ahora era yo quien llegaba desde fuera, intentando no repetir esos errores.   Al llegar a Bogotá, llevaba conmigo una mezcla de entusiasmo y precaución. Pero bastó un desayuno con Yanira y Carlos para que la incertidumbre se disolviera. En esa primera mañana, entre tazas de café y conversaciones sinceras, entendí que había llegado al lugar correcto.   En Yopal y luego en Trinidad, ambos municipios de Casanare, conocí a Amparo, Yanire, Libia, Patricia, Rocío, Karym y Karina: mujeres extraordinarias, protagonistas de la conservación desde sus fincas, sus familias y su comunidad. Foto: Yanira Cifuentes / Asociación Calidris Hablamos de cómo muchas habían tenido que transformar modelos patriarcales presentes en sus hogares y entornos, y de las tensiones que ello implicaba. Vi orgullo en sus palabras, pero también vulnerabilidad. Mencionaban a los padres que enseñaron a sus hijas a ser libres, a los maridos que hoy las acompañan con respeto tras un proceso de cinco años, y a las hijas que crecen con una fuerza nueva, sin miedo a ocupar el lugar que les pertenece. Llegó el momento de los talleres con el grupo Mujeres como Agentes de Cambio.   Propusimos dos metodologías participativas: el análisis DOFA (Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas) y el Mapa de los Sueños. Entre ambas dinámicas, las mujeres ordenaron sus aprendizajes, compartieron lo que las fortalece y lo que aún duele, y plasmaron sus anhelos en composiciones visuales con recortes, palabras y dibujos. Volaron aves, germinaron semillas, nadaron tortugas. Sus símbolos hablaban de esperanza, unión y arraigo. Aquellos días mostraron que la conservación nace del vínculo. Y que los sueños colectivos pueden ser tan valiosos como los datos científicos.   Cuando el taller terminó, quedó una calma precisa, casi física, la de saber que algo se había colocado en su sitio. Había sido una apuesta incierta por parte de Asociación Calidris, de BirdLife y, sobre todo, de las propias mujeres, pero el proceso se sostuvo gracias a una confianza silenciosa. No hubo grandes discursos, pero sí muchos gestos. Uno de ellos fue un collar tejido esa misma tarde, que me entregaron al despedirnos: un instante que condensó el trabajo colectivo, el cariño y la generosidad. No era un cierre, sino una forma de continuidad, el símbolo visible de un proceso que lleva años creciendo junto a Asociación Calidris.   Durante cinco años, la Asociación las ha acompañado en su camino de fortalecimiento colectivo. Hoy, varias de ellas lideran iniciativas productivas, proyectos comunitarios y espacios de conservación reconocidos en la región. Verlas hablar de sus logros con la misma serenidad con que antes compartían sus dudas reveló un liderazgo en su sentido más profundo: el que se ejerce desde la constancia, la escucha y la cooperación.   Desde los Llanos, queda claro que el verdadero impacto de la conservación no se mide solo en especies protegidas o hectáreas restauradas, sino en las capacidades que permanecen cuando las organizaciones se retiran. Asociación Calidris ha sabido acompañar sin sustituir y orientar sin imponer, un equilibrio tan difícil como necesario para que los procesos sigan vivos. En esas mujeres está la prueba de que la conservación, cuando nace de vínculos genuinos, tiene raíces mucho más profundas que cualquier plan o metodología.   Para más información: Carlos Ruiz Guerra Investigador Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co   Yanira Cifuentes – Sarmiento Investigadora Asociación Calidris ycifuentes@calidris.org.co

¡Feliz navidad y próspero 2026!

Gracias a cada persona, amiga y amigo, a las comunidades, aliadas, aliados y a las organizaciones que caminaron a nuestro lado este año, defendiendo las aves y los territorios que les dan vida. Cada esfuerzo, cada gesto de compromiso y cada acto de respeto por la naturaleza han sido semillas que hoy fortalecen la conservación de nuestra biodiversidad. Que esta Navidad y el cierre de año nos llenen de gratitud, esperanza y momentos de conexión profunda con los nuestros y el entorno natural, y que el nuevo año nos vuelva a encontrar juntos, más unidos que nunca, en pro del cuidado de la vida.   ¡Por las aves, con la gente!

Soy el Azulejo Común: el cielo que canta en los parques de Cali

¡Hola! Soy el Azulejo Común, mi nombre de ciencia es Thraupis episcopus. Sí, sé que suena a algo sacado de un libro antiguo. Pero ¿sabías que episcopus significa “obispo” en latín? Me lo dieron por mis tonos azul celeste y gris plateado, que parecen la túnica brillante de un obispo bajo el sol.  Foto: Dina Luz Estupiñán / Asociación Calidris Soy una de las aves más queridas de toda América tropical. Me verás en parques, jardines, potreros y hasta en las terrazas de las ciudades. No necesito selvas profundas ni montañas lejanas: ¡me encanta vivir cerca de la gente! Por eso muchos me llaman “el vecino azul” o “el cielo que canta”.    Tengo una dieta deliciosa y variada (frutas dulces, insectos, néctar y hasta pequeñas bayas). Me fascinan los árboles Yarumos (Cecropia sp.), los higos y las papayas maduras (sí, esas que tú también disfrutas en el desayuno). Cuando encuentro un árbol frutal, no dudo en invitar a mis amigos: juntos formamos una pequeña fiesta alada llena de color y trinos, llamada (Banda mixta).  Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Foto: Luis Fernando Castillo / Asociación Calidris Vuelo en pareja, pero a veces me uno a grupos de amigos cuando hay árboles frutales, porque compartir también es disfrutar. Mi nido es una pequeña copa de hierbas, musgo y hojas escondida entre las ramas o incluso en las grietas de los edificios. Soy ingenioso, versátil y curioso… ¡como buen citadino alado!    Foto: Sebastián Quintero / Asociación Calidris Desde México hasta Brasil llevo mi color azul por los cielos del continente, pero en Cali, la Ciudad de las Aves, encuentro un hogar perfecto: cálido, verde y lleno de vida. Aquí te invito a levantar la mirada, a reconocerme en los parques y recordar que proteger los espacios naturales también es cuidar los colores que llenan nuestros días.    ¿Me ayudas a correr la voz? Cada árbol, jardín o parque que conservamos mantiene viva la sinfonía azul del Azulejo.      Para más información: Luis Carlos Mora Medina Biólogo MSc.Asociación Calidrislcmora@calidris.org.co

Integración de la perspectiva de género en procesos de conservación

Desde el mes de febrero de 2025 asumimos el reto de integrar la perspectiva de género en el proyecto “Conservando el águila andina (Spizaetus isidori) en Colombia”, financiado por el Fondo de alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por su sigla en inglés).   Foto: Asociación Calidris El propósito es fortalecer los liderazgos en conservación de las mujeres en las comunidades del Corredor Paraguas-Munchique-Bosques montanos del Sur de Antioquia, específicamente en Risaralda (KBA Tatamá y KBA La Empalada) y Valle del Cauca (KBA PNN Farallones).   A través de los ejercicios de diagnóstico y caracterización se identificaron los horarios y periodos más propicios para la realización de los talleres del proyecto, lo que permitió favorecer una mayor participación de las mujeres.   Entre algunas de las acciones implementadas se encuentran: ajuste a las encuestas e instrumentos de recolección de información para ampliar información relacionada con roles diferenciados en acciones de cuidado y conservación. También priorizamos la participación de las mujeres en las distintas acciones del proyecto; y aportamos al fortalecimiento de capacidades técnicas de las mujeres para el ejercicio de su liderazgo en procesos de conservación.   En el caso de los grupos de monitoreo comunitario, promovimos activamente la inclusión femenina y se brindó acompañamiento al Grupo de Monitoreo Comunitario “Guardianes Verdes” de Chorritos (La Celia, Risaralda), integrado por 11 mujeres y 6 hombres. Foto: Eliana Toro / Asociación Calidris En cuanto al fortalecimiento de capacidades técnicas, en la zona de influencia de las Área Clave para la Biodiversidad (KBA) La Empalada y Tatamá (Risaralda), se brindaron herramientas para fortalecer los conocimientos en gestión de proyectos ligados a la conservación ambiental con enfoque de género. En estos espacios participaron 16 personas (8 hombres y 8 mujeres) a través de dos talleres dirigidos a las organizaciones que integran la Federación Comunitaria para el Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda (FECOMAR).   Por su parte, en el departamento del Valle del Cauca, se acompañó a la Asociación Pambasa y a la Fundación Pico Pance en el diseño e implementación de una iniciativa de control social ambiental, financiada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Esta iniciativa se orientó al fortalecimiento de la exigibilidad de derechos, en particular frente a la defensa y conservación del ecosistema y del territorio de los Farallones de Cali.   En cuanto al fortalecimiento de capacidades técnicas, en la zona de influencia de las Área Clave para la Biodiversidad (KBA) La Empalada y Tatamá (Risaralda), se brindaron herramientas para fortalecer los conocimientos en gestión de proyectos ligados a la conservación ambiental con enfoque de género. En estos espacios participaron 16 personas (8 hombres y 8 mujeres) a través de dos talleres dirigidos a las organizaciones que integran la Federación Comunitaria para el Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda (FECOMAR).   La propuesta fue formulada por cinco (5) mujeres del corregimiento de Pance, reconocidas por su compromiso con la conservación desde un enfoque cultural y comunitario. Foto: Jairo Vargas / Asociación Calidris Una experiencia con múltiples aprendizajes   Escuchar las voces de las mujeres y, en general, de las comunidades, es clave para fortalecer sus capacidades y avanzar hacia una conservación más inclusiva. Esta escucha activa permite reconocer que en los territorios ya existen esfuerzos, colectivos e iniciativas en marcha; por tanto, el desafío no es imponer nuevas dinámicas, sino potenciar y acompañar las que ya existen. Desde el proyecto, nuestra apuesta se centró en generar espacios de diálogo y construir puentes de colaboración con comunidades y colectivos liderados por mujeres, promoviendo el intercambio de saberes y la articulación de acciones conjuntas.   A lo largo del proceso, comprendimos que, para reducir las brechas de vulnerabilidad vividas por las mujeres rurales, se requiere compromisos sostenidos a largo plazo. Esto implica fomentar procesos de diseño participativo y realizar análisis de género con enfoques diferencial e interseccional, capaces de reconocer las múltiples identidades, experiencias y condiciones que caracterizan a cada territorio. Foto: Asociación Calidris Estos aprendizajes reafirman la importancia de las alianzas y del trabajo articulado entre organizaciones locales, instituciones y programas de cooperación internacional comprometidos con la equidad y la conservación.   Estas acciones son apoyadas por CEPF, una iniciativa conjunta de La Agencia francesa de Desarrollo, la Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. El programa del CEPF en los Andes Tropicales está financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá. La meta fundamental es asegurar que la sociedad civil se dedique a conservar la diversidad biológica”.   ¡Por las aves, con la gente!       Para más información:   Eliana Ivet Toro Carmona Asociación Calidris etoro@calidris.org.co