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El Paragüero del Pacífico en el Parque Nacional Natural Farallones de Cali

Sobre la cordillera Occidental en el departamento del Valle del Cauca está situado el Parque Nacional Natural Farallones de Cali abarcando más de 200.000 hectáreas. Este Parque es ampliamente reconocido debido a su

Balance CNAA Valle del Cauca – Julio de 2011

Entre el 3 y el 18 de julio, se llevaron a cabo las jornadas de campo correspondientes al Censo Neotropical de Aves Acuáticas, iniciativa promovida por Wetlands International – Argentina y que une a 10 países de las Américas en el propósito

Solo una comunidad organizada podrá conservar su territorio

Después de varios años de trabajo en la bocana del río iscuandé y de su reconocimiento como el primer sitio colombiano importante para las aves playeras, se hace necesario impulsar y promover acciones de conservación que

Festival de la Migración en Nuquí

Un encuentro con las viajeras sin maleta A ritmo de chirimía y bunde, y con eventos como cine al barrio, la yincana de la migración, el conversatorio intergeneracional, talleres y salidas de observación, la comunidad de Nuquí (Chocó)

El Arroz Amigo de las Aves continúa su vuelo

Gracias a una beca de la Ley de Conservación de Aves Migratoria Neotropicales entregada por el Servicio de Vida Silvestre de los Estados Unidos a nuestra organización, se estará dando continuidad a esta iniciativa que desde 2010 se viene impulsando en la zona sur del Valle del Cauca. Vale la pena recordar que a finales de ese año se logró poner en el mercado la primera producción comerciar de este producto, el primero en su género a nivel nacional ya que es producido sin el uso de insumos químicos, una situación que además ha sido el eje dinamizador de una estrategia educativa y comunitaria  que ha involucrado a buena parte de los habitantes de la vereda La Bertha, localidad de origen del citado grano.   Los fondos que serán entregados para esta nueva etapa van a permitir incorporar a nuevos productores en la iniciativa y fortalecer el proceso ya existente, la idea es aumentar en numero de hectáreas dedicadas a la producción limpia de arroz como una forma de beneficiar no solo a las aves playeras que usan estos cultivos temporalmente, sino a toda la biodiversidad asociada a este agro sistema.   En las próximas semanas estaremos entregando noticias y avances sobre este interesante proceso asociativo en el que intervienen actores comunitarios, locales, nacionales e internacionales, interesados en la conservación de la vida silvestre, los recursos naturales en general  y en mejorar la calidad de vida de nuestra gente.

Manual de Prácticas Amigables con el ambiente y acciones de conservación en los arrozales

Esta publicación tiene como objetivo dar a conocer algunas prácticas amigables con el medio ambiente que pueden ser implementadas en los cultivos de arroz; este material hace parte de la experiencia que se viene

Reconociendo el territorio, la bocana de Iscuandé: un lugar para conservar

Don Humberto Gómez, más conocido como Chobimbo, tiene aproximadamente 69 años. Él, como muchos otros de la región, nos contó sobre su vereda y su región, sobre sus costumbres, y sobre los animales valiosos para la zona.

Vivir mejor para conservar…

En la Bocana de Iscuandé viven unas 1000 personas distribuidas en nueve localidades (El Cuerval, Juanchillo, Ensenada, Soledad pueblito, Soledad Pesquera, Macharal, Estero Largo y Bocas de Guaba); forman el Consejo

Las aves de Barranquilla tienen una cosa que maravilla…

Realmente la estrofa de la canción de Esthercita Forero hace alusión a la luna barranquillera, pero la tomo prestada para recalcar que como este astro, las aves de esta ciudad merecen mucha más atención o incluso una canción. Es curioso que aún la Arenosa no tenga una guía de aves como sus hermanas mayores, Bogotá, Medellín y Cali, y en un juicio apresurado podría afirmarse que no es necesario que así ocurra en el corto plazo pues Curramba no despierta tal interés en quienes la habitan o visitan. Yo quisiera pensar todo lo contrario, pues esta ciudad realmente requiere de publicaciones que den a conocer la riqueza de su fauna y fomente su respeto y protección. Para empezar a hablar de las aves de la Arenosa, he de resaltar que desconozco porque en la internet se proclama al mochuelo como ave insignia de Barranquilla; hay que recordar que mochuelo es un nombre generalizado dado a un grupo de aves conocidas como espigueros o semilleros, pertenecientes al género Sporophila (Sporophila schistacea, S.intermedia, S.bouvronides y S. minuta), varias de las cuales ni siquiera tienen como área de distribución natural esta ciudad. La confusión es mayor si se tiene en cuenta que en algunos sitios del Caribe se denomina también mochuelo a un pequeño búho (Glaucidium brasilianum).   Lo que sí se puede asegurar es que los espigueros o mochuelos son aves perseguidas por sus cantos, por lo cual son capturados en potreros y matorrales de localidades ubicadas en diferentes departamentos de la región Caribe y posteriormente son ofrecidos como mascotas. Por consiguiente, la mayoría de los mochuelos que uno encuentra en Barranquilla, son miserables reos de jaulas colgadas en la pared. Esto evidencia que el título dado al mochuelo es un total desatino de aquellos que decidieron designarla como ave insignia de Barranquilla.   La situación de las aves que son capturadas en regiones como el Caribe es preocupante y poco se ha publicado y hecho al respecto. Hace muy poco tiempo divisé a través de la ventana de un transporte público, como en el municipio del Carmen de Bolívar, varios mochuelos enjaulados eran puestos a la venta junto a decenas de juveniles de aves migratorias de especies como el Degollado (Pheucticus ludovicianus), la Pirangaroja (Piranga rubra) y el Turpial migratorio (Icterus galbula). Esta problemática con tintes de cultural sería recomendable tratar con diferentes estrategias de educación donde una guía de aves de la región puede ser útil.   Pero retomando el tema, debo afirmar que las aves de mi querida Barranquilla no son sólo aquellas que se encuentran enjauladas y es muy probable que cualquiera de ellas pueda ser catalogada como ave símbolo de la ciudad. Recientemente la historia de una lechuza (Tyto alba) fue ampliamente conocida por los colombianos y gran revuelo causó el maltrato dado a esta ave en medio de un partido de futbol. En fin, mochuelos y lechuzas, considerados errónea o acertadamente símbolos de Barranquilla, son víctimas de abusos en una ciudad donde es notoria la falta de áreas verdes y resulta urgente el fomento de la protección y cuidado de nuestra flora y fauna.    A pesar de esto, se puede afirmar que la ciudad es realmente un buen destino para observar aves, lo cual es factible en diferentes rincones de la misma. No es entonces sorpresa que una mañana en el sur de Barranquilla, se observe cruzar los cielos un Patoyuyo (Phalacrocorax brasilianus), o que una bandada de Pelícanos, a pleno medio día, sea observada en un barrio del norte de la ciudad. Igualmente, camino al aeropuerto de la ciudad, es posible ver a la Aguililla blanca (Elanus leucurus) envuelo sostenido mientras acecha a su presa en un potrero. Creo que varios coterráneos han sido testigos de cómo, al atardecer, altos árboles del centro, norte y sur son visitados por decenas de bulliciosos Pericos carisucios(Aratinga pertinax) mientras que palmas de bulevares ubicados en el corredor universitario son territorio de Atrapamoscas ganadero (Machetornis rixosa). En este mismo sector, es posible ver un ave que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo diferente a Colombia, se trata de La Guacharaca caribeña (Ortalis garrula).   Estas aves de Curramba, pueden ser alrededor de un centenar y medio de especies pero pasan desapercibidas para muchos barranquilleros. Entre las más comunes aves costeñas se encuentran: el Chupahuevos (Campylorhynchus griseus), el Caricari (Caracara plancus), la Laura (Cathartes aura), el Mielero (Coereba flaveola), la Tierrelita (Columbina passerina),el Golero (Coragyps atratus), el Garrapatero (Crotophaga ani), la Ota(Gampsonyxs wainsonii), la Chichafría (Pitangus sulphuratus), el Bobinche (Protonotaria citrea), la Maríamulata (Quiscalus mexicanus), el Papayero (Saltatorcoerulescens), el Azulejo (Thraupisepiscopus), la Mirla Mayo (Turdus grayi), el Pitirre (Tyrannus melancholicus) y la Tanga (Vanellus chilensis).   Cualquiera de éstas podría ser considerada como símbolo de la ciudad, y en lo personal me inclino por el Papayero, una víctima más de los amantes de las aves en jaula pero también habitante libre de calles y jardines curramberos. El fascinante Papayero alegra las mañanas barranquilleras con su característico canto y aunque no ostenta un llamativo plumaje, este pájaro gris tiene un toque de frescura y sabor con lo que quienes residen en la Arenosa pueden verse identificados fácilmente.   Lo anterior me hace pensar que no se cual es el ave de la ciudad de Cali y a mi mente viene el canto y la figura de un pajarito rojo llamado Titiribí (Pyrocephalus rubinus), pero eso es otra nota.   Por: Carlos José Ruiz GuerraBiológo Asociación Calidris    

Sin el humedal no podemos vivir

Definir humedales es una tarea ardua. Para quienes trabajamos con este concepto la definición es clara si nos basamos en que según Ramsar, 1971 , “Los humedales son las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas