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Bioacústica aplicada a la ornitología

Santiago de Cali, Colombia. Durante el mes de julio de 2023, la Asociación Calidris llevó a cabo una jornada de entrenamiento y actualización en bioacústica para miembros de su equipo técnico e invitados de la Fundación Guandal y de Audubon Panamá. Para la realización de este entrenamiento se contó con el apoyo de Diego Lizcano y Jorge Velásquez, de Audubon Américas. La bioacústica es un campo interdisciplinario que combina las ciencias biológicas y acústicas, utilizando tecnologías de sonido para registrar, almacenar y analizar grandes colecciones de datos de comunicación animal (Penar et al. 2020). De acuerdo con Fernández-Gómez et al. (2023) el aprovechamiento de esta herramienta en el estudio de aves ha aumentado en las dos últimas décadas en Colombia. Con este tipo de entrenamiento, la Asociación Calidris, busca no solo que sus investigadores puedan actualizarse en los avances en métodos de estudio, sino que puedan identificar nuevas alternativas para lograr un mejor desempeño en su labor. “Hemos sido testigos del indiscutible avance de la bioacústica, pues, aunque hoy se emplea un aparato de grabación digital automático de menos 30 gramos para realizar sus estudios ornitológicos, sabemos que muchos tuvieron que explorar diferentes rincones del país, a principio de este siglo, con una grabadora portátil TC-D5 de casetes de dos kilogramos, además de un micrófono Sennheiser de 20 cm, sin dejar de lado el resto del equipo de campo: binoculares, GPS, libreta de notas, entre otros”, explicó el biólogo Carlos Ruiz Guerra, de la Asociación Calidris. Extendemos nuestro agradecimiento a los asistentes a la jornada de entrenamiento, así como a Audubon Américas por permitir la presencia de Diego Lizcano quien generosamente compartió todo su conocimiento, así como también a Jorge Velásquez, por toda su gestión Equipo técnico Asociación Calidris y los invitados de la Fundación Guandal y de Audubon Panamá Los avances en este campo se traducen también en que ya no es necesario pasar cientos de horas frente a un ordenador para analizar las grabaciones de las vocalizaciones de las aves, sino que en cuestión de minutos la inteligencia artificial puede asistir en la identificación de las especies. A partir de esta jornada de entrenamiento, la Asociación Calidris espera aprovechar mucho más la bioacústica aplicada a la ornitología, en especial cuando el trabajo de campo puede dificultarse aún más por la ubicación y el acceso a los mismos. Para mayor información: Carlos Ruiz Guerra Asociación Calidris cjruiz@calidris.org.co

La bandada de la costa Pacífica colombiana

Durante los meses de enero y febrero de 2023, la Asociación Calidris, Widlife Conservation Society -WCS y la Fundación Guandal, realizamos el conteo de aves playeras en la costa Pacífica colombiana, en los departamentos del Chocó y Nariño como parte del Proyecto de Aves Playeras Migratorias (MSP, siglas en inglés), el cual se realiza desde hace más de una década a lo largo de la costa del Pacífico americano. El conteo de aves playeras migratorias permite obtener información valiosa sobre las tendencias poblacionales de estas especies y la importancia de los sitios a lo largo del corredor migratorio de la costa del Pacífico americano. En un esfuerzo de las tres instituciones, logramos visitar 16 localidades donde contamos aves en 23 sitios y en tres hábitats distintos. Tres de estas localidades son expediciones en el Chocó realizadas por WCS en este año para identificar sitios que son importantes para las aves playeras, labor que se realizó de mano de las comunidades locales.  Los hábitats visitados para el registro de aves son planos lodosos intermareales y playas arenosas, rodeados en mayor parte de manglares, así mismo, estanques de camarones donde las aves playeras encuentran una buena oferta alimenticia y refugio.  Foto: Zarapito común (Numenius phaeopus). Juan Camilo Gonzales – WCS Dentro de los sitios visitados se encuentra el Sitio RHRAP Delta del río Iscuandé, ubicado en el norte de Nariño, sitio que es usado por el 18% de la población continental del chorlitejo piquigrueso (Charadrius wilsonia), especie que se reproduce en la costa Pacífica y el 1% de la población hemisférica del andarríos maculado (Actitis macularius). En estos conteos participaron personas de las comunidades de Charambirá y Pichimá en el Delta del río San Juan, pertenecientes al Consejo Comunitario General del San Juan territorio colectivo de ACADESAN y de los Consejos Comunitarios de Pizarro, Sivirú y Usaragá del DMRI Encanto de los Manglares del Bajó Baudó en el departamento del Chocó. En Nariño los conteos fueron apoyados por el Consejo Comunitario Esfuerzo Pescador y Las Lilianas Ecologde.  Planos lodosos monitoreados en Tumaco Cómo lo hicimos En cada sitio se recorrieron diferentes hábitats registrando las aves playeras que estaban alimentándose, posadas o descansando. El esfuerzo de muestreo es diferente en cada departamento debido a las características de los sitios como accesibilidad y extensión. Adicional, algunos sitios están siendo explorados para conocer su importancia para las aves playeras.  Equipo de monitoreo WCS. Foto: Juan Camilo Gonzales – WCS En el Chocó se realizaron recorridos de aproximadamente 3 kilómetros por tierra y desde embarcaciones y se visitaron playas arenosas y planos lodosos intermareales. En el caso de Nariño las localidades se realizaron mediante conteos en parcelas establecidas desde hace 10 años en el Delta del río Iscuandé y cuatro años en Tumaco. Nuestros resultados Se registraron 16 especies de aves playeras, el 50% de las reportadas para el Pacífico colombiano. La mayor riqueza de especies estuvo asociada a los planos lodosos intermareales. Durante expediciones realizadas este año por WCS al DRMI Encanto de los Manglares del Bajo Baudó se registraron 267 individuos, 12 especies y 2 familias de aves playeras, siendo la becasina piquicorta (Limnodromus griseus) la que registró mayores individuos, 50 en total. El Bajo Baudó, fue identificado como sitio prioritario y potencial para las aves playeras (Johnston‐González y Eusse‐González, 2009). Estas expediciones esperan extenderse a otros sitios como el sur de Nariño y el Norte del Chocó en el DRMI Golfo de Tribugá-Cabo corrientes, permitiendo ampliar la información sobre la disponibilidad de hábitats que brindan a las aves playeras sitios de descanso y refugio durante su migración y sitios de reproducción para especies residentes como son el chorlito piquigrueso y el ostrero. ¡¡¡La migración, un largo camino!!! Durante el inicio del invierno boreal las aves playeras migran desde sus áreas de reproducción en Norteamérica hacia la zona tropical y algunos viajan hasta las costas de Chile y Argentina, a través del corredor de la costa del Pacífico americano. Durante su travesía, las aves playeras hacen paradas estratégicas para alimentarse y descansar, antes de concentrarse en sitios conocidos como cuarteles de invierno durante los meses entre septiembre a abril. En la región de la costa Pacífica colombiana se cuenta con cinco sitios claves para las aves playeras y seis sitios potenciales (Ruíz-Guerra & Cifuentes-Sarmiento, 2021), que incluyen, playas, planos lodosos intermareales, manglares, islas de barreras y playas arenosas que son usadas por especie residentes para su reproducción. Esperamos seguir aportando al conocimiento de las aves playeras y que muchas personas se sigan uniendo a esta bandada para la conservación de los hábitats costeros, sitios estratégicos para las comunidades humanas y las aves. Si quieres conocer más sobre el Proyecto de Aves Migratorias, da clic aquí Por: Dina Luz Estupiñan, Guisella Chaves y Marcela Cabanzo

Censo neotropical de aves acuáticas, ciencia participativa y conservación

El valle geográfico del río Cauca es parte de la riqueza cultural y de biodiversidad para nuestra región. Sin embargo, en las últimas cinco décadas se han perdido cerca del 80% de los humedales, lo que ha transformado el paisaje y las costumbres culturales alrededor de estos ecosistemas. Para las aves acuáticas que dependen de estos ecosistemas, estos cambios representan un reto para encontrar nuevas ofertas de recursos para alimentarse, refugiarse y descansar, por lo que aprovechan cultivos de arroz, lagunas artificiales o zonas inundables que se forman por la dinámica del río, convirtiéndolas en hábitats temporales. La ciencia participativa permite integrar espacios para promover estrategias de conservación en torno a la biodiversidad y los ecosistemas a los que se encuentran asociadas. Un claro ejemplo de esto es el Censo Neotropical de Aves Acuáticas – CNAA, durante más de 20 años ha sido una actividad de participación en el que alianzas entre organizaciones y voluntarios ha permitido conocer el estado poblacional de las aves acuáticas en Colombia. Bandada de patos en las lagunas del CIAT El censo se realiza desde el año 2003 en los meses de febrero y a partir del 2005 se incluyó el mes de julio. Durante este período de tiempo se han registrado 74 especies de aves acuáticas y 23 familias que representan el 26% de las aves acuáticas en Colombia. Durante el mes de febrero visitamos 15 humedales: siete humedales asociados a la Laguna de Sonso (Sitio Ramsar), seis humedales en arrozales del Sur del Valle y norte del Cauca, los arrozales y lagunas del Centro Internacional de Agricultura Tropical – CIAT y un humedal urbano de Cali.  En esta ocasión contamos con la participación de 30 voluntarios entre investigadores, ingenieros, geógrafos, administradores, docentes, médicos, propietarios de fincas, estudiantes, fotógrafos y pensionados que encontraron en las aves una alternativa de conocer la región y fortalecer su aprendizaje en aves. Observar aves favorece al bienestar de las personas. Mientras más personas conozcamos las aves acuáticas, sus hábitats y el valor que representa un ecosistema tan fragmentado como son los humedales de nuestra región, más herramientas tendremos para proteger sus ecosistemas y asegurar humedales saludables para próximas generaciones. Te invitamos a seguir aportando en el conocimiento de las aves acuáticas del valle geográfico del río Cauca. Por: Dina Luz Estupiñán

Descubriendo las aves de Cali desde mi ventana

Desde que empecé como fotógrafo macro y de naturaleza, en el año 2010, siempre supe que en algún momento tendría que encontrarme con la fotografía de aves. Dediqué todos estos años a la fotografía macro de insectos y orquídeas, pero sabía que tarde o temprano tendría que encontrarme con las aves. La oportunidad se presentó justo cuando termino el confinamiento por la pandemia de COVID-19. En ese momento y por la necesidad de estar aislados, tuve que valerme de trucos para atraer a los insectos al jardín exterior de mi casa, ya que no podía salir a buscarlos.  Plantamos Lantanas, Verbenas (Familia Verbenaceas) Coleos o Gitanas (género Solenostemon, Familia Lamiaceae), También habia ya un Guayacán rosado (Tabebuia rosea Familia Bignoniaceae) un Aguacate (Persea americana, Familia Laureaceae) y un arbusto de Coca (Erythroxylum coca, familia Erythroxylaceae). Esa magnifica experiencia me demostró que la diversidad y riqueza de seres vivos en entornos urbanos es mucho más grande de lo que uno cree, y que no es difícil proveerles recursos para atraerlos y volverlos visitantes cotidianos de nuestro entorno. Foto: Lantanas. Asociación Calidris Azulejo común (Thraupis episcopus) Empezamos a ver una pareja de turpiales amarillos o Icterus nigrogularis que pasaban por el jardín buscando alimento. Nos dimos a la tarea de buscar la forma de atraerlas, ya que de tiempo atrás era frecuente como en casi toda la ciudad, ver la tortolita común Columbina talpacoti y la torcaza nagüiblanca Zenaida auriculata, la mirla ollera Turdus ignobilis, y ocasionalmente unos azulejos comunes Thraupis episcopus. Teníamos también plantas de Lantanas o Stachytarpheta cayennensis la cual era muy atractiva para los colibríes, por lo que era muy común ver el amazilia coliazul Saucerottia saucerottei y el amazilia colirrufo Amazilia tzacatl alimentándose de ella. Decidimos entonces construir un comedero con las ramas de un árbol que podaron en un parque cerca de la casa. No queríamos nada hecho con materiales artificiales, a excepción de un bebedero para colibríes, que fue necesario instalar por la pérdida de algunas flores debido a la presencia de escarabajos que devoraron muchas flores en el jardín. Luego de suministrarles banano, plátano bien maduro, y papaya, el número de visitantes fue aumentando día tras día, semana tras semana a medida que avanzaba el año. Amazilia tzacalt Piranga rubra hembra Piranga rubra macho Rupornis magnirostris Setophaga petechia hembra Stilpnia vitriolina Todas las fotografías de la nota fueron tomadas por Francisco López Machado En nuestro caso en particular, logramos registrar 31 especies diferentes. Pueda que en otras zonas de la ciudad este número sea mayor, por ejemplo, en las zonas de Pance, las laderas del Cerro de las 3 Cruces o Cristo Rey, y que en otras zonas el número sea mucho menor. Pero vale la pena darnos la oportunidad de disfrutar de estos maravillosos seres emplumados. Uno de los grandes aprendizajes que nos dejó esta experiencia de un año, fue darnos cuenta de que, para disfrutar de las aves de nuestra ciudad, no es necesario hacer un esfuerzo muy grande. Basta con brindarles los espacios necesarios, así sean pequeños, brindarles agua, una alimentación adecuada, y mantener las mascotas a una prudente distancia, para poder disfrutar de su compañía. Invitamos a todos los que quieran disfrutar de las aves de Santiago de Cali, que repitan esta experiencia. No se van a arrepentir, y de paso, estaremos fomentando el conocimiento, disfrute y protección de nuestras bellas aves. Puedes leer el artículo completo y consultar el listado de aves que visitaron este jardín. Clic aquí Por: Francisco López Machado Biólogo y fotógrafo de la naturaleza

Aves comunes del área montañosa de Jamundí

En este plegable, se encuentran 54 de aves ilustradas, las cuales son las más comunes de esta zona. Cabe resaltar que los niños y jóvenes del Club Amigos de las Aves y Naturaleza La Herradura, hicieron parte del proceso de elaboración de esta guía; también contamos con el apoyo de la Reserva Natural Bonanza (ubicada en la vereda Peñas Negras). El plegable surgió como una forma de visibilizar las aves del área montañosa de Jamundí e impulsar la apropiación del territorio. Igualmente, con esta guía se busca divulgar información sobre las aves migratorias, entre las cuales se encuentra la reinita de Canadá (Cardellina canadensis). Esta es la primera guía que se publica de las aves de la zona rural Jamundí. Esperamos que sea usada por biólogos, estudiantes, observadores de aves, turistas, niños, profesores o cualquier persona interesada en conocer y conservar la avifauna de Jamundí. Si desean descargarla, pueden dar clic aquí. Este producto se elaboró con el apoyo financiero del Acta para la Conservación de las Aves Migratorias Neotropicales del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, BirdLife Internacional. Para descargar clic aquí

Aves del Caribe, mucho por contar: quince años después

Identificar sitios importantes para la conservación de las aves limícolas en el hemisferio occidental, fue una labor titánica emprendida por dos canadienses, Morrison y Ross, quienes en una avioneta recorrieron 28.000 kilómetros lineales de la costa de América del Sur entre 1982 y 1986.  Producto de ello se publicó el primer atlas de aves limícolas para Suramérica. Tal hazaña inspiró a la Asociación Calidris para que en 2008 junto a otras organizaciones como FOSIN, ORNIAT y Aqualombia se diera a la tarea de recorrer buena parte del litoral del Caribe colombiano para conocer mucho más sobre la distribución no solo de las aves limícolas sino de otras aves acuáticas tanto residentes como migratorias. Se logró entonces obtener información necesaria para la construcción del primer atlas de aves acuáticas del Caribe colombiano precisar que esta región acoge 36.000 individuos de aves limícolas, que se congregan principalmente en el AICA Reserva de Biosfera Ramsar Ciénaga Grande de Santa Marta, Isla de Salamanca y Sabanagrande y el AICA Humedales Costeros de La Guajira. Quince años más tarde gracias al apoyo de New Jersey Audubon y la iniciativa CRIMBI del Servicio Forestal de los Estados Unidos, nos dimos a la tarea de repetir una jornada simultánea de conteos aéreos y conteos terrestres de aves acuáticas a lo largo del litoral Caribe. Y gracias a la respuesta de observadores de aves, fotógrafos, biólogos y de todo tipo de voluntarios de Córdoba, Bolívar, Atlántico y La Guajira, fue posible realizar esta actividad. Los censos de aves acuáticas iniciaron el 1 de febrero de 2023 en el Golfo de Urabá y finalizaron el 5 de febrero del mismo año en La Guajira. Desde una avioneta, un equipo de la Asociación Calidris se encargó de los censos aéreos mientras que diferentes grupos de censistas hacían de manera casi simultánea los censos en terreno en localidades previamente seleccionadas. La Sociedad Ornitológica de Córdoba, Sinubirding y el Semillero de Investigación Fauno se encargaron de los censos de aves acuáticas en cercanías de la desembocadura del río Sinú, en Córdoba. Labor similar fue realizada en la Ciénaga de la Virgen y Juan Polo en Bolívar por voluntarios pertenecientes a las organizaciones Ematuecob la Cueva del manglar, Arriberos de la Boquilla, Ecotours Boquilla, Colegio Montessori y Fundación Serena del Mar. En el Atlántico, Paula Peña en el Club Lagos de Caujaral y Ramón Montes de Atlántico Birding en la Ciénaga de Mallorquín lideraron grupos encargados de censar las aves acuáticas en dichas localidades. Los miembros de la Fundación Orniat cubrieron La ciénaga el Totumo, Galerazamba y Bocatocino mientras que Walberto Naranjo de Fosin y José Luis Pushaina se encargaron de censar las aves acuáticas en el SFF Los Flamencos y Musichi. Los equipos de Bolívar y Atlántico contaron también con acompañamiento de biólogos de la Asociación Calidris. Previous Next Los siguientes pasos incluyen analizar toda la información obtenida e iniciar la construcción del Atlas de aves acuáticas del Caribe colombiano, versión 2023. Agradecemos a los más de 50 censistas que participaron en esta actividad en el marco del Censo Neotropical de Aves Acuáticas realizada en el Caribe colombiano. Por: Carlos Ruiz Guerra

Productores en la cordillera Occidental aliados de Cardellina canadensis

Los bosques juegan un papel fundamental para la conservación de la reinita de Canadá (Cardellina canadensis), tanto en su área de reproducción en Norteamérica, como en la de invernada en centro y Suramérica. En Colombia, la especie usa principalmente los bosques andinos, allí se concentra gran cantidad de individuos de esta especie. Esta reinita no usa exclusivamente este hábitat, sino que, debido a la degradación de estos sistemas en más de un 70%, se ha encontrado que usa también cultivos y jardines. Encontramos una oportunidad para aportar a su conservación, a través de la mejora de sistemas productivos empleando dos enfoques complementarios: la implementación de herramientas de manejo del paisaje en áreas productivas (HMP), las cuales corresponden a una serie de arreglos a escala de predio y de paisaje, permitiendo conservar y conectar áreas boscosas adyacentes, fuentes hídricas, o aumentar las coberturas con plantas nativas en áreas de producción. Por otra parte, están las mejores prácticas productivas (MPP), que desarrollan los productores locales, estas prácticas consisten en una serie de acciones que además de favorecer la producción, también aportan a la conservación y buen uso de los recursos naturales como el agua, la tierra y el bosque. Manteniendo la provisión de los servicios ecosistémicos y aportando condiciones adecuadas para las aves y otros organismos silvestres. Cabe señalar que la producción en pequeña escala, promueve la producción libre de agroquímicos lo que permite de manera más práctica la incorporación de los principios de la agroecología o también conocida como prácticas amigables con el medio ambiente, las cuales se han identificado como claves para la conservación de Cardellina canadensis. Es por ello que en esta ocasión el trabajo se enfocará con pequeños productores locales de las áreas rurales de los municipios de Yumbo, Cali y Jamundí, en el Valle del Cauca. La Asociación Calidris con apoyo del Fondo Swarosvski y BirdLife, promovemos la implementación de mejores prácticas productivas, así como el uso de herramientas de manejo del paisaje al tiempo que se intercambia información relevante a cerca de la importancia de conservar áreas boscosas y mejorar las condiciones que ofrecen las áreas productivas como hábitat alternativo para la reinita de Canadá en sus predios. Los beneficios que obtienen los productores al implementar estas prácticas incluyen una mejora de la producción al conservar recursos como el agua y la interacción de diversos organismos claves, los cuales participan de la producción, tales como polinizadores, dispersión de semillas y el control de ciertas plagas. Además, los propietarios pueden promocionar productos saludables y amigables con el medio ambiente, un valor agregado que ofrecen a los consumidores de sus productos. Las HMP que deseamos incorporar de manera concertada con los productores son diversas, y corresponden a aislamientos, enriquecimientos de sistemas productivos, corredores para conectar áreas boscosas, de igual manera, las MPP que esperamos fortalecer están relacionadas con la cosecha de agua lluvia para irrigar cultivos, el compostaje para obtener abonos que reduzcan costos en insumos y la bioseguridad entre otros. Para llevar a cabo esta labor, la Asociación Calidris se ha aliado con la Fundación Ambiental DapaViva, entidad que viene desarrollando un trabajo de varios años en mercados locales de Dapa. Esperamos que estas acciones aporten al cumplimiento del plan de conservación de la reinita de Canadá a través de dos estrategias: impulsar alternativas económicas sostenibles y el manejo sostenible del hábitat. Por: Fernando Ortega Gordillo

La garza costeña que sabe bailar

Foto: Manuela Quijano Los biólogos la llamamos Egretta rufescens, pero a mí me encantan sus dos nombres comunes, garza rojiza o garza borracha. Y no puedo negar que es la garza de mis amores, aunque me cueste explicar la razón de ello pues no cuenta con la espectacular belleza de una garza colorada (Agamia agami) o la singular rareza de una garza zig-zag (Zebrilus undulatus). Probablemente, la garza rojiza tiene algo indescriptible que fascina al conocerla, podría ser su curioso andar solitario que de repente se vuelve un baile alegre, con tintes de desespero, tras un pez que huye de ella. Cabe anotar que la garza rojiza está bajo la categoría de vulnerable a la extinción en Colombia y casi amenazada a escala global debido a la pérdida de su hábitat en el Caribe colombiano. Y es que las poblaciones residentes y migratorias de la garza rojiza dependen de los humedales costeros poco profundos salinos o salobres para encontrar su alimento, así como del manglar para descansar y anidar. Que la vieron por Barranquilla Llevaba rumbo a La Boquilla Es más costeña que arroz de lisa Anda en Riohacha y allá camina Como borracha y escurridiza (bis). Coro Garza rojiza, garza rojiza Allá la vieron por Barranquilla Llevaba rumbo a La Boquilla Llevaba rumbo a La Boquilla Esta es la primera estrofa y el coro que escribí inspirado por el baile de la garza rojiza. Posteriormente Dorcas Bautista le puso música y magistralmente la interpretó. Esta canción fue utilizada en la versión novena del Festival de aves migratorias del Caribe colombiano para diferentes actividades que buscaban dar a conocer la importancia de la especie en la región. Por lo tanto, se mencionan los sitios más conocidos donde esta ave ha sido registrada frecuentemente, tales como la Ciénaga de Mallorquín en Barranquilla, la Ciénaga de La Virgen en Cartagena, la Laguna de Navío Quebrado en Riohacha o la bahía de Cispatá en Córdoba pues esta especie merece mayor atención por parte de todos los costeños. Blanca o gris Incluso rojiza Esa bella garza Te hipnotiza En Mallorquín también deleita Garza rojiza se te respeta (bis). Tal vez, para quienes inician en el mundo de la observación de las aves, puede haber desconcierto al notar que algunos individuos de la garza rojiza son blancos y otros son grises. En un principio pueden considerar que se traten de especies diferentes o plumajes correspondientes a edades o sexos correspondientes a una misma especie. Es entonces frecuente que los individuos blancos de la garza rojiza sean confundidos con otras garzas blancas, sin embargo, podrá ser útil notar que no tiene el pico amarillo en su totalidad como sucede con la garza real (Ardea alba), ni tampoco cuenta con la base amarilla del pico como en la garza patiamarilla (Egretta thula). Por el contrario, el pico de la garza rojiza es grueso, generalmente rosado desde la base hasta la punta que suele ser oscura. Tal coloración de pico podría llegar a ser similar a la de los jóvenes de garza azul (Egretta caerulea), los cuales pueden ser totalmente blancos y cuentan con buena parte del pico de color azulado con punta oscura. No obstante, las patas de la garza rojiza no son verdosas como la de esos jóvenes de garza azul, sino de color gris oscuro, no completamente negras como las de la garza real, ni con dedos amarillos como las de la garza patiamarilla.  En Cispatá garza rojiza Como te mueves de escurridiza Con pico de dos colores Garza de mis amores (bis) Garza de mis amores (bis) Al perseguir su presa, la garza rojiza   pareciera que bailara, para algunos puede incluso tratarse de movimientos similares al de un individuo borracho por ser aparentemente erráticos. De ahí que también se le llame garza borracha. Para mí en lo particular hay algo de cumbia en sus movimientos, sus alas extendidas cual pollera mientras lleva su cabeza gacha. De todas maneras, la persecución a su presa es rítmica, esta garza baila con ese sabor y cadencia que solo el Caribe aporta a los que allí nacen. Si es cierto, no es una especie exclusiva del Caribe colombiano, pues la costa Pacífica también la recibe en migración e incluso algunos individuos migratorios de garza rojiza han sido avistados en el interior del país, sin embargo, es en la costa norte donde más abunda y se reproduce. Evidentemente es más costeña que uno de los platos más típicos de las orillas del bajo Magdalena, el arroz de lisa (Mugil incilis).   Canta y baila con la garza rojiza, que esta sea el ave de tus amores, sin importar si naciste y vives en el interior del país, esta especie merece más cariño de parte de todos los colombianos y del resto de América. Sin humedales, sin manglar y sin peces no habrá garza rojiza, la garza de mis amores, la garza costeña que sabe bailar.    Por: Carlos Ruiz Guerra

Aves del Conteo Navideño de la cordillera Occidental

En el AICA (CO100) Bosque de San Antonio/Km 18, se han registrado alrededor de 270 especies de aves a través del Conteo navideño del círculo cordillera Occidental, que se realiza desde el año 2003. Este conteo tiene como objetivo recopilar información sobre el estado actual de las aves para detectar cambios en sus poblaciones a futuro, así mismo, es un espacio de participación ciudadana en la ciencia, la toma de decisiones y la generación de herramientas para el manejo y conservación de la avifauna. El Conteo Navideño de Aves es una tradición que lleva 123 años realizándose en todo el continente americano, tuvo sus inicios en 1900 en Norteamérica, época en la que muchas personas salían a cazar aves en la temporada de navidad. Como iniciativa del Ornitólogo Frank Champan de la Sociedad Audubon se propuso salir a contar aves en lugar de cazarlas y así ayudar a su conservación. En Colombia el Conteo Navideño se realiza entre el 14 de diciembre al 5 de enero, hay alrededor de 55 círculos inscritos cada uno con 3 o hasta 10 localidades y las organizaciones que coordinan eligen un día en este rango de fechas para salir a contar las aves, esto con el fin de disminuir el reconteo de individuos ya que las áreas están cerca. Esta es una actividad de ciencia ciudadana en la que la participación de los voluntarios es clave. Como cada año, la Asociación Calidris y la Asociación Rio Cali quienes coordinamos el círculo cordillera Occidental, en Chicoral-Dapa, Km 18 y el Bosque de San Antonio, convocamos el 19 de diciembre de 2022 para realizar estos conteos. Se realizaron siete recorridos, junto a 38 voluntarios y propietarios de predios. Se registraron 1272 individuos de aves, representados en 168 especies equivalentes al 72% del total registrado para el círculo. Durante el conteo se implementó el Protocolo para registrar y compartir información sobre la reinita de Canadá (Cardellina canadensis). Desde hace cuatro años, se han aumentado los esfuerzos en entrenamiento de los participantes para identificar correctamente a esta especie de manera visual, auditiva y mostramos diferencias con especies de aves similares como lo son otras reinitas. En esta oportunidad la reinita de Canadá fue observada en las siete localidades visitadas, observando un total de 16 individuos. Reinita de Canadá Es importante resaltar que la reinita de Canadá enfrenta varios retos de conservación, se ha perdido aproximadamente el 62% de la población mundial desde 1970 hasta 2017 (Rosenberg et al., 2019), es por ello que durante este conteo que coincide con su estadía en Colombia son valiosos los esfuerzos para continuar recolectando información que permita aumentar el conocimiento sobre la presencia y abundancia en diferentes sitios de invernada como es nuestra cordillera Occidental, datos claves para evaluar las tendencias poblacionales de la reinita en nuestro país. Esta actividad se lleva a cabo gracias al apoyo de voluntarios y aliados como son Asociación Río Cali, Fundación Dapaviva, Ecolodge La Minga, Hostal Debusale, Aves La Cumbre, Finca Lomalinda y Finca La Cabaña. Gracias a todos los fotógrafos que compartieron su material con nosotros.  Por: Dina Luz Estupiñán

Los héroes mundiales de la conservación de la biodiversidad que viven en los Llanos

En los 100 años de vida de BirdLife, menos de 40 personas han sido reconocidas en todo el mundo por su compromiso y contribución a la conservación de la biodiversidad. Para BirdLife el reconocimiento a los Héroes de la Naturaleza debe ser solo otorgado a personas o grupos excepcionales cuyo aporte al futuro de especies en riesgo de extinción es realmente significativo. Este año, desde la Asociación Calidris, BirdLife en Colombia, propusimos como héroes de la naturaleza justamente a quienes consideramos total merecedores de este reconocimiento mundial debido a la labor incansable por conservar varias especies y sus hábitats en nuestro país. Por primera vez en Colombia son reconocidos ante el mundo un puñado de personas que llevan a cabo una silenciosa labor que retumba en la sabana. Ellos indudablemente se han convertido en todo un referente en conservación no solo para su vereda, municipio, departamento o región sino para el país, el continente y el mundo, pues sus acciones ya tienen repercusiones que rebasan fronteras. La distinción Héroes de la Naturaleza de BirdLife en la categoría de aporte al trabajo comunitario para la conservación de la biodiversidad fue otorgado al Grupo Local de Conservación del AICA Reservas de la vereda Altagracia, conformado por las familias Arismendy, Morales, Parada-Rodríguez, Salazar-Duarte, Parada-Chamarraby y Arenas-Parada. Estas familias residen en la vereda Altagracia, municipio de Trinidad, departamento de Casanare y se destacan por su compromiso con la conservación de especies como el playero canelo (Calidris subruficollis), el ganso del Orinoco (Oressochen jubatus) y el paujíl colicastaño (Mitu tomentosum). Adicionalmente, quisimos aprovechar la ocasión para reconocer la labor de una familia y dos personas cuya labor enriquece a diario la llaneridad y su contribución a conservar la diversidad biológica y cultural en su región. Reconocimiento a la familia Mendoza Roncancio.  Con este hermoso cuadro de un gabán (Jabiru mycteria), una de las aves más imponentes del Llano, elaborado por Natalia Otero de fundación Camaná, la Asociación Calidris agradece y destaca esa labor titánica de una familia que representa todo ese orgullo campesino y labor ardua que a diario se vive en la ruralidad. Como pioneros en el cultivo arroz amigable con las aves en el Llano y abanderados de la producción sostenible, desde su predio en Aguazul de 15 hectáreas, el Gabán, personifican ese modelo de entrega y amor por la tierra Reconocimiento a Carlos Hernández Pelayo. Un artista que llanero con su voz y sus letras alegra la sabana. Por ello pedimos a Natalia Otero que pintara el Turpial llanero (Icterus icterus), una de las voces más hermosas de la Orinoquia, para plasmar en un cuadro e inmortalizar la labor de un guardián de la cultura que reside en el AICA Chaviripa-El Rubí. Don Carlos Hernández, canta y compone como un  turpial, por ello también es conocido como el hijo del viejo criollo. Reconocimiento a Hugoberto Huertas Ramírez. Este médico veterinario zootecnista, magíster en producción animal, es el profesor de todos aquellos que han acudido con dudas e interrogantes sobre la ganadería en la Orinoquia. Ha recorrido las sabanas aprendiendo y enseñando desde el sector público y privado convirtiéndose en un referente y en todo un faro para la academia, los tomadores de decisiones y conservacionistas. Hugoberto, con generosidad incomparable y rigurosidad científica comparte sin reparos todo su acervo de conocimiento.   El ganso del Orinoco (Oressochen jubatus), especie emblemática de la sabana, sirvió de inspiración a Natalia Otero, para permitir que una obra de arte inmortalizar ese gran legado del profesor de todos en la sabana. Muy probablemente en un futuro cercano vengan más reconocimientos para más familias llaneras que de manera incondicional han abierto las puertas de sus propiedades y nos han recibido como parte de sus familias. No podemos dejar de mencionar a las familias Barragán Plata, Hernández Pelayo, Omaña, Sandoval Olaya y Zambrano. Pero esta lista crece cada vez más y más aliados de la conservación de la biodiversidad del Llano se vienen sumando. Así mismo, en la década que la Asociación Calidris ha dedicado a su trabajo en el Llano, nuestra labor ha sido posible gracias al apoyo de diversas instituciones, tales como la Fundación Cunaguaro, la Asociación de Becarios del Casanare, la Fundación Camaná, Mesa de Ganadería Sostenible de Casanare, TNC, entre otras organizaciones con las cuales hemos recorrido la Orinoquia. Sin desconocer que hemos contado con la fortuna de recibir el apoyo de la Fundación Bobolink, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS), el Servicio Forestal de los Estados Unidos (USFS), la Oficina Ejecutiva de la RHRAP, el Programa Riqueza Natural, entre muchos otros donantes a través de BirdLife International. A todos ellos gracias. Por: Carlos Ruiz-Guerra