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Entre Manglares y Ciénagas del Caribe: Retazos de una Libreta de Campo

Mayo 28 de 2010 / 11:43 am En estos días de marzo amanece un poco más de las seis, voy caminando solitario por este oscuro sendero donde escucho mecer las ramas de los árboles por el fuerte viento. Temo que la lluvia y el oleaje nos impidan salir hoy. Simplemente espero. Llego al muelle pero la oscuridad no me permite divisar la lancha, sólo escucho el golpe fuerte de las olas contra su popa. La preocupación aumenta por la inesperada mareta. Mi compañero no ha llegado, él conoce su mar y su embarcación, así que será lo que él y el tiempo digan. Aprovecho la espera para ultimar detalles, ya tengo los binoculares asidos a mi pecho y en mi chaleco he guardado aquellas cosas que siempre llevo conmigo en este tipo de jornadas. Un sándwich y una avena serán mi desayuno de este día como el de los anteriores catorce días y el de los siete restantes. La luz del amanecer trae a mi compañero y también la decisión final, saldremos cuanto antes pues los pitirrís(1) ya empezaron a cantar. ¡Es tarde! Por algo que no comprendo, el sol que se despierta también trae la calma del mar que se ha tornado callado y sereno, por eso con confianza se enciende el motor y nos alejamos prontamente de la bahía con rumbo al manglar. El cielo está gris y la brisa azota mi cara mientras enciendo la grabadora donde consignaré cada registro del recorrido. La rutina inicial es ver como a nuestro paso la lancha despierta y espanta toda ave perchada en las ramas de mangle. A lo lejos, diviso una isla de manglar que pareciera ser blanca y no verde como las demás. La conocen como “La Picardía”, y cada mañana vemos como cientos de coquitos(2) y garzas parten de ese sitio que usan como dormidero. Al aproximarnos a “La Picardía”, hago una señal que mi compañero comprende como bajar la velocidad y cuento o hago estimaciones de lo que logro ver a la distancia, mientras el mangle deja de ser blanco para convertirse nuevamente en verde. Entre tanto, mi compañero calcula la distancia, velocidad y tiempo en la que la lancha debe ser movida para permitirme un buen conteo, de mi boca no es necesario que salga una indicación para él. Muchas veces sin pedírselo busca los ángulos precisos donde ubicar la lancha para divisar bien alguna especie o incluso tomar una buena fotografía. El silencio es crucial para lo que hacemos, así que gestos y señales son lo más conveniente. Poco a poco nos adentramos en los caños de manglar, en los que un patoaguja(3) es divisado en el cielo con su vuelo circular sostenido. Debemos acelerar y repentinamente, un playerito(4) vuela en forma desafiante delante de nuestra lancha, inexplicablemente el ave no para o se desvía y sigue sin aparente temor batiendo sus alas de manera rápida sin sobrepasar nunca la altura de su cuerpo. Incluso por momentos, su vuelo rasante sobre el agua hace que la punta de sus alas toquen la superficie por, al menos, un segundo. Entre sonrisas y asombro vemos a este desafiante volador y al bajar la velocidad para hacer un cruce vemos como la carrera es terminada con un definitivo ganador, quien por fin se posa en una gruesa raíz de manglar, balancea su cuerpo y nos observa a lo lejos. Ingresamos a un caño cada vez más estrecho y los ruidos del manglar son ahora más perceptibles. El motor debe apagarse y a remo cruzamos estas islas, mientras un cucarachero de manglar(5) incansablemente entona su melodía y las inquietas chechelitas(6) pasan como ráfagas doradas de un lado a otro. Durante la época de migración son las indiscutibles amas y señoras de este manglar. Repentinamente, un pólito(7) con su cresta erizada y su voz característica, vuela bajo y se dirige al interior del bosque, seguido por un vaco(8) con vuelo pesado busca posarse en lo alto de un mangle para estar más seguro. Atravesamos este manglar que se torna cada vez más callado y el mar dejar de escucharse. Inesperadamente, un zorro manglero(9) está en una orilla y al vernos levanta su cabeza, nos observa y lentamente se oculta bajo una gran raíz. Por algunos segundos, estuve tentado en sacar mi cámara fotográfica e inmortalizar aquella ocasión, pero escogí la opción de disfrutar el momento y grabar en mi mente la cara de aquel mamífero que nos miraba con desgano desde la orilla. Ayer tuve la misma sensación al ver como una nutria salía repetidamente a la superficie por algunos segundos a escasos 50 metros de nuestra posición y tomé la misma decisión, prefiero un buen recuerdo en mi cabeza que un archivo digital. ¡Habrá una próxima vez! Me digo a mi mismo como consuelo. Al salir del caño, nos espera una ciénaga donde varios pescadores nos saludan al pasar. La ciénaga nos lleva en este estuario a esos caños de agua dulce donde el manglar deja de ser lo más prominente. Ahí nos rodean varias gallaretas(10) y pataletas(11) que rápidamente se alejan de nuestro radio de censo. Un bebehumo(12) asoma su cara desde el manglar y una cigua(13) vuela rápidamente hacia el interior del bosque. Miro con sorpresa como un pelícano(14) joven sigue la canoa de unos pescadores que permiten que el ave coma algunos restos de peces que ellos lanzan al agua. En estas tierras pescadores y pelícanos se tratan como colegas. Durante el censo contabilizo centenas de gorritos(15) que se apoderan de una pequeña isla de manglar en la que nos adentramos y notamos como el ruido de estos pájaros puede volverse ensordecedor. Avanzamos en nuestro recorrido mientras a cada lado, vemos algunos arrozales, registramos chavarrías(16), chías(17), curraos(18), barraquetes(19), monjitas(20) y chamarías(21). De manera espectacular estas aves adornan el paisaje y matizan con sus cantos y voces la atmósfera de un paisaje pleno de vida. Pero no es sino un encuentro con una especie en particular la que me llena de asombro y satisfacción. Dispuesto… Seguir leyendo Entre Manglares y Ciénagas del Caribe: Retazos de una Libreta de Campo

Primer Sello Verde “Arroz Amigo de las Aves”

Después de seis meses de evaluación sobre los cultivos de arroz en la zona sur del Valle del Cauca, la Asociación Calidris entregó el 28 de abril de 2010 el primer sello verde “Arroz Amigo de las Aves”, como reconocimiento a los arrozales que dado su manejo aportan a la conservación de las aves y facilitan en algunos momentos del cultivo el refugio de éstas.   Como resultado de esta evaluación, Calidris definió unas características de los arrozales “Amigos de las Aves”, entonces este Sello significa que los arrozales que cuentan con este reconocimiento:            1. Promueven un ambiente sano y natural.            2. Conservan el recurso hídrico.            3. Conservan y promueven las cercas vivas.            4. Conservan y promueven  la vida animal y vegetal   Luego de esta identificación de características claves de los arrozales y de la evaluación, Calidris otorgó el sello al Arroz Ecológico El Renacer de La Bertha, por el buen manejo dado a sus cultivos y por cumplir con estas características.   Estos cultivadores se encuentran en un proceso de reconversión de cultivos manejados de forma tradicional a unos manejados de forma más limpiamente, es decir, reduciendo al mínimo el uso de químicos durante todo el proceso.   Este sello se entregó en el marco del proyecto “Conservación de la Avifauna Asociada a los Cultivos de Arroz en la zona sur del Valle del Cauca” financiado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca – CVC y adelantado por nuestra organización.   Esperamos que este reconocimiento facilite a los consumidores identificar un valor agregado en el producto y generar el interés para que cada vez más productores realicen la conversión y aporten a la conservación desde su rol.   Para más información sobre el Sello “Arroz Amigo de las Aves” y descargar Clic aquí

Guía de Bolsillo “Las Alas del Arroz” Valle del Cauca

En los arrozales de la zona sur de Jamundí-Valle del Cauca, hemos registrado más de 100 especies entre acuáticas y terrestres; en esta guía de bolsillo puedes encontrar las 50 más fácil de ver.   Los arrozales

Aves del estuario del río Sinú

El Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras “José Benito Vives de Andréis” – INVEMAR, inició a finales de noviembre del 2000 y con el apoyo de la Empresa URRÁ S.A. el “Plan de seguimiento y monitoreo de la zona deltaico estuarina del río Sinú”, cuyo propósito fundamental es determinar los impactos que sobre las aguas y comunidades biológicas del área pueda estar causando la operación de la Hidroeléctrica de Urrá I y el cual incluye entre otros componentes físicos y biológicos el estudio de la avifauna del área, pues ésta constituye un elemento diverso y significativo dentro de la biodiversidad en la región. En el marco de esta iniciativa,  la Asociación CALIDRIS ha estado vinculada al proyecto desde el inicio del proceso, asumiendo la responsabilidad del trabajo de investigación  con este grupo faunístico.   Aunque la gran diversidad de especies de aves de esta zona fue evidente desde el primer año de estudio y era, en parte, esperable dada la riqueza paisajística de la zona, representada en humedales de aguas dulces y salobres, bosques de manglar, playas, planos lodosos, potreros y pequeños remanentes de bosques, ha sido sólo el trabajo sistemático adelantado durante estos años el que ha logrado consolidar una muy buena base de datos de aves de zonas costeras de Colombia, algo que por ejemplo, ha aportado a mejorar el conocimiento existente sobre aspectos poblacionales de especies acuáticas y migratorias o con algún grado de interés para la conservación debido a que están en peligro de extinción. Buena parte de esta información recopilada, sirvió como insumo para que en el 2004, se designara por parte del Instituto Alexander von Humboldt y BirdLife International al delta estuarino como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA).   Hasta la fecha se han reportado 320 especies pertenecientes a 62 familias: 119 aves acuáticas y  201 terrestres, 88 migratorias, 80 que se reproducen en la región y cuatro en peligro de extinción.   Para las organizaciones involucradas en este proceso, es motivo de satisfacción presentar la publicación “Aves del estuario del río Sinú”, la cual sintetiza buena parte de la información recopilada durante casi 10 años de trabajo continuo llevado a cabo en esta zona. En la guía se ilustran a todo color las 117  especies más comunes de la zona, reseñando sus principales características ecológicas, el estado de conservación que presentan y los ambientes donde puede ser hallada. La citada publicación esta disponible de manera gratuita para toda la comunidad ornitológica del país, con énfasis en el sector educativo, pobladores,  turistas o investigadores que habiten o visiten esta interesante región.   Para acceder a la publicación, clic aquí. Para más información al respecto por favor escribir a: calidris@calidris.org.co

30 Jóvenes y Niños se unen en “Busca del Mejoramiento Ambiental” de su Localidad.

En la vereda La Bertha (Jamundí) al sur del Valle del Cauca, se conformó el grupo “JÓVENES EN BUSCA DEL MEJORAMIENTO AMBIENTAL”. Estos jóvenes participaron durante seis meses en el programa de capacitación

“Plumas Sobre Agua y Arroz”

Marzo 1 de 2010 / 6:16 pm Las aves en muchos rincones del mundo han perdido buena parte de sus hábitats naturales y a esa realidad no han sido ajenas las especies de la avifauna colombiana, a razón de un gran avance devastador de la mano del hombre en su afán desmedido por el uso irracional de los recursos naturales. En la actualidad el 9% de nuestras aves afrontan graves amenazas para su supervivencia, al no encontrar áreas donde alimentarse o reproducirse. Las principales causas de la destrucción de los hábitats son la deforestación, las actividades agropecuarias, el comercio, la cacería y la destrucción de humedales, entre otras, lo cual ha conllevado a que un grupo de especies de aves, principalmente las aves acuáticas, presenten preocupantes declinaciones en sus poblaciones, no únicamente en el país sino a nivel global. Las aves acuáticas se caracterizan por ser especies que tienen algún grado de dependencia con los hábitats acuáticos, es decir, estas aves utilizan los humedales, ríos, playas o planos intermareales como sitio de reproducción, descanso o alimentación durante toda su vida o durante alguna parte de la misma. No obstante, los humedales han sido diezmados considerablemente, convirtiéndolos en basureros, lugares sin vida llenos de contaminantes o simplemente han sido rellenados para construir encima de ellos casas o conjuntos residenciales. Por tal motivo, las aves que de ellos dependen se ven afectadas negativamente al perder el sitio donde vivir, donde comer o donde anidar y se convierten en otros desplazados más por la violencia del hombre contra la naturaleza. Pero no sólo las aves acuáticas residentes son afectadas, igual sucede con aquellas que viajan cientos de miles de kilómetros año tras año antes de que inicie el frío e inclemente invierno en el extremo norte o en el extremo sur del continente americano. Son las aves acuáticas migratorias que en busca de un sitio para descansar de su larga travesía ya no encuentran ese humedal que otrora brindaba alimento y refugio ante sus enemigos naturales y el hombre. Ante esta situación, nuevas alternativas han surgido para beneficiar a las aves; los arrozales son una de ellas. El arrozal es un humedal que por ciertas condiciones brinda en tiempos casi predecibles y constante el recurso agua. Durante las diferentes etapas del cultivo, desde la semilla hasta la espiga, una serie de organismos aprovechan cada fase del cultivo de manera eficiente y extraordinaria. Plantas y agua dan alimento y refugio en el arrozal aproximándose un poco a que lo haría un irremplazable y cada vez más escaso pantano natural con espejo, vegetación flotante y emergente. Las aves playeras, como otros huéspedes ilustres del arroz, tales como patos, garzas, gavilanes, pollas de agua e ibis, son especies que han encontrado en los arrozales del mundo y particularmente en Colombia, una alternativa para su supervivencia debido a la constante y creciente reducción de humedales naturales. Algunas especies de aves playeras residentes como el Pellar (Vanellus chilensis) utilizan el arrozal tanto como sitio de alimentación como sitio de reproducción; mientras que una ave playera migratoria como el Andarríos solitario (Tringa solitaria) usa el arrozal solo como sitio de alimentación durante un periodo de tiempo que va desde algunos días y semanas hasta meses cada año. Pero para ambas especies los arrozales son de suma importancia. De igual manera otra ave playera ruidosa que usa los arrozales es la Cigüeñuela o Alcaldito (Himantopus mexicanus), que usa el arrozal como sitio de reproducción y alimentación, allí su inconfundible coloración blanco y negro es resaltada por el fondo verde del arrozal o el color chocolate del lodo. Esta especie ha hecho del arrozal su territorio, el cual defiende de otras aves y de manera atrevida también hasta de los mismos campesinos que trabajan en el cultivo. En cuanto a otras aves playeras migratorias, los Andarríos patiamarillas (Tringa melanoleuca y Tringa flavipes) con sus patas y picos largos prefieren usar el arrozal en el momento en que charcos superficiales son formados durante el anegamiento y durante fases posteriores del cultivo; utilizan la orilla de los canales dentro y alrededor del arrozal. Algunos individuos incluso durante la fase de espiga entran al cultivo en busca de alimento. El arroz es también visitado por unas pequeñas y casi imperceptibles aves playeras, que para los biólogos son los verdaderos playeritos y aunque son un buen número de especies, particularmente dos son las más observadas: el Correlimos Diminuto (Calidris minutilla) y el Andarríos Maculado (Actitis macularius). El primero es el playero más pequeño en Colombia tiene patas amarillas y coloración café, se observa en grandes o pequeños grupos, raras veces solitario. Entre más anegado y más cantidad de lodo blando presente con plántulas es más probable encontrarla. La otra especie anda solitaria en el arrozal, es muy similar al Andarríos Solitario pero constantemente balancea su cuerpo al punto que en algunas localidades es llamado “Meneaculito”. Camina por orillas de canales y en algunos momentos del año se puede observar como su pecho y abdomen presenta manchas de color café. Las aves playeras del arroz son más que las especies mencionadas y entre ellas se pueden nombrar: el Alcaraván (Burhinus bistriatus), el Chorlito Collarejo (Charadrius collaris), el Pellar Llanero (Vanellus cayanus), el Correlimos Pectoral (Calidris melanotos), el Correlimos Patinegro (Calidris bairdii), el Correlimos Rabiblanco (Calidris fuscicollis), el Correlimos Zancón (Calidris himantopus), el Correlimos Sabanero (Bartramia longicauda) y el Correlimos Escamado (Tryngites subruficollis), esta última especie se encuentra casi amenazada a nivel global debido a la cacería a principios del siglo pasado, pérdida de hábitat tanto en los sitios de reproducción como en las áreas donde pasa el invierno, principalmente los pastizales naturales. Toda esta situación descrita ya, motivó a que la Asociación Calidris con el apoyo de instituciones como el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS), FEDEARROZ y CVC se diera a la tarea de conocer más sobre las aves playeras que utilizan los arrozales en el Valle del Cauca y en la franja arrocera de los Llanos colombianos (Meta… Seguir leyendo “Plumas Sobre Agua y Arroz”

¿Cuántas Aves Acuáticas Habitan los Arrozales de los Llanos Colombianos?

Marzo 1 de 2010 / 6:15 pm La Cuenca del Orinoco es sin duda una de las áreas que está dando y dará bastante de que hablar a la ornitología colombiana en los próximos años. Esfuerzos pioneros de varios investigadores han logrado mostrarnos la diversidad de aves en esta vasta región. La distribución de las aves apenas comienza a dibujarse y algunas especies se añaden año tras año cuando las expediciones fronterizas logran nuevos registros. Así también en los últimos años hemos conocido que esta región no solo es importante para las aves residentes sino que varias especies de aves migratorias neárticas y australes la usan como área de invernada, pero especialmente como sitio de parada temporal. Si bien estamos comenzando a conocer la distribución, nuestro conocimiento de los tamaños poblacionales y sus requerimientos de hábitat, es  precario. Con una región tan grande y aparentemente inacabable, porque preocuparse por localizar y estimar las poblaciones de aves?.  Bueno, al igual que su gran importancia para la biodiversidad, esta región es también la última frontera para todo tipo de desarrollo, tales como el agrícola, o el energético, en particular para la expansión de los cultivos para biocombustibles, las exploraciones petroleras y la búsqueda de nuevos minerales. En principio todos los usos del suelo pueden tener cabida, desde la actividad más extractiva, pasando por las imparables extensiones de palma hasta la conservación más estricta.  Sin embargo, sin el conocimiento de donde se encuentran los hábitats críticos y las poblaciones en mayor riesgo, no hay lugar para tomar decisiones informadas y la conservación queda en desventaja, relegada a los sitios que no sean estratégicos para otros usos. Si bien la riqueza de especies y la presencia de raras, endémicas, etc. son nuestros favoritos para indicar la mayor importancia de un sitio, pero esto no necesariamente refleja donde se encuentran las poblaciones con mayores oportunidades de conservación. Notables esfuerzos se han hecho en años recientes por localizar estos bastiones de la biodiversidad en la cuenca del Orinoco, ahora, con herramientas analíticas más poderosas y con un discurso más amplio, que no solo considera la riqueza y endemismo, sino también considera la oportunidad de conservación y como recientemente aprendí, la urgencia, según se encuentre más o menos presionados. Como decimos popularmente, “me quito el sombrero” por lo que se ha logrado en años recientes en términos de pulir los métodos y definir prioridades de conservación de manera precisa. Sin embargo, la preocupación que me abruma desde mis primeros años en biología y que aún intento resolver es conocer donde están las poblaciones que se dice van a conservarse. En la cuenca del Orinoco el agua ha mermado, pero no ha perdido su poder milenario de transformar el paisaje. Con la entrada de la época de lluvias, los ríos se desbordan y las llanuras se inundan. La distribución de las aves no es ajena a este proceso y solo podemos esperar que se muevan. Dónde? El mapa de prioridades de conservación sigue siendo el mismo en verano o invierno? y finalmente que amenazas encuentran estas aves en estos sitios? En un esfuerzo por localizar las poblaciones de aves acuáticas y cuantificarlas, la Asociación Calidris y la Federación Nacional de Arroceros (FEDEARROZ), Granada diseñaron el censo de aves en la franja arrocera del piedemonte llanero. Pero, con tantos ríos, lagunas y llanuras por explorar, porque comenzar por los arrozales en vez de los sistemas naturales? Bueno, en parte porque  no comenzamos de cero, varios investigadores en el país y el continente vienen señalando la importancia de los arrozales como hábitat para todo tipo de avifauna, en particular aves acuáticas. Adicionalmente, desde 2006, FEDEARROZ con su estrategia Las Alas del Arroz, viene promoviendo el desarrollo de prácticas de prevención y mitigación que redunden en una mayor productividad y un menor impacto ambiental del sector arrocero.  Dentro de dicha estrategia, las aves son uno de los elementos bajo evaluación y la pregunta de cómo lograr arrozales más amigables se podrá responder en buena medida por la salud de la poblaciones aviares. Finalmente, con más de 30000 Has potenciales de siembra de arroz en más de cinco departamentos (Meta, Casanare, Guaviare, Cundimarca y Arauca), convierte a los arrozales en sitios  importantes para las aves, entonces, , por qué no comenzar por los arrozales? En Octubre de 2009 realizamos nuestra primera salida, durante dos semanas recorrimos arrozales en nueve municipios del piedemonte llanero.  Concentramos nuestra actividad en Meta y Casanare, dado que estos departamentos albergan la mayor cantidad de arrozales de los llanos (cerca del 95%). Censamos un total de 59 lotes de arroz en diferentes estadíos del cultivo. Encontramos más de 54 especies de aves y estimamos más de 200000 individuos de aves acuáticas usando estas arrozales del piedemonte llanero. Se destacan nueve especies de aves playeras, seis de ellas migratorias. Los resultados preliminares nos muestran que más de 44000 aves playeras usaron los arrozales del llano en el segundo semestre del año, entre las cuales Tringa solitaria se destaca porque pese a que, como su nombre lo indica, no se encuentra en grandes grupos, si está ampliamente distribuida en la región. Una población de al menos 3313 individuos estimada en este estudio, sugiere que al menos el 2% de la población global de esta especie podría estar usando arrozales del llano durante su período invernal. Esperamos terminar nuestra evaluación en marzo de 2010. En esta ocasión estamos a la expectativa de censar no solo las aves que invernan en Colombia, sino aquellas que paran temporalmente, en su paso durante la migración desde el Sur del continente hacia Norteamérica. Esperamos por el Playerito canelo (Tryngites subruficollis), una especie poco conocida y de gran preocupación por su conservación, y por otras especies de playeritos (Calidris fusciollis, C. himantopus) y Patiamarillas (Tringa spp.). Así también esperamos que en años próximos podamos continuar con este proyecto y ampliarlo a otras áreas de influencia en la cuenca del Orinoco. A la par con el censo de los arrozales en los llanos, inicia un debate… Seguir leyendo ¿Cuántas Aves Acuáticas Habitan los Arrozales de los Llanos Colombianos?

Un Sitio de Vida y Desolación

El día apenas comenzaba, y el sol no acaba de salir a iluminar la mañana, y ya íbamos a iniciar el Censo Neotropical de Aves Acuáticas (CNAA), por el río Cauca, uno de los más importantes de Colombia y que atraviesa nueve departamentos incluyendo al Valle del Cauca. Llegamos a  Puerto Mallarino al nororiente de Cali, cinco integrantes de la Asociación Calidris, entre el grupo tres biólogos para encontrarnos con Hernando Devia, un funcionario de la CVC, quien realizaría una inspección de rutina por el río. En el sitio  abordaríamos “La Corroncha”, la lancha donde haríamos el recorrido. El día iniciaba con normalidad, algunos hombres de los que trabajan en las areneras que allí funcionan, ya se encontraban en su labor y nosotros divisábamos el paisaje y nos preparábamos para contar muchos pájaros. Casi encima de donde partimos, un puente emblemático de la ciudad de Cali, el puente que lleva a “Juanchito”, un lugar de alegría, fiesta y rumba. Pero algo completamente diferente y desalentador nos encontramos debajo de éste; el canal de EMCALI, el primero de muchos  de aguas residuales de Cali, y la sorpresa fue inmensa para aquellos que por primera realizábamos el recorrido, ya que no veíamos salir agua sino espuma. Hernando Devia,  quien dirigía el recorrido nos comentó que “Esta zona es conocida como el nevado”, y es que no era para menos, pues se podía ver una capa blanca cubriendo la superficie del río y como copitos de nieve que viajan por él. Poco a poco fueron apareciendo los alcalditos, las garzas, los Martín pescador, los coquitos, y muchas otras aves, era fascinante, para biólogos como Patricia Falk, ver a algunos “bichos” en esta zona que no se ven con frecuencia en tan alta proporción. Pero en contraste con la alegría ocasionada por las aves, llegó el desaliento al ver aparecer en el río areneras, dragas y escombreras ubicadas a la orilla del río. El panorama para las aves, no era el mejor, pues estaban habitando en medio de la basura y la contaminación. Era difícil comprender porqué en medio de tanto caos ocasionado por el hombre podían encontrarse tan variadas especies de aves, y en tan alta cantidad. Y solo encontré una respuesta a la pregunta, las aves que allí observamos en su mayoría eran playeras, es decir, necesitan ambientes con terrenos suaves como la arena húmeda y el lodo, y seguramente ante la temporada de calor y sequia,  han tenido que quedarse en este  lugar. Si bien hay que reconocer que espacios como el río Cauca, son una posibilidad como hábitat para muchas especies, no quiere decir que presente las condiciones adecuadas, no sólo porque tienen que vivir en medio de las basuras, sino porque los invertebrados alimento que consumen muchas de estas aves y que sacan de la playa, viene contaminados, estos absorben los metales pesados y químicos del río y posteriormente los transfieren a las aves, quienes los acumulan en sus tejidos, generando riesgos para la supervivencia de la especie. A medida que avanzábamos fueron muchos los asentamientos humanos que nos encontramos, y realmente no fue eso lo que me preocupó, sino ver como bajo cada predio, salía de la tierra un chorrito de agua, seguramente quienes habitan allí, encontraron muy práctico verter las aguas residuales de sus casas al río. Probablemente nunca se han cuestionado sus prácticas por ser algo ya cotidiano y que encuentran como la opción más sencilla, quizás no han vislumbrado las consecuencias. Por un momento salimos del caos, y un buen tramo de las orillas, estaba limpio, con un bosque  de eucalipto, era agradable hasta respirar el aire que allí había. Lo desalentador fue ver pocas aves y la razón una sola, las aves que allí viven necesitan de “islitas” si así se les puede llamar y además no conviven con el eucalipto y tampoco descansan sobre grandes árboles. Entonces la felicidad no fue completa, en este tramo del río si bien no había tanta contaminación visible, era eso solo un tramo. Algunos metros más adelante, empezaron aparecer de nuevo asentamientos humanos, y el impacto del hombre sobre el río Cauca se hizo visible de nuevo. Cerca del medio día, en el paso de la torre  en el municipio de Yumbo terminamos el recorrido y la satisfacción en cuanto al CNAA, era grande, por un lado se había logrado realizar por primera vez el censo de aves acuáticas en el río Cauca. Pero también quedaba un malestar y asombro  por haber visto el río Cauca del cual muchos bebemos,  con tan alto grado de contaminación, y haber presenciado cómo se está destruyendo el hábitat de tantas especies. Jessica Suárez Valbuena Pasante de Comunicaciones Asociacion Calidris.

Un Buen Plato de Arroz y Algo Más…

Marzo 1 de 2010 / 6:13 pm El arroz ha sido un componente importante en la dieta de cualquier colombiano y es muy probable que sea considerado el plato predilecto de muchos. En mi caso, el arroz e’ coco que me sirven acompañado de un buen róbalo y patacones en un restaurante llamado el “Mangle Colorao’” (San Antero, Córdoba), cocinado con la sazón propia de doña Yolanda, hace mi trabajo más placentero en esas tierras y tampoco puedo negar que el arroz hecho en la casa de mis padres me hace desear tener mayor capacidad en mi tubo digestivo para comer las grandes cantidades servidas sin ningún arrepentimiento posterior. Pero en los últimos años he aprendido que para que ese arroz llegue a la alacena de mi hogar ha interactuado con muchos elementos insospechados y desconocidos, entre las cuales se encuentran las aves. Para empezar hay que aclarar que el cultivo del arroz entra bajo el concepto de humedal, por lo tanto, este grano cultivado desde más de 2800 años en Oriente, ha sido hogar de grullas, patos, limícolas y variados pájaros por mencionar algunos elementos de la fauna asociada al arrozal. Así que si la mitad de la población del mundo depende del arroz, un gran porcentaje de aves acuáticas también lo hace. Entonces afirmamos que el arroz es un recurso compartido entre aves y humanos, bueno y otras plantas y otros animales, pero en esta ocasión hablemos únicamente de aves y hombre. Lo cierto es que aunque el hombre tenga variados usos del arroz adicional a los dados en la culinaria, como echarlo sobre los novios en los matrimonios, hacer papel, cremas para el acné, remedios caseros, licores, harinas y muchas cosas más, las aves también ven el cultivo del arroz como un espacio en el cual pueden desarrollar varias etapas de su vida. El género del arroz es Oryza y es una gramínea de zonas pantanosas de los países de Oriente que fue seleccionada y desarrollada por el hombre, quien la convirtió en uno de los cereales más importantes y a pesar de ser un monocultivo es muy dinámico con cambios rápidos en sus parámetros fisicoquímicos, lo cual lo hace muy atractivo para las aves en especial las acuáticas que encuentran en el arrozal un ecosistema alternativo que pueden explotar eficientemente y en forma estacional. De esta manera vemos que podría entablarse una relación en la que aves y hombre comparten un mismo recurso, pero lamentablemente no siempre es un cuento de hadas con final feliz. A veces más que compartir, hombres y aves entran a competir y muchas son las armas que se emplean en tales lides. Para empezar, los patos han sido entre otras aves, considerados como uno de los grupos de animales que más daño provoca a los arrozales, ya que la dieta de estas especies en estos cultivos la constituyen los granos de arroz y otras semillas de plantas no deseables y algunas larvas de insectos allí presentes. Esto ha hecho que patos y otras aves sean consideradas causantes de apreciables pérdidas para el cultivo, sin tener en cuenta que, también las aves son excelentes controladores biológicos, como es el caso de  garzas,  pollas de agua y algunas rapaces que ingieren tanto alimento de origen vegetal como animal, incluyendo peces, moluscos, insectos, arácnidos, crustáceos, anfibios y roedores. Existen reportes de cómo los patos han causado graves daños a los arrozales y algunos casos también involucran a las especies migratorias Chizga americana (Spiza americana) y Chizga negra (Dolichonyx oryzivorus). Lo cual ha llevado a que los arroceros implementen herramientas de manejo del cultivo y así evitar que las aves se conviertan en un enemigo para el arrozal. Algunas de estas medidas pueden sonar extremas y de hecho algunas lo son; al punto que cuentan que el uso de algunos químicos trae como consecuencia la muerte de un número incalculable de aves. Afortunadamente, en la actualidad estas historias de muertes masivas cada vez son menores y aunque hay mucho que acordar entre aves y arroceros para que mejore su relación, ya hay buenos ejemplos a seguir. Es frecuente observar el uso de agroquímicos y abonos inorgánicos en los cultivos de arroz, a pesar de la existencia de variedades tolerantes a insectos, abonos verdes e innumerables estrategias que permiten mantener y recuperar los suelos fértiles. Esto resulta muy importante de señalar si se considera que las aves como usuarios de estos arrozales transportan los nutrientes allí adquiridos a hábitats naturales como vegas, madreviejas o manglares, bien en forma de alimento para los polluelos o a través de sus deyecciones que pueden acumularse en las colonias o sitios de descanso. Es decir, que los nutrientes y la energía que se origina en las arroceras son llevados a las zonas naturales, por lo cual la contaminación del cultivo puede tener un impacto mucho más allá de este agroecosistema. Quizás la búsqueda de un buen arrozal o un arroz que sea amigable con las aves, será aquel en que el hombre implemente prácticas que no vayan en contra de la avifauna, ni en contra de sus hábitats naturales por muy alejados que estos estén. Un buen arrozal respetará el espacio donde está, cuidando y usando racionalmente el agua, la vegetación nativa que lo rodea, los humedales cercanos y los ríos de donde toma el vital líquido. En ese arrozal las aves no entrarán en conflicto con la producción pues habrá estrategias que ahuyentarán eficazmente a aquellas aves que se comen el grano en forma excesiva o les proporcionarán alternativas para que estas obtengan su alimento. Tendrá un suelo fértil por una adecuada labranza y una diversificación de cultivos. Las aves serán parte del control de plagas complementado con opciones amigables con el medio ambiente. Esto sumado a múltiples acciones hará que la competencia por el arroz entre el hombre y las aves sea más una opción para compartir. De esta manera, tendremos verdaderos arrozales que no sólo serán amigos de las aves sino de la fauna y flora… Seguir leyendo Un Buen Plato de Arroz y Algo Más…

Vuelve el Censo Neotropical de Aves Acuáticas: Participa en Esta Importante Iniciativa Internacional

Enero 29 de 2010 / 5:07 pm Entre el 6 y el 20 de febrero de 2010, se estará llevando a cabo de manera simultánea en Colombia y nueve países más de Latinoamérica el Censo Neotropical de Aves Acuáticas (CNAA). Como ya es tradicional y con el fin de aportar en esta iniciativa internacional, la Asociación CALIDRIS ha organizado una serie de jornadas de campo en las que si visitaran diferentes humedales de nuestra región. Esta actividad es coordinada a nivel continental por la Organización Wetlands Internacional con sede en Buenos Aires (Argentina). A partir de 2002, nuestro país ha venido participando de Foundation friends the thick and m lower also viagra without pres hair is also quick almost capoten pharmacy iqra-verlag.net plug: it it, they viagra ohne rezept auf rechnung other stuff it http://sportmediamanager.com/stieva-a-0-01/ it the hold cheapest drugs advair manageable know usually make-up. Get http://www.militaryringinfo.com/fap/brand-name-suprax-online.php Bought to adhesive. Proven http://www.kenberk.com/xez/viagra-online-pay-by-american-express discouraged using be a seems. Amazon http://washnah.com/comprar-pastilla-cytotec Hole fresh any between thickness healthy microdermabrasion canadian drugs without prescription this I, hair hair generic propecia 2012 but used sure much. manera consecutiva en este esfuerzo, algo que se ha visto facilitado, gracias al papel de la Red de Observadores de Aves de Colombia (RNOA). En febrero de 2009, el CNAA contó con la participación de 222 personas en todo el país, las cuales visitaron 90 humedales ubicados en 15 departamentos: Amazonas, Antioquia, Archipiélago de San Andrés y Providencia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Casanare, Cundinamarca, La Guajira, Magdalena, Nariño, Quindío, Tolima y Valle del Cauca. Durante estas jornadas se registraron un total de 27 489 individuos de aves acuáticas de 109 especies, siete de ellas en peligro de extinción en Colombia. En esta oportunidad, CALIDRIS ha hecho la siguiente programación de campo para realizar las jornadas del Censo, e invita a todas las personas interesadas en participar a ponerse en contacto para que puedan tomar parte del evento: SABADO 6 DE FEBERO Lugar: Lagunas Centro Internacional de Agricultura Tropical – CIAT Cupos disponibles: 4 Sitio de encuentro: Supermercado COMFANDI Estadio Hora: 5 AM Coordina: Luis Alfredo Neira. Cel. 310 5971849 E-mail: luineira@hotmail.com MARTES 9 DE FEBRERO En asocio con el Programa CORICA de la CVC. Lugar: Recorrido en lancha por el Río Cauca, entre el Corregimiento El Hormiguero al sur de Cali y el Paso de la Torre, en Yumbo. Cupos disponibles: 6 Sitio de encuentro: Edificio de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca – CVC Carrera 56 # 11 – 36 Cali. Hora: 6 AM Coordina: Luis Fernando Castillo. Cel. 320 627237 E-mail: calidris@calidris.org.co LUNES 8 Y MARTES 9 DE FEBRERO Lugar: Arrozales del sur de Jamundí Cupos disponibles: Solo Equipo técnico del proyecto Coordina: Yanira Cifuentes . SABADO 13 DE FEBRERO Lugar: Reserva Pozo Verde y Lago de las Garzas Cupos disponibles: 5 Sitio de encuentro: Supermercado COMFANDI Estadio Hora: 5 AM Coordina: Luis Alfredo Neira. Cel. 320 6272375 E-mail: luineira@hotmail.com SABADO 20 FEBERRO Lugar: Humedales del centro del Valle del Cauca Cupos disponibles: Por confirmar Sitio de encuentro: Supermercado COMFANDI Estadio Hora: 4:30 AM Coordina: Luis Fernando Castillo. Cel 320 6272375. E-mail: calidris@calidris.org.co Para más información al respecto, por favor escribir o llamar a los datos de contacto existentes para cada visita. Esperamos contar con una buena participación en estas salidas.