Mayo 28 de 2010 / 11:43 am En estos días de marzo amanece un poco más de las seis, voy caminando solitario por este oscuro sendero donde escucho mecer las ramas de los árboles por el fuerte viento. Temo que la lluvia y el oleaje nos impidan salir hoy. Simplemente espero. Llego al muelle pero la oscuridad no me permite divisar la lancha, sólo escucho el golpe fuerte...