Estando en la sala de espera regional del aeropuerto en Bogotá, notamos que mucha gente iba a tomar nuestro vuelo a Yopal. No era un avión pequeño, había más de 40 pasajeros que expectantes aguardaban la señal de abordar. Cuando ésta finalmente llegó, me di cuenta que no iba hacia Yopal, sino a EL YOPAL. Mis empolvados conocimientos de botánica, me hicieron recordar un árbol llamado Yopo, usado...