¡Hola! Soy la Tángara Rastrojera (Stilpnia vitriolina), pertenezco a una familia famosa por sus colores estridentes y tropicales, pero yo prefiero cautivar con un plumaje más sutil, elegante y misterioso.
De hecho, mi nombre científico es pura poesía: Stilpnia viene del griego y significa «brillante» o «reluciente», y vitriolina viene del latín para referirse a los tonos del cristal o el vidrio. Si me miras con atención bajo el sol, descubrirás que mi plumaje no es gris opaco, sino que destella hermosos tonos verde plateado y azul cristalino. Para completar mi atuendo, llevo una elegante frente de color rufo y un «antifaz» negro alrededor de mis ojos.
Mido apenas 14 centímetros y, a diferencia de mis primas tángaras que siempre andan en ruidosas y enormes bandadas, yo soy más reservada. Me encanta la tranquilidad de moverme sola, en pareja o con mi pequeño grupo familiar.
Vivo en los Andes de Colombia y Ecuador. Originalmente prefería los valles secos y las zonas de matorral, pero soy sumamente resiliente y adaptable. A medida que los paisajes cambian, he aprendido a colonizar nuevas zonas más húmedas y altas. ¡Imagínate que en los años 60 llegué a la Sabana de Bogotá y hoy ya estoy más que establecida allí, al igual que en los alrededores de Cali! Me verás feliz en pastizales, zonas agrícolas, rastrojos y muy cerca de las casas humanas.
A la hora de comer, soy muy meticulosa: salto entre las ramas buscando insectos y artrópodos ¡a veces me pongo de cabeza para revisar las hojas!, aunque también disfruto de ricas frutas y bayas melastomatáceas. ¡Y somos una especie muy dedicada a la familia! Podemos criar casi todo el año. Nos esforzamos creando un nido en forma de copa abierta con musgo y fibras finas en las ramas de los árboles, donde ponemos por lo general dos huevitos blancos o azulados con manchas cafés.
Afortunadamente, mi estado de conservación es de «Preocupación Menor» (LC). Al ser un ave común y fuerte que se adapta bien a los entornos transformados, no me encuentro bajo amenaza inmediata. La próxima vez que camines por un sendero o mires un arbusto en el jardín y veas un destello plateado con antifaz, ¡salúdame!
Sigue nuestro vuelo en Cali, Ciudad de las Aves, y, descubre la increíble diversidad de formas y colores que habitan a nuestro alrededor. ¡Conocer es el primer paso para conservar!
¡Por las aves, con la gente!
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Luis Carlos Mora Medina