Mi secreto mejor guardado es este «copete» o cresta escarlata que llevo en la cabeza. Los machos la lucen con mucho orgullo, casi siempre bien erguida, combinada con una garganta rojo brillante y un pecho gris que nos da un toque muy elegante. Las hembras somos muy parecidas, pero con la cresta un poco más corta.
¡Hola! Soy la Habia copetona conocida para algunos como Habia cristata y ahora para otros Driophlox cristata, y aunque algunos dicen que me parezco a un cardenal, soy una tángara orgullosamente colombiana o como algunos dicen, endémica, lo que significa que en todo el planeta Tierra, solo me encontrarás aquí, en las montañas de nuestro país.
Me encanta la vida en comunidad. Soy fuertemente gregaria y, para qué negarlo ¡bastante ruidosa! Rara vez me verás sola; prefiero moverme en parejas o en grupos familiares de hasta 5 amigos. Vivimos en el sotobosque (la parte baja y densa del bosque), cerca de arroyos rápidos en las montañas entre Antioquia y el Cauca, saltando rápidamente de rama en rama por debajo de los 10 metros de altura.
A la hora de comer, soy muy activa. Mis favoritos son las orugas y los artrópodos, aunque de vez en cuando me endulzo con unos frutos de arbustos del género Miconia. A veces me uno a bandadas mixtas con otras aves para buscar comida, y si hay hormigas guerreras pasando ¡allí estaré yo aprovechando el festín!
Soy territorial y defiendo mi hogar con energía. Cuando llega el momento de la familia, nos ponemos manos a la obra: se nos ha visto llevando material para el nido a mitad de año, preparando todo para los nuevos integrantes del grupo.
Aunque mi estado de conservación es de «Preocupación Menor», mis poblaciones están disminuyendo. Dependo de los bosques húmedos y premontanos, y si estos se fragmentan o desaparecen, mi hogar también lo hará.
Así que, si vas pajareando por la vertiente occidental de la Cordillera Occidental y escuchas un alboroto en lo denso del bosque, busca un destello rojo escarlata en la cabeza… ¡Esa soy yo!
Si quieres descubrir más sobre las joyas aladas que solo viven en nuestro territorio, sigue el vuelo en Cali Ciudad de las Aves. Porque conocer a nuestras especies únicas es el primer paso para protegerlas.
¡Por las aves, con la gente!