¡Soy la Thalurania colombica, pero me dicen la Ninfa Coronada… y no es por puro capricho!
¡Mirá nada más esta corona violeta y verde que llevo con orgullo! Soy la reina de los colibríes y mi traje de gala brilla bajo el sol como joyas al viento.
Los machos somos todo un espectáculo: violeta intenso en el pecho, espalda verde esmeralda y una cola que parece cortada con tijeras de diseñador. Las hembras, más discretas, pero igual de elegantes, visten de verde bosque con el pecho gris suave.
Aquí en Cali, Ciudad de las Aves, soy una de las estrellas. Me encanta el néctar de las flores más exquisitas: heliconias, bromelias y hasta los jardines secretos de café y cacao. Pero no solo soy una gourmet… ¡también cazo insectos al vuelo como una cazadora ninja!
¿Sabés cómo conquisto a mi pareja? Defiendo mis flores favoritas como un caballero medieval. «Este néctar es mío… pero si eres especial, tal vez te lo comparto». Y cuando llega el amor, construyo un nido tan delicado que parece hecho de sueños: musgo, telarañas y líquenes, todo en una tacita perfecta escondida bajo las hojas.
Me podés observar desde Guatemala hasta Perú, pero en Colombia, ¡soy una reina! Aunque soy común, mi mundo se reduce con cada árbol que desaparece.
Cali no solo es salsa y rumba… ¡es el paraíso de las aves! Y yo, la Ninfa Coronada, soy una de sus joyas aladas. ¿Querés ayudarme a cuidar mi hogar? Porque cuando protegés la naturaleza, me protegés a mí… y a todas las maravillas que vuelan junto a mí.
¡Por las aves, con la gente!
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Luis Carlos Mora Medina