Nuestro primer encuentro con la Pava en julio de 2010 fue considerado como una buena señal, era solo nuestra segunda visita al área y observamos una pareja y un juvenil alimentándose… Ya teníamos indicios de reproducción y alimentación en el área. Desde aquel encuentro hemos observado la Pava en 10 oportunidades, seis de ellas durante el primer año de estudio y las cuatro restantes en la última etapa de nuestro proceso desde octubre de 2011. Durante este tiempo hemos incrementado el número de transectos y los hábitats visitados, pero esto no parece ser suficiente para registrarla con más frecuencia y, por el contrario, cada vez la observamos menos.