En principio las sabanas no son totalmente planas, topográficamente presentan variaciones y esto hace que sean clasificadas principalmente en dos categorías, la llamada “altillanura no inundable” ubicada principalmente en los departamentos de Meta y Vichada y la que hoy me trae como escritora, la Sabana Inundable, ubicada en los departamentos de Arauca y Casanare.
En Casanare como en toda la Orinoquia, existe un llamado invierno y un verano que diferencia esta región de muchas otras de Colombia, para mí como llanera al igual que mis paisanos esta característica es muy habitual y hace parte de nuestra vida, sin embargo no es una constante para el resto de colombianos. Así tenemos una fuerte temporada de lluvias que inicia en abril y finaliza en noviembre, y una fuerte sequía que va desde finales de noviembre hasta marzo. Esta temporalidad sumada a las características del suelo y la geoforma de las sabanas permiten unas dinámica bioticas y sociales interrelacionadas.
Por esto me atrevo a asegurar que un ecosistema sin cobertura boscosa, como este, puede ser igual o más importante que un bosque o una selva continua, pues sin la sabana inundable y sus mecanismos internos de regulación no solo afectamos la biodiversidad de la región sino que además tendremos implicaciones en la pérdida de las costumbres de una región completa.