La reciente ola invernal hizo que todos los colombianos volviéramos nuestra mirada hacia uno de los ecosistemas más importante de nuestro país, pero del que sabemos muy poco, los humedales. Así se definen a las ciénagas, lagunas, lagos, bosques inundables manglares y en general a todos los ambientes acuáticos que además de ser refugio para la flora y la fauna, prestan importantes servicios ambientales, tales como la regulación de caudales, la prevención de erosión, el control de inundaciones y brindan sustento para la vida de numerosas comunidades rurales.
La preocupación actual de los expertos es grande, toda vez que sitios claves como las ciénagas del Caribe, el río Magdalena, los humedales interiores de los valles y zonas alto andinas enfrentan cada día más problemas. Producto de factores como la contaminación, la transformación del hábitat y el cambio climático, los humedales colombianos se encuentran bajo enorme presión. Por eso la importancia de unir esfuerzos en la búsqueda de soluciones que permitan recuperar nuestros humedales, así como las funciones que estos ecosistemas estratégicos le prestan al planeta, entre ellas, el de ser refugio para la avifauna acuática residente y migratoria de nuestro país.