El clima está cambiando

Constantemente somos bombardeados con una cantidad de información sobre cambio climático. Nos sorprendemos por las lluvias o sequías en temporadas inesperadas o por noticias sobre incendios, huracanes e inundaciones que padecen diferentes comunidades en el planeta, pero no logramos establecer una relación directa e implicarnos en el asunto.

 

En los últimos 200 años, han aumentado la cantidad de gases que están llegando a la atmosfera, gracias a la actividad humana. La concentración de estos gases, impiden que el calor salga al espacio exterior y hacen un efecto de invernadero, al aumentar la temperatura.

Ilustración tomada de: https://obccd.org/informacion-basica-2/que-es-el-cambio-climatico/

Como consecuencia la naturaleza se está viendo afectada y por ende todos los seres vivos enfrentaremos cambios y alteraciones en nuestras formas de vida. Aumento de enfermedades, disminución de oferta alimenticia, incremento en el nivel del mar, alteraciones de ecosistemas y para algunas especies responder a estos cambios no será una tarea fácil y es posible que desaparezcan.

Sobre esta crisis vienen alertando los científicos desde 1995 en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), se han hecho acuerdos y los países firmantes se reúnen cada año en las Conferencias de las Partes (COP) para revisar lo pactado y proponer acciones de mitigación y adaptación. Colombia es firmante y existe un Plan Nacional de Adaptación de Cambio Climático para nuestro país.

Algunas de las acciones que estamos promoviendo o desarrollando en Calidris como medida de adaptación o mitigación al cambio climático son

Foto: siembra en Villacarmelo
Foto: monitoreo de piangua en Iscuandé, Patricia Falk.

Mantener y aumentar la cobertura vegetal de algunos hábitats, para que los sitios se conecten mejor y los animales se puedan mover entre ellos. En la Reserva Bosque Colibrí ubicada en Villacarmelo; sembramos, junto a 11 familias, 740 árboles representados en 55 especies botánicas para aumentar la cobertura vegetal de jardines, sistemas agroforestales y brindar recursos a diferentes especies residentes y migratorias, entre ellas, la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis).

Conservar poblaciones naturales, saludables y diversas que puedan responder mejor a los cambios ambientales. En la Bocana de Iscuandé desde el 2014 se desarrolla el acuerdo de conservación de la piangua, en el cual la comunidad captura las pianguas mayores a 5 centímentros, cuando han alcanzado su madurez sexual, que garantiza que el animal se reprodujo. Entre las muchas actividades de este acuerdo, hemos realizado talleres de monitoreo participativo de identificación de sexo y madurez de la piangua con la comunidad.

Foto: atardecer llanero
Foto: jornada de observación de aves de entrenameinto a informadores , Pedro Arturo Camargo Martínez.

Promover prácticas amigables de producción que reduzcan el uso de insumos externos, que van disminuyendo la tolerancia a plagas de los cultivos. En los Llanos Orientales hemos promovido cultivos de arroz en agroecosistemas con producciones limpias, pero a la vez, garantizando ecosistemas para las aves, pues los cultivos de arroz son considerados humedales artificiales al proveer recursos a una gran cantidad de organismos, principalmente, acuáticos.

Generar y compartir información con diferentes actores locales para que estén atentos a los cambios futuros, puedan proyectar sus acciones y diversificar sus fuentes de ingresos. En Consacá, en el departamento de Nariño hemos realizado capacitaciones a informadores turísticos, con el propósito de fortalecer la Ruta de Aviturismo del Suroccidente colombiano conformada por los departamentos del Cauca, Valle y Nariño.

Planear el futuro con un nivel de incertidumbre y en momentos de crisis no es fácil. Bajar las consecuencias globales a los contextos regionales, empobrecidos y golpeados por la violencia en nuestro país tampoco lo es. Pero es indispensable empezar a pensar y planear desde este enfoque de cambio climático partiendo del reconocimiento de los saberes tradicionales de las comunidades, del intercambio de experiencias y el diálogo de saberes para la construcción de alternativas esperanzadoras y de otros mundos posibles que favorezcan la conservación de la vida ante eventos climáticos.

Por: Yuliana Ordoñez

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