El día apenas comenzaba, y el sol no acaba de salir a iluminar la mañana, y ya íbamos a iniciar el Censo Neotropical de Aves Acuáticas (CNAA), por el río Cauca, uno de los más importantes de Colombia y que atraviesa nueve departamentos incluyendo al Valle del Cauca. Llegamos a  Puerto Mallarino al nororiente de Cali, cinco integrantes de la Asociación Calidris, entre el grupo tres biólogos para encontrarnos con Hernando Devia, un funcionario de la CVC, quien realizaría una inspección de rutina por el río. En el sitio  abordaríamos “La Corroncha”, la lancha donde haríamos el recorrido. El día iniciaba con normalidad, algunos hombres de los que trabajan en las areneras que allí funcionan, ya se encontraban en su labor y nosotros divisábamos el paisaje y nos preparábamos para contar muchos pájaros.

Casi encima de donde partimos, un puente emblemático de la ciudad de Cali, el puente que lleva a “Juanchito”, un vertimiento de EMCALIlugar de alegría, fiesta y rumba. Pero algo completamente diferente y desalentador nos encontramos debajo de éste; el canal de EMCALI, el primero de muchos  de aguas residuales de Cali, y la sorpresa fue inmensa para aquellos que por primera realizábamos el recorrido, ya que no veíamos salir agua sino espuma. Hernando Devia,  quien dirigía el recorrido nos comentó que “Esta zona es conocida como el nevado”, y es que no era para menos, pues se podía ver una capa blanca cubriendo la superficie del río y como copitos de nieve que viajan por él.

Poco a poco fueron apareciendo los alcalditos, las garzas, los Martín pescador, los coquitos, y muchas otras aves, era fascinante, para biólogos como Patricia Falk, ver a algunos “bichos” en esta zona que no se ven con frecuencia en tan alta proporción. Pero en contraste con la alegría ocasionada por las aves, llegó el desaliento al ver aparecer en el río areneras, dragas y escombreras ubicadas a la orilla del río. El panorama para las aves, no era el mejor, pues estaban habitando en medio de la basura y la contaminación. Era difícil comprender porqué en medio de tanto caos ocasionado por el hombre podían encontrarse tan variadas especies de aves, y en tan alta cantidad. Y solo encontré una respuesta a la pregunta, las aves que allí observamos en su mayoría eran playeras, es decir, necesitan ambientes con terrenos suaves como la arena húmeda y el lodo, y seguramente ante la temporada de calor y sequia,  han tenido que quedarse en este  lugar.

Si bien hay que reconocer que espacios como el río Cauca, son una posibilidad como hábitat para muchas especies, no quiere decir que presente las condiciones adecuadas, no sólo porque tienen que vivir en medio de las basuras, sino porque los invertebrados alimento que consumen muchas de estas aves y que sacan de la playa, viene contaminados, estos absorben los metales pesados y químicos del río y posteriormente los transfieren a las aves, quienes los acumulan en sus tejidos, generando riesgos para la supervivencia de la especie.

vertimiento de la petar

A medida que avanzábamos fueron muchos los asentamientos humanos que nos encontramos, y realmente no fue eso lo que me preocupó, sino ver como bajo cada predio, salía de la tierra un chorrito de agua, seguramente quienes habitan allí, encontraron muy práctico verter las aguas residuales de sus casas al río. Probablemente nunca se han cuestionado sus prácticas por ser algo ya cotidiano y que encuentran como la opción más sencilla, quizás no han vislumbrado las consecuencias.

Por un momento salimos del caos, y un buen tramo de las orillas, estaba limpio, con un bosque  de eucalipto, era agradable hasta respirar el aire que allí había. Lo desalentador fue ver pocas aves y la razón una sola, las aves que allí viven necesitan de “islitas” si así se les puede llamar y además no conviven con el eucalipto y tampoco descansan sobre grandes árboles. Entonces la felicidad no fue completa, en este tramo del río si bien no había tanta contaminación visible, era eso solo un tramo. Algunos metros más adelante, empezaron aparecer de nuevo asentamientos humanos, y el impacto del hombre sobre el río Cauca se hizo visible de nuevo.

Cerca del medio día, en el paso de la torre  en el municipio de Yumbo terminamos el recorrido y la satisfacción en cuanto al CNAA, era grande, por un lado se había logrado realizar por primera vez el censo de aves acuáticas en el río Cauca. Pero también quedaba un malestar y asombro  por haber visto el río Cauca del cual muchos bebemos,  con tan alto grado de contaminación, y haber presenciado cómo se está destruyendo el hábitat de tantas especies.

Jessica Suárez Valbuena
Pasante de Comunicaciones
Asociacion Calidris.

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