Conociendo el llano

Con el agua más arriba de las rodillas todavía no lo dimensionaba, ¿qué hace una comunicadora caleña metida en un lago en los llanos? Aunque realmente no es un lago si no un humedal temporal, que en invierno está lleno de agua pero en verano está tan seco que la tierra se fragmenta, y que, para mi sorpresa, localmente es conocido como estero, algo totalmente distinto a los esteros en el Pacífico, que conozco mejor.

Es junio y estamos en pleno invierno, llevamos puestas las botas pantaneras pero no sirven de nada en cuanto llegamos al estero, después de saltar los ‘surales’, pequeños montículos de tierra separados unos de otros por una pequeña franja de más de medio metro, que dan la impresión de que el terreno fuera una mesa gigante con tortas circulares y decoradas de pasto encima, un manjar para cualquier gigante.

Pero para nosotros no es precisamente un manjar, es la entrada divertida a un lugar que hasta el momento desconocíamos, saltando de sural en sural el paisaje cambia, y lo que vimos desde afuera como un montón de matas, se convierte progresivamente en agua y todo lo que domina el paisaje es vegetación flotante y árboles y arbustos alrededor de la gran masa de agua.

Equipo LlanosNo es la primera vez que salgo a campo, pero lo más que me he mojado por mi trabajo ha sido al bajarme de una lancha o soportando las torrenciales lluvias del pacífico colombiano. Y mientras entraba todavía seguía preguntándome qué hacía en este lugar, si era muy lindo y el sol resplandeciente hacía de la escena una maravilla de verdes intensos, árboles reflejados en el agua, la vegetación flotante rodeándome, sin embargo era algo que podría ver en cualquier buena fotografía. Y mientras reflexionaba y seguía al grupo, apareció el primer pago a la mojada una magistral Águila cienaguera (Busarelus nigricolis), no había visto algo similar. Pero la imagen no lograba convencerme de haber tomado una buena decisión.

Laura Miranda, investigadora de la Fundación Cunaguaro, iba comandando el grupo y llevaba un machete en defensa de cualquier amenaza que saliera del agua, ese hecho aumentaba mis preguntas internas, no sólo estaba empapada, había visto una babilla en la entrada al predio, sino que además existía la remota posibilidad de que un Guio (Anaconda) apareciera, todo eso me ponía los pelos de punta, pero no podía quedarme atrás, ya estaba ahí, debía seguir adelante, tratando de pisar donde el compañero de adelante pisó, evitando enredarme con la vegetación que a veces intentaba agarrar las botas con sus raíces.

Unos pasos más adelante y ahí está, es una franja de arboles que se ocultaba tras una curva, parece estar en navidad, decorada con pequeños parches blancos y con un ruido peculiar, es un garcero lleno de Garcitas de ganado (Bubulcus ibis), una que otra garza azul (Egretta caerulea) y una pareja de Patos aguja (Anhinga anhinga). Y lo mejor: al usar los binoculares veo una Garza real (Ardea alba) en pleno plumaje reproductivo, con las plumas en la base inferior trasera de su cuerpo abiertas y transparentadas, como el velo de una novia ansiosa antes de la boda.

El sol caía, y los rayos dorados iluminaban esa franja de árboles. Las cámaras salieron de sus empaques y empezamos a tratar de plasmar con el lente lo que difícilmente la mente olvidará. Para ese momento la mojada y el susto ya habían valido la pena, con seguridad no podría presenciar ni vivir algo similar en un tiempo cercano, pero el espectáculo apenas comenzaba.

Mientras el sol seguía cayendo por el Oeste, empezaron a llegar bandadas de docenas y luego de cientos de corocoras rosados (Eudocimus ruber) y algún corocora blanco (Edocimus albus), nos cansamos de contar (sobretodo yo), la escena era implasmable en la fotografía, el contraste del azul del cielo y el sol iluminando un costado del ibis hacía que parecieran rojos intensos, además de su vuelo armónico y rápido que formaban casi una V al aparecer por un lado y se dispersaba una vez cada individuo encontraba su lugar en la copa de los arboles, era algo para disfrutar el momento y olvidar por completo la cámara.

El espectáculo en el cielo y en los árboles continuaba, entonces llegó una Espátula rosada y me quedé boquiabierta. Esta hermosa ave sólo la había visto en ilustraciones, que me recordaban de tanto en tanto que ningún vallecaucano en su tierra podrá volver a verla, que me recordaba que es una de las especies que en nuestro departamento ya desaparecieron.

A medida que pasaba del tiempo la llegada de aves se demoraba más y más entre cada grupo. Ya era hora de regresar, necesitábamos luz suficiente para caminar de retorno, regresaron mis temores por cualquier cosa que pudiera aparecer bajo el agua, hasta que paso a paso uno que otro Gallito de ciénaga (Jacana jacana), intentando despegar del agua y revoloteando sus alas de visos amarillos, me recordaba que estábamos en territorio amigable.

Estábamos en el Llano colombiano, con sus llanuras inundables únicas en nuestro país, con las bandadas de aves adornando el cielo y con su gente linda que nos abrió las puertas de su región mientras intentábamos hacer un reconocimiento de sitios con potencial para aves acuáticas en el marco del proyecto Sitios de Importancia para la Conservación de las Aves acuáticas en los Departamentos de Meta y Casanare, que  Calidris estará ejecutando durante los siguientes dos años y apoyado financieramente  por las becas de Biodiversidad de Ecopetrol.

Al final de día, con la ropa mojada y las botas llenas de agua, todo había valido la pena, el recuerdo del estero Banco largo en Casanare se quedará en mi mente para siempre, por eso estaba ahí, para disfrutar de algo que difícilmente se podrá igualar en otro lugar del mundo.

Por: Vianey Ramírez De Los Ríos
Comunicadora Social
Asociación Calidris

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4 Comments

  1. Laura Miranda

    Reply

    Que bonita nota Vianey, disimulaste muy bien el temor, me alegra que lo hayan disfrutado tanto como nosotros.

    4 Jul 2012
    • calidris

      Reply

      Gracias a ti por presentarnos ese lugar tan especial.
      saludos,

      Vianey Ramírez
      Comunicaciones
      Asociación Calidris

      5 Jul 2012
  2. Dario Correa

    Reply

    Gracias por alegrar el día con esta nota.

    9 Jul 2012
    • calidris

      Reply

      Darío,
      gracias por tu comentario. Que bueno haber tenido ese efecto en tu día :).

      Un abrazo y saludos

      Vianey Ramírez De Los Ríos
      Comunicaciones

      9 Jul 2012

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