Noches a la deriva, una actividad riesgosa que toman los piqueros de Nazca

Las aves marinas tratan de evitar pasar la noche en el mar porque es un riesgo de depredación alto para ellas. Sólo en algunas especies con hábitos nocturnos, como la Gaviota Rabihorcada (Creagrus furcatus) es común que pasen la noche volando sobre el mar. También grandes voladores pasivos como los albatros pasan muchas noches seguidas en el mar, pero no lo hacen posados en el agua sino que siempre están volando.

En piqueros el comportamiento más común es hacer viajes cortos y regresar en el mismo día a descansar en tierra. Sin embargo existen dos excepciones, el Piquero de Patas Rojas (Sula sula) que es nocturno, y el Piquero de Nazca (Sula granti), en el cual hemos encontrado un patrón inusual de alimentación. Estos piqueros hacen largos viajes de alimentación cuando están en época reproductiva, los cuales toman varios días y en los que recorren cientos de kilómetros. Durante estos viajes, están activos durante casi todo el día, pescando en distintos sitios y viajando en busca de los bancos de peces en que se alimentan, en cambio por las noches no son activos y descansan posados en el agua. El hecho de posarse sobre el agua y pasar muchas horas ahí, es un riesgo pues pueden ser atacados por peces grandes como tiburones, atunes y sierras.

Es común observar que muchos de estos piqueros tienen lesiones en sus patas, en algunos casos tienen la membrana interdigital cortada, con huecos, o en casos más extremos faltan algunos dedos o partes de la pata. . El origen de estas lesiones puede ser en algunos casos peleas entre ellos en rocas muy ásperas que les dañan las patas, pero en algunos otros casos en estas lesiones se evidencia que fueron hechos por un animal con dientes.

En los últimos años se han rastreado muchos piqueros de Nazca en sus tres principales colonias de reproducción (Isla Española en Galápagos, La Plata en la costa ecuatoriana y Malpelo en el Pacifico colombiano). En todos estos viajes se ha visto claramente que los piqueros se posan en el agua durante la noche y se dejan llevar por la corriente. Con lo cual se demuestra que este es un comportamiento común en todas las poblaciones de esta especie, y que no depende exclusivamente de condiciones ambientales específicas de alguna colonia en particular.

Teniendo estas dos fuentes de información, decidimos analizar la posible relación entre estos dos hechos: las lesiones en las patas y los descansos en el agua. Para medir esta posible relación cuantificamos mediante la toma de fotografías de las patas de los piqueros la dimensión de las lesiones. Esto lo comparamos con la edad de las aves de la colonia de Punta Cevallos en Española y con las lesiones en las patas de otras especies de piqueros que hacen viajes cortos y duermen en sus colonias: Piquero Café (Sula leucogaster) en Isla Gorgona, Colombia y Piquero de Patas Azules (Sula nebouxii) en Isla Lobos de Afuera, Perú.

Encontramos que hay una fuerte relación entre la edad de las aves y la cantidad y magnitud de lesiones en sus patas. Esto demuestra que la cantidad de noches que pasan en el agua aumenta el riesgo de depredación durante la vida de ese piquero. También encontramos que la cantidad de lesiones es sustancialmente menor en los otros piqueros que lo que se observa en Nazca. Este trabajo nos demuestra que para los piqueros de Nazca es un riesgo pasar las noches en el agua, pero también nos deja ver que estas aves toman ese riesgo a cambio de algo. ¿Qué hace que los piqueros de Nazca necesiten viajes largos de alimentación y no cortos como la mayoría de los otros piqueros? Esta es la pregunta que nos queda luego de esta investigación, y en la cual seguimos investigando para tratar de entender mejor la ecología de alimentación de esta especie y la fisiología de su reproducción.

esta investigación fue hecha de forma colaborativa por investigadores de la Universidad de Wake Forest, la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, Ornis Italica y Calidris.

La publicación de estos resultados se hizo en la revista Ibis y se puede descargar: Zavalaga et al 2012.

Por: Felipe A. Estela
Biólogo
Asociación Calidris

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