Luis Eduardo vive en una comunidad que hace parte de la Cuenca del río Dagua hace cuatro años con su esposa e hija. Él se dedica a la agricultura de tiempo completo y su esposa es ama de casa, ambos tienen poco años de educación y reciben un ingreso mensual muy bajo. Su vivienda ubicada en la parte alta de la cuenca del río Dagua, no cuenta con todos los servicios públicos básicos, carecen de acueducto y sistema de alcantarillado, por lo que su opción para el abastecimiento del recurso hídrico la brinda una pequeña bocatoma que coge el agua de la quebrada la Guinea.

Luis Eduardo es solo uno de las muchas personas que habitan la vereda La Guinea que comparten condiciones similares de medios de vida. Los medios de vida de una persona o comunidad comprenden las actividades que realizan (agricultura, comercio, ganadería, trabajo asalariado, etc.), las oportunidades y activos necesarios para el logro de esas actividades, la capacidad de afrontar cambios, entre otros recursos necesarios suplir sus necesidades básicas.

En materia de conservación, los medios de vida facilitan o limitan la posibilidad de una comunidad de conservar sus recursos naturales. Por esta razón, se consideró importante estudiar los medios de vida de las comunidades ubicadas en las siete cuencas donde se están realizando “las campañas por el orgullo” promovidas por RARE y CVC en el departamento del Valle del Cauca, Colombia[1]. Una de esas comunidades es la de Luis Eduardo y su familia.

Las campañas RARE por el orgullo buscan que las comunidades conserven sus recursos. A través del uso de la mercadotecnia social, estas campañas promueven en las comunidades el orgullo por sus riquezas naturales, y crean un camino para el cambio social que favorezca la conservación de esas riquezas.

En el marco de este proyecto, nuestra Organización fue invitada para vincularse coordinando el proceso de evolución de los medios de vida en los lugares en donde se están adelantando las Campañas, las cuales buscan lograr Arreglos Recíprocos por el Agua (ARA).

Esta es una iniciativa que está articulada a una estrategia internacional apoyada por la Organización RARE Conservation (www.rareconservation.org) que se desarrolla en tres regiones de Colombia y en diferentes sectores de tres países más de la región Andina (Perú, Ecuador y Bolivia).

El Proyecto Arreglos Recíprocos por el Agua (ARA) consiste en definir mecanismos para lograr un acuerdo entre los productores de la cuenca alta y los usuarios del servicio de agua del casco urbano de un municipio para conservar los bosques y así garantizar el mejoramiento de la calidad y preservación de agua.

Muchas metodologías pueden ser usadas para estudiar los medios de vida de una comunidad, para este caso se decidió usar la metodología Índice de Capacidad Adaptativa, que por medio del estudio de la capacidad de adaptarse a un cambio, como puede ser el Acuerdo ARA, intenta acercarse a los medios de vida de una comunidad. Dicha metodología usa como instrumento de recolección de información encuestas que indagan sobre tres ámbitos fundamentales de una comunidad, a saber, el socioeconómico, el socioecológico y el institucional.

Durante los meses de abril y mayo se aplicaron encuestas en las siete cuencas donde se realiza el Proyecto RARE. En promedio se hicieron 25 encuestas por sitio, se eligieron a las personas que viven en las partes altas de las siete cuencas, ya que se asume que tienen una relación más directa con la conservación de los recursos. Se espera que como parte de estos acuerdos, los propietarios cederán una parte de su propiedad para la conservación de fuentes hídricas y vegetación.

Los resultados de medios de vida para cada cuenca son diferentes y no son comparables, ya que cada una presenta condiciones distintas. En la comunidad de Luis Eduardo, que hace parte de la Cuenca Dagua-Cisneros, por ejemplo, se encontró que la principal actividad productiva es la agricultura, que existen pocas alternativas de trabajo por lo que la posibilidad de moverse de un trabajo a otro es baja (24,55%), que un 15,52% de la población es analfabeta, que el 68,42% de la población tiene un nivel educativo máximo de primaria, entre otros resultados. La capacidad adaptativa de la cuenca Dagua-Cisneros es aproximadamente del 47%, que es explicado por los  niveles medios y bajos que se encontraron en los ámbitos socioeconómico, socio ecológico e institucional de esta comunidad.

Actualmente se están analizando los resultados de las otras 6 cuencas, a finales de agosto tendremos el documento final, y podremos entregar  una visión completa de cada sector que nos permita comparar a mediano plazo los cambios en términos de medios de vida de las comunidades con las que se está trabajando.

Por: Melissa Quintero

Economista Asociación Calidris

mquintero@calidris.org.co

[1] Cuencas: Dagua-Cisneros, Fraile, La Cumbre, La Paila, Pance, Sonsito y RUT.

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