Maurita y su mamá viajan al Caribe colombiano

Doña Maura ha acompañado a Maurita durante varias semanas y esto ha significado una inmensa alegría para la pequeña playerita. Maurita se ha divertido con sus amigos en La Cunita y ha visitado los niños de Juanchillo para jugar con ellos en las horas de marea baja. Por las noches, Doña Maura la ha protegido del frío y de la oscuridad mientras Maurita descansa. Una mañana de octubre, Maurita se despidió de sus amigos Richi y Chirli pues emprendería una travesía al norte de Colombia acompañada de Doña Maura. Las viajeras no olvidaron pasar por la escuela de niños quienes abandonaron sus asientos para despedir a las dos playeritas.

El viaje duró todo un día, en el que doña Maura guió a Maurita a través de   los Andes colombianos, una ruta completamente nueva para la pequeña playerita. Al llegar el litoral buscaron la desembocadura del río más largo de Colombia, el Río Magdalena, pues su objetivo era encontrar a Don Mauro quien pasa la temporada de migración a orillas del Mar Caribe.

En una parte del trayecto las dos playeritas se separan y se dicen adiós, doña Maura debe dirigirse a Centroamérica y se desvió de su ruta por acompañar a su hija. Al alejarse de su mamá, Maurita emprende la búsqueda de Don Mauro, que debe estar cerca de algunas de las playas que alcanza a ver o cerca de los humedales ubicados a cada lado de la carretera.

Maurita está muy  cansada del viaje, y a lo lejos divisa una bandada de playeritos en la orilla de un humedal, a los que decide unirse  para recuperarse pues se encuentra exhausta por la extensa jornada. Sin embargo, minutos después debe alzar el vuelo nuevamente pues la bandada es sorprendida por tres niños que corren hacia ellos. Segundos después Maurita y tres aves más caen al agua y no pueden escapar de las manos de otra pareja de niños que rápidamente las toman con sus manos. Maurita ha sido capturada por un grupo de niños que usan fibras de nailon que resultan difíciles de ver por las aves al vuelo.

Maurita desconcertada y aterrorizada no puede huir de sus captores quienes entre risas festejan su cacería de hoy.

Textos: Carlos José Ruiz Guerra

Biólogo Investigador /Asociación Calidris

Ilustración original: Luis Fernando Ortega

Montajes y edición: Jessica Suárez Valbuena

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