Maurita: Aprender a veces duele

Maurita 2

Familia Maurita

Ha pasado una semana desde su nacimiento y Maurita se ha movido con su familia lejos del sitio donde vio la luz del Ártico por primera vez. Día a día aprende lo necesario para sobrevivir siempre guiada por

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su instinto y las voces de sus padres que le exigen no separarse de sus hermanos. Maurita explora cada rincón de la tundra en busca del alimento que se le es ofrecido en diversas formas y que incluye presas tan fáciles de atrapar como larvas de insectos y presas que representan todo un reto como aquellos insectos que puede volar o escurridizas arañas. Los días son muy largos en esta época del año, por lo que hay tiempo suficiente para aprender y crecer.

En uno de esos días en que Don Mauro y Doña Maura buscaban alimento con sus hijos en un área que visitaban por primera vez, Maurita conoció otros habitantes de la tundra. Mientras se alejaba de sus hermanos, distraída por un zancudo difícil de capturar, un fuerte regaño en tono de alarma de su padre le indicó que se quedara completamente inmóvil y al momento de alzar la mirada comprendió que la razón era la presencia de otra ave de patas negras, pico largo, panza negra y más grande que sus padres.

Para fortuna de Maurita y tranquilidad de su padre, en esa ocasión, se trataba de una hembra de Playero común (Calidris alpina), que tenía un nido a pocos metros de donde se encontraba Maurita. Era necesario que padre e hija se alejaran, pero Maurita no pudo evitar tomarse unos segundos para observar con asombro los huevos de la hembra que empezaba a enfurecerse con semejante intromisión. Ante esto don Mauro y Maurita corren rápidamente y se unen al resto de la familia que era conducido por Doña Maura, llegan a un cuerpo de agua cuyas orillas alojaban abundante alimento, pero las experiencias de ese día apenas comenzaban para Maurita y su familia.

Nuevamente, la jornada de alimentación es interrumpida por una voz de alarma de Don Mauro. Esta vez, se trata de un depredador, el Zorro rojo (Vulpes vulpes) que va en busca de una posible presa fácil: polluelos de Playero occidental. Antes de que el astuto zorro logre encontrar a sus crías, Don Mauro corre agachado entre la vegetación a manera de ratón en dirección contraria a donde yacen sus crías. El sagaz mamífero no se impresiona por el valiente acto de Don Mauro y su olfato lo lleva a pocos metros de Mauro II. Mientras tanto, Maurita cierra sus ojos para no presenciar como pierde a su hermano pero no puede mantenerlos cerrados por mucho tiempo y decide abrirlos nuevamente. Observa entonces como su madre se encuentra herida en el ala derecha y no puede volar mientras huye del zorro que la persigue.

Angustiosos minutos vive Maurita sin lograr ver al zorro, a sus padres y a sus hermanos. Permanece inmóvil y espera hasta que repentinamente su madre vuela sobre la ubicación de sus hijos. Doña Maura engaño al Zorro rojo convenciéndolo de que estaba herida de un ala y lo alejó de sus crías, en este reencuentro feliz todos estaban a salvo menos uno.

Maurita asustada

continuará

 

 

Espera pronto nuevas aventuras y el desenlace de esta historia.

Lee la anterior historia de Maurita: El nacimiento de Maurita

Textos: Carlos José Ruiz
Ilustración: Luis Fernando Ortega
Diseño y Montaje: Vianey Ramírez De Los Ríos
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