Han pasado dos meses desde que Don Mauro se separó de su familia. Unido a una bandada, hoy se encuentra en el Caribe colombiano. Los días son soleados y calurosos en este sitio llamado Isla de Salamanca, donde come en extensos playones salinos rodeados de manglar. Don Mauro ha vuelto a Salamanca por sexta vez y tiene un grupo de amigos a los que siempre visita cuando pisa suelo colombiano. Se trata de Wilson, el chorlito piquigrueso (Charadrius wilsonius), Joche, el pellar (Vanellus chilensis) y Rochi, la cigüeñuela (Himantopus mexicanus).

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A diferencia de don Mauro, sus amigos han nacido en estas tierras, muy cerca de donde hoy el playero occidental se alimenta. Tanto Rochi como Joche, parecen estar siempre de fiesta, su alegría no tiene límites y constantemente emiten su fuerte voz.  Por su parte, Wilson es más silencioso que sus paisanos y le encanta comer cangrejos violinistas en las playas y playones. Don Mauro hace parte de una pequeña bandada de playeros occidentales y semipalmeados que se favorecen de la cercanía de Rochi y Joche, quienes advierten a todos sobre la presencia de aves rapaces cerca de su área de alimentación y descanso. Durante las noches, Wilson también cuida a sus amigos y anuncia cuando un depredador se aproxima.

A pesar de volver cada año a este lugar, Don Mauro ignora si vale la pena volver en el futuro a Salamanca, pues el ruido de la carretera es muy fuerte y debe evitar volar muy cerca de los veloces camiones y buses pues puede morir arrollado. El peligro para el playero occidental acecha de muchas maneras y además de escapar de los ataques del halcón peregrino (Falco peregrinus) y de otras rapaces, el ruido, los incendios y la basura arrojada por las personas desde sus vehículos han provocado que otras aves decidan no regresar. Recientemente, Don Mauro sobrevivió al ataque de un grupo de niños que viven en localidades cercanas a la Isla de Salamanca, quienes armados con un cordel de nailon y una técnica especial, atraparon a dos integrantes de su bandada para tenerlos como mascotas.

No obstante, Don Mauro disfruta su estadía invernal en Salamanca, aun encuentra alimento en abundancia y le encanta escuchar las alegres voces de sus amigos, las aves playeras residentes: Wilson, Joche y Rochi. Don Mauro desconoce que tiene otros amigos que visten de azul y también cuidan de él. En los próximos seis meses el papá de Maurita tendrá su primer encuentro con la gente de la conservación del Vía Parque Isla de Salamanca.

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Aquí hace calor: Maurita llega a Paracas

Texto por: Carlos José Ruiz-Guerra
Biólogo Investigador
Asociación Calidris

Ilustración original: Fernando Ortega
Montaje y edición: Vianey Ramírez De Los Ríos

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