Crece Preocupación por el Futuro de la Ecorregión Ciénaga Grande de Santa Marta

De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo 2006–2010, se reconocen las necesidades de modernización y ampliación de capacidad en la infraestructura vial de Colombia. Lo cual se traduce en puesta en ejecución de una serie de proyectos que incluyen la construcción de la doble calzada entre Tasajera (Magdalena) y Barranquilla (Atlántico) en la región Caribe, con el objeto de mejorar la conectividad, aumentar la rapidez del desplazamiento, la seguridad y comodidad. Se busca entonces que los puertos como el de Santa Marta (Magdalena), se articulen a la llamada “Autopista de las Américas” que conectaría a los países de Venezuela, Colombia y Panamá.

Para una región por años alejada del progreso, por décadas olvidada por el Gobierno central y constantemente usurpada por los gobiernos locales, cualquier síntoma de progreso puede oler a asfalto. De esta manera, con el pretexto de mejorar las condiciones de vida de un departamento como el Magdalena se puede repetir los errores del pasado, si se considera que precisamente las obras del proyecto de la doble calzada se realizarían entre Barranquilla y Ciénaga, área que fue deteriorada ambientalmente por la construcción, entre 1956 y 1964, de la actual vía que comunica estos municipios.

Lo que ha sido considerado como uno de los mayores desastres ambientales de Colombia, incluyó, la muerte de aproximadamente 70% del bosque de manglar original y con ello una considerable reducción de biodiversidad. A pesar de la ejecución de varias obras para el restablecimiento hidráulico del sistema en las pasadas décadas y la inversión de gran cantidad de recursos económicos, esta zona denominada por algunos autores como Ecorregión Ciénaga Grande de Santa Marta, aun presenta sectores que no se han recuperado y difícilmente serán lo que alguna vez fueron.

En la actualidad, en esta área se encuentran dos parques nacionales, la Vía Parque Isla de Salamanca (VIPIS) y el Santuario de Fauna y Flora Ciénaga Grande de Santa Marta (SFFCGSM), que ha sido internacionalmente reconocida como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), así como sitio Ramsar y Reserva de la Biósfera de la UNESCO.

Tales reconocimientos implican una gran responsabilidad, ya que los ojos del mundo estarán atentos para que el progreso no vaya en contra de la preservación de uno de los bosques de manglar y complejos de humedales más importantes del continente americano.  Además en esta ecorregión se encuentran especies de aves endémicas y amenazadas como la Chavarría (Chauna chavaria), el Flamenco (Phoenicopterus ruber) y la Garza rojiza (Egretta rufescens) que dependen de los humedales de la zona.

La sociedad civil debe permanecer atenta y exigir que las obras que se realicen entre Barranquilla y Ciénaga no terminen con la vida de algo que ya fue herido de muerte hace varias décadas atrás y que aun no se repone en su totalidad. Así mismo, la Academia debe aportar la información requerida para lograrlo y la veeduría ciudadana debe tener mano firme para hacer señalamientos y aprovechar las herramientas actuales de comunicación para convocar diferentes sectores de la sociedad en pro de la protección de la ecorregión Ciénaga Grande de Santa Marta.

Por: Carlos José Ruiz
Biólogo Investigador
Asociación Calidris

 

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2 Comments

  1. Carolina Montealegre

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    Hola Carlos! me gustó mucho el artículo
    Es muy triste cómo lo colombianos hemos permitido que se deteriore esta ecorregión tan biodiversa . Ojalá las nuevas obras tengan en cuenta la fragilidad de este ecosistema y que se haga algo para incluir a las comunidades del sector, que viven en una pobreza inimaginable. ¿Qué podemos hacer?
    Un saludo!

    3 May 2012

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