Conectando los países de las Américas a través de las aves playeras

Este viaje inicia en Colombia, de donde salgo hacia Nicaragua en la búsqueda de continuar conectado más organizaciones interesadas en la conservación de las aves playeras. En el recorrido tuve oportunidad de ver primero la costa Pacífica de algunos países de Centro América, antes de ver la forma cónica de los volcanes, que en mi país están invisibles a más de 4000 metros de altura, entre las nubes la mayoría de las veces.

Sobrevolé el golfo de Fonseca creo, del que ya tenía información por mis colegas de El Salvador, Nicaragua y Honduras quienes han estado trabajando allí con aves playeras en los últimos años y han logrado reunir información sobre la importancia del sitio para las aves playeras migratorias y residentes. También vi extensos bosques de mangle, los ríos y algunas piscinas de camaronicultura y evaporación de sal marina. No puedo evitar comparar este paisaje con la costa Pacífica de colombiana. Son dos paisajes completamente diferentes, la perdida de hábitat natural que se observaba, realza la importancia de construir alianzas entre las actividades productivas y las de la conservación.

Ya en Nicaragua llegué a Managua y de ahí por tierra al sitio del taller, en Chinandega la municipalidad de Nicaragua que comparte con dos países el territorio del golfo de Fonseca. De nuevo pude ver los volcanes y el lago de Managua, el bosque seco tropical, algunas ciudades pequeñas e infinidad de colores y sonidos que nos caracterizan en Latinoamérica. Y finalmente, en la Reserva Hato Nuevo, pude encontrarme con antiguos amigos y conocer a los nuevos, con los que nos une el interés por las aves playeras.

Durante el taller queríamos compartir la experiencia del Proyecto de Aves Playeras Migratorias de la costa del Pacifico americano e invitar a los socios de Centro América a unirse a este ambicioso proyecto. Así esperamos unir esfuerzos de muchos socios en los países de las américas y a largo plazo y usando un método estándar en todos los países estudiar las poblaciones de aves playeras.

Una de las fortalezas de este proyecto es la propuesta metodológica que ya se está usando en los 10 países vinculados hasta el momento. Por su parte los asistentes se mostraron interesados en la posibilidad de compartir conocimientos entre todos y en hacer acciones comunes por este grupo de aves que se mueve por varios países, cada año y en grandes cantidades.

Finalmente visitamos el golfo de Fonseca, específicamente el estero Real. Un sitio rodeado de manglares, granjas de camarón y pequeños poblados de pescadores. Antes de llegar nos advirtieron que no íbamos a ver muchas aves playeras, así que no teníamos muchas expectativas. Pero fue bueno ver la sorpresa de nuestros anfitriones nicaragüenses, al ver algunos playeritos comiendo en los planos lodosos, obviamente, no tantos como en época de migración.

Y allí, sentados en la playa, en el golfo de Fonseca, mientras tomábamos el desayuno, hicimos lo que mejor saben hacer un grupo de investigadores: preguntarnos y planear como llevar a cabo nuestras pesquisas. ¿Cuál será porcentaje de las poblaciones de playeritos migratorias que se quedan? ¿Y las residentes? ¿Se quedaran todas las especies? ¿La combinación camaroneras-manglar podrá mantener las poblaciones a largo plazo? Entendimos que el golfo de Fonseca y otros sitios en Centro América necesitan un poco más de trabajo y que este debe realizarse en red, aprendiendo de otros investigadores y aliándonos con el sector productivo, los gobiernos y las comunidades locales.

Más información:

Proyecto de Aves Playeras Migratorias.

Censos de Calidris mauri en el corredor del Pacífico

Maurita la playerita, cartilla para colorear

Conteo de aves playeras y otras acuáticas en la costa Pacífica del continente americano-2012-2014 

 

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