El Censo Neotropical de Aves Acuáticas (CNAA) se llevó a cabo una vez más en todo el territorio nacional entre el 7 y el 21 de julio; para el caso del Valle del Cauca en esta oportunidad se visitaron 15 sitios que incluyen humedales naturales, así como ambientes artificiales y cultivos de arroz. Esta vez los sitios con mayor riqueza de especies acuáticas fueron las lagunas del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Palmira, en donde se registraron  29 especies de aves acuáticas,  seguido por la Ciénaga El Conchal con 23 y la Madrevieja Videles en Guacarí con 21 especies.

En el Censo participaron 13 observadores y se registraron 3066 individuos, el segundo numero más bajo en los últimos ocho años y que acentúa la tendencia a la baja que muestra esta comunidad de aves en la región. Las especies contabilizadas fueron 40 pertenecientes a 20 familias de aves asociadas al ambiente acuático. La especie más frecuente como casi siempre en esta zona fue el coquito (Phimosus infuscatus) el cual se observo en todos los humedales visitados, seguido por el Pellar (Vanellus chilensis) que se vio en 14 sitios, luego estuvieron la pollita gris (Gallinula galeata), la garcita rayada (Butorides striata) y el carrao (Aramus guarauna) que fueron avistadas en 13 de los sitios censados.

En cuanto a número de individuos contados, las lagunas del CIAT también se destacaron por ser el sitio con mayor abundancia de aves acuáticas durante la jornada (1451 individuos), seguido de la Ciénaga El Conchal con 400 registros y la Laguna de Sonso con 245.

La especie más abundante fue la iguaza común (Dendrocygna autumnalis) con 839 individuos, seguida por el coquito con 506 y la pollita gris con 273.  De igual forma es llamativa la presencia de el pato colorado (Anas cyanoptera) quien fue visto en cinco humedales y se contaron 41 individuos, cifra interesante teniendo en cuenta que se en cuenta en peligro de extinción.  La frecuencia y abundancia de la pollita gris sigue siendo llamativa ya que es una especie que en cada jornada se resalta por estas características en nuestra región.

Pero quizás es registro más extraño lo constituye el individuo joven del Pato Anas carolinensis que se observo en las lagunas del CIAT. En febrero del este año en el mismo sitio se observaron por primera vez para la región una pareja de esta especie, por lo que el individuo solitario que se vio ahora podría ser su descendiente. De esta especie solo hay un reporte antiguo en el altiplano cundí-boyacense, por lo que sin lugar a dudas es algo muy singular.

En relación a especies migratorias solo se registraron dos, el pato canadiense (Anas discors) y el águila pescadora (Pandion haliaetus), algo normal para la región teniendo en cuenta que aun no se ha iniciado la temporada migratoria.

Nuevamente, gracias a los observadores y voluntarios que cada jornada se suman con entusiasmo a esta iniciativa, de igual forma  a los administradores y dueños de predios quienes facilitan el acceso a los sitios para afectar los conteos.

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