Aprendiendo, investigando y conservando

Censos de aves participativos en Chicoral

Junio 2008.

Pese a llevar algún tiempo trabajando en la Asociación cada vez más me sorprendo de lo que puedo aprender sobre las aves y las personas. Hace 15 días acompañé a la bióloga Diana Eusse a un censo de aves realizado con los niños de la Escuela La Libertad. El recorrido fue muy gratificante no sólo por la presencia de niños que conocen bien las aves de su región,  sino por todos los enfoques que pueden tener este tipo de actividades desde la parte biológica, como es el  registro continuo de aves, y en educación para la conservación.

El recorrido inició cerca de las 6:30 am. Al llegar al punto de encuentro ya estaban presentes cuatro niños, y faltaba uno de ellos, a quien esperamos por unos minutos antes de verla acercarse, con sus botas pantaneras y su saco verde, preparada para la caminata, que al parecer estaría bastante fria.

Antes de iniciar, cada niño recibe unos binoculares y revisa si trae consigo su bitácora, donde registrarán todas las aves que observen. Luego uno de los participantes debe encargarse de una “grabadora periodística”, en ésta él deberá narrar todos los hechos y elementos relevantes del recorrido, para luego elaborar un texto escrito con estos elementos.

El camino es conocido para todos los pequeños, incluso identifican varios de los lugares seleccionados como puntos de muestreo. Al llegar a cada punto los sentidos se ponen en alerta, cualquier movimiento en los árboles, aleteos en el cielo o cantos son vitales para la observación. Cada niño se concentra en esto, pero la energía y entusiasmo de algunos, en ocasiones no permiten la concentración de todos los participantes. Ante una pequeña señal de silencio todos retoman el interés por el conteo.

El silencio invade la atmosfera, entonces empezamos a escuchar diferentes cantos de aves, ante esto empiezan los comentarios –es el Cucarachero pechigris –  No, es un Cucarachero común. Mientras tanto yo me pregunto ¿y cuál es la diferencia? La diferencia puede ser mucha o no tanta, sin embargo para el registro biológico es importante especificar qué especie es. Con la ayuda de la bióloga y en algunos casos de los libros de apoyo, el grupo logra identificar cuál de las dos especies es la dueña del canto.

Se realizan un total de 7 puntos, en cada uno de estos, uno de los participantes recibe una hoja de trabajo donde deberá dibujar el punto de censo, describiendo todo el lugar, el clima, el paisaje, la presencia de casas cercanas y registrando la hora de llegada.

Durante el recorrido, el encargado de la grabadora periodística entrega a otros su tarea, tal vez por pena a escucharse después o por simple cansancio, sus compañeros aceptan la función, pero no están dispuestos a realizarla todo el camino, por lo tanto deciden rotarse la función de “narrador” entre todos.

Al terminar el recorrido, después de 7 puntos de censos y muchos otros de observaciones ocasionales, casi medio kilómetro de distancia y pasadas por lo menos dos horas y media, entre risas y juegos regresamos a la Tangara Multicolor, la estación de campo de la Asociación Calidris y Musicoral. En este espacio continúa el trabajo. Primero, entre todos se realiza un listado de las especies vistas, luego se dividen por parejas e inician diferentes actividades.

Por un lado está la comparación de los datos de esta salida con los de recorridos anteriores, otra pareja se dedica a elaborar el texto escrito con ayuda de la grabadora periodística, y por otro lado se encuentran quienes en una cartelera con el croquis de toda la vereda, dibujan el recorrido y cada uno de los puntos de censo.

Finalmente todos debemos retornar hasta la escuela La Libertad, donde ellos deberán continuar con su jornada estudiantil y compartirán con sus compañeros las diferentes experiencias del censo.

Este recorrido es uno de los que cada quince días un grupo de por lo menos cinco niños hace por diferentes caminos de la vereda Chicoral, para lograr tener, sino la totalidad de aves de la vereda, por lo menos una gran cantidad, que usan diferentes sitios. En total se han realizado 6 recorridos, que hacen parte de las actividades de Semilleros de Investigación de la Escuela y Monitoreos de Avifauna.  Han participado cerca de 16 niños entre los 10 y 14 años, de 3° a 5° de básica primaria.  Antes de salir a vacaciones de fin de año, tendrán que terminar su “investigación” que consiste en resolver algunas preguntas propuestas por los mismos niños.

Lo que más me interesó de esta actividad es que la actividad, aunque pretende avistar la avifauna en todo Chicoral para realizar comparaciones, también vincula elementos de educación para la conservación, pues se incentiva y practica la observación de aves, además con las actividades que los niños deben realizar en el marco del censo, tales como la narración oral y escrita de éste, la organización de datos y la ilustración en el mapa, permiten fortalecer en ellos diferentes aspectos como habilidades de lecto-escritura, reconocimiento de su territorio, actitud investigativa, trabajo en equipo y liderazgo.

Vianey Ramírez
Comunicaciones
Asociación Calidris

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